¡Habla memoria!

Orígenes de la Luján – Buenos Aires (1897 a 1901)

Por Redacción EG · 10 de julio de 2019

La competencia ciclística desde Luján a Buenos Aires fue la primera carrera de larga distancia de nuestro país (75 km). En este artículo invalorable se repasan, junto con fotografías históricas, las primeras ediciones desde fines del siglo XIX.

En la historia del ciclismo argentino se destaca como uno de los acontecimientos más salientes la clásica carrera Luján-Buenos Aires. Fue la primera de larga distancia efectuada en nuestros caminos y esa es la razón para que la consideremos con la preferencia que merece. En el año 1896, bajo los auspicios de todos los clubs ciclistas del país y a iniciativa del señor Dionisio F. Domínguez, la casa de los señores Pablo Feuillan y Cía. anunció dicha carrera, que debió llevarse a cabo el 6 de diciembre del citado año, pero por mal estado de los caminos, que el tiempo lluvioso hizo intransitables, sufrió diversas postergaciones, hasta que se largó el 25 de abril de 1897.

Interesante es mencionar ciertos detalles de la organización. El plano del camino, el que por muchos años después se utilizó con el mismo fin, fue levantado en noviembre de 1896 por el ingeniero Jorge de La Perriere, autor, posteriormente, de los planos del célebre Velódromo Municipal de Palermo. Se ofrecieron, para esa carrera, los siguientes premios: Al primero, una bicicleta Gladiator; al segundo, una medalla de oro; al tercero, de vermeill; al cuarto, de plata y once menciones honoríficas para aquellos que ocuparan los puestos siguientes. Dichas menciones fueron medallas de bronce. El jurado, que se nombró con la presidencia del señor general de división don Francisco B. Bosch, estuvo integrado, además, por los representantes de los órganos periodísticos "La Prensa", "La Nación", "El Diario", "La Tribuna", "El Tiempo", "Le Courrier de la Plata", "El Correo Español", "El Campo y el Sport", "Sport and Pastime" e "Italia al Plata". La comisión organizadora se constituyó con Pablo Feuillan, L. Debussy, J. M. Miranda, Juan H. Favre, Victor Jourdan, mayor Razzetti, Mauricio Curuchet, F. Acevedo, Dionisio F. Domínguez y Domingo Repetto.

UNA gran figura de la época: el español Cándido Bugallo. Inició su campaña por 1895 y dos años más tarde consiguió llegar a campeón de velocidad de la U. V. A. De acuerdo a las performances cumplidas, al principio no era un sprinter, ya que sus primeras victorias fueron en carreras de resistencia. Su primer triunfo en los 1.000 metros lo obtuvo el 28 de julio de 1895.

UNA gran figura de la época: el español Cándido Bugallo. Inició su campaña por 1895 y dos años más tarde consiguió llegar a campeón de velocidad de la U. V. A. De acuerdo a las performances cumplidas, al principio no era un sprinter, ya que sus primeras victorias fueron en carreras de resistencia. Su primer triunfo en los 1.000 metros lo obtuvo el 28 de julio de 1895.

 

EL CAMINO

Con respecto al estado de la ruta, hemos  de transcribir textualmente una información de la época aparecida en una revista. Dice así: "En un punto del camino entre Luján y Rodríguez éste queda tan estrecho entre una laguna y el alambrado que es preciso, para seguirlo, mucho cuidado. Es mejor prenderse del alambrado por temor a que se corra la bicicleta hacia la laguna a causa de la pendiente excesiva. Esto puede hacerse cuando no ha llovido desde mucho tiempo atrás; en caso contrario, como la laguna crece hasta cubrir totalmente el camino, no hay más remedio que bajarse antes de llegar al punto peligroso, pasar la bicicleta por encima del alambrado y seguir con ésta al hombro hasta haber pasado el obstáculo (varias cuadras)."

Con esta breve información pueden ya comprender los lectores las dificultades que se le oponían a los ciclistas aquellos, quienes no sospechaban que en la actualidad ese camino sería de hormigón.Participaron de esta carrera Pablo Montigaud, H. de la Burnetiére, Orencio Pedrós, Sacomani, Cándido Bugallo, Castro, Jorge de Laperriere, Fiori, Nadaud, Juan Giannini, Lowter, Bermúdez y Carlos Goffre, sumando un total de trece competidores, verdaderos aventureros dispuestos a una odisea.

CARLOS Goffre, quien en 1898 venció en la prueba denominada Premio Armada Argentina, conocido por el nombre de Charley. Siguió viviendo en el ambiente de los deportes rueda. Fue uno de los 13 participantes de la primera Luján -Buenos Aires

CARLOS Goffre, quien en 1898 venció en la prueba denominada Premio Armada Argentina, conocido por el nombre de Charley. Siguió viviendo en el ambiente de los deportes rueda. Fue uno de los 13 participantes de la primera Luján -Buenos Aires

 

Interesante es saber cómo el público y jurado pudieron enterarse de algunas alternativas de la carrera lomas mensajeras del Palomar Golondrina fueron encargadas de traer esas noticias, y así se supo que pe Rodríguez habían pasado el siguiente orden: primero La Burnetiére segundo, Pedrós; tercero, Montigaud cuarto, Castro. De más está decir que mientras llegaban las palomas y se leían los mensajes, los corredores ya estaban cerca de la raya. No estaban los medios informativos tan adelantados como para saber las cosas al segundo.

 

LA LLEGADA

La llegada había sido fijada en la Avenida de Mayo 646, local de los señores Feuillan y Cía., siendo el recorrido total de 75 kilómetros. Extrañará que pudiera finalizarse en lugar tan céntrico. Tengamos para ello presente el escaso tránsito de la época, y asombrémonos al saber que la llegada de los competidores a la Avenida de Mayo y Entre Ríos fue anunciada al público por intermedio de bombas.

Orencio Pedrós, que fue el ganador de la primera categoría, empleó 3 horas y 22 minutos en los 75 kilómetros, lo que arroja un promedio de 22 kilómetros y 277 por hora. Segundo, a 3 minutos, arribó H. de la Burnetiére, quien fue muy festejado por tratarse de un novicio y haber defendido el primer puesto hasta Flores. Tercero llegó Montigaud, a 5 minutos; cuarto, Castro; quinto, Sacomani; sexto, La Perriere; séptimo, Nadaud; octavo, Giannini; noveno, Bermúdez, y décimo, Lowter. Goffre, Bugallo y Fiori abandonaron en las cercanías de Moreno por desperfectos en sus máquinas. Hacemos notar que el Giannini que figura es hermano mayor del celebrado automovilista Paris, muerto accidentalmente en el Gran Premio de 1929.

Terminada la prueba se sirvió champán y el general Bosch brindó por el éxito la competencia y reconoció a la bicicleta como futuro elemento militar.

Giannini hermano del conocido automovilista muerto en el Gran Premio de 1929, ganó la carrera Suipacha-Mercedes cuando tenía 15 años de edad.

Giannini hermano del conocido automovilista muerto en el Gran Premio de 1929, ganó la carrera Suipacha-Mercedes cuando tenía 15 años de edad.

 

 

LA DE 1898

La segunda de las carreras de Luján - Buenos  Aires la organizó el señor Oreste Bufalini, director de "Sud América Ciclista", secundado por los clubs y el comercio en general. Se llevó a efecto el 24 de abril de 1898, con el mismo recorrido, pero dando a Flores como punto final. Se dividió en tres categorías denominadas seniors, juniors y veteranos, disputándose un gran premio único para aquel que cubriera la distancia en menor tiempo. También en esta emergencia los corredores debieron salvar algunos trechos con las bicicletas al hombro y andar en ciertos momentos por vías del ferrocarril para así eludir los tanos.
En la primera categoría compitieron Gottland, Sintich, Jacquier, Cervera, Castro, Borioli, Doglia, Brice, Ganduxer, Francisco Radé y Montigaud.

En la segunda intervinieron, entre otros, Luis Dartiguelongue, Colautti, Butti, González, Hermane, Maldovani, Ortiz, Felipe Radé, Guarnieri, Zunino, etcétera.

JUAN Gottland, ganador de la categoría seniors en la segunda Luján-Buenos Aires, disputada en 1898, en 2 horas 28', sobre un total de 68 kilómetros. Debió aceptar en esa oportunidad el desafío de Orencio Pedrós, vencedor de la primera edición de esa clásica competencia ciclista, pero el match no se llevó a efecto.

JUAN Gottland, ganador de la categoría seniors en la segunda Luján-Buenos Aires, disputada en 1898, en 2 horas 28', sobre un total de 68 kilómetros. Debió aceptar en esa oportunidad el desafío de Orencio Pedrós, vencedor de la primera edición de esa clásica competencia ciclista, pero el match no se llevó a efecto.

 
La llegada a Flores fue anunciada con prolongados toques de corneta y Gottland cruzó la raya después de 2 horas y 28 minutos de marcha, aventajando a Sintich en 3 minutos, a Jacquier en 4 y a Cervera en 6. Pero lo más interesante de la jornada lo constituyó el arribo de Luis Dartiguelongue, el actual conocido importador, quien se clasificó vencedor de su categoría y empleó el menor tiempo con 2 horas y 25 minutos. Esa performance, que elevó el promedio a 2,8 kilómetros 131 sobre un total de 68 de recorrido, provocó los más entusiastas comentarios, llegando a decirse, en mérito al esfuerzo de Dartiguelongue, que le había aplicado una vela a la bicicleta, a la que convirtió en un yate.

FRANCISCO Radé, campeón de velocidad de la Unión Velocipédica Argentina del año 1897, intervino también en las pruebas sobre largas distancias. En febrero de 1896 batió en Palermo el record de los 100 kilómetros que poseía Ad. Boccard, estableciendo un tiempo de 3 horas 44 minutos, a una media mayor de 26 por hora.

FRANCISCO Radé, campeón de velocidad de la Unión Velocipédica Argentina del año 1897, intervino también en las pruebas sobre largas distancias. En febrero de 1896 batió en Palermo el record de los 100 kilómetros que poseía Ad. Boccard, estableciendo un tiempo de 3 horas 44 minutos, a una media mayor de 26 por hora.

 

La organización de esta carrera dejó mucho que desear y se levantaron grandes protestas. Unos corredores alegaron el haberse perdido de ruta por deficiente marcación del camino, motivo por el cual aparecieron en San Justo. Otros chillaron porque algunos habían marchado por las vías del ferrocarril en lugar de introducirse en los pantanos como ellos lo habían hecho ingenuamente. Pero lo más gracioso de todo reside en una carta de Dartiguelongue, publicada en la "Revista Velocipédica", y de la que extraemos los siguientes párrafos:

"Sin entrar en largas consideraciones diré que personas competentes por quienes hice avaluar la medalla del señor Bufalini, le dieron un valor intrínseco de 12 a 13 pesos nacionales. La satisfacción que tengo de haber ganado la carrera Luján-Buenos Aires vale para mí más que todas las medallas, y no es el interés lo que guía mis actos. Si por su ínfimo valor rehuso al premio que se me da, es porque considero que por una carrera de la clase y la importancia que he ganado, que exige de los corredores un largo esfuerzo y es causa de gastos preliminares algo importantes, no se recompensa al ganador con una medalla sin valor artístico ni intrínseco. Entre los gastos a que me refiero hay una Inscripción por la cual el señor Bufalini percibió de cada corredor cinco pesos. El número de inscriptos, habiendo alcanzado a 39, resulta que el organizador de la carrera tuvo en su poder 195 pesos. Sabido es que no gastó un centavo en la organización de la prueba y que sólo ofreció en premio una medalla de oro. Era de pensar que el señor Bufalini gastaría en el premio ofrecido, a lo menos, una buena parte de lo cobrado, sacando el beneficio de su iniciativa de la importancia que adquiría su publicación. No Obrando así, en vez de trabajar para el ciclismo, el señor Bufalini ha hecho trabajar a los ciclistas para él."

Estos son los párrafos más interesantes de la carta a que hemos hecho referencia y en la cual Luis Dartiguelongue rehusa una medalla de 12 a 13 pesos por haber ganado la segunda edición de la Luján-Buenos Aires, acontecimiento éste que pasó a la historia del ciclismo como un hecho extraordinario, ya que con llegada en Flores nunca batió ese tiempo que, al decir de los humoristas de la época, fue logrado al convertir la bicicleta en yate.

 

NACIDO en Gibraltar, Manuel R. Linares corrió con el seudónimo de El Inglés y fue uno de los campeones de resistencia, habiendo actuado también en Montevideo y Rosario. Esta nota que ofrecemos a los ciclistas y aficionados de la época nos fue facilitada por un admirador de El Gráfico, cuyo nombre prefiere quede en el anónimo.

NACIDO en Gibraltar, Manuel R. Linares corrió con el seudónimo de El Inglés y fue uno de los campeones de resistencia, habiendo actuado también en Montevideo y Rosario. Esta nota que ofrecemos a los ciclistas y aficionados de la época nos fue facilitada por un admirador de El Gráfico, cuyo nombre prefiere quede en el anónimo.

 

 

UN DESAFÍO

Orencio Pedrós, el campeón de 1897,  no pudo participar en la carrera por hallarse enfermo, razón ésta que lo llevó a formular un desafío a cualquier corredor (le llegara primero. Es por esa circunstancia que Gottland, en su carácter de vencer de la categoría seniors, debió aceptar reto, por lo que se nombraron padrinos, o en los duelos, a fin de discutir las condiciones. De más está decir que en aquellos tiempos los desafíos eran comunes porque se estilaban mucho en las pistas, ya que el ciclismo tenía su mayor actividad en los velódromos. También fue necesario constituir un jurado para considerar las protestas de quienes alegaron que algunos corredores habían andado por las vías del tren, y luego de una amplia deliberación se labró el acta, que comenzó así: "En la ciudad de Buenos Aires, Capital de la República, a los 28 días del mes de abril de 1898, etc.", para terminar con esta resolución: "No hacer lugar a dichas protestas por cuanto el programa de la carrera no establece claramente el itinerario a seguir con excepción de los controles de Rodríguez y Moran, por los cuales han pasado los corredores contra quienes se protesta."

ENRIQUE Hayton, llamado La Burnetiére, argentino, y Paul Montigaud, francés, ciclistas de fin de siglo que tuvieron destacada actuación. Hayton era más bien velocista, y Montigaud corredor de fondo. En distintas competencias verificadas en pista se ganaban uno al otro alternativamente.

ENRIQUE Hayton, llamado La Burnetiére, argentino, y Paul Montigaud, francés, ciclistas de fin de siglo que tuvieron destacada actuación. Hayton era más bien velocista, y Montigaud corredor de fondo. En distintas competencias verificadas en pista se ganaban uno al otro alternativamente.

 

 

EN 1899 Y 1900

En esta nueva edición ganó la primera categoría Luis Dartiguelongue, en 2 horas y 53 minutos, seguido de Elías Maldovani, Alberto Zunino, Pablo Montigaud, Manuel Cervera y H. Fernández.

Un hecho digno de mención fue el provocado por un agente de policía a caballo, quien a latigazo limpio pretendió impedir la terminación de la carrera, dificultando la llegada de Dartiguelongue y Maldovani, especialmente de este último, quien, por haber protestado, recibió unos buenos chirlos que lo obligaron a descender violentamente de la bicicleta. La oportuna intervención del comisario seccional evitó nuevos incidentes.

 

LUIS Dartiguelongue en 1898, cuando se impuso en la categoría juniors de la Luján-Buenos Aires marcando mejor tiempo que el vencedor de la seniors. En 2 h. 25' cubrió la distancia, porque su promedio fue de 28 kilómetros 131 metros por hora. Esta performance motivó los más calurosos comentarios.

LUIS Dartiguelongue en 1898, cuando se impuso en la categoría juniors de la Luján-Buenos Aires marcando mejor tiempo que el vencedor de la seniors. En 2 h. 25' cubrió la distancia, porque su promedio fue de 28 kilómetros 131 metros por hora. Esta performance motivó los más calurosos comentarios.

 

La segunda categoría fue ganada por Leo Guarnieri, en 3 horas y 8 minutos, es decir, con 15 minutos más del tiempo empleado por Dartiguelongue. Resultó segundo Picrínini; tercero, Conturier, y cuarto, José López, a quien se le llamaba Mefistófeles. La tercera categoría, que reunió 14 competidores, la ganó Egidio F. Spalla, dando la nota sensacional del día por haber establecido un tiempo inferior en dos minutos al vencedor de la primera.

Por cuarta vez se corrió la Luján-Buenos Aires el 7 de enero de 1900, y como hecho saliente hay que destacar que en ella hizo su primera presentación Luciano Mazan, quien fue más tarde el celebrado campeón Petit Bretón, el que, trasladado a Francia, se convirtió en uno de los ases indiscutibles y resultó ganador de la Vuelta de Francia y otras pruebas de suma trascendencia. Reunió la competencia 49 corredores y en la primera categoría llegaron juntos Elías Maldovani y Luis Dartiguelongue, con un tiempo de 2 horas y 32 minutos, seguidos a pocos metros de Faustino Sintich.

EL 7 de enero de 1900, en la cuarta edición de la Luján-Buenos Aires, hizo su debut en nuestras carreteras Luciano Mazan, el que tiempo después se convertiría en ganador de la Vuelta de Francia utilizando el seudónimo de Petit Bretón. He aquí una foto suya del año 1904 cuando ya estaba en París.

EL 7 de enero de 1900, en la cuarta edición de la Luján-Buenos Aires, hizo su debut en nuestras carreteras Luciano Mazan, el que tiempo después se convertiría en ganador de la Vuelta de Francia utilizando el seudónimo de Petit Bretón. He aquí una foto suya del año 1904 cuando ya estaba en París.

Petit Bretón triunfó en la segunda, con 2 horas y 40 minutos, escoltado por Pedro Gatti y Paris Giannini, quien más adelante se convirtió en as automovilístico con el final a que ya hemos hecho referencia. Pedro Clerget se impuso en la tercera, en 2 h. 47' 35", siendo segundo Luis Demarco y tercero José Lagomarsíno. En la cuarta ganó Carlos Longhi, en 2 h. 56' 40", y en la quinta triunfó Carlos Sozzi, en 3 h. 35' 25".

Ya por aquel entonces existían algunos sinvergüenzas. La rivalidad se había intensificado lo suficiente como para brindarnos esos indeseables; uno o varios de los cuales sembraron de tachuelas el camino, por lo que Juan Gottland y Egidio F. Spalla, ganadores de años anteriores, debieron desertar debido a pinchaduras de neumáticos.

A fin de siglo se constituyó el Escuadrón Ciclista Bonaerense. El grabado reproduce el momento en que el perteneciente a la primera brigada se pone en movimiento en la Avenida de Mayo bajo los nutridos aplausos de la numerosa concurrencia, no faltando tampoco las flores. Los tenientes Durán y Reynaud tuvieron bajo sus órdenes a los ciclistas.

A fin de siglo se constituyó el Escuadrón Ciclista Bonaerense. El grabado reproduce el momento en que el perteneciente a la primera brigada se pone en movimiento en la Avenida de Mayo bajo los nutridos aplausos de la numerosa concurrencia, no faltando tampoco las flores. Los tenientes Durán y Reynaud tuvieron bajo sus órdenes a los ciclistas.

 

 

LA DE 1901

EI 20 de enero de 1901 tuvo lugar la quinta Luján-Buenos Aires. Desde la largada, Petit Bretón, siguiendo la táctica que luego le daría tan buenos resultados en los Tour de France en que intervino, tomó la punta e imprimió un fuerte tren; pero su esfuerzo sostenido no influyó grandemente en el tiempo empleado, porque los caminos estaban en pésimas condiciones.Faltando 20 kilómetros para la raya, Petit Bretón partió la llanta trasera y quedó fuera de lucha cuando su acción comenzaba a dar frutos y tenía muchas probabilidades de asignarse la victoria. Ya al final, a 300 metros de la raya, apareció el corredor Manuel Cervera dispuesto a entrenar a Cominelli, cosa que se admitía en aquellos tiempos, y siguiéndole en segunda colocación Vanoni. A sólo 50 metros éste entró en una profunda huella que le provocó una seria caída, la que le restó toda probabilidad de triunfar. Pedro Cominelli ganó en 2 horas 47 minutos.

La segunda, destinada a amateurs, tuvo en Leo Guarnieri su vencedor en 2 h. 57'.

En la tercera se impuso Jacobs, en 2 h. 55', y en la cuarta conquistó la victoria Gemmi Macchi, el actual presidente de la Comisión de Fomento Ciclo-Motociclístico.

En la quinta ganó C. Rogué, en 3 h. 4'. Tales son los resultados de esas cinco primeras pruebas de la clásica competencia ciclística Luján-Buenos Aires. El relato pertenece a un viejo campeón de aquellos tiempos y gran admirador de El Gráfico.

 

LOS papagayos ciclistas que asombraron a nuestro público moderno hace unos 15 años, ya existían a fin de siglo. Es probable que éstos que aparecen en la fotografía obtenida en 1898 hayan sido los mismos que más tarde motivaron la sensación a que nos hemos referido, porque es conocida su longevidad.

LOS papagayos ciclistas que asombraron a nuestro público moderno hace unos 15 años, ya existían a fin de siglo. Es probable que éstos que aparecen en la fotografía obtenida en 1898 hayan sido los mismos que más tarde motivaron la sensación a que nos hemos referido, porque es conocida su longevidad.

 

 

El Gráfico (1934).

Imagen de 1994. Antonio Silio: ¨El ñandú de Nogoyá¨
¡Habla memoria!

1994. Antonio Silio: ¨El ñandú de Nogoyá¨

Después de sus excelentes actuaciones por el mundo, retornó a su ciudad natal llevado por El Gráfico. Un reencuentro con la intimidad de uno de los mejores atletas argentinos de la década del 90.

Imagen de 1934. El terror de los valientes
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1934. El terror de los valientes

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