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Balance europeo 2012/13: Bayern Munich, campeón de Europa en una final inolvidable contra el Dortmund

Por Redacción EG · 09 de junio de 2013

La final de la Champions League consagró al equipo de Jupp Heynckes y tuvo a Robben como protagonista.

Nota publicada en la edición de junio de 2013 de El Gráfico

MOMENTO CULMINANTE: Robeen ya tocó ante la salida del capitán Weindenfeller. Todo el Dortmund mira. Es el gol de la revancha. Y del título.

MOMENTO CULMINANTE: Robeen ya tocó ante la salida del capitán Weindenfeller. Todo el Dortmund mira. Es el gol de la revancha. Y del título.

Por momentos dieron ganas de que no terminara nunca. Hacía años que no se veía una final jugada a semejante ritmo y con tanta intensidad. No dejó de sorprender por la instancia en sí misma, pero a la vez significó la confirmación de todo lo que el Bayern Munich y el Borussia Dortmund habían hecho a lo largo de esta Champions League.

Ninguno mejor que ellos, los mismos que habían destrozado al Real Madrid y al Barcelona en semifinales, para volver a enfrentarse como en la Bundesliga y matarse a pelotazos. La diferencia era el escenario: el nuevo Wembley, cuna de la rivalidad contra los ingleses, recibía a la primera final 100% alemana de la historia.

Los dos jugaron a lo que mejor les sale y los dos pudieron haber ganado. Empezó mejor el Dortmund, que tuvo cuatro situaciones frente a un gigante como Neuer. La que le tapó a Blaszczykowski, a contrapierna, fue una obra maestra de los reflejos.

Confundido, el Bayern no atinaba a dominar el partido. La posesión era siempre en Zona 1: Alaba, Dante, Neuer. Pero el pressing asfixiante del equipo de Klopp también dejaba grietas. Así llegó el primer gran mano a mano, que Weidenfeller, de enorme partido, le tapó a Arjen Robben, por entonces protagonista en redes sociales por culpa de su aparente frialdad en los momentos culminantes.

La noche no le daba respiro ni siquiera a twitter.

De arco a arco y a pura emoción, ambos habían bajado la guardia y seguían cambiándose golpe por golpe: con grandes actuaciones de Javi Martínez y Gündogan en la zona de gestación, y electrizante partido de Reus y Robben para el cambio de ritmo, sólo los arqueros defendieron el 0-0 con el que terminó el primer tiempo.

Para ser dos equipos que se conocen mucho, distó mucho de ser un duelo de ajedrez. Este año no se habían sacado ventajas: 1-1 de local y de visitante. La temporada anterior, el Bayern Munich de Heynckes había perdido los tres enfrentamientos directos: 5-2 en la final de la Copa de Alemania y 1-0 los dos del campeonato, incluido el definitorio, del 11 de abril, en el que Robben erró el penal a 5 minutos del final. Y los rivales se le rieron en la cara.

Pero el mismo Robben que había perdido seis finales (dos de Champions League y un Mundial, más una Supercopa de Holanda, un Community Shield y una Copa Alemana) seguía empecinado en encontrarse mano a mano. Así, en un mal achique del Dortmund (enganchado Schmelzer) llegó la asistencia al vacío de Ribéry, la escapada de Robben y el centro atrás para el gol de Mandzukic. Ya había aires de revancha en el holandés. Hasta que llegó el penalazo de Dante a Reus, para el 1-1. La hinchada del Dortmund sabía que jamás había perdido una final europea. La del Bayern, sufría pensando en las derrotas de 2009 y 2012. Todos pensaban y sacaban cuentas, salvo Robben, que siguió picando y peleando. Le faltaron centímetros para empujar al gol la pelota que cerró Subotic sobre la línea. Todo, según parecía, iba a ser culpa de Robben.

A un minuto del final, el holandés capturó una pelota suelta y se metió entre los centrales como un rayo de esos que se dibujan en los cuadernos infantiles. Weidenfeller salió a achicar pero Robben venía tan rápido que logró quebrar la cintura y tocar a un costado casi arrastrando la pelota con el pie. Así, con el trazo desprolijo de un rayo, para simbolizar una historia que, luego de tantas finales perdidas, terminó como una linda fábula para chicos.

Robben, echado del Real Madrid, recuperado de un cáncer testicular, acusado de egoísta y pecho frío, demostró que un gol puede cambiar el mundo. O al menos, lo que el mundo piensa de él. El Bayern es campeón de Europa. Y es culpa de Robben.

Por Martín Mazur
@martinmazur en Twitter

LA SINTESIS


BAYERN MUNICH 2 - BORUSSIA DORTMUND 1

Bayern Munich (4-2-3-1): Neuer; Lahm, Boateng, Dante, Alaba; Javi Martínez, Schweinsteiger; Robben, Müller, Ribéry (Luiz Gustavo, ST 45’); y Mandzukic (ST 48’ Gómez). DT: Jupp Heynckes.
Borussia Dortmund (4-2-3-1): Weidenfeller; Piszczek, Subotic, Hummels, Schmelzer; Bender (Sahin ST 45’), Gündogan; Blaszczykowski (Schieber ST 45’), Reus, Grosskreutz; y Lewandowski. DT: Jürgen Klopp.

Goles: ST 14’ Mandzukic (BM), 22’ Gundogan (BD) de penal, 44’ Robben (BM).
Arbitro: Nicola Rizzoli. Amonestados: Dante, Ribery y Grosskreutz.
Tiempo de descuento: 0’ PT y 3’ ST.
Final de la Champions League. Jugada el 25 de mayo de 2013 en el estadio de Wembley, Londres.


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Los técnicos que lograron ganar la Champions con dos clubes distintos: Ernst Happel (Feyenoord y Hamburg), Hitzfeld (Bayern y Dortmund), Mourinho (Porto e Inter) y ahora Heynckes (Real Madrid y Bayern).
 
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Los partidos que perdió el Bayern en su campaña europea: 1-0 ante el Lille de visitante y 2-0 frente al Arsenal de local.


CHELSEA, DE RACHA


Un año despues de levantar la Champions League, el Chelsea volvió a quedarse con otra victoria épica en el Viejo Continente: 2-1 contra el Benfica en Amsterdam, por la final de la Europa League. Un festejo que a su vez habilita a una nueva revancha en la Supercopa de Europa, después de la paliza que el Atlético de Madrid de Simeone le dio al, por entonces, Chelsea de Di Matteo. En noviembre, antes del Mundial de Clubes, al italiano lo echaron y su lugar lo ocupó Rafa Benítez, que dejó al equipo en el esperado tercer puesto de la Premier League, aunque batalló contra los hinchas y el propio Roman Abramovich.

Sin embargo, tras la eliminación en el grupo de Champions y la inesperada catapulta a la Europa League, el frente continental se fue abriendo como una posibilidad cada vez más manifiesta, dada la ruta beneficiosa que le tocó en la llave: Sparta Praga (1-0 y 1-1), Steaua Bucarest (0-1 y 3-1), Rubin Kazan (3-1 y 2-3), Basel (2-1 y 3-1) y finalmente el 2-1 al Benfica sobre la hora con el cabezazo de Ivanovic. Todo en un paquete de tres meses intensos, antes del adiós a Benítez y la llegada de un viejo conocido, Mourinho, para un equipo que necesita hacerse de nuevo. Pero, para vivir a los tumbos, los resultados del Chelsea siguen siendo milagrosos.

Por Martín Mazur
@martinmazur en Twitter

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