¡Habla memoria!

Los locos del fútbol: el Tuerto Montaño

Por Redacción EG · 17 de abril de 2018

Elio Montaño desparramó sus locuras en los ‘50 y ‘60 en Argentina, Uruguay y Portugal. En la foto, debajo del barro, tiene la de Huracán después de hacer un gol contra San Lorenzo en 1954.

Aquí jugó en Rosario Central, Boca y Huracán. Y en Boca se encontró con otros dos locos lindos: Juan Apolonio Vairo y Roberto Rolando. Formaron un trío central que enloqueció de alegría o de odio, sin términos medios, a la exigente hinchada boquense. La tarde que Boca le ganó 3 a 2 a River en los últimos minutos un partido que perdía 2 a 1, la hinchada los adoró. Rolando hizo el gol del triunfo tras gambetear al Gallego Pérez y a Carrizo, entrando en la red con la pelota. Y el primer gol del partido fue una obra de arte. La jugaron los tres de aire y Elio Montaño la empalmó saltando, con un tiro de admirable precisión, en trayectoria suave y combada hacia el palo izquierdo de Amadeo. Pero hubo partidos en que los boquenses los querían matar. Era cuando jugaban para divertirse. Cuando apostaban “a cuántos túneles vamos”. O cuando Juancito Vairo la veía venir de aire y se daba vuelta para frenarla con la parte baja de la espalda, esa que se usa normalmente para sentarse...

8 de octubre de 1954. Así terminó Montaño el clásico San Lorenzo - Huracán. Foto: Vázquez.

8 de octubre de 1954. Así terminó Montaño el clásico San Lorenzo - Huracán. Foto: Vázquez.



El tuerto Montaño jugó en Montevideo para Peñarol y Danubio. Y tenía la costumbre de relatar el partido mientras jugaba. Un día, en Danubio, recibió la primera pelota y comenzó la transmisión: “La toma Montaño, se pasa a uno, se pasa a dos, enfrenta al turquito, también lo gambetea...”. El turquito era el juez Esteban Marino, quien le indicó amablemente: “Montaño, está expulsado...”
Imagen de 2005. El Pocho de la gente
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2005. El Pocho de la gente

Se gestó en el baby, nació en Argentinos, creció en España, maduró en Independiente y Boca lo compró en 2005. A los 25 años, Federico Insúa recorría con El Gráfico su historia.

Imagen de 1988. Los duendes de la raya viven en Caniggia
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1988. Los duendes de la raya viven en Caniggia

El fútbol argentino lo estaba esperando, era necesario que vuelvan los wines y finalmente apareció Caniggia. El Gráfico reúne a la nueva joya con dos de los grandes: Houseman y Bernao, expertos en el puesto.

Imagen de Ni al arco iris
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Ni al arco iris

En el año 2004, EL GRÁFICO se detuvo en un grupo selecto de jugadores, en aquellos que estaban peleados con el arco de enfrente, los que o nunca hicieron un gol en primera o solo unos pocos.

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