Descubriendo a...

Descubriendo a Lucas Melano

Por Redacción EG · 28 de diciembre de 2012

El delantero de Belgrano deslumbra por sus condiciones y ya fue citado para las juveniles.

 Nota publicada en la edición de noviembre de 2012 de El Gráfico

Sofía no lo deja ni un minuto. Lo sigue a todos lados. Cuando Lucas pone un pie de vuelta en su casa, se lo apropia. Ella tiene cinco años y a su hermano le practica una marca férrea, digna de un defensor de Primera División. Agustín, de 7, aprovecha sus visitar para copiar cada movimiento del jugador revelación de Belgrano. El también juega al fútbol: en Independiente de Hernando, el club del pueblo cordobés donde Lucas empezó a jugar a los cuatro años. Allí se formó como delantero y, a los 15, viajó a Buenos Aires. Se probó en Vélez en diciembre de 2008, lo seleccionaron y le pidieron que regresara en enero. Cuando lo hizo habían cambiado a los coordinadores que lo habían aprobado; repitió la prueba y estuvo dos meses en la pensión del club hasta que le comunicaron que no tendría más lugar. Su papá, Fernando, le pidió que volviera a Córdoba. Al día siguiente, Luis Chavarría, padre de Pablo, exdelantero de Belgrano y amigo de la familia, le consiguió una prueba en Belgrano. Y a siete días del cierre del libro de pases, José Flores y Julio Castro lo recibieron en la Séptima División, donde jugó como volante. En la Sexta, con Cristian Paolucci arrancó como delantero. Sus goles en las inferiores y su gran rendimiento con la Reserva le permitieron sumarse a la pretemporada del primer equipo, con el que debutó el 30 de noviembre de 2011 por la Copa Argentina, ante Sacachispas. El 17 de marzo de este año jugó ante Independiente su primer partido en el Torneo Clausura. Se lució ante Banfield, el día que la platea lo pedía cuando el Pirata perdía 1 a 0. Zielinski lo hizo ingresar y lo dio vuelta: marcó dos goles que, según él, “no sabía ni cómo festejarlos”. Después de romperla en los amistosos de pretemporada, hizo un gol ante River por el Torneo Inicial. Diestro, asegura que no le gusta marcar mucho, prefiere estar suelto, encarar, jugar entre líneas y rematar de cabeza, uno de sus puntos fuertes por su altura de 1,87 metros. Con 19 años (nació el primero de marzo de 1993) se ganó un lugar en Belgrano después de alternar la titularidad con delanteros de mayor experiencia y ya fue citado para jugar con las selecciones juveniles. Sencillo, explica que su familia le permite tener los pies sobre la tierra y que siempre espera ansioso recorrer la hora y media que lo distancia de su pueblo, para ver a los suyos y a Sofía, la única que lo puede tener atado.

Por Alejandra Altamirano Halle

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Descubriendo a Guido Vadalá

El delantero de Boca es una de las promesas del club. Debutó con Carlos Bianchi como técnico y tuvo continuidad en el verano con Arruabarrena.

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