Auto in

Auto in: Facundo Ardusso

Por Redacción EG · 19 de septiembre de 2014

El piloto de Las Parejas debió decidir entre el automovilismo y el fútbol, cuando ya tenía un pie en River. Sufrió un accidente terrible en el que corrió peligro su vida, fue íntimo amigo de la infancia de Guido Falaschi, ya ganó en las 4 categorías más importantes y hoy pelea por los títulos de TC y Super TC2000.

    Nota publicada en la edición de septiembre de 2014 de El Gráfico

SUS APTITUDES siempre fueron vistas con buenos ojos por los equipos oficiales: corrió para Toyota, Peugeot y ahora Fiat.

SUS APTITUDES siempre fueron vistas con buenos ojos por los equipos oficiales: corrió para Toyota, Peugeot y ahora Fiat.

-Este 2014 parece que lo hubieses soñado...
-Uno siempre sueña con andar bien, pero este es mi año de consolidación en las dos categorías. Es mi año de despegue en cuanto a resultados, porque las otras temporadas, si bien no fueron malas, no tuvieron la trascendencia que tiene esta. Pelear el liderazgo del TC y estar bien posicionado en el Super TC2000 reflejan una evolución como piloto, principalmente en la actitud para afrontar las carreras. Uno no aprende a manejar de un día para otro o de un año para otro. Mucho depende de la herramienta que tengás a mano, y yo estoy en dos grandes equipos y en las dos categorías más importantes del país, una por popularidad y la otra por tecnología. Y aprovecho el auto y el motor que me entregan. Es una carrera en conjunto y estoy muy bien en las dos estructuras en las que estoy, tanto en el Lincoln Sport Group en el TC como en el Fiat Petronas en el Super TC2000.

-¿Cómo fue la escalerita para llegar a este gran momento?
-Yo jugaba al fútbol en el Sportivo Atlético Club de Las Parejas y me fui a probar a River. Había quedado preseleccionado en las dos pruebas iniciales y a la tercera, que era la definitiva, dije no voy, porque aunque quede seleccionado mi pasión es el automovilismo. Y ahí fue cuando elegí correr y empecé en el 2005 en karting sobre tierra. Así fui haciendo la escalerita y llegué a la Fórmula Renault, luego a autos con techo de menor potencia y después comencé a subir sin quemar etapas y sabiendo lo importante que era pulir detalles.

-¿Pero te imaginabas como piloto en las categorías más relevantes del país?
-Se dio así, aunque reconozco que lo busqué. Quería participar en las 4 categorías más importantes del país, pero de ahí a ser uno de los pocos que pudo ganar en las 4 junto con Matías Rossi y Guillermo Ortelli es un halago que no me imaginaba. La verdad, no puedo pedir más, porque compartir esa selecta lista con dos grandes como ellos es un gran orgullo.

-Y en esta temporada, cuatro podios en el TC anticiparon que la victoria estaba por llegar...
-Sí, aunque yo iba a cada carrera pensando en ser regular, porque sabía que siendo protagonista, en algún momento las chances de ganar tenían que aparecer. No quería desesperarme en salir a buscar la victoria de manera alocada porque podía cometer errores. Entonces mi objetivo era otro: ser competitivo y aprovechar la oportunidad cuando apareciera. Gracias a Dios, en la primera que tuve el triunfo cerca, lo aproveché en Termas de Río Hondo. Ese éxito me dio mucha confianza tanto a mí como al equipo, porque significó la primera victoria con Dodge para el Lincoln Sport Club. Además, fortaleció al grupo y obviamente a mí como piloto, porque si bien no sentía todavía la presión de no ganar en el TC, hoy me siento más tranquilo por haber obtenido ese logro.

-¿Cómo se vivió ese triunfo en Las Parejas?
-Con mucha emoción, porque la gente de Las Parejas y de pueblos vecinos lo disfrutó bastante. Me esperaron ese mismo domingo hasta las 11 y media de la noche y no les importó el frío que hacía. Me acompañaron en caravana y yo iba en la autobomba de los bomberos. Fue increíble y me encantó que la ciudad se sintiese parte de la victoria, porque muchos de ellos ayudaron bastante para que yo llegara al lugar en el que estoy.

-Las Parejas siempre se caracterizó por tener muy buenos deportistas, ¿cuáles recordás?
-Y el principal, sin dudas, es Jorge Valdano, que por haber sido campeón del mundo en el 86 y por su trayectoria en Europa alcanzó una gran trascendencia. También los hermanos Daniel y Ermindo Onega, dos históricos de River, y Gustavo Falaschi, que fue defensor de Rosario Central. ¿Si tenía algún parentesco con Guido? Creo que no, a pesar de llevar el mismo apellido y ser los dos de Las Parejas. Y en el automovilismo, por supuesto Guido Falaschi, quien lamentablemente perdió la vida en la carrera de TC en Balcarce en noviembre de 2011. Y también Rafael Moro, que compitió en TC2000; Leandro Carducci, en el Turismo Nacional; Damián Mari, en la Fórmula Renault Santafesina; Alan Castellanos, en el Top Race Junior; Franco Mezzelani, en la Fórmula Renault; Guillermo Rey, actualmente en la Fórmula Renault, y Matías Rey, en la Fórmula Renault Plus. Por lo visto, muchos futbolistas y pilotos surgieron de Las Parejas.

-¿Con Valdano tuviste alguna vez contacto?
-No, nunca tuve la oportunidad de conocerlo. Por supuesto que me encantaría y ojalá alguna vez se dé. Cuando yo jugaba de enganche en el Sportivo Atlético Club casualmente tenía como compañero a su sobrino, Conrado Valdano, que era delantero.

EL FIAT número 5 va por más en el Super TC2000 con tres podios en lo que va del año.EL FIAT número 5 va por más en el Super TC2000 con tres podios en lo que va del año.

-¿En algún momento practicaste simultáneamente automovilismo y fútbol?
-Sí, en el 2005, cuando estaba en quinto año de la secundaria, pude desarrollar en forma paralela los dos deportes. Los sábados jugaba en la Quinta División del Sportivo, que era mi categoría en inferiores, y los domingos corría en karting. Pero a eso había que sumarle que el club tenía que afrontar dos campeonatos, la Liga Cañadense y el Argentino B, entonces los miércoles jugaba en la Reserva o en la Primera. En ese momento fue cuando surgió lo de la prueba en River, pero aunque me hubiesen fichado, yo quería ser piloto. Y así, de un día para otro, tuve que decidirme y ganó la idea de convertirme en corredor.

-Sin embargo, más allá de la idea, en cuánto influyó que te hayan prestado el karting...
-Fue fundamental, porque Kiko Sánchez, un amigo, me prestó su karting y gracias a eso hoy estoy donde estoy, porque quién sabe si hubiese tenido otra oportunidad para subirme a un karting o a un auto más adelante.

-Por edad, ¿vos seguiste los pasos de la campaña deportiva de Guido Falaschi?
-De chiquitos éramos muy amigos, porque vivíamos en Las Parejas a apenas unos 100 metros de distancia. El era un año más chico que yo y prácticamente estábamos todo el día juntos, porque andábamos en bicicleta, jugábamos a las escondidas y a la tardecita íbamos a jugar al fútbol al club. Mientras estuvo en Las Parejas, compartimos la infancia y después, cuando él se fue a vivir a San Isidro, por un tema de distancia, la relación se cortó, pero el automovilismo casualmente nos volvió a unir. Cuando yo arranqué en karting a mediados de 2005, él ya estaba en la Fórmula Renault, pero a fines de 2006 nos reencontramos en pista, porque yo debuto precisamente en la Fórmula Renault. Y ahí empezamos a vernos más seguido en los circuitos, hasta que lamentablemente pasó lo que pasó en Balcarce.

-¿Quiénes fueron tus ídolos y a qué pilotos tenés como referentes?
-Mis máximos ídolos siempre fueron el Flaco Traverso y Ayrton Senna. Y en cuanto a la actualidad, miro como modelo a seguir a Matías Rossi. Desde cuando corría en karting que me identifiqué con su forma de correr. Y también me gusta mucho el estilo de Pechito López. A Traverso por una cuestión de edad lo seguía por la tele y un poco también porque me lo inculcó mi viejo, que era un fanático del Flaco.

-¿Siempre tuviste el apoyo familiar para correr?
-Desde el día que dije que quería correr, mi familia me apoyó. Yo arranqué con un karting prestado, pero como me fue muy bien en ese comienzo todos empezaron a ayudarme para conseguir publicidades. Después, cuando tuve el accidente en la Clase 3 de Turismo Nacional, el 15 de junio de 2008, la situación fue brava, porque en el autódromo hubo gente que hasta me había dado por muerto. Estuve 3 días en terapia intensiva, 6 días más internado en el hospital Privado de Córdoba, y me dieron el alta el 24 de junio, justo el día que cumplía 20 años. Y ya en mi casa, en plena recuperación, le pregunté a mi familia si querían que yo siguiera corriendo, pero ellos dejaron la decisión en mis manos. Y así fue que, en una clara muestra de que asumen los riesgos, regresé a la actividad. Ellos saben que me gusta esto y siempre me han apoyado, aún con un accidente tan fuerte como el que tuve. Y después sufrí un tumbo en 2009 en TN Clase 3 y otro tumbo más en 2012 en el TC Pista, en ambas oportunidades en Posadas. En total, tres accidentes fuertes, uno de ellos muy grave.

-¿Nunca te sedujo la idea de ir a correr al exterior?
-Al haber arrancado grande nunca tuve la ilusión de ir a correr al exterior. Empecé con 17 años y la mayoría de los pilotos que llegan a competir internacionalmente empezaron a los 5, 6 o 7 años. Acortar 9 años es muy difícil dentro del automovilismo, entonces mi meta apuntó a estar donde ahora precisamente estoy, en las mejores categorías nacionales. Y si alguna vez se presenta una oportunidad de correr en el exterior, por supuesto que la evaluaré, pero no es que algo que me desvele. Prefiero concentrarme en las categorías nacionales y buscar como objetivo de máxima el convertirme en el mejor piloto del país.

LUEGO de cuatro podios en la temporada, maduraba la primera victoria de Ardusso en Turismo Carretera. Y llegó en junio en Termas de Río Hondo.LUEGO de cuatro podios en la temporada, maduraba la primera victoria de Ardusso en Turismo Carretera. Y llegó en junio en Termas de Río Hondo.

-Cuando terminaste el secundario, ¿el roce del automovilismo te permitió seguir con los estudios?
-Al principio sí, es más, desde el 2006 hasta el 2009 estudié para contador en Rosario. Pero justo en el 2009, en mi último año de cursada, me atrasé al priorizar la Fórmula Renault, que de hecho tuve la suerte de ganar. Ese año lo deportivo pesó más y decidí dejar unas materias de lado... Y son justamente las 8 materias que hoy me faltan para recibirme.

-¿Te gusta el taller?
-No, el taller nunca me llamó la atención. Siempre me gustaron las carreras, de hecho de mecánica entiendo muy poco, te diría que de motor prácticamente no entiendo nada, y de chasis entiendo por lo que fui aprendiendo en cada carrera. Siempre me gustó más correr que el taller. No soy un piloto mecánico como eran los de antes.

-¿Cómo te definirías como futbolista?
-Cuando jugaba en el Sport Atlético Club era de correr poco. Es más, caminaba la cancha. Lo mío era más pensante, al estilo Riquelme, lento, pero con una buena visión de juego. No era sacrificado para nada. Cuando nos llamaron del programa Hay Equipo, por los pilotos fuimos Pernía, Vivian, Fineschi, Girolami, Belli y yo.

-¿El año pasado recibiste un reconocimiento en River?
-Sí, fue un gesto muy lindo de la gente de River. Después de ganar en el Callejero de Buenos Aires me invitaron al Monumental y en la previa de un partido me entregaron una camiseta del Millo, con el 1 y mi nombre.

-Sos consciente de dónde estás posicionado hoy en día en el automovilismo nacional…
- Sí, porque integro dos equipos muy importantes y ese es un alivio enorme en la parte presupuestaria. Dentro del Super TC2000 tuve la posibilidad de que los equipos me hayan contratado y ahora estoy en una marca como Fiat, y dentro del TC tuve la suerte de que para esta temporada apareciese Daniel Grobocopatel, que es mi concuñado y me diera una gran mano. Con él habíamos sido rivales en TC Pista y teníamos una relación de hola y chau, pero al ponerse de novio con la hermana de mi novia la relación creció. Y hoy estoy dentro del TC gracias a él. Si no me hubiese ayudado, difícilmente estaría corriendo en el TC. En mi segundo año en la categoría mejoré muchísimo, ya que en el 2013 terminé 38. A modo de balance se puede decir que superamos lo planificado.

-¿Volverías al TN y al Top Race?
-Sí, porque me gusta mucho la competitividad del Turismo Nacional, el espectáculo que brinda y lo entretenidas que son las carreras. Y del Top Race V6, destaco que al ser todos los autos iguales, con los mismos elementos, el mismo motor y las mismas gomas, termina siendo una carrera de pilotos.

Por Walter Nápoli

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