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Jonás jugó el partido de su vida

Por Redacción EG · 04 de noviembre de 2014

El volante del Newcastle tuvo cáncer pero salió adelante. Deberá volver al club inglés después de un año en el que vivió de todo.

ENTREVISTA para la televisión después de varios meses en los que pasó desapercibido. Durante este tiempo se estuvo entrenando para volver a las canchas lo antes posible.

ENTREVISTA para la televisión después de varios meses en los que pasó desapercibido. Durante este tiempo se estuvo entrenando para volver a las canchas lo antes posible.

"Luchar contra un cáncer hace que el resto de los problemas sean insignificantes”, dijo Jonás Gutiérrez el 16 de septiembre cuando dio a conocer su enfermedad. La frase toma otra dimensión cuando quien la pronuncia está pelado a causa de la quimioterapia. Su declaración pública fue para que le sirviera a otros que pasan lo mismo, según sus propias palabras.

La vida de Jonás cambió de rumbo inesperadamente a fines de 2013. El 5 de octubre jugó para el Newcastle vs. Cardiff, pero no sabía que ese sería su último partido en el club. A causa un dolor en el bajo vientre se hizo unos estudios y lo que, a priori, era un simple golpe terminó siendo un tumor en el testículo izquierdo.

Se volvió a su casa llorando. Días después regresó a Argentina para someterse a la cirugía que le evitó la metástasis. Ya en diciembre, el Galgo volvió a estar a disposición de su entrenador Alan Pardew, pero se encontró con una decisión que aún hoy le duele. El Newcastle decidió cederlo por seis meses al Norwich City.

Apenas disputó cuatro partidos en su nuevo club cuando le encontraron unos ganglios, que esta vez requería quimioterapia. No tuvo tiempo para encariñarse con la gente de su nuevo club y ya debía abandonarlo. En el medio, la llegada del nuevo entrenador, Neil Adams, lo había relegado futbolísticamente. Ya marginado le dedicó un tuit fulminante: “Triste de ver a un entrenador sin experiencia en el cargo”.

Jonás recuperó la paz de regreso a la Argentina. Su preocupación dejó de ser la cobertura de los laterales o las diagonales y tomó un nuevo plano. Las noticias del fútbol no lo incluyeron dentro del compilado de goles, los tuits más graciosos o las posibles sorpresas para la lista del Mundial. Su vida pasó a un lento ostracismo no deseado que decidió romper a mediados de septiembre.

Con gorra, sin su tradicional pelo largo y la cara menos estilizada, el Galgo contó su historia en el canal TyC Sports. El mundo fútbol recibió un baldazo de agua fría y las muestras de apoyo no tardaron en llegar. Ese mismo fin de semana, un peluquero hincha del Newcastle rapó gratis a todos los que quisieran solidarizarse con Jonás. En el minuto 18 del partido de su equipo, los hinchas aplaudieron de pie al ritmo de una cantito especial. Los jugadores de Vélez salieron con una bandera de apoyo y los hinchas colgaron otra alusiva. Maradona dijo que “el Barba esta vez se equivocó”, Vincent Kompany y Mesut Ozil lo saludaron por las redes sociales y su excompañero Papiss Cissé le dedicó el gol con una remera especial. Nadie quedó al margen de la triste noticia.

Mientras los hinchas del Newcastle cantaban por Jonás, unos cuantos pidieron la renuncia de Pardew, enojados por su actitud en enero. El mismo club argumentó mediante un comunicado que lo había dejado ir por cuestiones de privacidad. Si fuera una película hollywoodense con buenos y malos, el conjunto inglés ya tendría papel.

El día que confirmó su enfermedad destacó la compañía de Alejandra Maglietti, modelo con quien tiene una relación desde junio. En el programa de Susana Giménez hicieron su primera aparición conjunta y cada vez que pudo, el jugador le tiró flores a su novia. No fue el único lugar donde conmovió al público: corrió la maratón de los 42 kilómetros de Buenos Aires y emocionó a más de uno con su esfuerzo para llegar a la meta.

El final feliz de la historia tiene fecha y es pasada. El 3 de noviembre fue dado de alta y nuevamente la repercusión cruzó fronteras. Hasta Joseph Blatter, presidente de la FIFA, se acordó del ex Vélez. En Inglaterra lo esperan para completar su contrato en el Newcastle, aunque con 31 años, sueña con el regreso triunfal al fútbol argentino. De todas maneras, ya sabe lo que son los partidos difíciles y no habrá otro más complicado que el que jugó durante todo 2014.

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