¡Habla memoria!

Un caradura dio la idea

Por Redacción EG · 16 de julio de 2019

Un insigne mentiroso habló por primera vez, en 1912, de la posibilidad de cruzar el Río de la Plata nadando, se trata de Nack Delacouk. Finalmente Lilian Harrison consiguió dicha hazaña en 1923.

Allá por 1912 el mundo deportivo de estas playas vivía intensamente su admiración por Teodoro Fels, el conscripto que en un acto de indisciplina venía de cruzar por primera vez el Río de la Plata, estableciendo al propio tiempo un record mundial de permanencia en vuelo sobre las aguas. En otro orden de cosas, y dentro del estrecho círculo aficionado, otros dos hombres monopolizaban el campo de los héroes del esfuerzo deportivo, por cierto que con reflejos muy pálidos en relación de los que emanaba la figura revestida de gloria de aquel "conscripto rabonero". Eran, para los contados adictos a da natación, los de Mathev Webb y Thomas Burgges, vencedores del Canal de la Mancha a nado. Teníamos, así, entonces, dos especialidades totalmente dispares circunstancialmente unidas por el apetito de la época por aplaudir forzudos o glorificar a todo aquel que hiciese alguna cosa rara. La gente de estas playas quería ídolos, necesitaba de ellos por mandato de un sentimiento hacia las manifestaciones del músculo, que recién despertaba, y por lo mismo buscaba en donde y quien volcarse. Hacían falta los ídolos, hacían falta las hazañas que dieran tema al comentario; y cuando aquéllos no surgían por propio reflejo de la actividad se los fabricaba en la imaginación. Quedó abierto así el campo para los héroes de verdad y los de opereta. Entre los primeros tuvo cabida sobresaliente Teodoro Fels. Entre los otros vamos a colocar al risueño imaginador del cruce a nado del Río de la Plata.

He aquí la única fotografía que posiblemente se conserve de aquel marinero que por primera vez habló de cruzar a nado el Río de la Plata. Se llamaba Nack Delacouk.

He aquí la única fotografía que posiblemente se conserve de aquel marinero que por primera vez habló de cruzar a nado el Río de la Plata. Se llamaba Nack Delacouk.

 

Por aquella época se tuvo noticia en Buenos Aires de la existencia de un supercampeón de natación, marinero ruso náufrago del vapor "Poitou", que se perdiera años antes en las costas de Rocha, que residía ahora en Montevideo. Se llamaba Nack Delacouk, y véase de qué manera se convirtió de la noche a la mañana en el hombre del día, en el nuevo héroe donde se saciaría aquella sed por los héroes. Un periódico gana la calle con una gran fotografía de este señor y un reportaje al primer hombre que iba a cruzar el Río de la Plata, que por supuesto era él mismo. Y dice el periódico: "La hazaña de Fels está en vísperas de provocar una nueva y quizás la más valiosa de cuantas se han efectuado hasta la fecha en el campo del sport. Un marinero residente en el Uruguay, llamado Nack Delacouk, salvado del vapor "Poitou", que se perdió hace años en las costas de Rocha, he manifestado su deseo de intentar la travesía del Río de la Plata a nado, de Montevideo a Buenos Aires, con el fin de retribuir la visita que Fels hiciera al Uruguay por la vía de los aires". Leemos después un paralelo entre la inquietud de este tal Delacouk y la que impulsara a Webb y Burgges a atravesar el Canal de la Mancha, y en seguida lo inaudito, lo que por absurdo y fantástico para entonces no deja de ser más risueño para la actualidad: "Dejando a un lado las diferencias existentes entre el Canal de la Mancha y el Río de la Plata, pero haciendo resaltar que mientras aquél es más difícil por sus corrientes (l!!) éste tiene cuatro veces mayor ancho, es menester convenir que la empresa del marinero Delacouk es aventurada, pero no imposible, por cuento él mismo confiesa que, actualmente, puede resistir 37 horas en el agua. Y de ese tiempo, a dos días y 17 horas que forman su cálculo de recorrido, hay una distancia enorme que, sin embargo, puede alcanzar con el entrenamiento cuando el hombre es fuerte y capaz".

Bueno; como muestra de que no faltamos en una sola letra a la verdad podemos ofrecer el recorte de la aludida publicación, que es también de donde extraemos la fotografía de Delacouk, por otra parte, y hacemos este ofrecimiento en previsión de que pueda dudarse de que semejante barbaridad se haya atrevido alguien a hacerla suya. Pero lo leído es lo real: pera Delacouk las aguas del Río de la Plata que vuelcan al Atlántico parecían no tener corrientes en su trazado desde Montevideo a Buenos Aires, ni contaban los 220 kilómetros que, aproximadamente, separan a ambas capitales del Plata. Es decir que lo que hoy todavía escapa de las posibilidades natatorias para este hombre se convertía en una simple visita de devolución de cortesías, en une mentira digna de mejor causa, porque eso de nadar contra la corriente por espacio de 220 kilómetros en línea recta acaso pudo ser admitido en Rusia, donde posiblemente se ignore dónde está el Río de la Plata...

  

Harrison en medio de la hazaña.

Harrison en medio de la hazaña.

 

El primer cruce del Plata correspondió a una mujer, la celebrada Lilian Harrison, en diciembre de 1923.

El primer cruce del Plata correspondió a una mujer, la celebrada Lilian Harrison, en diciembre de 1923.

 

"Es una locura, lo comprendo, pero es una locura sublime, y si mis esfuerzos resultan coronados por el éxito -agregaba Delacouk- me bastará el honor de dar al Uruguay un puesto entre las naciones más valientes. Voy, es cierto, a buscar una muerte segura, pero pondré todo mi empeño para que el prodigio se cumpla, y si "fortuna audaces juvat", el prodigio se cumplirá. (Esto hace pensar que iría solo, sin acompañantes que lo controlasen). Mucho le debo yo al Uruguay. El Uruguay me salvó la vida y es justo que por él la pierda. Amor con amor se paga. Como la travesía es muy larga, y pienso efectuarla en dos días y diecisiete horas, no llevaré más que un sencillo salvavidas de bolsillo, prometiendo no hacer uso de él sino cuando esté muy desfallecido. Hasta ahora mi resistencia en el agua es de 37 horas; pero para el día en que pienso efectuar la prueba mi físico podrá resistir el tiempo que yo preciso. Esta prueba me propongo hacerla, cuando más tarde, el 8 de enero próximo (1913), y pido este plazo porque quiero que mi entrenamiento sea completo y pueda dar buen resultado. Saldré de la playa Ramírez, a las 10 de la mañana, y si acaso las autoridades quisieran impedirme la prueba, saldré de otro punto desconocido y a otra hora" (sí, sí, evidentemente pensaba venirse solo).

En fin, no queríamos desperdiciar tan hermosa oportunidad de presentar algo digno de ser aprovechado, puesto que dentro de lo muy mentiroso que nos resulta este marinero ruso no hemos de negar que su nombre, aunque como nadador de opereta merece, incluirse en la historia del cruce del Río da la Plata. Indiscutiblemente encendió una ambición. Y otros entonces fueron a buscar una angostura del río, como la de Colonia-Buenos Aires, que llenó de orgullo a la natación argentina. Y así se escribe la historia. Con héroes y con caraduras. ¿Es preciso agregar que "nunca más se supo" de Delacouk?

 

 

El Gráfico (1934).

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