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El último viaje

Por Martín Mazur · 10 de junio de 2010

Cosecharás tu siembra. AL GPS aprendimos a valorarlo recién cuando se oficializó su desaparición. Snif.

Desde que pusimos un pie en Sudáfrica, el feeling con el GPS nunca fue el mejor. Nos dejó de a pie en el momento que más lo necesitábamos –a la salida misma del aeropuerto– y después, si bien funcionaba bastante bien, nos molestaba que nos avisara para doblar o mucho antes de la curva o cuando el cartel del giro ya se veía sólo por el espejito retrovisor.

El GPS hablaba en un argentino casi perfecto, salvo que decía “siete cientos metros”, pero la relación –pese a tamaño error gramatical– parecía que iba a prosperar. Hasta había ligado un apodo: “Buena, José”, festejó el fotógrafo García Martino cuando el aparato nos depositó en la entrada del Menlyn Park Mall, el shopping donde habían ido Jonás Gutiérrez, Checho Batista y los sparrings. A los apurones como veníamos, “José” quedó en el auto.

Ahora, haciendo memoria, uno cree que la relación podría haber sido distinta, que de nuestro lado lo podríamos haber valorado un poco más, que lo tendríamos que haber hecho recalcular menos, y que aunque sea podríamos haber tenido tiempo para una despedida, pero ahora ya es tarde. En el momento que había que acordarse, de lo último que el equipo de El Gráfico se acordó, fue de José.

Al volver al auto, José ya no estaba. “¿Vos tenés el GPS?”, preguntó Perugino. “No, yo lo dejé adelante, ahí”, señaló García Martino rumbo a la bandeja portaobjetos, que sólo tenía el encendedor y un envoltorio de sugus. Tras media hora de revolver el auto, nos tuvimos que dar por vencidos. José no estaba. Faltaba, como también faltaba una campera de este cronista. “No nos pueden haber robado… si yo dejé mi buzo y todavía está”, dijo Del Bosco. “¿Y quién se va a querer llevar ese buzo?”, fue la respuesta lacónica que recibió.

Allí, en plena noche, sin mapas ni idea de dónde estábamos, tuvimos que emprender el regreso rumbo al hotel. Nos costó, pero llegamos. Sin José.

Ahora ya tenemos nuevo GPS. Es de Eshpaña y pronunzia así, en cashteiano, pero al menos es una mujer. Prometimos cuidarla más que a José. ¿Qué José? El que nos dejó en el shopping y se fue.


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