Memoria emotiva

SAN LORENZO: EL ESPÍRITU SANTO

Por Redacción EG · 17 de diciembre de 2021

Bernardo Romeo, manager de San Lorenzo, viajó dos veces en menos de un año al Vaticano junto a los máximos dirigentes del club y cuenta detalles sobre este nuevo encuentro. En esta ocasión, le ofrecieron al Papa la Copa Libertadores, un título que Boedo tardó 54 años en concretar.

Nota publicada en la edición de septiembre de 2014 de El Gráfico

LA SONRISA serena del Papa al recibir la Copa de manos de Lammens, con monseñor Karcher, Tinelli y Buffarini de testigos.

LA SONRISA serena del Papa al recibir la Copa de manos de Lammens, con monseñor Karcher, Tinelli y Buffarini de testigos.

“ESTOY MUY SATISFECHO por haber realizado este viaje, por tener la chance de charlar unos minutitos con el Papa, porque le llevamos la Copa Libertadores… Para nosotros es histórico, y el club está orgulloso de este momento”.

Bernardo Romeo se sale de la lógica que demanda su trabajo como manager del Ciclón y se manifiesta sobre una experiencia tan reconfortante como intensa. Su mente viaja miles de kilómetros de distancia y se ubica en tiempo y espacio: miércoles 20 de agosto de 2014, en el Vaticano.

“Fue emocionante. Era mi segunda vez ahí porque yo ya había ido en diciembre pasado, cuando le llevamos el trofeo del Torneo Inicial que ganamos. Nos recibió muy bien más allá de la tragedia familiar que padeció y de que se lo notaba un poco cansado por su viaje a Corea del Sur. Pero bueno, nos recibió con muchas ganas, sobre todo por su fanatismo por San Lorenzo, y nosotros cumplimos el sueño de llevarle la Copa Libertadores”, afirma.

Los gestos de la foto de apertura de esta nota hablan por sí solos, por más que no puedan emitir sonido. Matías Lammens y Marcelo Tinelli, presidente y vicepresidente del CASLA, encabezan la entrega de una Copa única y preciada. Francisco espera tocarla para luego recibirla; Julio Buffarini -representante del plantel junto a Edgardo Bauza y a Juan Mercier- suelta una sonrisa al igual que monseñor Guillermo Karcher, el secretario de Protocolo y Ceremonial del Papa. Todos, los cinco de la imagen congelada y para el archivo, muestran una sonrisa larga y apenas ancha; se los ve felices cuando todavía no se había cumplido una semana de la consagración, de que Boedo rompiera con un torneo internacional que le era imbatible y ganara su primera Libertadores 54 años después de la creación del certamen.

“La audiencia no fue privada como la primera vez, y por el calor que hacía en el Vaticano, la ceremonia no se hizo en la Plaza San Pedro, sino en un salón cerrado con capacidad para cuatro mil personas. A nosotros nos puso a la izquierda del altar, y cuando entró al lugar nos saludó, nos felicitó, nos dio la mano, estuvo con la Copa, con los jugadores, con el entrenador, con todos los que fuimos hasta allá… Para mí que soy católico es una situación que me gusta mucho, que disfruté demasiado, porque me parece impresionante haber estado una horita y pico ahí, cerca del Papa”, cuenta Romeo aún entusiasmado.

“De modo especial, saludo a los campeones de América, al equipo de San Lorenzo, que es parte de mi identidad cultural”. Francisco sorprendió a propios y a extraños cuando pronunció semejante frase en pleno discurso. Los privilegiados -testigos fieles de esas palabras santas- no paraban de aplaudir. Impresionante, sin dudas. A decir verdad, y más allá de los colores, erizó la piel. Bernardo, ¿a vos también te pasó lo mismo? “Yo me emocioné, por supuesto que me generó y me genera orgullo -detalla-. Que lo haya dicho él que tiene una magnitud tremenda y que nosotros hayamos estado tan cerca, es algo muy íntimo porque él es un Papa, alguien muy importante a nivel mundial… Y que él se haya expresado de esa manera demuestra que tiene un gran sentimiento hacia el club. Por lo menos, logramos sacarle una sonrisa en un momento difícil de su vida”.

-¿Y para el CASLA que significó ese comentario?

-Para nosotros es muy importante que el Papa haya dicho que el club es una cuestión vinculada a la cultura, que se trata de algo personal, de él mismo, y esto debe ser muy lindo para los hinchas de San Lorenzo. Y sé que si Francisco lo dijo así, es porque lo siente… El Papa siempre fue sincero y realista…

-Sin contemplar el cambio de lugar físico en el que se desarrolló la ceremonia, ¿qué otras diferencias hubo respecto de aquella primera oportunidad en el Vaticano?

-Lo único distinto fue que nos había atendido en privado y por un rato largo en esa primera visita; y esta vez no y es entendible… De todos modos, siempre nos sentó en una hermosa ubicación al ponernos a la izquierda del altar… Los dos encuentros con él fueron igual de lindos. Cada vez que lo vi, me sentí muy bien y me fui lleno desde lo espiritual.

-¿Me imagino que debés sentirte como un privilegiado porque son pocos en el mundo los que tienen acceso a esto, y vos ya fuiste dos veces?

-Seguro, uno va en representación de una institución como San Lorenzo… Matías y Marcelo siempre encabezaron la delegación, y yo pude ir a las dos visitas. Está claro: me siento un privilegiado por trabajar en este momento del club y por haber ido a ver al Papa dos veces en menos de un año.

Ilustración

Ilustración

ROMEO SE INTEGRO a trabajar en el club de la mano de esta dirigencia y lo suyo rindió. La evaluación positiva no sólo se basa en los dos títulos cosechados que limpiaron el camino hacia el Santo Padre, sino también en las decisiones que tomó para consolidar al equipo profesional. Sin embargo, no desviemos el foco y retomemos el tema en cuestión. O mejor dicho: que lo retome el propio Bernardo, que viene de pararse mano a mano con el Sumo Pontífice.

“Al principio, cuando él llegó al altar, les dio la mano a todos rapidito y dio la misa. Después, nos recibió para que le diéramos la Copa y ahí sólo le dije en voz baja que sentía mucho lo que había ocurrido con parte de su familia, y lo saludé… El nos agradeció, nos felicitó por el campeonato logrado, por todo lo que eso significa, siempre nos tiró muy buena onda y se despidió al decir una de sus típicas frases: ‘Recen por mí’”, confiesa.

-Pero en ninguno de los dos encuentros te agradeció por alguno o algunos de tus 99 goles en el CASLA, por tu trabajo como manager?

-No, no -responde serio-. El siempre agradeció en general por lo que estamos haciendo… Lo mío es siempre muy cortito, y Matías y Marcelo fueron los que más hablaron porque son los máximos responsables de todo esto. Yo soy ubicado y me puse detrás de ellos.

-¿La gente que rodea a Francisco ya se hizo hincha de San Lorenzo o sólo empuja por el Papa?

-Las personas que se mueven a su alrededor nos dijeron: “San Lorenzo, la squadra del Papa… San Lorenzo, el equipo del Papa”. Todo el mundo está pendiente de lo que pasa con el equipo del Santo Padre, y te lo hacen sentir desde el aeropuerto hasta el Vaticano, desde que llegás a Roma hasta que te vas. Y esto te demuestra que su entorno sigue un poco más a nuestro club que en otros años.

REGALO. Bauza le entregó a Francisco la camiseta conmemorativa del logro de la Copa.

REGALO. Bauza le entregó a Francisco la camiseta conmemorativa del logro de la Copa.

-¿Al escudo del Ciclón ya lo reconocen fácilmente allá?

-Sí, sí… Nosotros usábamos los trajes que llevan el escudo de San Lorenzo en el saco. De hecho, los teníamos puestos siempre, desde que nos íbamos del hotel hasta que volvíamos.
Buena estrategia de marketing, golazo de la dirigencia. ¿Qué mejor que uno luzca de manera notable lo de uno? ¿Qué mejor que promocionar al logo de tu club en una chance de carácter mundial, atractiva para los ojos mediáticos del universo? Como había ocurrido también en el primer encuentro, las imágenes se viralizaron tan pronto como internet habilitó y hasta un ignoto podía empezar a enterarse de qué es San Lorenzo. Quizá suene ridículo y fuerte comparar esta acción con un título de valía, como la Copa Libertadores; tal vez sea injusto. Pero, sin dudas, se trata de un triunfazo aunque no remita estrictamente a lo deportivo.


-Bernardo, ¿vos también lo considerás así?

-Sí, obviamente. Es un logro importante que ubica a San Lorenzo mundialmente, porque esto se ve por todos lados. Nosotros tenemos la suerte de que el Papa sea hincha de San Lorenzo y, por más que sea repetitivo, creo que es un orgullo.

-Regresemos al encuentro con Francisco. ¿Le acercaste muchos objetos para que les diera la bendición?

-No, no… Compré rosarios y estampitas para repartir en mi familia porque son recuerdos que te quedan para toda la vida, y el Papa nos regaló un rosario muy lindo a cada uno; ya nos había entregado uno la primera vez que lo fuimos a ver.

-Si tuvieras que elegir la situación destacada de este último encuentro, ¿cuál sería?

-Es que no puedo resaltar sólo un momento… Yo fui a un colegio católico, tengo una formación religiosa y esto me llega, porque recuerdo mi primaria, que era un colegio de curas, mi secundaria… Haber vivido todo esto y después tener la suerte de conocer personalmente al Papa es tremendo.

-¿Te impactó algún gesto, alguna frase, de Francisco?

-Me llamó la atención la tranquilidad que transmite. Nosotros nos sentamos a 10 metros del Papa y yo no podía sacarle la mirada de encima, mientras hablaba y gesticulaba… E insisto: transmite mucha tranquilidad y a mí me llega, porque soy un tipo simple, que se emociona…

-¿Te proyectás otra vez en el Vaticano hacia fines de diciembre?

-Si dijera que no, mentiría. Uno siempre quiere volver, y dijimos que volveríamos y lo cumplimos. Así fue la primera vez cuando ganamos el Torneo Inicial 2013. Ahora regresamos con la Copa Libertadores, y el deseo es volver… No sé si por algo del club, por otro torneo que logremos, como puede ser la Copa Argentina, qué sé yo… Desde que conseguimos el torneo local el año pasado, cada vez que ganamos un trofeo se lo traemos al Papa y eso es como que quedó… Como soy positivo y pienso para adelante, creo que podríamos pisar otra vez el Vaticano para ofrecerle otra copa al Sumo Pontífice.

Por: Darío Gurevich.

Fotos: AFP, Observatore Romano.

Ilustración: Gonza Rodríguez

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