¡Habla memoria!

La muerte del Gasómetro

Por Redacción EG · 16 de julio de 2019

En 2004, El Gráfico expresaba con tristeza lo sucedido años atrás con el cierre de un estadio emblemático como lo fue el Gasómetro. Quince años más tarde la vuelta de San Lorenzo a Boedo está cada vez más cerca.

Después de un exitoso comienzo en la década del 70, con los halagos generados por el doble campeonato de 1972, el Nacional del 74 y el récord de 60 goles del Gringo Scotta del 75, San Lorenzo, a partir de 1976, entró en un cono de sombras del que a duras penas logró emerger en 1982 cuando ganó el campeonato de la B y volvió a Primera tras el descenso ocurrido el 15 de agosto de 1981, circunstancia emblemática porque era el primer equipo grande que descendía. Pero nada fue casual en la decadencia del Ciclón. Ya en febrero de 1979, el año en que se salvaría raspando de perder la categoría, los dirigentes de entonces, con el empresario textil Moisés Annan a la cabeza, comenzaron a pergeñar la idea de dejar el legendario asentamiento de la avenida La Plata al 1700, en pleno centro geográfico de la ciudad de Buenos Aires. Se hablaba de un pasivo de un millón de dólares y como solución estaba planeado vender el terreno y las instalaciones del estadio popularmente conocido como el Gasómetro. Armando estrategias económico-financieras poco claras y menos convincentes, aquellos dirigentes, tan cortos de visión empresarial como flacos de bolsillo, les hicieron creer a los hinchas y asociados que esas tierras -a las que San Lorenzo había enriquecido desde 1916, cuando se construyeron los primeros escalones de madera que le permitieron jugar en su cancha los torneos de la Asociación- debían ser fraccionadas por orden de la Municipalidad para abrir calles que el estadio cerraba, como la continuación de Avelino Díaz.

El primer partido en este mítico estadio se jugó el 7 de mayo de 1916 (San Lorenzo - Estudiantes de La Plata) y el último encuentro oficial fue el 2 de diciembre de 1979 (San Lorenzo - Boca).

El primer partido en este mítico estadio se jugó el 7 de mayo de 1916 (San Lorenzo - Estudiantes de La Plata) y el último encuentro oficial fue el 2 de diciembre de 1979 (San Lorenzo - Boca).

 

Tan insólito argumento se destruyó al comprobarse, pocos años después, que en el mismo lugar donde se gestó buena parte de la rica historia del fútbol argentino, sin ninguna calzada nueva, sin alterar el catastro municipal, un supermercado de origen francés le ponía el pie definitivamente a un símbolo. De nada sirvió expresar a los cuatro vientos que en la mítica avenida La Plata, en ese mismo estadio condenado a desaparecer, apodado Gasómetro por su forma similar a los grandes tanques de almacenamiento de gas y por el parecido de los gritos de gol de su hinchada al escape de la chimenea de una cercana fábrica, se había jugado por primera vez en Sudamérica un partido con luz artificial. Nadie en la AFA tampoco hizo nada por salvar ese verdadero monumento nacional donde se jugaron varios campeonatos sudamericanos, muchos torneos de verano con la participación de poderosos equipos de todo el mundo, definiciones de campeonatos, como el de 1951 entre Racing y Banfield, el del Metro 1967 entre Racing y Estudiantes de La Plata o el Nacional 1968 entre River, Vélez y Racing.

Siguiendo con una serie de mentiras, que se habían iniciado 20 años atrás cuando se vendieron bonos patrimoniales para construir allí un estadio "monumental" de cemento (según se anunciaba en un cartel que cubría todo el ancho de la tribuna local del Gasómetro), se enajenó el patrimonio de San Lorenzo de Almagro. A 25 años de aquel paso atrás en la historia, que fue impulsado por dirigentes sin visión y sin criterio, hoy se habla de que el Nuevo Gasómetro del Bajo Flores debería ser levantado y llevado otra vez a la avenida La Plata. Tarde piaste, diría mi abuela. Algo muy común en nuestra querida Argentina tan proclive a borrar con el codo lo que se escribe con la mano.

 

 

Por Carlos Poggi (2004).

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