¡Habla memoria!

Cuentos del aro I

Por Redacción EG · 09 de agosto de 2019

Popurrí de episodios, anécdotas, datos y personajes del deporte de los cestos. Vivencias de todos los tiempos registradas por el periodista Osvaldo Ricardo Orcasitas, el gran O.R.O.

RICARDO DARIO ALIX fue la aparición más explosiva del básquetbol argentino después del título mundial logrado en 1950. El periodista Carlos Fontanarrosa lo definió en El Gráfico, así: “Sabe de básquetbol por la simple razón de que lo lleva adentro. En pleno juego es un instintivo y al mismo tiempo capaz de discernir cualquier táctica”. León Najnudel lo calificó como el jugador más polifuncional de la historia. Era un crack siendo un  “todo terreno” en cada posición. Claro que, así como era un genio, también fue un díscolo por su indisciplina. Polémico. Y estaba acusado de “caprichoso” y “pillado”. Esta anécdota, de cuando tenía 19 años, la contó el propio Ricardo:
“Una vez, hablando y consultando con mi almohada, entré al club (Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque) con la firme decisión de saludar y responder a todos, para que se dieran cuenta de que era un tipo sencillo, para terminar con eso de engrupido. En lugar de no mirar a ninguno, miré a todos y para cada uno tuve un gesto. Al cuarto saludo, salió uno que me atajó: '¿Qué tenés hoy, te llegaron los humos al cerebro?'...”.
Así, queriendo corregirse, Ricardo terminó confundiéndose aún más.

 

1958. Ya va el amague y Alix (Gimnasia de Villa de Parque) quiere ver donde va su marcador, Urchipia (Parque) Foto : Luis Gemelli

1958. Ya va el amague y Alix (Gimnasia de Villa de Parque) quiere ver donde va su marcador, Urchipia (Parque) Foto : Luis Gemelli

 
EN LA TERCERA EDICION, en 1987, un equipo del Interior pudo ser campeón por primera vez en la Liga Nacional. Atenas de Córdoba le ganó 93-80 a Ferrocarril Oeste, logrando su victoria baustimal en el Etchart, y rubricó el 3-1 inalcanzable en la serie final para alcanzar el título. Tiempo de Marcelo Milanesio y Miguel Cortijo, de Germán Filloy y Diego Maggi, de Pichi Campana y el Gringo Maretto. En el epílogo se vivió un fenómeno inusitado para dos enconados rivales, tal como resalté aquella vez en El Gráfico:
“En Caballito las dos hinchadas, eufóricas por el espectáculo vivido, reconociendo la justicia del resultado, destacando la jerarquía del admirado vencedor y la dignidad del ilustre vencido, terminaron hermanadas coreando ‘¡Ar-gen-ti-na! ¡Ar-gen-ti-na! ¡Ar-gen-ti-na!’ Emocionante apoteosis”.

CLASICO. Ferro vs. Atenas. Cortijo pica ante Marcelo Milanesio. En 1987 las hinchadas terminaron hermanadas.

CLASICO. Ferro vs. Atenas. Cortijo pica ante Marcelo Milanesio. En 1987 las hinchadas terminaron hermanadas.


RICARDO LORENZO, BOROCOTO, fue una columna histórica de El Gráfico. Cuando escribía sobre básquetbol, firmaba D. Gancho. Así explicó que “ningún deporte se difundió tanto en tan poco tiempo”, con referencia a este juego de los norteamericanos que el profesor Philip Paul Phillips trajo a la Asociación Cristiana de Jóvenes de Buenos Aires en el año 1912.
Tras la conquista mundialista de 1950, en un clima de gran efervescencia y avidez de básquetbol, trazó pinceladas costumbristas sobre su origen y desarrollo:
“Vienen al recuerdo del cronista aquellos días memorables en que los espacios periodísticos para este deporte eran tan reducidos que solían concretarse a la sola mención de los resultados, y muchas veces ni a eso siquiera”.

 

Philip Paul Phillips, que implantó el básquet en Argentina.

Philip Paul Phillips, que implantó el básquet en Argentina.

 


 “No era posible, ni con sumo optimismo, pensar que llegaría el día en que se cobraría 40.- pesos por una entrada popular y que habría centenares que ofrecerían 200.- y hasta 500.- para conseguir una platea a fin de presenciar el partido decisivo en que los argentinos conquistarían el título de campeones mundiales”.

 “Ahora es lo anterior lo que parece un sueño, lo que tiene carácter de leyenda, y es cuando los ‘viejos’ comentamos las mañanitas domingueras en que eran tan pocos los espectadores que nos conocíamos todos. Alguien me dijo: ‘¿Te acordás que, cuando faltaba un hincha, íbamos a averiguar si estaba enfermo?’…”

 “¡Mariquitas! Fue el grito, la calificación, el epíteto hiriente de las barras futboleras que no admitían que fuera varonil un deporte que se jugaba con las manos. Y lo eran quienes lo practicaban. ¡Vaya si lo eran! Lo expresaron muchas veces saliendo de las canchas para perfilarse de izquierda y aplicar cross de derecha que fulminaba a los ofensores”.


DOMINGO. Al aire libre y a la mañana. Así se jugaba entre los años 20 y 30. Escaso público...

DOMINGO. Al aire libre y a la mañana. Así se jugaba entre los años 20 y 30. Escaso público...


 

LA MAYORIA SE SORPRENDIO: ¿qué hacía Larry Brown, el entrenador del Dream Team, en el vestuario argentino del estadio “Roberto Clemente”? Sintió ganas de ir a felicitar a los integrantes de nuestra Selección Nacional. “Quiero que sepan que se ganaron nuestro respeto por lo que demostraron en la cancha”, se le escuchó elogiar.

Julio de 1999. Preolímpico de América en San Juan de Puerto Rico. Argentina logra la medalla de bronce con un desempeño brillante, aunque no le alcanzó para obtener una de las dos plazas que estaban en disputa para Sydney 2000.Con varias ausencias, Julio César Lamas llevó a un grupo ya con experiencia (Aispurúa, Espil, Montecchia, Sconochini y Sucatzky) acompañado por grandes promesas: Gaby Fernández, Emanuel Ginóbili, Leonardo Gutiérrez, Andrés Nocioni, Leandro Palladino, Luis Scola y Lucas Victoriano. La Generación Dorada había dado un entusiasta salto de calidad y potenciado su futuro. Tres años más tarde alcanzaba el subcampeonato del mundo.

Todavía aleteaba en el momento la electrizante y portentosa volcada “in your face” que el Chapu Nocioni les hizo a Kevin Garnett y Tim Duncan, estrellas de la NBA, el sábado 17 de julio de 1999 en el partido del grupo “A”. En el ángulo derecho de su ataque amagó ir hacia adentro, marcado por El Cuervo, pero giró hacia  su derecha,  penetrando por afuera. La enterró de media vuelta, pasando su mano diestra por debajo del canasto, mientras Tim Duncan saltaba para ayudar en defensa. 


VOLCADA HISTORICA. Nocioni la entierra a Garnett (atrás) y Duncan (13), estrellas de la NBA.

VOLCADA HISTORICA. Nocioni la entierra a Garnett (atrás) y Duncan (13), estrellas de la NBA.


MIGUEL MATEOS, exponente del rock argentino, tuvo figuración como jugador perimetral de Pueyrredón, de la Asociación Porteña, en las divisiones formativas. “Jugaba bien, eh...”, recordó uno de sus rivales de entonces, el Tola Cadillac, del Deportivo San Andrés. Como veterano, Mateos todavía se entrevera en los famosos picados de Obras Sanitarias. “Es el primero en llegar…”, precisa Chiche Gornatti, otro consecuente. Mateos fue el líder del grupo Zas, muy convocante en la década del 80.

LA PRIMERA GIRA de un equipo americano por Europa la realizó el Hindú Club de Buenos Aires en marzo de 1927. Después del título inicial conquistado por Olimpia en 1921, había establecido la primera seguidilla campeona en la Federación Argentina. Sumó cinco lauros al hilo desde 1922 a 1926. Se habían quedado sin rivales y Francisco Pancho Borgonovo, integrante del equipo, un visionario del deporte argentino (organizador de la célebre “Caracas”, artífice para que Juan Manuel Fangio corriera en la Fórmula 1, inventor del Autódromo Municipal, por caso), comenzó a pensar: “¿Adónde podemos competir? Primero pensé en Chile, pero después reparé que con un poquito de sacrificio podíamos llegar a Europa. Un día, mientras nos entrenábamos, les dije a mis compañeros: ‘Estoy seguro de que ustedes no son capaces de acompañarme’ ‘¿Por qué decís eso?’, me respondieron. Entonces les expliqué mi plan. ‘¿Se animan?’, les pregunté Y se animaron casi todos. La partida fue inolvidable. Nos fue a despedir al puerto no sólo la gente de nuestro club, sino la de otros y hasta los de la Federación”.Jugaron 6 partidos y ganaron los seis: 2 en Londres, 3 en París y 1 en Barcelona. La victoria más estrecha fue por 21 puntos...
Siete jugadores integraron el equipo: Francisco Borgonovo (además presidente de la delegación), Julio S. Barbier (capitán), Luis Horacio Calderón, Carmelo García, Alberto Pedro Petrolini, Calvin F. Combs y Julio Ferro Carreras. Como delegados viajaron Julián Bourges, Alfredo Stefani, Julio Echeverría y Francisco Futten. Once personas en total.

El prestigioso periodista español Justo Conde contó en la revista Nuevo Básquet, de Barcelona, el magisterio que hizo aquel Hindú en España, hoy campeón del mundo: ”El primer hito de esta historia (se refiere al baloncesto español) debemos hallarlo en aquel 25 de marzo de 1927 cuando 5.000 espectadores abarrotaron la pequeña tribuna de madera del hoy desaparecido campo del F. C. Gracia para ver en acción al Hindú Club, de Buenos Aires, frente a la Selección Catalana.
 
 En la imagen, Alberto Petrolini jugador de Hindú, controla la pelota en el triunfo 50-16 contra la selección catalana.

En la imagen, Alberto Petrolini jugador de Hindú, controla la pelota en el triunfo 50-16 contra la selección catalana.

 
Aquel Hindú Club, integrado por millonarios que aprovechaban el crucero de placer en su propio yate por Europa para jugar básquetbol, su deporte predilecto, y que ya llevaban cinco triunfos rotundos en sus anteriores escalas en Inglaterra y Francia, batió al Seleccionado Catalán por 50-16.

Los argentinos nos descubrieron un nuevo básquetbol, tanto por lo que hacía referencia a los cinco jugadores por bando como a las dimensiones más reducidas de la cancha. Conviene recordar que, hasta aquella fecha, en España se jugaba con equipos de siete jugadores y sobre el mismo rectángulo de juego que delimitaban los campos de fútbol, sobre cuyas porterías se colgaban los tableros de quita y pon (expresión para decir que se colocaban y se sacaban).

También táctica y técnicamente nos descubrieron nuevos e importantes detalles, lo que eran los movimientos de desmarque sin balón, así como efectuar pantallas para facilitar la acción del compañero”. Reiteración: esto lo escribió un español.

Sobre el “crucero de placer en el yate de los millonarios”, Pancho Borgonovo sólo sonrió con esta acotación: “Ojalá hubiera sido cierto”.  Hoy aquella aventura ya es una épica leyenda.


HALLAZGO. El "ball-boy" en el fondo a la izquierda es Luis Scola. Luna Park, final Yugoslavia-Unión Soviética del Mundial 90.

HALLAZGO. El "ball-boy" en el fondo a la izquierda es Luis Scola. Luna Park, final Yugoslavia-Unión Soviética del Mundial 90.

LUIS ALBERTO SCOLA, capitán actual de la selección argentina, fue “alcanzapelota” o “ball-boy” en el Campeonato Mundial de 1990 que se realizó en nuestro país. Tenía 10 años. Su tío Jorge Aníbal Becerra era el presidente del CEMBA ’90, ente que se ocupó de la organización, y le hizo la invitación. Después Luifa recordaría la experiencia:
“En el Luna Park me saqué fotos con todos, pero se me veló el rollo. ¡Todavía no lo puedo creer! Sólo se salvaron dos con el brasileño Oscar y el yugoslavo Drazen Petrovic. Cuando jugué en España, se lo conté a Epi (Juan Antonio San Epifanio). A Fernando Romay le dije que me quedé con las ganas de que me regalara la muñequera que le había pedido. Y a Oscar se lo mencioné durante el Mundial de Indianápolis 2002”
 

Por O.R.O. (2010).

 

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