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Descubriendo a Lucas Romero

Por Alejandra Altamirano Halle · 07 de julio de 2013

Desfachatado para jugar y humilde fuera del campo, el pibe de Vélez brilló en el Torneo Final.

  Nota publicada en la edición de julio de 2013 de El Gráfico

Le gusta la liga inglesa y sigue de cerca el juego de Mascherano, Busquets y Schweinsteiger.

Le gusta la liga inglesa y sigue de cerca el juego de Mascherano, Busquets y Schweinsteiger.

Sacrificio y superación, palabras clave en la historia de Lucas Romero. El volante de Vélez, que se ganó un lugar en el equipo de Ricardo Gareca durante el último semestre, se hizo bien de abajo. Seguramente por eso, su ídolo y referente no es un volante central como él. “Siempre admiré a Carlitos Tevez, porque era de un barrio humilde como yo y tuvo que pelearla para progresar”, cuenta El Negro, tal como lo conocen en Loma Hermosa. A los 3 años, entró al club Punto de Encuentro, para jugar contra chicos de 5. Su padre, José Daniel, fue su primer DT: “Cuando yo tenía 7 años, mi papá subió al colectivo para volver del trabajo y el chofer, Luis, le dijo que me había visto jugar y le contó que Vélez probaba esa tarde jugadores de mi categoría (nació el 18 de abril de 1994). Llegó a casa y fuimos directo para Liniers. Juan Lo Bianco me tomó la prueba y quedé”, recuerda. Hizo todas las inferiores en Vélez, donde alternó en varias posiciones: lateral por ambas bandas, volante central y doble cinco. Mientras tanto, desde los 13 ya jugaba partidos por plata en el potrero del barrio. “Era jodido, se jugaba sin árbitros. Hacías algo mal y era como perder un Mundial”, explica. Se mudó a la pensión del club para comer mejor y aumentar de peso. Salió campeón con la Sexta y llegó a Reserva. Dos días después de firmar su primer contrato, le avisaron que debía entrenarse con la Primera. El 8 de septiembre de 2012 le tocó ingresar 15 minutos en el 0-0 contra Estudiantes. Una semana después, debutó como titular ante River. “Muchos medios me eligieron como figura. En esos momentos me pasó por la cabeza los esfuerzos que hicieron en mi familia por mí. Mis hermanos (Gastón y Jeremías) nunca tenían zapatillas nuevas porque a mí me tenían que comprar los botines”, asegura el juvenil de 19 años, que también participó del Sudamericano Sub 20. “Lo mejor que tengo es el pressing, soy rápido y tengo buena pegada. Me gusta leer el juego y acompañar al equipo en ataque. Quizás tenga que mejorar la pierna izquierda”, analiza. En su memoria quedó grabada la primera charla con Ricardo Gareca, tras la consagración en el Torneo Inicial 2012. “Me dijo que quería que sus jugadores sean ganadores, y que tenía que mantener el hambre y la humildad para seguir abriendo caminos. Y eso es lo que voy a seguir haciendo”.

Por Alejandra Altamirano Halle

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El delantero de Boca es una de las promesas del club. Debutó con Carlos Bianchi como técnico y tuvo continuidad en el verano con Arruabarrena.

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