Las fotos de El Gráfico

Gallardo, imágenes de una leyenda. Parte I

Por Redacción EG · 23 de septiembre de 2019

El Muñeco, un mito viviente del fútbol, cuenta su historia a través un maravilloso recorrido fotográfico. En esta primera entrega sus comienzos y su gloriosa primera etapa como jugador en River.

 

Marcelo Daniel Gallardo. (18 de enero 1976) . Con el equipo de baby del club de barrio Nahuel. "En Merlo vivía enfrente de un potrero, y mi familia era muy futbolera. Yo acompañaba siempre a mi viejo a sus partidos. Lo primero que me regalaron fue una pelota, pero hasta los 8 o 9 años no se me había despertado el deseo y prefería remontar barriletes".

Marcelo Daniel Gallardo. (18 de enero 1976) . Con el equipo de baby del club de barrio Nahuel. "En Merlo vivía enfrente de un potrero, y mi familia era muy futbolera. Yo acompañaba siempre a mi viejo a sus partidos. Lo primero que me regalaron fue una pelota, pero hasta los 8 o 9 años no se me había despertado el deseo y prefería remontar barriletes".

 

 Con la número 9, su puesto cuando llegó a River, con 12 años. “Yo soy hincha incondicional de River. Lo que pasa es que mi viejo quiso ponerme la camiseta de San Lorenzo, me llevaba a la cancha, pero eso terminó a los 11 años. Porque ahí volví a usar la camiseta con que me habían bautizado”.

Con la número 9, su puesto cuando llegó a River, con 12 años. “Yo soy hincha incondicional de River. Lo que pasa es que mi viejo quiso ponerme la camiseta de San Lorenzo, me llevaba a la cancha, pero eso terminó a los 11 años. Porque ahí volví a usar la camiseta con que me habían bautizado”.

 

Me fui a probar a River por un conocido de mi viejo fana millonario. Había como 70 chicos. Pasaron dos horas, y yo seguía ahí, solo. Pero yo no quería irme sin mostrarme. Era casi de noche cuando Gabriel Rodríguez me vio. “Disculpame, me olvidé de vos, ¿de qué jugás?”, me preguntó. “De ocho”, contesté. Pasaron 5 minutos y no había tocado la pelota. Le pedí si me podía cambiar de equipo. “Es que yo vine a mostrarme y acá no me dan una”, le expliqué. Se ve que ese gesto de personalidad le llamó la atención y pensó: “¡Pará, a este pendejo atrevido qué le pasa!”. Entonces empezó a ordenar que me la pasaran, vio que tenía algo.

Me fui a probar a River por un conocido de mi viejo fana millonario. Había como 70 chicos. Pasaron dos horas, y yo seguía ahí, solo. Pero yo no quería irme sin mostrarme. Era casi de noche cuando Gabriel Rodríguez me vio. “Disculpame, me olvidé de vos, ¿de qué jugás?”, me preguntó. “De ocho”, contesté. Pasaron 5 minutos y no había tocado la pelota. Le pedí si me podía cambiar de equipo. “Es que yo vine a mostrarme y acá no me dan una”, le expliqué. Se ve que ese gesto de personalidad le llamó la atención y pensó: “¡Pará, a este pendejo atrevido qué le pasa!”. Entonces empezó a ordenar que me la pasaran, vio que tenía algo.

 

En River aprendió a levantar trofeos desde muy pequeño, como se ve en esta foto junto a dirigentes de fútbol amateur.

En River aprendió a levantar trofeos desde muy pequeño, como se ve en esta foto junto a dirigentes de fútbol amateur.

  

Con su padre Máximo.

Con su padre Máximo.


Alcanzapelotas, con Gustavo Zapata. “Me bautizaron “Muñeco”? entre Hernán Díaz y Zapata, en un loco, cuando recién empezaba a entrenar con la Primera. Era chiquito, con cara de nene, no tenía ni granos, y empezaron “ahí va el muñequito, ojo con el muñequito”... Quedó para siempre”.

Alcanzapelotas, con Gustavo Zapata. “Me bautizaron “Muñeco”? entre Hernán Díaz y Zapata, en un loco, cuando recién empezaba a entrenar con la Primera. Era chiquito, con cara de nene, no tenía ni granos, y empezaron “ahí va el muñequito, ojo con el muñequito”... Quedó para siempre”.

 

Entrenando en el Monumental, el debut estaba cerca. “Siempre me gustó entrenar, hasta corría de más. Es contradictorio a la creencia general sobre el N° 10 de que no le gusta entrenar ni correr; a veces me he pasado de rosca y el sobreentrenamiento me pasó factura”.

Entrenando en el Monumental, el debut estaba cerca. “Siempre me gustó entrenar, hasta corría de más. Es contradictorio a la creencia general sobre el N° 10 de que no le gusta entrenar ni correr; a veces me he pasado de rosca y el sobreentrenamiento me pasó factura”.

 

“Me costó bastante asentarme en primera, después del debut (18-4-93 vs Newell´s 2-0) jugué seguido en el torneo Centenario de 1993 (foto, con la n°9). Tuve algunas lesiones y entre el 95 y 96 no la pase bien. Después llegó el 97, el mejor año de mi carrera”.

“Me costó bastante asentarme en primera, después del debut (18-4-93 vs Newell´s 2-0) jugué seguido en el torneo Centenario de 1993 (foto, con la n°9). Tuve algunas lesiones y entre el 95 y 96 no la pase bien. Después llegó el 97, el mejor año de mi carrera”.

 

Alzado por Almeyda, tras convertirle de penal a Boca en el 3 a 0 de 1994. “Solo dos veces me agarré a trompadas con un compañero. Una, con Almeyda, en un entrenamiento de la Tercera. Me entró fuerte él, después le entré fuerte yo, y ahí él se levantó y nos preparamos para pelear; yo primereé y pegué, después lo agarraron a Matías, fue una calentura del momento”.

Alzado por Almeyda, tras convertirle de penal a Boca en el 3 a 0 de 1994. “Solo dos veces me agarré a trompadas con un compañero. Una, con Almeyda, en un entrenamiento de la Tercera. Me entró fuerte él, después le entré fuerte yo, y ahí él se levantó y nos preparamos para pelear; yo primereé y pegué, después lo agarraron a Matías, fue una calentura del momento”.

 

En el artículo de El Gráfico de 1995 “Sueños de barrilete”, Gallardo confesaba: “Daniel Passarella me dio toda la confianza cuando yo tenía 17 años. A él le tengo que agradecer lo que hoy estoy viviendo con el fútbol. Passarella me marcó el camino…”

En el artículo de El Gráfico de 1995 “Sueños de barrilete”, Gallardo confesaba: “Daniel Passarella me dio toda la confianza cuando yo tenía 17 años. A él le tengo que agradecer lo que hoy estoy viviendo con el fútbol. Passarella me marcó el camino…”

 

El Muñeco con Ortega, Rojas y Lavallen divirtiéndose en una producción para El Gráfico. "Con Ariel era mirarnos y saber para dónde él quería la pelota. Cuando lo vendieron y yo agarré continuidad."

El Muñeco con Ortega, Rojas y Lavallen divirtiéndose en una producción para El Gráfico. "Con Ariel era mirarnos y saber para dónde él quería la pelota. Cuando lo vendieron y yo agarré continuidad."

 

1997. Una imagen impresionante: José Luis Chilavert de Vélez, presiona el cuello de Marcelo Gallardo, el gesto de desesperación del volante de River lo dice todo. Un disparate que el árbitro no vio.

1997. Una imagen impresionante: José Luis Chilavert de Vélez, presiona el cuello de Marcelo Gallardo, el gesto de desesperación del volante de River lo dice todo. Un disparate que el árbitro no vio.

Festejo de la Supercopa 1997, entre Salas y Solari. "El mejor equipo que integré Fue el River 96, 97, por la calidad de jugadores y el grupo humano que había en esa época".

Festejo de la Supercopa 1997, entre Salas y Solari. "El mejor equipo que integré Fue el River 96, 97, por la calidad de jugadores y el grupo humano que había en esa época".

 

La vuelta en la Supercopa 1997. "He tenido amistades, fundamentalmente entre compañeros, sobre todo con los que he compartido habitaciones: Salas, Ortega…Si bien éramos muy diferentes en gustos, en formas de vida, en formas de pensar, eso de alguna manera hacía que la convivencia se hiciera interesante. Con el Burrito, éramos totalmente distintos, pero estábamos todo el tiempo juntos, convivíamos muy bien”.

La vuelta en la Supercopa 1997. "He tenido amistades, fundamentalmente entre compañeros, sobre todo con los que he compartido habitaciones: Salas, Ortega…Si bien éramos muy diferentes en gustos, en formas de vida, en formas de pensar, eso de alguna manera hacía que la convivencia se hiciera interesante. Con el Burrito, éramos totalmente distintos, pero estábamos todo el tiempo juntos, convivíamos muy bien”.

 

 

TRICAMPEONATO Y CASAMIENTO: El 21 de diciembre de 1997, en poco menos de tres horas, el Muñeco vivió dos de las máximas emociones de su vida: salió tricampeón con River y contrajo matrimonio con Alejandra, la novia de siempre. “Si no hubiese salido campeón, se hubiese postergado la fiesta y la luna de miel, porque íbamos a tener que jugar a los tres días. Igual, nunca se me pasó por la cabeza. A ese equipo no se le pasaba por la cabeza perder a nada”.

TRICAMPEONATO Y CASAMIENTO: El 21 de diciembre de 1997, en poco menos de tres horas, el Muñeco vivió dos de las máximas emociones de su vida: salió tricampeón con River y contrajo matrimonio con Alejandra, la novia de siempre. “Si no hubiese salido campeón, se hubiese postergado la fiesta y la luna de miel, porque íbamos a tener que jugar a los tres días. Igual, nunca se me pasó por la cabeza. A ese equipo no se le pasaba por la cabeza perder a nada”.

 

Saludando a Ramón Díaz, el día de su casamiento. Tambien asistió otro riojano, el más célebre, cuando era presidente de la República: Carlos Menem.

Saludando a Ramón Díaz, el día de su casamiento. Tambien asistió otro riojano, el más célebre, cuando era presidente de la República: Carlos Menem.

 

1997. ¡Salud Tricampeones! El Matador Salas y el Muñeco Gallardo brindando junto a El Gráfico el tricampeonato de River.

1997. ¡Salud Tricampeones! El Matador Salas y el Muñeco Gallardo brindando junto a El Gráfico el tricampeonato de River.

 

25 de octubre de 1998. Superclásico. El día que le atajó Córdoba un penal. Fue 0-0. Desde 1993 hasta 1999, Gallardo jugó 8 superclásicos: ganó 2, empató 2 y perdió 4, sin marcar goles. Hasta ahí, el duelo con Boca era una cuenta pendiente.

25 de octubre de 1998. Superclásico. El día que le atajó Córdoba un penal. Fue 0-0. Desde 1993 hasta 1999, Gallardo jugó 8 superclásicos: ganó 2, empató 2 y perdió 4, sin marcar goles. Hasta ahí, el duelo con Boca era una cuenta pendiente.

 

En 1999, antes de un superclásico El Gráfico juntó a Diego Cagna, Marcelo Gallardo, Juan Pablo Ángel y Guillermo Barros Schelotto y en pleno San Telmo se armo un picado callejero.

En 1999, antes de un superclásico El Gráfico juntó a Diego Cagna, Marcelo Gallardo, Juan Pablo Ángel y Guillermo Barros Schelotto y en pleno San Telmo se armo un picado callejero.

 

Con su primer hijo, Nahuel, hoy futbolista en la 1ra de River, se llama igual que el club que jugaba de chico el Muñeco. ”A la hora de buscar nombres, me fui para el lado indígena, averigüé un poco y me gustó lo que representaba: Nahuel, en mapuche, significa Tigre. Coincidió con que así se llamaba mi club de baby en Merlo y también quedó relacionado con mi pasado”.

Con su primer hijo, Nahuel, hoy futbolista en la 1ra de River, se llama igual que el club que jugaba de chico el Muñeco. ”A la hora de buscar nombres, me fui para el lado indígena, averigüé un poco y me gustó lo que representaba: Nahuel, en mapuche, significa Tigre. Coincidió con que así se llamaba mi club de baby en Merlo y también quedó relacionado con mi pasado”.

 

La próxima semana la parte 2: la Selección, Francia, EEUU, Uruguay y River, otra véz.

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