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INDEPENDIENTE: SIEMPRE ES MÁS FÁCIL DESVIAR EL FOCO

Por Panqui Molina · 29 de abril de 2021

El Rojo tiene más puntos que juego y Falcioni elige añorar el pasado, que sirve de excusa para justificar el presente.

 

 

Falcioni acude a los campeones del Maracaná y compara: “Hoy no están los Rigoni, Meza, Barco, Tagliafico o Gigliotti, hoy hay muchos chicos”, dice para justificar un planteo por demás cauteloso contra Montevideo City Torque. Su razonamiento es cierto, pero debe ser analizado en su justo contexto. 

 

El paso del tiempo sobredimensiona la conquista de la Copa Sudamericana 2017, un título que pudo darle a Independiente el regreso al plano internacional con un equipo a la altura de su historia. Ese Compromiso, Actitud e Intensidad que supo construir Holan ya son parte de la nostalgia futbolera. Las decisiones posteriores al éxito desdibujaron el presente de un club que tenía todo para dar el salto. 

 

Desde “los Rigoni, Meza, Barco, Tagliafico o Gigliotti”, Independiente se convirtió en una sucesión de manotazos de ahogado, de lo institucional a lo futbolístico, pasando por lo discursivo. Es necesario recurrir al pasado y a la memoria para analizar el presente. Varios de los jugadores que menciona Falcioni tardaron más de la cuenta en adaptarse, cuestión que sucede generalmente en los clubes grandes. Quizás la diferencia con aquel equipo que añora el Emperador es la idea de juego, esa que supo potenciar a los mismos que meses antes eran resistidos por sus propios hinchas. 

 

 

Fabricio Bustos, el único de los 11 titulares que dio la vuelta en el Maracaná que sobrevive en el actual Independiente

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Independiente podría tener a un Barco hoy, pero elige darle minutos a Alan Velasco a cuentagotas. Es cierto que una lesión y su caso positivo de Coronavirus lo hicieron correr de atrás en la consideración, pero si el pibe tiene apariciones esporádicas es difícil que pueda asentarse. Para seguir con la comparación, que es tan odiosa como necesaria, durante su breve ciclo en el Rojo, Milito también eligió llevar de a poco a Barco. Después de esos meses de adaptación, y de varios partidos entrando como suplente, llegó Holan, que armó su equipo con él como una fija entre los titulares. Como muchas veces pasa con las jóvenes promesas, en un momento de la temporada su nivel cayó. Pero Barco siguió siendo titular. Y cuando Independiente más lo necesitó, dijo presente en la final contra Flamengo para marcar un gol que valió una copa.

 

Los casos de Rigoni y Meza con Independiente son similares. Ambos coinciden con una adaptación lenta, una explosión determinante y una importante venta al exterior. Rigoni, contratado en 2016, tuvo 6 meses con la flechita para arriba en 2017, con convocatoria a la Selección Argentina incluida, y partió al fútbol de Rusia. Desde entonces deambula por clubes menores de Europa, muy lejos de aquel nivel que lo lanzó al estrellato. Meza, que arribó a Independiente en 2016, tuvo que esperar hasta la partida del propio Rigoni para ganarse un lugar en el equipo de Holan. Llegó a jugar el Mundial 2018 a partir de su buen rendimiento en Independiente. 

 

 

Alan Velasco, la joya en la que confía Independiente

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Así las cosas, pareciera como que la culpa de todos los males de Independiente es que no tiene plantel para grandes cosas. Y aunque por ahora Falcioni responde con puntos ganados a las críticas, el equipo está lejos de convencer desde el juego. Le cuesta generar peligro, entra en un estado de conformismo con facilidad y piensa más en los puntos que los rivales no conseguirán que en los propios. 

 

Desde hace 6 semanas seguidas que el plantel sufre bajas por contagios de Coronavirus, lesiones e imprevistos. La estrategia para suplir las ausencias es intentar hacerse fuerte en defensa, pero la desmedida cautela termina condicionando el rendimiento de los jugadores, especialmente en los que están dando sus primeros pasos. Barreto, Ostachuk y Costa, todos surgidos de las inferiores, son presos de un esquema que los tiene como protagonistas con la pelota cuando el rival se repliega, como ocurrió contra Unión y ayer ante Montevideo City Torque. Sin fundamentos para conducir con pelota dominada, la mayoría de las veces terminan dividiendo.

 

 

De hecho así llegó el gol de Montevideo City Torque ayer, a partir de un pelotazo de Ayrton Costa, que derivó en una posterior desatención defensiva de Lucas Rodríguez para tirar el achique. Tampoco se trata de estar en desventaja para notar que al equipo le sobra gente atrás y le falta arriba, cuestión más ligada a la postura que se asume que al número telefónico que se utiliza para presentar una formación. 

 

Además del resultado, Falcioni encontró ayer una certeza: Silvio Romero y Herrera demostraron que pueden jugar juntos por dentro y se asoman como una alternativa a futuro. No está Gigliotti, es cierto, pero los números de Romero no son para desmerecer. 

 





 

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