La Selección

Decepción y silbidos para una Selección que no pudo ganarle a Venezuela y sigue complicada

Por Redacción EG · 05 de septiembre de 2017

Fue 1-1 en el Monumental. El gol argentino fue en contra. Argentina sigue quinta en la tabla. Había sido una jornada de resultados favorables. Sampaoli quemó las naves pero el equipo terminó envuelto en una gran confusión.



El tema de conversación antes del partido pasaba por la música: si había rock nacional en los altoparlantes, por pedido de Sampaoli; si el Himno que iba a cantar Ulises Bueno iba a ser la versión full o un fragmento; pero la verdadera música que despidió la noche fueron los silbidos.

Silbidos para una Selección que pensaba que Venezuela iba a ser un trámite, y terminó siendo un sufrido 1-1 en el que el equipo de Sampaoli no ofreció respuestas anímicas y terminó más complicado en la tabla de lo que había empezado. La Selección está quinta, pero ahora superada por Perú, revitalizado próximo rival, y con Chile un punto por debajo. Cabe recordar que el último partido de Argentina será en la altura de Quito, contra Ecuador.

Jhon Murillo, a los 5 del segundo tiempo, enmudeció al Monumental. Venezuela se ponía 1-0 en su primer tiro al arco. Argentina había tenido muchas situaciones de gol en el primer tiempo, es cierto. Pero a esas alturas nada importaba. La gran incógnita pasaba no por lo táctico ni por lo estratégico, sino por lo anímico. Y en ese rubro, la Selección falló como en tantas noches. Reminiscencias de las Eliminatorias para el Mundial 2010, de la Copa América 2011 y, por qué negarlo, de tantos partidos de estas Eliminatorias, con otros entrenadores.

Terminó siendo una de esas noches raras, en donde las cotizaciones millonarias se hacían agua en una pelota mal jugada. En donde Messi desaparece después de chocar y chocar, en donde el tridente se esfuma y los esfuerzos quedan en los pies de Marcos Acuña y Lautaro Acosta, con Darío Benedetto esperando en el área. La conexión local, como la línea salvadora que llevó a Argentina al Mundial 2010. 

La sorpresa del gol venezolano duró poco: Acuña se escapó por la izquierda y su centro fue conectado por Feltscher, en contra, para poner un empate impensado y darle un reset a un partido que ya se había tornado en inexplicable. El rápido 1-1 hacía suponer que Argentina se lo iba a llevar por delante, pero nada de eso: prácticamente no tuvo más llegadas de gol. Por entonces, la música reinante no era ni el rock nacional ni el cuarteto, sino los murmullos. 

La tanda de resultados favorables con la que los hinchas llenaron esperanzados el estadio Monumental dejó de ser un tema de conversación desde que la Selección empezó a perderse goles y desperdiciar ocasiones, en el primer tiempo. Era un 5 de septiembre, como el de 1993, la fatídica noche 0-5 contra Colombia. Como entonces y como hoy, el exceso de confianza quedó hecho añicos. 

Las chances argentinas, claras, fueron suficientes como para irse ganando al término del primer tiempo, pero el arquero venezolano Wuilker Fariñez fue una muralla que ni Icardi ni Messi pudieron superar.

El delantero del Inter tuvo cinco ocasiones: Fariñez le tapó un mano a mano en el inicio, tras habilitación de Mascherano; no llegó a tocar un centro de Di María; no pudo controlar correctamente otro pase atrás de Di María; Fariñez le atajó un tiro cruzado de zurda; y un cabezazo terminó dando en un rival. En el segundo tiempo, fue el hombre que apareció para forzar el gol en contra y también cayó en el área, en lo que pareció un claro penal. Salió reemplazado (aplaudido) por un frío Pastore.   

El equipo superofensivo que puso Sampaoli debió improvisar en defensa: Lautaro Acosta estuvo obligado a quedar como falso lateral derecho en muchas oportunidades. Por el otro lado, Di María, que jugó buenos 25 minutos, se fue lesionado con un tirón y fue reemplazado por Marcos Acuña, de buen partido. Pizarro, en cambio, desentonó y no fue el eje de circulación ni de marca.

Banega también tuvo una oportunidad, pero su tiro, tras centro atrás de Lautaro Acosta, dio en un defensor. Dybala también probó desde afuera en dos oportunidades: una salió desviada contra el palo y la otra se fue al corner.

Sobre el final del primer tiempo, probó Messi desde afuera, y Fariñez voló espectacularmente para sacar la pelota al córner.

Apuesta del técnico Rafael Dudamel, Fariñez tiene 19 años y viene de ser figura en el Mundial Sub 20 y en el partido en San Cristóbal, 0-0 frente a Colombia.

Argentina eligió la pelota al piso y los toques cortos. Fue muy difícil hablar de cambio de ritmo cuando gran parte del partido se jugó en los últimos 25 metros de la cancha, pero la tentación de tirar centros no estuvo presente: en lugar de eso, prosperó la pausa y el toque atrás. Pero cuando tenía dos nueves en la cancha (Icardi y Benedetto), el centro era la opción más lógica y sin embargo, la partitura unívoca de los que llegaban no varió. 

Cuando se presente Perú, en otro partido que recordará a los más sufridos triunfos, 1985 y 2009, y al peor golpe, aquel de 1969 en la Bombonera, ya no habrá debate sobre la música que suena en los parlantes. La única duda será si finalmente se ve algo de música en la cancha. 

Martín Mazur
Desde el Monumental














 
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