¡Habla memoria!

1937. Recuerdos de un antiguo ciclista

Por Redacción EG · 19 de marzo de 2019

Luis Ceroude, ganador en otros tiempos de campeonatos de velocidad y resistencia en ciclismo, rememora una época en la que, al no haber automóviles, la frase utilizada era: "Más rápido que bicicleta".

En aquellos tiempos los H.P. eran de carne y hueso. No existían los automóviles. Por eso se decía: "Más rápido que bicicleta", y allá en la plaza Eúskara, por Independencia y Rioja, don Domingo Pace tenía una pista plana de tierra en la que se efectuaban algunas reuniones amenizadas por el dinamismo y los gritos de don Domingo. Yo era entonces un niño y me acuerdo que le dije al maestro que me dejara ir a la escuela en bicicleta, porque vivía muy lejos. Aquel hombre habrá notado mi entusiasmo porque accedió con una sonrisa, y yo pegué un salto mayúsculo de satisfacción. Desde ese momento, recorrí pedaleando las tres cuadras que mediaban de mi casa a la escuela. Eso era todo lo lejos que vivía.

"Desde la barranca de la Recoleta hasta el Parque 3 de Febrero, había un camino especial para ciclistas arreglado por el Touring Club Argentino. Pero no fue allí, sino en plena Avenida Alvear que disputé mi primera carrera y contra un caballo. "¡Los inspectores!", gritó mi hermano, y sentimos los cascos del caballo de un agente de policía al servicio de aquellos señores bigotudos, de angostos pantalones, zapatos de horma porteña, como pico de cigüeña, corbatas voladoras y las infaltables galeritas de la época. Eran los inspectores de patentes..., pues la bicicleta pagaba cinco pesos por año. Allí perdí la carrera y también la bicicleta, pues ambos fuimos presos por unas horas.

"Practiqué ciclismo por prescripción médica. Mis padres tuvieron la extraña fortuna de encontrar a un médico de conceptos muy modernos para la época y que recetó ciclismo para combatir mi sistema nervioso alterado y mejorar mi pobre capacidad física. Siempre le quedé agradecido a aquel hombre por el bien que me hizo la bicicleta y porque no podía haber recetado un juguete más apasionante. Por esos tiempos el ciclismo fue adquiriendo la máxima popularidad y el Velódromo Municipal de Palermo fue poco después escenario para el desfile de valores mundiales. Esa pista de cemento tenía 333 metros, amplias tribunas, palcos, cabinas, buffet, etc., como las mejores del mundo y su costo superaba los 70 mil pesos, suma extraordinaria en aquellos días cercanos al 1900. París Giannini, don Paco Ruiz, Dupin y otros más fueron activos dirigentes en esos días de gloria para la bicicleta, a la que se le llamaba "la pequeña reina".

 

Luis Ceroude en los tiempos en que ganaba campeonatos sobre la bicicleta, deporte al que se dedicó por prescripción médica.

Luis Ceroude en los tiempos en que ganaba campeonatos sobre la bicicleta, deporte al que se dedicó por prescripción médica.

 

"A los 15 años de edad debuté en esa pista en una carrera organizada por el Club Ciclistas Unidos del cual Luis Gervasini era tesorero vitalicio, Juan Riganti el eterno secretario y yo sería su campeón en el correr del tiempo. Esa prueba la ganó Juan Riganti y a mí me correspondió el segundo lugar. Después, seguí actuando en pistas y en pruebas verificadas en diferentes lugares de la provincia. En el hermoso y coqueto velódromo Belvedere, que tenía el Club Ciclista Italiano en donde ahora está el Palais de Glace, logré mi última victoria en velocidad. En esa pista de cemento de 240 metros y de virajes muy empinados, recibí una ovación tan calurosa que jamás olvidaré. Si mi amigo Alberto Maubert lee estas líneas, recordará que le arrebaté el triunfo sobre la misma raya y estando yo en cuarta colocación y algo distanciado cuando faltaban 100 metros. Me acuerdo que agaché la cabeza y cargué a fondo, con todas mis ansias y sin que, al atravesar la raya, tuviera la sensación de haber ganado. Esa salida violenta y rematada con el triunfo produjo un gran efecto en el público y no sólo aplausos nutridos me llegaron, sino que también sombreros tirados por los espectadores que decían en el lenguaje de esa pista: "¡Che bella volatta!".

 

En la actualidad está dedicado al comercio de bicicletas y sigue recordando sus años Juveniles, cuando el ciclismo era el deporte de moda.

En la actualidad está dedicado al comercio de bicicletas y sigue recordando sus años Juveniles, cuando el ciclismo era el deporte de moda.

 

"He ganado campeonatos de velocidad, de resistencia, matches, etc. y conservo unas cuantas medallas de oro que me recuerdan aquellas épocas juveniles vividas a pleno aire y sol, comprando barato grandes lotes de salud. El niño enfermizo, nervioso, fue en el correr del tiempo un hombre sano y fuerte, debiéndoselo todo al médico aquel que tuvo el raro acierto de recetar el mejor remedio: una bicicleta." 

Estos son algunos recuerdos de don Luis Ceroude, extraídos de un diario en el cual tiene minuciosamente consignadas sus actuaciones ciclísticas en la época en que acumulaba medallas conquistadas en campeonatos de velocidad y resistencia. Ahora, en la sección ciclismo de la firma Boris Garfunkel e Hijos, sigue entre los vehículos que tanto bien le hicieron y tan lindas evocaciones le brindan.

Temas en esta nota:

Imagen de 1934. El japonés de Boca
¡Habla memoria!

1934. El japonés de Boca

Borocotó y una charla con Kanichi Hanai, el masajista japonés de Boca que llego al país y tiene una gran historia que contar. Dice que lo único que no pudo curar es a su hija, que se hizo hincha de otro equipo.

Imagen de 2005. La frutilla del postre
¡Habla memoria!

2005. La frutilla del postre

Oberto llegaba a la NBA para jugar en los Spurs, sería compañero de Manu. Lleva la insignia que siempre lo distinguió: jugar sin egoísmo y anteponer el bien del equipo por sobre el lucimiento personal.

Imagen de 1949. Equipos serios y equipos alegres
¡Habla memoria!

1949. Equipos serios y equipos alegres

Hace ya 70 años, Frascara distinguía los estilos de los equipos, como en la actualidad, se destaca los equipos que priorizan el resultado y quienes hacen lo propio con el buen juego.

DEJÁ TU COMENTARIO