¡Habla memoria!

Boxeo & Mafia

Por Redacción EG · 11 de abril de 2019

La Ley Seca generó una lucha de pandillas en los Estados Unidos. Pero el contrabando de alcohol no fue el único negocio. Esta es la historia negra de aquellos años dramáticos.

Aquella fría mañana del 14 de febrero de 1929, un Cadillac negro se estacionó frente al almacén del 2122 de North Clark Street. Nevaba en forma ligera. El almacén, un edificio de ladrillo rojo de una sola planta, tenía 20 metros de ancho por 30 de fondo. El conductor del Cadillac llevaba un uniforme de policía: gorra azul, estrella de bronce. El que se encontraba a su lado vestía igual. Los tres hombres sentados en el asiento trasero vestían de civil. Un cuadro normal en aquellos ajetreados años en la ciudad de Chicago.

Los italianos estuvieron bajo sospecha en EE. UU. Rocky Marciano era conducido por gente allegada a la mafia.

Los italianos estuvieron bajo sospecha en EE. UU. Rocky Marciano era conducido por gente allegada a la mafia.

Fueron llegando seis hombres al interior del establecimiento, iluminado sólo por una lámpara de 200 vatios. En total, tenían unos 5.000 dólares para comprar la carga de un camión lleno de whisky a 57 dólares la caja. Eran hombres de un célebre gángster, Bugs Moran, quien llegó unos minutos tarde a la cita, observó que ingresaban los del Cadillac y al ver que eran policías decidió irse.

Los policías eran falsos. Se trataba de una emboscada. Y, tras poner a los hombres que  estaban en el galpón contra la pared, los ametrallaron. Una de las víctimas, Frank Grusenberg, no murió de inmediato a pesar de que recibió 14 balas de metralleta.

Aquel episodio quedaría en la historia como “La matanza del Día de San Valentín”.

Cuando Moran se enteró de aquella masacre, sólo tuvo una reflexión:

–Sólo Capone mata de esa manera.

Al Capone en ese momento estaba en Miami. Y cuando le pidieron su opinión también fue contundente.

–El único hombre que mata de esa manera es Bugs Moran.

Aquellos años marcaron a sangre y fuego a los Estados Unidos y el boxeo no quedó afuera de tanta locura.

Al Capone fue el dueño de Chicago. Cayó preso, pero el negocio igual continuó.

Al Capone fue el dueño de Chicago. Cayó preso, pero el negocio igual continuó.

Alphonse Capone era de familia napolitana por lo que nunca perteneció a la mafia (el requisito fundamental era ser nacido en Sicilia) y, aunque todos lo llamaban “Scarface” por la cicatriz que tenía en la cara, le encantaba que se refirieran a él como “Snorky”. Nació en Brooklyn el 17 de enero de 1899.

Era prácticamente dueño de Chicago. Le gustaba el boxeo, y retratarse con los grandes, como Jack Dempsey o Gene Tunney. “Tenía una casa en Miami que era a prueba de bombas”, recordaría el boxeador español Paulino Uzcudún. “Y era la mar de simpático”. El propio Uzcudún, que era peso pesado, fue visitado por Ralph, hermano de Capone, para ofrecerle protección. Y no le faltaba razón. El vasco peleó poco después de aquel fatídico San Valentín y hubo un tiroteo en el ring side entre hombres de Capone y de Moran. El árbitro, por las dudas, le dio el triunfo al local, Tuffy Griffin.

Pero Capone no se metió demasiado en el tema del boxeo, al menos como negocio. En cambio sí lo hizo uno de sus muchachos, un pistolero neoyorquino llamado Frankie Carbo, quien tuvo su primer problema con la ley a los once años.

Carbo intuyó que el gran negocio estaba en las apuestas, y arreglando peleas, alzarse con las ganancias. En 1928, sin embargo, fue a la cárcel y le sacaron la licencia de manager, pero eso no fue ningún impedimento para él, porque le dio el puesto a uno de sus hombres, Blinky Palermo.

El poderoso Jim Norris negocia por teléfono. Ray Robinson le hace coro. Fue en los ’50.

El poderoso Jim Norris negocia por teléfono. Ray Robinson le hace coro. Fue en los ’50.

El sábado 24 de octubre de 1931, alrededor del mediodía, Capone cayó oficialmente, y fue condenado a 11 años de cárcel. Elliot Ness, un agente federal, había logrado acusarlo de un delito en apariencia menor a tanta sangre: evasión de impuestos. Al escuchar la sentencia, Capone perdió su eterna sonrisa ganadora.

Carmen Basilio gran rival de Sugar Ray, también tenía conexiones por su apellido italiano. La Ley Antitrust terminó con el reinado de Jim Norris. Sin embargo, Frankie Carbo mantuvo sus contactos. Su último pupilo famoso fue Sonny Liston, muerto misteriosamente en Las Vegas.

Carmen Basilio gran rival de Sugar Ray, también tenía conexiones por su apellido italiano. La Ley Antitrust terminó con el reinado de Jim Norris. Sin embargo, Frankie Carbo mantuvo sus contactos. Su último pupilo famoso fue Sonny Liston, muerto misteriosamente en Las Vegas.

Sin embargo, cuando enfrentó a los fotógrafos la recuperó: “Saquen fotos, chicos... pronto estaré en libertad”.

Lo metieron en Leavenwroth primero y un año más tarde viajó a Alcatraz. Se convirtió en el número 40.822.

Lo liberaron en 1939 por buena conducta. Y el 25 de enero de 1947, atacado por la sífilis, murió en Miami.

Frankie Carbo sabía por esos años que la caída de la Ley Seca era imposible de detener. Y así ocurrió en 1933, por intervención del presidente Franklin Delano Roosevelt.

Mientras tanto, en el mundo del boxeo se desarrollaba otra historia. Desde el 4 de mayo de 1920 había sido declarado legal en Nueva York, ciudad que se convirtió en el eje de la actividad. Así nació la National Boxing Association (NBA) que sería la base del boxeo hasta los años ‘60.

Jack Dempsey fue el campeón de los pesos pesados entre 1919 y 1927, cuando al ser vencido por Gene Tunney decidió retirarse un año después.

El acceso de Joe Louis en 1949 marcó un hito, pues fue el primer campeón mundial negro de todos los pesos desde la época de Jack Johnson. Y, cuando Louis se retiró, entró en acción un multimillonario de Chicago, Jim Norris, presidente del International Boxing Club. Norris, actuando rápidamente, convenció a Louis de que éste le diera su bendición como nuevo titular del mundo al ganador de la pelea que, finalmente, Ezzard Charles le ganó a Jersey Joe Walcott, el 7 de marzo de 1951. El Bombardero de Detroit aceptó y pasó a ser un empleado de lujo del IBC, como vicepresidente. De esa manera, Norris tuvo el comando del boxeo, de acuerdo con el viejo adagio que dice que quien controla al campeón de los pesados controla la actividad.

LaMotta confesó en un tribunal que se había dejado ganar con tal de tener una chance.

LaMotta confesó en un tribunal que se había dejado ganar con tal de tener una chance.

Dueño del Chicago Stadium y capaz de manejar el Madison Square Garden de Nueva York, Norris se hizo algo más que poderoso. Le bastaba con no programar a un boxeador para que éste, antes de quedar inactivo y morirse de hambre, firmara contrato con él. Y como Carbo, a su vez, tenía los contratos de los boxeadores, la relación entre ambos se hizo rápidamente muy estrecha.

“Aun antes de que surgiera Frankie Carbo, los gángsters de los años de la prohibición tuvieron boxeadores, arreglaron peleas y promovieron espectáculos”, afirma David Remnik en su libro King of the world. “Hombres como Al Capone, Lucky Luciano o Dutch Schultz gustaban del boxeo. El boxeador es un tipo marginal. Dice un refrán que sólo un loco o un desesperado recibe golpes en la cabeza, o se arriesga a recibir un tiro como medio de vida. Y si los boxeadores son marginales, los gángsters también.”

Kid Gavilan vive, arruinado, en Miami gracias a la mafia del boxeo.

Kid Gavilan vive, arruinado, en Miami gracias a la mafia del boxeo.

Paul John Carbo, nacido en el Lower East Side de Nueva York el 10 de agosto 1904, creció en el Bronx. A los 20, se dice, tuvo una discusión por el robo de un taxi con un carnicero y le pegó un tiro. Aunque tuvo muchas acusaciones de asesinato, estuvo a punto de ser atrapado en 1939, cuando el muerto fue Harry Greenberg. Le metieron cinco balazos sentado en su auto. Dicen que el que manejaba el vehículo que llevaba al agresor fue Bugsy Siegel, a quien Robert Redford inmortalizó como el fundador del Flamingo Hilton y de Las Vegas. Uno de los principales testigos de la acusación se cayó misteriosamente de un edificio de cinco pisos en el hotel Media Luna de Coney Island.

La historia (o la leyenda) cuenta que Carbo ejecutó a Bugsy Siegel en 1947.

Carbo fue el hombre fuerte del boxeo. Cuando empezaron los ’50, el espectáculo empezó a echar raíces en las grandes ciudades y con la publicidad de Gillette se metió en la televisión. Gabe Genovese, otro hombre de la mafia, le dio la chance a Carbo de tener parte del contrato de Babe Risko, campeón mediano de 1936. Carbo, a través de su amistad con Norris, formó un tándem que comenzó con el control de los pesos pesados.

 

Ike Williams murió en la pobreza.

Ike Williams murió en la pobreza.

 

Un manager que se opuso a sus designios, el gran Ray Arcel (uno de los mentores de Roberto “Mano de Piedra” Durán a fines de los años ’60) no quiso entrar en el juego y recibió una paliza que casi lo manda al cementerio. Carbo comenzó a controlar a los livianos, medio medianos y medianos. Y lo hizo durante dos décadas. Joe Brown (ex campeón liviano, que vino a la Argentina para pelear con Nicolino Locche), Jimmy Carter, Virgil Akins, Ike Williams, Johnny Saxton , Kid Gavilán y Carmen Basilio estuvieron entre sus boxeadores. Fue por esos tiempos en que un argentino, Eduardo Lausse, brilló con luz propia entre los pesos medianos, pero jamás tuvo una chance por la corona del mundo. “Ya retirado me enteré de que si mis managers, Alfredo y Tino Porzio, hubieran cedido porcentajes de mis futuras bolsas, yo hubiera tenido la chance. Ellos se negaron, pero yo hubiera peleado gratis. ¿Mafia? Bueno, a veces venía un tipo y te ofrecía plata para que perdieras. Yo nunca acepté semejante cosa, y nunca tuve problemas...”, recordaría Lausse.

A Don Jordan lo asesinaron. Él junto a Ike Williams y a Kid Gavilan eran pupilos de Palermo.

A Don Jordan lo asesinaron. Él junto a Ike Williams y a Kid Gavilan eran pupilos de Palermo.

A Frankie Carbo le gustaban los trajes grises, las camisas blancas, las corbatas oscuras, cambiaba frecuentemente de domicilio, tenía zapatos con elevadores para parecer más alto y tenía una frase de cabecera:

–¿Qué es lo que quiere, un tiro en la cabeza?

Se ocupaba de sus campeones cuando lo eran y luego los dejaba, algo que no sólo hacen los gángsters. Así, Johnny Saxton –quien fue campeón de los welter– estuvo ante un juez por una causa menor, quebrado y sin un dólar.

–¿Adónde fue tu dinero, Johnny? –le preguntó el juez.

–No me quedó nada.

–¿Qué pasó?

–Dejé de serles útil –fue la triste respuesta.

Johnny Saxton no lo puede creer: le ha ganado el título welter a Kid Gavilán por puntos. La explicación de tal robo es fácil: Blinky Palermo, su manager.

Johnny Saxton no lo puede creer: le ha ganado el título welter a Kid Gavilán por puntos. La explicación de tal robo es fácil: Blinky Palermo, su manager.

En noviembre de 1959 la estrella de Carbo comenzó a declinar. Con las esposas puestas fue llevado a Los Angeles, acusado de extorsión y de haberse llevado partes leoninas de las bolsas de Don Jordan. Este hombre, que fue campeón mundial de los welter, peleó en el Luna Park en 1957 y fue noqueado por Luis Federico Thompson.

“Fui como un esclavo para esta gente”, confesó el ex boxeador años más tarde. “Cuando me dejaron, les dije que ellos no eran amigos, que eran como perros, que eran mis enemigos, y ellos me contestaron: ‘Si hablás, te morís’. Y me callé...” Fue hallado muerto hace un par de años en circunstancias misteriosas.

Carbo fue sentenciado a 25 años en prisión, lo mismo que Blinky Palermo.

A través de los años treinta y hasta los cincuenta, los periodistas solían recibir sobres semana a semana para escribir sobre las peleas, elogiándolas. Los sobres aparecían también en sus pupitres cuando había pelea. Esto no era sólo en el boxeo, porque en otros deportes también ocurría lo mismo.

Eso mantenía aceitada la maquinaria. Cuando empezó la investigación antimonopolios surgieron algunas voces. Jake LaMotta (campeón de los medianos inmortalizado por Robert De Niro en El Toro Salvaje) aceptó haber ido a menos contra Billy Fox en 1947. Era, aquélla, la única manera de acceder a una chance por el campeonato mundial, cosa que se le daría luego ante Marcel Cerdán. 

 

La mafia involucrada en el mundo del boxeo.

La mafia involucrada en el mundo del boxeo.

 

Si alguien del boxeo se opuso al International Boxing Club fue Cus D’Amato, quien tuvo su gran oportunidad cuando Rocky Marciano abandonó el boxeo y dejó vacante la corona.

Marciano, oficialmente, era dirigido por su hermano, pero todos sabían que su verdadero manager era Al Weill quien a su vez era programador del Madison Square Garden. Está prohibido manejar boxeadores y a su vez programarlos (cosa que, seguramente, nadie le informó a Don King hasta que su hijo comenzó a aparecer como manager). Cuando el gobierno empezó a vigilar el IBC perdió parte del poder. Y eso le permitió a D’Amato que su pupilo, Floyd Patterson, a los 21 años, peleara por la corona mundial de los pesados ante Archie Moore en 1956.

En 1957 la Corte ordenó que se disolviera el IBC, Norris sufrió un ataque al corazón y se quedó con la presidencia del Madison.

D’Amato intentó como pudo que Patterson se prolongara como campeón, porque ésa era, también, la oportunidad de controlar el boxeo: por eso había combatido al IBC con tanto denuedo.

Su ilusión duró poco. Patterson perdió la corona con Ingemar Johansson y logró recuperarla, pero se separó de D’Amato. Patterson sabía que la verdadera amenaza se llamaba Sonny Liston y decidió correr el riesgo. Liston, hombre de Frankie Carbo y de Blinky Palermo, había pasado gran parte de su vida detrás de las rejas. Liston noqueó fácilmente a Patterson en 1962 y volvió a hacerlo un año más tarde. En la primera empleó dos minutos, seis segundos. En la segunda, en Las Vegas (ciudad que empezaba a perfilarse en el panorama del boxeo) tardó cuatro segundos más...

 

Eliot Ness fue quien detuvo a Al Capone.

Eliot Ness fue quien detuvo a Al Capone.

 

El último pupilo de Carbo fue Sonny Liston, campeón mundial de los pesos pesados hasta que fue derrotado por Cassius Clay en 1964.

El propio Liston fue investigado, pero nunca renegó de Carbo ni dio un paso en falso.

Su viuda, Geraldine, dejó una frase de antología: “Si hubiera estado en tratos con la mafia, seguramente hubiera muerto pobre”.

No habrá muerto pobre, pero sí en medio de la intriga. Hallaron su cadáver en la casa que tenía en Las Vegas la noche del 5 de enero de 1971.

Estaba semidesnudo y llevaba muerto varios días. Nunca se supo si fue suicidio o asesinato. Sólo tenía 38 años.

Tras entrar y salir de las Cortes, Frankie Carbo decidió cambiar su admisión de “no culpable” a “culpable”, aceptando que había sido manager y promotor. Lo sentenciaron el 30 de noviembre de 1959; salió para entrar a un nuevo juicio en Los Angeles, 1961, junto a Blinky Palermo y otros sospechosos de conspiración, extorsión y gangsterismo. Le dieron 25 años de prisión y lo encerraron en Alcatraz.

El año pasado, muy viejo, falleció Blinky Palermo. Y con él se fueron a la tumba aquellos años que hoy son una parte de la leyenda del boxeo.

 

Por Carlos Irusta (2000)

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