¡Habla memoria!

1876. Recordando al "HOMBRE-BUQUE"

Por Redacción EG · 15 de marzo de 2019

Una extravagante travesía que desafió al mar. El Capitán Boyton literalmente se transformó en una embarcación, con vela y todo, para cumplir con el objetivo de cruzar con éxito el Canal de la Mancha.

La travesía del Canal de la Mancha intentada individualmente y por medios en que juegue un papel importante las energías físicas y el valor del hombre, es algo que desde hace muchos años tentó a los buenos nadadores.

Una de esas experiencias, finalizada con éxito, fue la del capitán norteamericano Boyton, quien en el año 1876 realizó la difícil travesía, manteniéndose a flote con un traje insumergible y provisto cie una pequeña vela y una doble pala, mediante las cuales se ponía en movimiento. Con ese sistema se puede decir que Boyton más que nadar, navegaba. El grabado relacionado con tal proeza lo hemos extraído de la revista La Ilustración Española y Americana que aparecía en aquellos años, la que lo acompañaba con el siguiente texto:

 

El capitán Boyton atravesando a nado el canal de La Mancha.

El capitán Boyton atravesando a nado el canal de La Mancha.

 

"El capitán norteamericano Mr. Paul Boyton ha realizado la atrevida empresa que había anunciado de atravesar a nado, y revestido del traje insumergible de Mr. Merrimann, el Canal de la Mancha. El éxito ha sido completamente satisfactorio. Mr. Boyton, provisto del aparato de natación y demás utensilios de que ya tienen noticia nuestros suscritores, y llevando además una bolsa con víveres para veinticuatro horas, próximamente, se arrojó al mar en Dóver en la mañana del 10 del actual. La barca del vapor Rambler, llevando bordo un hermano del nadador, los médicos M. Diver y Willis, el práctico Mr. Méquin, delegado de la Societé humaine et des naufrages de Boulogne, y varios corresponsales de la prensa periódica de Inglaterra y Francia, navegaba cerca de aquél para prestarle auxilio en caso necesario.

No verificó la travesía en línea recta, sino que, impelido por las corrientes, llegó primero hasta los 51° 5' lat. Norte, y luego, arrojado por un fuerte viento del Nord-este, retrocedió hacia el Sud en una extensión considerable, llegando, por último, Boulogne-sur-Mer (Francia), unas millas, 15 horas después de haber salido de Dóver.

Los médicos Diver y Willis han certificado que el capitán Boyton, en el acto de lanzarse al agua, sufría una ligera indisposición hepática, siendo la temperatura de su cuerpo 97'7 Fahrenheit y marcando su pulso 70 latidos por minuto; y que en el momento de salir del mar, en Boulogne, su semblante no presentaba huella de sufrimiento, su respiración era fácil y tranquila, la temperatura de su cuerpo señalaba 97 Fahrenheit y su pulso no daba más de 80 latidos por minuto, añadiendo el doctor Diver que el capitán hubiera podido continuar su viaje, sin fatiga, por espacio de seis horas.

 

1937. Nada nuevo hay balo el sol. Estas nadadoras californianas creen dar una nota original utilizando una velita para impulsar su cuerpo, cosa ya vieja. Hay gente que se pasa la vida en los archivos buscando novedades.

1937. Nada nuevo hay balo el sol. Estas nadadoras californianas creen dar una nota original utilizando una velita para impulsar su cuerpo, cosa ya vieja. Hay gente que se pasa la vida en los archivos buscando novedades.

 

Una concurrencia inmensa, más de 30.000 personas, esperaba en las playas de Boulogne la llegada del intrépido nadador, que fue recibido con boyas de entusiasmo.

El grabado representa al hombre-buque, que así llaman al capitán Boyton los periódicos ingleses, en el acto de cruzar tranquilamente, acostado sobre las agitadas ondas del Canal de la Mancha, entre el barco Rambler, ya citado, y el vapor Napoleón III, de Folkestone, que también navegaba con rumbo a Boulogne."

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