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Desgastados y averiados, Los Pumas no pudieron con Sudáfrica y quedaron cuartos en el Mundial

Por Redacción EG · 30 de octubre de 2015

Fue 24-13 a favor de los Springboks, que dominaron en ambos tiempos. El seleccionado argentino mostró su tradicional entrega, pero demasiadas imprecisiones y ausencias que pesaron en lo individual y, especialmente, en lo colectivo.


Otra vez, Los Pumas fueron todo corazón pero eso no bastó para que el sueño del tercer puesto tuviera chances reales de hacerse realidad. Los Springboks los superaron desde el primer minuto. Cansado, averiado, con muchas bajas por lesiones, el equipo de Daniel Hourcade, con 10 cambios respecto de la semifinal, esta vez hizo lo que pudo. Y no fue suficiente. Sudáfrica venció 24 a 13, gracias al último try de Orlandi y la conversión de Nico Sánchez, quien anotó 9 y tiene chances de cerrar el torneo como goleador.

Desde el arranque nomás, Sudáfrica aprovechó la superioridad numérica tras la amarilla a Cubelli y rápidamente se puso en ventaja con el primer try, a los 6 minutos. Minutos después, Lucas González enmendó su error de cálculo y logró recuperar lo que ya parecía try de Bryan Havana. Para entonces, Sudáfrica ya se floreaba en ataque y Los Pumas parecían en shock, incómodos como nunca en este torneo.

El reingreso de Cubelli significó algo de alivio para un partido que ya estaba 10-0. Hasta entonces, apenas había habido un par de acciones hacia delante de Cordero, en un marco general en donde abundaron las distracciones y los penales. Así, los sudafricanos estiraron la ventaja, continuaron dominando y estuvieron cerca de hacer otros dos tries. Los Pumas sólo lograron acercarse al ingoal rival una vez, pero perdieron la pelota a un par de metros. Cruzar la mitad de la cancha se hacía, realmente, cuesta arriba.

Nada mejor que el final del primer tiempo para poner un poco de paños fríos y refrescar ideas, con el partido 16-0.

Pero la resurrección no llegó. Los Pumas ya estaban demasiado golpeados, entre lesiones y el agotamiento físico, ante un rival que, si de verdad el tercer puesto era como besar a la hermana, demostró una cuasi incestuosa capacidad de motivación. Un par de conversiones de Nico Sánchez sirvieron para romper el 0, pero los Springboks ya habían logrado apoyar una vez más. 

La defensa de Los Pumas por momentos fue extraordinaria, pero cada ataque circunstancial terminaba con las manos vacías. Con tantos cambios, no hubo buena coordinación para desplegar el juego de los primeros partidos y el equipo naturalmente sufrió. El line también marcó una diferencia muy marcada, y fue otro de los aspectos en donde los Springboks establecieron su superioridad.

Quedó la dignidad, la entrega impresionante y el aplauso eterno para dos gladiadores, Agulla y Fernández Lobbe, que tuvieron en este partido su despedida del seleccionado argentino. 

La ovación de los hinchas en los últimos minutos no fue aliento en busca del try (que llegó a los 81 minutos) sino un agradecimiento por el despliegue de rugby y atrevimiento que demostraron estos Pumas en el Mundial de Inglaterra, un Mundial inolvidable, que lejos de ser una casualidad, marca el crecimiento del seleccionado y el ambicioso plan a futuro para consolidarse como una potencia.

 

 

 

 
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