¡Habla memoria!

SILVIO MARZOLINI Y LOS SECRETOS DEL FÚTBOL: LA LÍNEA DE CUATRO

Por Redacción EG · 04 de octubre de 2021

Seguimos con nuestras clases magistrales de conceptos futbolísticos. En este segmento, el recordado Silvio Marzolini comparte los secretos y las claves para un mejor rendimiento defensivo.

La primera obligación de la línea de cuatro es para que el contrario no llegue a zona de remate y nos marque goles Por lo tanto, la línea de cuatro tiene una misión básica. Para eso, debe manejar con mucha claridad tres conceptos básicos:


HOMBRE, PELOTA, ESPACIOS

Para anular al nombre debemos impedir que reciba la pelota en libertad. Y si la recibe, debemos taparle el camino hacia el gol. ¿Cómo? Obligándolo a ocupar los espacios en que no pueda generar peligro. Es decir, situándonos, como defensores, entre el adversario y nuestro arco. O achicándole el terreno de maniobra para mantenerlo bajo nuestro control.

A la vez, mientras marcamos al hombre y le quitamos espacio, debemos ocuparnos de la pelota. El adversario tiene tres formas de superar nuestra defensa: llevando la pelota, en velocidad o gambeteando; haciendo un pase; tirando al arco. El defensor debe marcar al hombre que no tiene la pelota para evitar que se la pasen. Si se la pasan, debe intentar el anticipo para que no la reciba (marca sobre la pelota). Si no consigue interceptar el pase, la atención del defensor debe concentrarse en el espacio a defender. Planteados esos tres conceptos básicos, vamos a analizar el funcionamiento de la línea de cuatro' en forma individual y colectiva.

 

Cuando los defensas centrales han sido desbordados por el avance contrario, la obligación del marcador de punta es cerrar "abanicando" la zona de mayor peligro, como lo hago yo aquí contra Racing.

Cuando los defensas centrales han sido desbordados por el avance contrario, la obligación del marcador de punta es cerrar "abanicando" la zona de mayor peligro, como lo hago yo aquí contra Racing.

 

 

las pequeñas sociedades

En una nota de esta misma serie, César Luis Menotti hablaba de las pequeñas sociedades. Es correcto. El buen funcionamiento de la línea de cuatro se logra con el acople de las tres parejas que forman esa línea: el 4 con el 2; el 2 con el 6; el 6 con el 3. El entendimiento, lógicamente, se alcanza con el tiempo. Es trabajo del técnico y también de los jugadores. El primero en los entrenamientos, fundamentando sus ideas de juego. Los jugadores, en cambio, como siempre ocurre en el fútbol, sin contradecir la filosofía del técnico, pueden crear su propio sistema: palabras, señas y hasta un simple cambio de miradas conforman ese pequeño y secreto manual de los jugadores de fútbol.

 

los marcadores centrales

Sin hacer distingos (por ahora) entre marca hombre a hombre o en zona, pienso que una pareja central (2 y 6) debe estar conformada por jugadores de distintas características. Uno debe ser inteligente (hablando en términos futbolísticos), pensante, de rápida reacción física y mental. El otro, por lo general, es el hombre que sale a jugarse, a impedir el ataque contrario a suerte y verdad, porque su técnico siempre le pedirá lo mismo: "Me corta el avance de ellos..., se queda con la pelota o con el jugador..., su hombre es el 9, usted me cumple si él no juega". Hecha la diferencia entre uno y otro (2 y 6), ahora, casi obligadamente, debemos caer en el stopper y en el líbero.

 

La línea de cuatro en una sola fila: Marzolini, Rogel, Mouzo, Malbernat.

La línea de cuatro en una sola fila: Marzolini, Rogel, Mouzo, Malbernat.

 

el líbero

Lo acabo de decir, debe ser rápido, pensante, y también, agregaría, dueño de un pique corto que le permita llegar con celeridad a los costados. Yo jugué con uno que reunía esas características, y por eso lo considero uno de los mejores que vi, en mi vida: Julio Meléndez. Pero estimo que el gran líbero es aquel que, además, sabe mandarse, creando juego. Y aquí debo caer en Franz Beckenbauer. Para mí, el líbero ideal. Un jugador que tenía otra virtud muy importante y que no muchos advirtieron: sabía jugar de líbero delante y detrás de la línea defensiva, según fuera el desarrollo del partido. Quiero mencionar también a Orlando, Villaverde y Sacchi, tres jugadores con especiales condiciones para el puesto. Orlando no tenía gran despliegue físico, pero jugando era una computadora, tal su inteligencia y frialdad. Villaverde me gusta por su capacidad de reacción. Y de Sacchi recuerdo su estilo fuera de lo común: Federico sabía confundir con amagues al delantero que venía con pelota dominada y lo llevaba muy bien a lo que él quería (quedarse con la pelota). Hablando de amagues hay una jugada fundamental que debe enfrentar el último hombre: el 2-1. La mejor fórmula para salvar la situación es amagar hasta donde se pueda, y cuando no queda más remedio que salir, hacerlo sobre el más atrasado con la intención de dejar off side al otro, que es receptor del posible pase si el líbero quedó a mitad del camino. El "Gallego" Pérez (River 1951 /59), era especialista en esta trampa.

 

el stopper

Si se marca en zona, saldrá a tomar al delantero de punta en su campo. Si el asunto es hombre a hombre, acaso tenga que seguirlo por toda la cancha, siempre respirando sobre la nuca del rival. Es un puesto ingrato. Se puede quedar pagando y hacer el ridículo. Porque en el fondo los terrenos se achican, pero en la media cancha, en espacios amplios y a veces solitarios, es más fácil burlar a un marcador. Es una tarea para jugadores que no sólo deben tener gran condición atlética, sino también los dientes bien apretados y no saber qué significa la palabra vergüenza. Yo jugué con uno que era así, Roberto Rogel. De los que están actuando ahora en primera división me gustan Alcides Merlo y Scigliano. Es el trabajo que, por ejemplo, realizó Bertie Vogts sobre Cruyff en la final del Mundial de Alemania Federal (1974).

 

JUGAR POR PAREJAS Para armar una línea de fondo sólida y equilibrada, sus integrantes deben comenzar por entenderse en el movimiento de parejas: el 4 y el 2 deben sincronizar su juego sobre el flanco derecho, el 6 y el 3 sobre el izquierdo, y esa misma coordinación debe darse entre los marcadores centrales (2 y 6). Logrado ese entendimiento por parejas, los cuatro funcionan como si los dirigiese un solo cerebro. En realidad, uno de los cuatro es el bastonero, el que dirige, el que ordena los movimientos del cuarteto. Lo ideal es que sea uno de los centrales, porque tiene el panorama más completo, sobre todo si se queda en el fondo, como lo hacía Franz Beckenbauer en la Selección Alemana o en el Bayern. En la primera gran defensa que integré (Boca 1961/64) el hombre cerebral era Orlando Pecanha de Carvalho. Pienso que a partir de mi gran coordinación con el brasileño (él como 6, yo como 3) se fue armando el bloque defensivo de Boca Juniors. Cuando yo salía a romper juego lo hacía convencido de que Orlando me cuidaba las espaldas. Y lo mismo ocurría con Silvero (número 2).

JUGAR POR PAREJAS Para armar una línea de fondo sólida y equilibrada, sus integrantes deben comenzar por entenderse en el movimiento de parejas: el 4 y el 2 deben sincronizar su juego sobre el flanco derecho, el 6 y el 3 sobre el izquierdo, y esa misma coordinación debe darse entre los marcadores centrales (2 y 6). Logrado ese entendimiento por parejas, los cuatro funcionan como si los dirigiese un solo cerebro. En realidad, uno de los cuatro es el bastonero, el que dirige, el que ordena los movimientos del cuarteto. Lo ideal es que sea uno de los centrales, porque tiene el panorama más completo, sobre todo si se queda en el fondo, como lo hacía Franz Beckenbauer en la Selección Alemana o en el Bayern. En la primera gran defensa que integré (Boca 1961/64) el hombre cerebral era Orlando Pecanha de Carvalho. Pienso que a partir de mi gran coordinación con el brasileño (él como 6, yo como 3) se fue armando el bloque defensivo de Boca Juniors. Cuando yo salía a romper juego lo hacía convencido de que Orlando me cuidaba las espaldas. Y lo mismo ocurría con Silvero (número 2).

 

La defensa xeneize alineada en la protección del arco, buscando evitar el éxito en el ataque de Vélez

La defensa xeneize alineada en la protección del arco, buscando evitar el éxito en el ataque de Vélez

 

 

los marcadores de punta

Fue mi puesto y por eso me voy a explayar un poco más. Mucha gente cuestionó mi forma de marcar, porque yo me acercaba al wing con la pierna cambiada. Es decir, en lugar de ir con zurda adelantada para trabar al puntero derecho, lo hacía con pierna derecha. ¿Qué ganaba? Primero, la posibilidad de tirar el zarpazo con esa pierna (me cansé de robar pelotas). Segundo, en caso de fallar, la posición del cuerpo y la pierna de apoyo (la izquierda) me permitían salir corriendo sin perder ventajas. Y aquí podemos recalcar (ver recuadro) el trabajo en parejas, en este caso el 3 con el 6. No se puede atorar a un wing sin pensar antes en lo que uno deja a sus espaldas. Si el marcador de punta salió sin darle tiempo al 6 para que acuda en su respaldo (por lo menos vigilando), puede ocurrir una hecatombe: porque el simple toque del wing a un compañero que entra a espaldas del 3 es jugada de gol. Otro concepto fundamental para el marcador de punta: el cierre. El secreto está en el "timing", que por ejemplo tenían el "Cholo" Simeone y Ricardo Elbio Pavoni. Esto es vital. El marcador de punta que no sabe cerrar siempre quedará pagando por frente y espaldas. Al frente porque nunca llegará al área chica en el momento preciso. A espaldas, porque si se pasó en el cierre, un cambio sorpresivo puede ser aprovechado por el wing que uno abandonó o por la subida de otro jugador que busca zonas vacías. Por último, dos reflexiones que transmito como consejo a los jóvenes. Victorio Spinetto me enseñó que un marcador de punta debe jugar en puntas de píe. Es una gran verdad: permite reacciones con mayor celeridad. El otro: el peor error que se puede cometer en el puesto es dejarse ganar la parte interna. Recuerden este orden para evitar sorpresas desagradables: arco, yo, contrario. Nunca el contrario entre el arco y yo.

 

hombre a hombre

Los italianos son expertos en la marca hombre a hombre, por características y tradición futbolística. Sin embargo, fracasaron en la final de un Mundial (México '70) cuando Brasil, con inteligencia, supo complicarles el sistema. El gol de Carlos Alberto en ese partido es la prueba más concluyente. No me gusta la marca hombre a hombre porque cuando un delantero le gana con habilidad a su marcador en el resto de la defensa se produce una gran confusión. Otro tiene que salir a la desesperada y ahí es cuando la estantería se cae. Toda la defensa se inclina hacia un sector, siguiendo cada uno a su hombre, y así el rival va creando zonas muertas que son fácilmente aprovechables con un cambio de frente. Ese fue el proceso del gol de Carlos Alberto. En beneficio del hombre a hombre tenemos al libero (los italianos tuvieron varios muy buenos en los últimos años), pero en el análisis final me quedo con la defensa en zona. Ofrece menos ventajas que la persecución individual.

 

LA DIAGONAL DEFENSIVA Los defensores que juegan en una misma línea, paralela a la raya del fondo de la cancha, dan una ventaja muy grande: un solo rival, llevando la pelota o haciendo un pase recto, puede batirlos totalmente. Los defensores deben escalonarse en el camino hacia el arco, cubriendo cada uno a un compañero. Lo importante es acumular obstáculos en el camino del adversario. Por ejemplo, si el avance rival llega por la derecha de la defensa, detrás del marcador de punta número 4 debe ir desplazándose el defensa central número 2 para cuidarle las espaldas. Detrás del 2 debe ir cruzándose el otro zaguero centro (6) y detrás de éste, viene el cierre del marcador de punta izquierdo (3). La línea de fondo arma así una diagonal defensiva. Esos movimientos deben ser graduados para no regalar zonas vacías que pueden resultar peligrosas a espaldas del último hombre de la línea, aunque siempre debe elegirse el mal menor. Si desde la izquierda del ataque contrario parte un pelotazo hacia el lateral opuesto, el 3 tiene tiempo para girar y enfrentar el nuevo peligro. Pero la prioridad del 3 es prepararse para cortar la pelota jugada en profundidad hacia el área penal, haciendo el "abanico" por detrás de sus compañeros y a veces hasta del mismo arquero, como lo hacía Ricardo Elbio Pavoni en Independiente. Siempre con "timing" en el momento preciso. Tanto Pavoni como Simeone eran maestros en esa jugada, que es clave para los marcadores de punta.

LA DIAGONAL DEFENSIVA Los defensores que juegan en una misma línea, paralela a la raya del fondo de la cancha, dan una ventaja muy grande: un solo rival, llevando la pelota o haciendo un pase recto, puede batirlos totalmente. Los defensores deben escalonarse en el camino hacia el arco, cubriendo cada uno a un compañero. Lo importante es acumular obstáculos en el camino del adversario. Por ejemplo, si el avance rival llega por la derecha de la defensa, detrás del marcador de punta número 4 debe ir desplazándose el defensa central número 2 para cuidarle las espaldas. Detrás del 2 debe ir cruzándose el otro zaguero centro (6) y detrás de éste, viene el cierre del marcador de punta izquierdo (3). La línea de fondo arma así una diagonal defensiva. Esos movimientos deben ser graduados para no regalar zonas vacías que pueden resultar peligrosas a espaldas del último hombre de la línea, aunque siempre debe elegirse el mal menor. Si desde la izquierda del ataque contrario parte un pelotazo hacia el lateral opuesto, el 3 tiene tiempo para girar y enfrentar el nuevo peligro. Pero la prioridad del 3 es prepararse para cortar la pelota jugada en profundidad hacia el área penal, haciendo el "abanico" por detrás de sus compañeros y a veces hasta del mismo arquero, como lo hacía Ricardo Elbio Pavoni en Independiente. Siempre con "timing" en el momento preciso. Tanto Pavoni como Simeone eran maestros en esa jugada, que es clave para los marcadores de punta.

 

marca en zona

Es el estilo que más se adapta a las condiciones y mentalidad del jugador argentino. Porque además admite que la línea de cuatro se transforme en una valiosa ayuda para los volantes. Esto es, jugar al fútbol, algo que la marca hombre a hombre rara vez permite a los defensores. Cuando yo jugaba, en beneficio del equipo, podía auto anularme si mi hombre era Garrincha: no jugaba él y no jugaba yo… pero Garrincha había uno solo. Este concepto lo transmití como técnico. A mi número seis le indicaba que su hombre era el 9 de los rivales, que había que descubrirlo en la cancha si se disfrazaba de mediocampista. Pero el resto de la línea de cuatro tenía que hacer zona a muerte. Y con la pelota en los pies, transformarse en atacantes. Esto lo hacen muy bien los alemanes: jugador que anticipa se manda, hasta que encuentre un rival en el camino.

 

LA SALIDA AL ATAQUE La misma sincronización de movimientos que debe existir entre los integrantes de la línea de cuatro cuando nuestro equipo es atacado, debe darse cuando tenemos la pelota y pasamos al ataque. Imaginemos que cortamos un avance del contrario sobre nuestro lateral derecho. Sale llevando la pelota nuestro marcador de punta (número 4). La línea defensiva no puede quedarse estática. Debe acompañar esa salida del compañero. Los marcadores centrales en posición algo más retrasada, con el 2 preparado para respaldar al 4 si pierde la pelota y el 6 respaldando al 2. El marcador de punta opuesto (número 3) puede arriesgar algo más en su avance, aunque sin superar la línea del número 4, un par de metros atrás. De ese modo, el 3 puede aprovechar un cambio de frente para pasar decididamente al ataque por la zona muerta del adversario o recuperar posiciones defensivas con facilidad si viene el contraataque rival.

LA SALIDA AL ATAQUE La misma sincronización de movimientos que debe existir entre los integrantes de la línea de cuatro cuando nuestro equipo es atacado, debe darse cuando tenemos la pelota y pasamos al ataque. Imaginemos que cortamos un avance del contrario sobre nuestro lateral derecho. Sale llevando la pelota nuestro marcador de punta (número 4). La línea defensiva no puede quedarse estática. Debe acompañar esa salida del compañero. Los marcadores centrales en posición algo más retrasada, con el 2 preparado para respaldar al 4 si pierde la pelota y el 6 respaldando al 2. El marcador de punta opuesto (número 3) puede arriesgar algo más en su avance, aunque sin superar la línea del número 4, un par de metros atrás. De ese modo, el 3 puede aprovechar un cambio de frente para pasar decididamente al ataque por la zona muerta del adversario o recuperar posiciones defensivas con facilidad si viene el contraataque rival.

 

 

Marzolini, cerrandole el paso a Miguel Brindisi, más atrás Meléndez y Rogel

Marzolini, cerrandole el paso a Miguel Brindisi, más atrás Meléndez y Rogel

 

 

reglas de oro

Ya hemos elegido el sistema de marca, en zona, lo que permite aprovechar las características del jugador argentino. De acuerdo. Pero no olvidemos la función específica o la prioridad uno que el equipo le asigna a la línea de cuatro: defender. ¿Qué les voy a pedir a mis jugadores? Básicamente, lo siguiente:

1) Que sepan trabar la pelota, con las piernas, claro, pero con el cuerpo en función de apoyo, para que el delantero rebote, porque en caso contrario los van a pasar por arriba.

2) Que despejen con la sabiduría de Roberto Perfumo, que siempre trataba de salir jugando, y que cuando no podía la "reventaba". . ., pero mirando hacia dónde. También en esto hay que tener cuidado. Cuando yo jugaba para Ferro, en una ocasión tuvimos que hablar con nuestro back central, porque en tres partidos había desmayado dos veces con pelotazos a "Palito" Balay, que era nuestro "Centrojás".

3) Que tengan en cuenta el equipo para el cual están jugando y la situación en la tabla de posiciones. Una vez, dirigiendo a All Boys, estábamos ganando uno a cero un partido casi decisivo para el descenso. Y por ahí lo veo a Pintos salir jugando desde el área chica, entre varios rivales. Le grité: "¡Reventala!". Y lo volví a recriminar cuando terminó el primer tiempo por esa acción. La respuesta de Pintos me sorprendió un poco: "Pero maestro, usted era un exquisito jugando al fútbol, ¿cómo me pide eso?" Le tuve que recordar que yo jugaba en Boca, que un error se salvaba convirtiendo después dos goles en el arco contrario, mientras que en All Boys hacíamos un gol de milagro…

4) Que se tiren al piso sólo por extrema necesidad, para quitar desde atrás sin foul; o como Ricardo Alonso, el de Racing, que sabe barrer con los pies; o como Malbernat, que parecía tener un resorte para levantarse enseguida del piso.

5) Que nunca se debe marcar de espaldas. Lo que no significa que haya que mirar detenidamente al rival. No. Basta con sentirlo, con rozarlo con el hombro, con los brazos, con la cadera. En una palabra: no perderlo de vista.

6) No dar ninguna ventaja en los córners. Una defensa debe establecer: a) Cada uno toma un hombre; b) Uno queda libre, el que mejor cabecea, para ir arriba a buscar la pelota; c) Otro libre, en la posición del penal, para asegurar el despeje si hay rechazo corto.

7) Que el defensor anulado par la gambeta de un adversario o por haber perdido la pelota dando lugar a un contraataque descargado a sus espaldas, no vuelva persiguiendo por su misma zona sino cortando campo. Por ejemplo: si queda el 4 en el camino, el 2 cruza hacia la posición del compañero superado y el 4 vuelve para cubrir la zona del 2. Lo importante es que el contrario no nos deje inutilizados en el camino al gol sino que se vea obligado a enfrentarnos nuevamente.

 

CUANDO ENTREGA EL ARQUERO Si el arquero del equipo contiene la pelota, los integrantes de la línea defensiva deben facilitarle la entrega desde el área penal. Tirar la pelota con el pie, fuerte y arriba, equivale a dividirla con el adversario que, generalmente, espera de frente y gana el 60 por ciento de esos saques altos. En este caso, es importante el trabajo por parejas. El marcador de punta (número 3 para el ejemplo) se acerca a pedirla en el borde del área grande para salir jugando desde el fondo. Un delantero contrario le tapa la salida. El arquero, entonces, puede salir por el zaguero central número 6. Pero una entrega corta en zona del 6 es peligrosa porque, si un rival intercepta, está en posición de tiro al arco. El 6, cuando ve tapada la salida por el 3, debe correrse hacia la línea de banda y pedirla ahí, de espaldas a la raya. Esa salida desde el arco la hacíamos en Boca 1969/70 cuando yo jugaba en pareja defensiva sobre la izquierda con Roberto Rogel.

CUANDO ENTREGA EL ARQUERO Si el arquero del equipo contiene la pelota, los integrantes de la línea defensiva deben facilitarle la entrega desde el área penal. Tirar la pelota con el pie, fuerte y arriba, equivale a dividirla con el adversario que, generalmente, espera de frente y gana el 60 por ciento de esos saques altos. En este caso, es importante el trabajo por parejas. El marcador de punta (número 3 para el ejemplo) se acerca a pedirla en el borde del área grande para salir jugando desde el fondo. Un delantero contrario le tapa la salida. El arquero, entonces, puede salir por el zaguero central número 6. Pero una entrega corta en zona del 6 es peligrosa porque, si un rival intercepta, está en posición de tiro al arco. El 6, cuando ve tapada la salida por el 3, debe correrse hacia la línea de banda y pedirla ahí, de espaldas a la raya. Esa salida desde el arco la hacíamos en Boca 1969/70 cuando yo jugaba en pareja defensiva sobre la izquierda con Roberto Rogel.

 

jugada del off-side

No soy muy partidario de este recurso al menos en forma sistemática. Porque de pronto un volante no conoce la mecánica de la jugada, quedó enganchado, y ahí se perdió el partido. La veo, en cambio, para determinados momentos. Como segundo Movimiento después de un córner, o como trampa de un tiro libre que, por distancia, será un centro contra nuestro arco. Nada más. En todos IQS casos el técnico o los mismos defensores deberán definir quién es el encargado de dirigir la maniobra, que por lo general se hace con un grito.

 

mentalidad defensiva

Muchas veces se ha criticado duramente a los defensores por jugadas fuertes o por apelar a recursos desleales. Fui jugador, defensor, y me caben las generales de la ley. Pero también puedo afirmar que no hay jugadores de malos instintos, nadie quiere destruir el físico de un rival. Si alguien tiene un ejemplo a mano, sería la excepción que confirma la regla. Lo que sí existe es una mentalidad. Porque si los delanteros viven obsesionados con el gol, los defensores también viven obsesionados con la idea de impedirlo. A nadie le gusta perder. Y cada hombre termina siendo un enamorado de su puesto.

 

SILVIO MARZOLINI (1980)

Ilustraciones: CLAUDIO PASQUATO

 

 

 

 

 

 

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