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Los echaron muy rápido

Por Martín Estévez · 21 de noviembre de 2015

Ya se jugaron los cuatro Grand Slams y ningún argentino llegó a la segunda semana. Un año oscuro.


El declive que el tenis argentino había mostrado en 2014 se acrecentó en 2015, al menos en los torneos de Grand Slam. El año pasado, con Del Potro casi sin actividad por lesiones, el mejor resultado lo había obtenido Leonardo Mayer en  Wimbledon: llegó a octavos de final. En esta temporada, el tenis nacional recibió un duro cachetazo: ninguno avanzó hasta la “segunda semana”, período que comienza luego de las tres primeras rondas. Otro dato contundente: ningún argentino le ganó a un top 40 en los Grand Slams.

Al menos no bajó el número de veces que un argentino ingresó al cuadro principal de un Grand Slam (entran 128 por torneo): habían sido 23 en 2014, y la cifra se repitió este año.

Veamos, nombre por nombre, cómo les fue a los 16 argentinos que al menos jugaron la clasificación de un torneo.

Leonardo Mayer: el año pasado había conseguido 8 triunfos. Aunque volvió a ser el mejor representante nacional, sólo sumó 5 victorias: 1 en Australia, 2 en Roland Garros y 2 en Wimbledon. En el US Open perdió en primera ronda, pero sin reproches: fue ante Federer. Juan Mónaco: mejoró su producción. Había ganado un partido en 2014, y esta vez sumó dos: uno en París y uno en Londres. Federico Delbonis: sigue en deuda en los Grand Slams. Este año perdió en primera ronda en los cuatro, con un atenuante: siempre enfrentó a top 60. Diego Schwartzman: otro que dio un paso adelante. Sumó un triunfo en Roland Garros (igual que en 2014), pero le agregó otro en Estados Unidos, donde perdió con Nadal. Carlos Berlocq: resultados similares. Un festejo en cada temporada, ambos en Roland Garros. Máximo González: sólo jugó en Australia y Roland Garros. Como en 2014, no sumó triunfos. Guido Pella, Facundo Argüello, Facundo Bagnis y Horacio Zeballos: jugaron un Grand Slam cada uno. Pella perdió con Cilic en el US Open; Argüello, con Murray en Australia; Bagnis y Zeballos cayeron en su debut en Wimbledon. Marco Trungelliti, Guido Andreozzi y Nicolás Kicker: no ingresaron a ningún cuadro principal, pero sumaron triunfos en las clasificaciones. Trungelliti estuvo a un paso de ingresar a Roland Garros. Renzo Olivo, Pedro Cachín y Juan Ignacio Londero: perdieron sus partidos en la clasificación.

Las semifinales de la Copa Davis alivian un panorama que se torna muy oscuro al recordar que, este año, ningún argentino ganó un torneo ATP (Mónaco y Mayer fueron finalistas). Uno de los objetivos de 2016, entonces, será que uno de los nuestros tenga una estadía de más de una semana en un Grand Slam.

Pésimo año para las chicas
¡Qué difícil es ser mujer y tenista en la Argentina! El hockey ganó terreno, se juegan pocos torneos y no aparecen sponsors. Por eso, no sorprende que continúe la fuerte caída. En 2014, Paula Ormaechea había luchado en soledad: fue la única que ingresó al cuadro principal de un Grand Slam. Había jugado los cuatro y hasta consiguió dos triunfos en Roland Garros. Este año, todo resultó peor: ninguna argentina superó una clasificación. Ormaechea apenas sumó una victoria en la qualy de Australia. María Irigoyen y Florencia Molinero acumulan una estadística difícil de creer: suman 15 y 9 eliminaciones consecutivas en primeras rondas de las clasificaciones. Sólo ellas tres se animaron a la aventura de los Grand Slams. Y les fue mal. El tenis femenino está en el peor pozo de su historia.

Por Martín Estévez

Nota publicada en la edición de octubre de 2015 de El Gráfico

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