Tenis

LOS NÚMEROS Y EL TIEMPO DIRÁN QUE DJOKOVIC ES EL MEJOR

Por Pablo Amalfitano · 13 de septiembre de 2021

Más allá de no haber concretado el Grand Slam Calendario, el serbio probablemente quedará arriba en la lucha por el trono ante Federer y Nadal.

LA HISTORIA es muy extensa. El estadounidense John Donald Budge, mejor recordado como Don Budge, fue el primero en hacerlo: ganó los cuatro Grand Slams en la temporada 1938. En diciembre de 1937, según rememora el sitio tenniscom.com, en un viaje a Oceanía, le dijo a su compañero de dobles, en extrema confianza: "Voy a intentar ganar los cuatro grandes torneos el año que viene pero no quiero que nadie lo sepa". En efecto el legendario jugador, con los títulos en Australia, el Campeonato de Francia y Wimbledon en lel bolsillo, hizo historia tras vencer en la final de Forest Hills, donde se jugó el US Open hasta 1977, precisamente a su ex pareja Mako.

Debió pasar una década y media para que alguien volviera a concretar la hazaña: la primera mujer en ganar el Grand Slam Calendario fue Maureen Connolly, compatriota de Budge, quien lo hiciera en la temporada 1953. El mítico y famoso australiano Rod Laver es el único mortal que lo consiguió en dos ocasiones: en 1962 y, después, en 1969, ya en la Era Abierta -además es el único hombre con esa gesta en el tenis moderno-. Con el tenis abierto, luego de la conquista de Laver, lo hicieron dos mujeres más: la australiana Margaret Court, la máxima campeona de Grand Slams -24 títulos-, en 1970, y más adelante la alemana Steffi Graf, en 1988, año en el que también se colgó la medalla de oro olímpica.

De las escasas cinco personas que habían sido capaces de ganar el Grand Salam completo en un mismo año, sólo un varón lo logró en la era del tenis moderno: Laver. Aquella proeza de 1969 es la que lo mantiene con el mote de mito viviente. Tan importante es para el mundo del deporte en general que estuvo sentado en su palco del estadio Arthur Ashe, el recinto principal del US Open en Nueva York y el más grande del mundo, para presenciar cómo Novak Djokovic, el mejor tenista del planeta, igualaría su marca.

"Tengo mucha presión de todo el mundo del tenis, incluido yo mismo. Claro que me gustaría ganar el título y hacer historia, sin dudas, es algo que me inspira, pero estoy enfocado en mostrar mi mejor versión cada día. Suena cliché pero necesito trabajar para mantenerme en el presente", había expresado el serbio durante las dos semanas de disputa del Abierto de Estados Unidos, el único torneo que le faltaba para completar la hazaña y, además, para desempatar el récord de máximo campeón de Grand Slams con Roger Federer y Rafael Nadal, con quienes comparte un triple empate de 20 títulos.

"Me alegraría mucho darle la mano si puede ganar los cuatro Slams. Me alegraría que él formara parte del club. Conoce a todos los jugadores. No debería tener problema con ganarlo. Creo que la presión es lo único con lo que Djokovic puede tener inconvenientes. Tal vez no se sienta bien. Eso sí podría salir mal", había desliazado en la previa el propio Laver, el hombre que le entregaría la copa de campeón.

El camino lo depositó en la final, nada menos. Había festejado en 27 de los 28 partidos que necesitaba para tocar el cielo y sentarse al lado de Laver en una mesa sólo reservada para dos. El último escollo, sin embargo, quebró todos los pronósticos y mantuvo sólo una silla en la mesa de los dioses.

Daniil Medvedev, el último obstáculo que debía sortear Djokovic, disputó un partido perfecto y borró de la cancha al serbio en términos literales: el ruso se impuso 6-4, 6-4 y 6-4, en una actuación que rozó la excelencia para festejar su primer trofeo grande y privar al número uno del mundo del gran objetivo del año.

Djokovic no ganará el Grand Slam Calendario, salvo que pueda desplegar una hegemonía similar el próximo año pero sin ofrecer fisura alguna. No hay falla posible. Los números y el tiempo, sin embargo, lo colocarán como el mejor, porque de manera indefectible quedará, excepto imponderables mediante, por encima de Federer y Nadal en el rubro de los Grand Slams.

El desafío para Djokovic, a partir de 2022, será comulgar con la nueva generación, liderada por un Medvedev que ya rompió la dureza del Big 3 para arrebatarle a uno de ellos un Grand Slam, y también seguir firme en la pelea con Federer y Nadal., ambos lesionados y marginados del circuito.

El suizo, operado por tercera vez en la rodilla derecha y con 40 años recién cumplidos, es una incógnita; el español, afectado por una lesión congénita que arrastra en el pie desde hace 15 años, volverá pero será incierto su nivel. Djokovic, en una situación común, terminará por encima de ambos. Aunque el tenis cada día resulta más impredecible. Para corroborarlo habría que consultarle a Medvedev, que acaba de impedir un capítulo dorado de la historia.

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