¡Habla memoria!

Guillermo Cañas - MS Toronto 2002

Por Redacción EG · 26 de enero de 2009

Willy, con el pelo corto, hizo un torneo tremendo en el que venció a varios top ten y le ganó la final a un Roddick que venía en ascenso.

Festeja Willy.Festeja Willy.


Guillermo Cañas se consagró en el Masters Series de Canadá, que en aquel año 2002 se disputó en Toronto. De esta forma, el jugador oriundo de Tapiales, Provincia de Buenos Aires, alimentó de trofeos a una camada del tenis argentino que cosecharía varios más gracias a esa generación, y que tuvo como punto más alto a la victoria de Gastón Gaudio en Roland Garros 2004.
En aquel momento, Willy era el número 19 del mundo y venía de disputar la final de Stuttgart, en la que perdió 6-4 en el quinto set contra el ruso Mikhail Youzhny, quince días antes de viajar a America del Norte. De a poco anunciaba que era cosa seria, y después de una derrota en la segunda ronda de Kitzbuhel a manos del chileno Nicolás Massú, se presentaba el 29 de julio.
Primera ronda: fue victoria ante un tal Roger Federer, por entonces número 10 en el ranking, que tal vez no imaginaba que iba a lograr todo lo que después cosechó. Costó, pero con un 7-6 (12-10) y 7-5, dejó en el camino al futuro mejor jugador del mundo, y de los más importantes de la historia.
Segunda ronda: un verdadero trámite. El rival de menos envergadura con el que se tuvo que enfrentar en todo el torneo. Fue 6-2 y 6-1 al tailandés Paradorn Srichapan, el 60 del ranking.
Tercera ronda: una vez superado el asiático, le tocaba el segundo top ten en su travesía. Lo esperaba el ruso Yevgeny Kafelnikov, quinto preclasificado. De los cinco enfrentamientos previos, Willy se había quedado con cuatro. Este no fue la excepción. Doble 6-2 que sorprendía por la diferencia numérica en el resultado. Otro paso ya estaba dado.
Cuartos de final: muy cercana estaba la serie de semifinales de Copa Davis ante Rusia como visitante. El de Tapiales ya se había sacado de encima a uno, y ahora le tocaba otro. Era el turno de Marat Safín, número dos del mundo, detrás de Lleyton Hewitt. El argentino ni siquiera tuvo que ceder un set: 7-5 y 6-3. Finalmente una lesión en la muñeca le impediría estar en la derrota 3-2 por la Davis, y en el Abierto de los Estados Unidos.
Semifinal: el partido más complicado, en el que Cañas cedió el único set del torneo. El rival fue el alemán Tommy Haas, tercero en el ranking, que ya había eliminado a Pete Sampras, número 15 en aquel momento, pero que ganaría su último Grand Slam semanas después en Flushing Meadows. El triunfo del argentino fue con un luchado 6-4, 3-6 y 7-6 (7-5).
Final: el otro jugador que había ganado todos los partidos era el estadounidense Andy Roddick, 12, que había eliminado en cuartos a David Nalbandian. Ese día el bonaerense estuvo muy fino con su saque, y aprovechó su juego de fondo para poner en aprietos al norteamericano. Con un quiebre en el noveno game, sacó la ventaja para lo que luego sería un 6-4. Luego se turnaron una vez cada uno para perder el servicio, hasta el décimo juego en el que Cañas volvió a quebrar. Fue 7-5 y un festejo espectacular. “Se lo merece, nadie trabaja más que él en la cancha”, lo felicitó el vencido Roddick. Era su tercer título de ATP después de Casablanca 2001 y Chennai al año siguiente. El triunfo lo ubico en el puesto 12 del ranking (octavo fue la mejor marca) y se llevó una buena cantidad de dólares de premio.
Esa semana fue toda de Guillermo Cañas. Se cargó, nada más ni nada menos que a cuatro top ten, más un joven Roddick que no tardaría en serlo. Desplegó un tenis de alto vuelo, que a pesar de haber tenido buenas actuaciones en los años que le siguieron, da la sensación de que no llegó a explotarlo como lo podía haber hecho. Seguramente las lesiones y el doping influyeron, pero esos siete días quedaron en la memoria de muchos.
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