Tenis

ROLAND GARROS: SCHWARTZMAN INQUIETÓ A NADAL PERO SE DESPIDIÓ EN CUARTOS DE FINAL

Por Pablo Amalfitano · 09 de junio de 2021

Semifinalista el año pasado, el argentino dio pelea y hasta dominó al español en varios pasajes, aunque finalmente cayó 6-4, 3-6, 6-4 y 6-0. El Peque saldrá del top 10 pero escalará en la Carrera al Masters de Turín.

DIEGO SCHWARTZMAN dio la talla, peleó y hasta inquietó durante varios pasajes a Rafael Nadal, pero finalmente cayó 6-4, 3-6, 6-4 y 6-0 en los cuartos de final de Roland Garros. El Peque jugó de igual a igual ante el rey absoluto del torneo, que buscará su 14° título en el polvo de ladrillo parisino.

El Peque, que arrastraba una inyección anímica importante por haber recuperado su mejor nivel en París, llegó a dominar a Nadal en sus buenos momentos durante el partido, sobre todo cuando el español registraba errores infrecuentes. La clave estaba en sostener la intensidad al cien por cien mientras Rafa no pudiera crecer.

Se mantuvo, en efecto, con juego solvente y sólido desde la base. A partir de allí repartió, buscó la iniciativa, llevó al límite a su rival y soportó las bombas altas que intentó Nadal para retrasarlo en el aspecto posicional. Estuvo cerca en el primer set, el nivel estaba y no pudo cerrar las chances que encontró; en el segundo, sin embargo, se puso rápido en ventaja y estiró el buen momento para obligar a Nadal a jugar casi sin margen.

Así le cortó una racha abrumadora: 36 sets ganados de manera consecutiva en Roland Garros, que se terminaron exactos dos años después del último que Rafa había perdido en Paris -la final del 9 de junio de 2019 ante el austríaco Dominic Thiem-. Para dimensionar su labor: el Peque se convirtió en el quinto jugador que le gana al menos dos parciales a Nadal en Roland Garros -en cuartos de final de 2018 también perdió en cuatro parciales-, junto con Novak Djokovic (7), Roger Federer (4), Robin Soderling (3) y John Isner (2).

Metido en el partido y plantado en la línea, Schwartzman siguió por el mismo camino y mantuvo la paridad en el marcador del tercer set hasta los momentos calientes, esos en los que los grandes campeones suelen mostrar los dientes y sacar a relucir toda su jerarquía. Así lo hizo Nadal, quien aprovechó cuando el Peque sirvió 4-4 y le quebró en cero. A partir de ese momento no hubo opciones para nada más: del 3-4 del tercer parcial el español hilvanó nada menos que nueve games consecutivos y quebró la entereza mental de Schwartzman.

"Rafa es imbatible acá, siempre encuentra la forma de escaparse y ganar los partidos. Hubo muchos momentos en los que cometió errores desde el fondo y yo saqué muy bien. Le costaba. Pero al final, del lado de la ventaja, siempre metió buenos saques que yo no podía devolver", contó el Peque tras la derrota.

Además se refirió al balance general del partido y a las chances que se le presentan con el sorteo de los cuadros: "Al final no pude hacer mucho; cada vez que no metí una bola muy buena él respondía con winner tras winner. Ahí bajé la intensidad y no pude escapar de esa situación; me dolió un poco después de los tres primeros sets que hice. Ojalá algún día puede estar del otro lado del cuadro (risas). En polvo de ladrillo me vuelvo fuerte y sé que muchos no quieren jugar conmigo. Ojalá pueda evitar a los tres primeros en los próximos Grand Slams para llegar más lejos".

"Siempre es muy difícil para mí jugar con Diego", expresó Nadal después del triunfo, el 11° en un total de doce enfrentamientos con el número uno de la Argentina, quien pudo ganarle en sets corridos el año pasado en los cuartos de final del Masters 1000 de Roma. Pero el desafío en Roland Garros es mayúsculo, quizá el más grande que pueda tener un deportista: vencer a Rafa en ese recinto, en ese torneo y, sobre todo, en esa cancha, una Philippe Chatrier que parece haber sido construida a su altura.

¿Ganarle a Nadal en Roland Garros es imposible? No lo es: pero apenas perdió dos de los 107 partidos que jugó en el Grand Slam parisino. Sólo le ganaron el sueco Soderling (2009), en una de las mayores sorpresas en los registros del deporte moderno, y el serbio Djokovic (2015). El español, que busca su 14ª Copa de los Mosqueteros, acumula 105 victorias, el número más alto que pudo alcanzar cualquier tenista masculino en cualquier torneo en particular. Detrás de esa cifra se ubica Federer, que tiene 102 en el Abierto de Australia y 101 en Wimbledon; y un poco más abajo está el estadounidense Jimmy Connors, con 98 en el Abierto de Estados Unidos.

Schwartzman se irá de Roland Garros con muy buenas sensaciones, más allá de haberle hecho daño al propio Nadal. En la gira previa había ganado apenas dos de los siete partidos disputados: festejó esas dos veces en Barcelona, donde llegó a cuartos de final, pero se despidió en el debut en los tres Masters 1000 -Montecarlo, Madrid y Roma- y en el torneo de Lyon. Había más dudas que certezas. Hoy recuperó la sonrisa en París: sumó doce sets ganados al hilo y jugó un partido de otro calibre ante el mejor jugador de la historia del torneo.

Si bien en la próxima publicación del ranking abandonará el top 10 -se ubicará 11°, por debajo del español Roberto Bautista Agut-, por no haber podido defender las semifinales de la edición pasada, el Peque ascenderá nada menos que 14 puestos en la Carrera de Campeones rumbo al Masters de Turín y se posicionará en el escalón número 13. La temporada recién empieza.

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