Onside

Miguel Novillo Astrada, pim, pum, pam

Por Redacción EG · 16 de marzo de 2017

El polista en respuestas cortitas y… al taco.

En mi iPod suena... rock, aunque escucho de todo un poco. 

Cuando me enojo... soy bastante descontrolado.

Mi ídolo en mi infancia era... Batman.

El mejor lugar que conocí por trabajo es... Miami, porque está sobre el mar.

Amo... la vida.

Detesto... las injusticias.

En mi tiempo libre... me gusta leer.

No me puede faltar... mi mujer, Marina.

Mi comida preferida es... el asado.

Mi bebida favorita es... la Fanta.

No entiendo nada sobre... química y astrología.

Mi defecto es... que soy impuntual. Para todo lo referido al polo, llego a horario. Pero, en el resto de mis actividades, soy un desastre. 

Pocos saben sobre mí... que soy jodón.

Mi lugar en el mundo es... La Aguada. Nací y desarrollé mi vida acá.

Le tengo miedo a... la vejez.

No duermo sin antes... rezar.

Mi sueño es... jugar al polo con mis hijos.

La magia de los elegidos
Es uno de los bastiones de una familia que ostenta una tradición de más de seis décadas en el polo. Tiene 42 años, y hace 22 que debutó en el Campeonato Argentino Abierto -léase Abierto de Palermo-, cuando integró Los Indios. En la temporada 2003, hizo estremecer a los poleros. La Aguada de los Novillo Astrada conquistó la Triple Corona, trilogía que contempla el Abierto de Tortugas, de Hurlingham y de Palermo; un privilegio que solo cinco organizaciones lograron. Incluso, La Aguada se convirtió en el único equipo de la historia formado por cuatro hermanos en conseguir el título más importante del polo mundial. Miguel fue elegido el jugador más valioso de aquella final de Palermo 2003 y se transformó en un 10 de hándicap, el primero en su familia en alcanzarlo. Tras un año de descanso en la temporada argentina, se puso la camiseta número 3 para volver a jugar en familia, en La Aguada Las Monjitas, e intentar consagrarse de nuevo.

Nota publicada en la edición de noviembre de 2016 de El Gráfico

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