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Más que un club, una nación

Por Redacción EG · 23 de enero de 2015

A mediados del siglo XX, diferentes grupos de inmigrantes fundaron sus propios clubes. Los llamaron como su país, conservaron los colores de la bandera y convocaron a sus compatriotas. Ahora, militan en el Ascenso.

Dos hinchas desconocidos se abrazan en medio de la popular y gritan goles de un jugador con el que nunca cruzaron una palabra. La popular se agita al ritmo de miles de personas que no se conocen entre sí pero tienen algo en común. Viven enfervorecidos una situación poco racional y habitualmente sintetizada bajo la palabra de “pasión”. Pero mucho antes de que la pasión fuera la respuesta a todas las preguntas, los grupos de pertenencia se conformaron y se fueron agrupando por lazos racionales que difieren de la situación actual.

Así como hay algunos clubes organizados por ferroviarios, empleados de una tienda de ropa o grupos de vecinos, también hay otros marcados por un determinado origen en común, principalmente la tierra de la que provenían. Y la manera de dejar en evidencia que un país los unía fue incluir la nacionalidad en el nombre del club y conservar los colores.

Época dorada de Deportivo Español en la máxima categoría. En 1994 comenzó la decadenciaÉpoca dorada de Deportivo Español en la máxima categoría. En 1994 comenzó la decadencia

Cristóbal Colón dilucidó América un 12 de octubre de 1492. El mismo día, pero muchos años después, en 1956, se concretó el sueño de 35 españoles que decidieron fundar un club de fútbol. No descubrieron un continente como el genovés, pero también sintieron orgullo en su obtención. Aquella reunión que se prolongó hasta la madrugada en el Centro Betanzos, de la calle México 1660, concluyó con un deseo general de la colectividad. El antecedente eran torneos que habían organizado para diferentes entidades españolas y que tuvieron un éxito inesperado. Primero fue el Torneo de la Amistad, luego la Copa 2 de Mayo y todos terminaron hermanados en el Club Deportivo Español. Por unos votos de diferencia no se llamaron Unión Española, como sí acordaron los inmigrantes hispanos del otro lado de la Cordillera.

Antes de cumplir 30 años como institución, Deportivo Español vivió su época de gloria tanto futbolística como socialmente. En 1985 ascendió por segunda vez a Primera, pero a diferencia de su primera etapa, se mantuvo durante varios años. En total fueron 14 hasta que en 1995, el globo se pinchó. Durante ese tiempo jugó Copa Conmebol, Pre-Liguilla Libertadores y amplió la capacidad de su estadio para 32 mil personas. La buena marcha adentro del campo de juego tuvo su lógica repercusión: llegó a los 25 mil socios y actuó verdaderamente como una embajada española, tanto para la celebración de las fiestas nacionales como para eventos multitudinarios. Por ejemplo, la visita del presidente Felipe González a la Argentina en 1987.

De aquellos años gloriosos queda poco. Perdió funcionalidad como centro para los propios españoles, tiene menos socios, se encuentra en la B Metropolitana y hasta cambió de nombre: Club Social Deportivo y Cultural Español de la República Argentina. El estadio España sobrevive después de un período en el que estuvo clausurado. Aquel predio de Villa Lugano tiene menos hectáreas, ya que una parte fue rematada y actualmente es un territorio que le pertenece a la Policía Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires.

Un joven Gabriel Batistuta se calzó de Italiano sólo para jugar una gira.Un joven Gabriel Batistuta se calzó de Italiano sólo para jugar una gira.

El clásico de Deportivo Español no fue complicado de conseguir. Meses antes de su fundación, más precisamente el 7 de mayo de 1955, la colectividad italiana fundó su equipo. El origen fue similar: diferentes entidades reunidas por un torneo en común que se llamó Associazione del Calcio Italiano en Argentina. En 1959, con ese mismo nombre, se afilió a la AFA y comenzó a jugar en el ascenso. La trascendencia del club no fue comparable a la de su clásico ibérico. Italiano apenas estuvo una temporada en la máxima categoría (1986/87) y su página dorada la escribió en 1978 cuando jugó un amistoso contra la selección de Italia ante 25 mil personas en cancha de Boca. Perdió uno a cero con gol de Robberto Bettega, aunque el resultado fue lo de menos.

Los lazos con la tierra madre se profundizaron en el verano de 1989. La invitación fue para disputar la 41° edición del torneo de Viareggio, un certamen amistoso para juveniles menores de 21 años. El título reconocido por la UEFA y la FIFA nunca fue ganado por clubes argentinos y en su gran mayoría son los locales quienes levantan el trofeo. Sin embargo, Deportivo Italiano (así se llamó desde 1978) estuvo cerca de hacer historia. Reforzó el plantel exclusivamente para la ocasión con jóvenes como Gabriel Batistuta (sólo había disputado 10 partidos en Newell´s) y Diego López Maradona. Superó la primera ronda tras empatar 0-0 con el Milan, golear 4-0 al CSKA de Sofia e igualar 0-0 con el Napoli. En el cruce de cuartos de final contra Torino nuevamente no hubo goles y el conjunto turinés se impuso en la definición por penales. ¿Quién erró de Italiano? Un tal Gabriel Omar Batistuta.   

En 2003 el Azzurro cambió su nombre y como para reforzar la idea del país de origen, al término “Deportivo” lo tradujeron a la lengua madre: “Sportivo”. Dos años después, cuando por fin pudo inaugurar su propio estadio en Ciudad Evita para 8 mil personas, lo llamó “Estadio República de Italia”.

Deportivo Armenio cumplió 50 años y su presidente de aquel entonces, Noray Nakis, no ahorró en celebraciones.Deportivo Armenio cumplió 50 años y su presidente de aquel entonces, Noray Nakis, no ahorró en celebraciones.

Tiempo después de que los europeos fundaran sus clubes dentro de su experiencia de “hacer la América”, la comunidad paraguaya no quiso quedarse atrás. Mucho más cerca en el planisferio, el principal motivo era huir de la dictadura de Alfredo Stroessner. El 15 de agosto de 1961, día que se conmemora la fundación de Asunción, vio la luz el Club Atlético Deportivo Paraguayo con la principal finalidad de brindar actividades deportivas para una comunidad que en 2011 se calculó que rondaba los 2.500.000 de personas en Argentina.  

Apenas pudo llegar a la categoría C y en los últimos años se acostumbró a pelear los últimos puestos de la D. Nunca pudo dar el salto económico como para soñar en grande, claro está, la billetera de los inmigrantes europeos solía ser mayor a la de los exiliados paraguayos. La sede ubicada en Constitución cumplió principalmente actividades culturales, pero el sueño del estadio nunca se concretó. En 2011, cuando la institución cumplió 50 años hubo intenciones de construir el “Estadio de los Paraguayos”. Por ese entonces, con motivo de la Copa América la sede ubicada en la calle Piedras se convirtió en el centro de los hinchas que acompañaban a la selección, a la postre, finalista.

Así como los paraguayos sufrieron por la dictadura,  la inmigración proveniente de Asia también responde a un escape. El Genocidio Armenio que llevó a cabo el Imperio otomano generó la dispersión de muchas familias a lo ancho del mundo. Argentina es el undécimo país con mayor cantidad de armenios. El tenista David Nalbandian y el ex Ministro León Arslanian son algunos de los que ya nacieron en suelo argentino pero conservan las raíces.

Julio César Dely Valdés salió de Deportivo Paraguayo y fue elegido mejor deportista panameño del siglo XX. Jugó en el PSG, Málaga y Nacional de Uruguay, entre otros.Julio César Dely Valdés salió de Deportivo Paraguayo y fue elegido mejor deportista panameño del siglo XX. Jugó en el PSG, Málaga y Nacional de Uruguay, entre otros.

Su masiva llegada durante la primera mitad del siglo XX, generó que en 1962 armaran su propio club. Tomaron muchas de las costumbres argentinas y el fútbol no fue la excepción. La afiliación a la AFA fue recién en 1970 impulsados por comerciantes de la colectividad, quienes también le dieron el actual nombre: Deportivo Armenio. En la búsqueda por ser competitivo abolieron la regla interna que sólo permitía jugadores armenios. Gracias a eso, pocos años después, Amadeo Carrizo fue el entrenador que ascendió con el tricolor. La campaña de 1986/87 aún es recordada por el invicto de 34 partidos y el histórico ascenso a Primera División. En el pedestal del fútbol argentino, se dio el lujo de ganarle a Boca y a River, aunque la permanencia no fue posible.

Las historias de las cuatro comunidades tienen mucho en común. El fútbol a mediados del siglo XX actuó como un factor de unión y superación. Hoy, varios años después, españoles, italianos, armenios y paraguayos quedaron lejos de la primera plana, pero sus historias engalanan las categorías del ascenso.

 

Por Pedro Molina

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