Memoria emotiva

CON LAS CARTAS MARCADAS

Por Redacción EG · 10 de octubre de 2020

Ricardo Elbio Pavoni es uno de los grandes ídolos en la historia de Independiente. Más allá del jugador icónico y multi ganador de Copas Libertadores,cinco en total, hay una historia que merece ser contada. De croupier a leyenda viva del fútbol rioplatense.

Otro mundo

En la década del '60, el mundo era un lugar muy distinto. No había influencers; las noticias no eran instantáneas como ahora; no había celulares que registraran robos, choques, accidentes o escenas tragicómicas de un peatón robando una sombrilla, perseguido por un atlético cocinero.
La gente iba con la cabeza en alto, más allá de la dignidad, por no estar munido de una pantalla negra que le cuenta lo que tiene a simple vista. No creo que aquellos sean muy distintos a nosotros, cada época tiene sus complejidades.
Las crisis de los misiles, el recrudecimiento de la guerra fría, la muerte de Kennedy y el “efecto mariposa”: «El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo».
En Uruguay la situación estaba complicada desde lo económico. Inflación, baja de salarios, desocupación y descontento social (algo que en Argentina conocemos bien) dominaban la escena; y el fútbol no era la excepción.

El hermano del goleador

El 8 de julio de 1943, en Montevideo, nació Ricardo Elbio Pavoni. De chico, su hermano Pedro, era el goleador del barrio y al “Chivo” mucho no lo elegían para jugar. Su primer club fue Pocitos Juniors, entre sus 8 y 9 años. De allí pasó a Defensor, donde empezó en la Quinta División en 1957. El fútbol siempre estuvo en su familia, como él lo contó en El Gráfico: “Mi hermano Pedro, 2 años mayor que yo, jugó conmigo en la 5a. de Defensor hasta que se operó de los meniscos y largó. Mi tío Gregorio, hermano mellizo de mi papá, jugó de '4' también en Defensor, en la primera. Y mi padrino Luis Pavoni, otro hermano del viejo, fue arquero de Nacional. Así que nunca tuve problemas en casa para dedicarme al fútbol…”

La gran apuesta

Pavoni debutó en Defensor en 1960. Ya en 1963, tenía un nombre en el fútbol uruguayo, pero más allá de Peñarol y Nacional, el jugador no estaba bien pago. Recién casado y con más responsabilidades, el dinero no alcanzaba. Cansado de las promesas incumplidas, Ricardo tomó una determinación: “A fines de la temporada del sesenta y tres, concluido el torneo, largué para no jugar más... ¿Sabe dónde fui a trabajar? De croupier en una ruleta... Y no sabía nada, ni pagar, ni manipular las fichas, ni nada. Pero hice el curso de aprendizaje y salí adelante ganando más que en el club, durmiendo de día y trabajando de noche... ¿Qué iba a hacer? ¿Someterme, dejar que me lleven por delante, tolerar ese clima de informalidad, seguir aguantando promesas...?"

Pavoni posa con su familia, los primeros tiempos en Buenos Aires

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Cómo un héroe de historietas, Pavoni tenía una doble vida. De día marcaba de manera férrea la punta y de noche coronaba calles, cambiaba fichas, se escondía tras el humo de los apostadores. Sin embargo, esa “doble” personalidad no iba a durar mucho.
Una madrugada de enero en 1965, apareció alguien que lo conocía bien y con el que tenia un trato distinto: “Coco” Pierri:

-¿Que vas a hacer mañana?
-Mañana tengo que ver qué casino me toca…
-Hacé la valija, te vendimos a Independiente.

No hubo mucho más que decir. Pavoni hizo las valijas y a la mañana siguiente se tomó un avión para Buenos Aires -acompañado por Pierri- para enfrentar su destino.

Los “gallegos” de Independiente

El “Negro” Rolan se había lesionado y había que buscar un reemplazante. Allí apareció el nombre de Ricardo Elbio Pavoni. Herminio Sande los esperaba en la sede de la calle Mitre en Avellaneda, para terminar de cerrar el pase. El lema en ésa época era: "si entran 10, se gastan 8". La negociación arrancó áspera, según recuerda Pavoni: “Doce millones era la exigencia de Defensor... Pero yo escuchaba, a mí no me correspondía hablar en ese momento, sino cuando llegará mi oportunidad... Que diez, que ocho... Hasta que mi amigo, porque ese dirigente sigue siendo mi gran amigo, se la jugó... Adoptó una resolución por su cuenta... ¿Cuánto quiere pagar, señor Sande? Seis millones fue la respuesta. Y se cerró por los seis millones... Estaba vendido. Se firmaron los pagarés y todo concluido... ¿Mi sueldo? Setenta mil pesos mensuales... Toda la plata del mundo si lo comparaba con mi sueldo en Montevideo... Y además Independiente, la posibilidad de todo…”

 

Pavoni y Bochini, la historia grande de Independiente.

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Y todo fue quizás mucho, pero nunca demasiado. Ricardo Elbio Pavoni jugó en Independiente desde 1965 hasta 1976. Obtuvo 12 títulos, entre ellos el logro de ganar cinco veces la Copas Libertadores. Nunca más se fue. Se quedó en Buenos Aires, siempre de alguna manera ligado al Rojo.

 

Experto en libertadores, 5 conquistas en su haber

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Una historia de otros tiempos. Con otros jugadores, en un mundo diferente. Lo que no cambia es la convicción de los hombres que -cuando la poseen- hace la diferencia. Al igual que Ricardo Pavoni. Apostó y salió ganador de un casino a la historia de Independiente.

 
 

 

 

 

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