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La vuelta a Primera, el final de la pesadilla: River logró el título y el ascenso

Por Redacción EG · 23 de junio de 2012

Trezeguet, héroe, marcó los dos goles de la victoria sobre Almirante Brown. Quilmes, en una definición apasionante, también regresa a Primera.

EL ZURDAZO que abrió el partido, a los 4 del segundo tiempo.

EL ZURDAZO que abrió el partido, a los 4 del segundo tiempo.


Terminó el sufrimiento. Terminó el suplicio. Son historia. River vuelve a ser de Primera. De la categoría que nunca debió irse, o quizás de la categoría de la que nunca se fue. Hay lágrimas. Hay desahogo. Hay alivio. Hay fiesta. Arde de emoción el mismo Monumental que hace 363 días estaba en llamas. River está en Primera. El doblete de Trezeguet, el 2-0 a Almirante Brown, el título y el final del martirio. Todos los sueños Millonarios comprimidos en esta tarde histórica que vivió el fútbol argentino. Hoy, 23 de junio de 2012, con dos goles de Trezeguet, River ganó el título y volvió a Primera.

EL SEGUNDO GOL, para cristalizar el sueño del ascenso.

EL SEGUNDO GOL, para cristalizar el sueño del ascenso.


Fue un parto, como se pensaba, pero que terminó dando a luz el merecido ascenso después de un campeonato infartante que ahora ya quedó en las vitrinas. No hacía falta sufrir tanto, seguro que no, pero en definitiva fue la mejor expresión de lo que significó este año: sufrimiento hasta el final, hasta la última fecha, hasta los últimos cinco minutos, atentos con otros resultados, con el temor de que los sueños latentes en realidad se transformaran en pesadillas.

No fue fácil. El primer tiempo fue una pálida versión de River. Tan pálida, que Matías Almeyda tuvo que jugarse con dos cambios en el entretiempo. Salieron el Maestrico y nada menos que Cavenaghi; entraron Ocampos y Rogelio Funes Mori. Por entonces, River estaba accediendo a un desempate contra Instituto, para definir el ascenso o la promoción. Los goles tempraneros de Quilmes le habían añadido mucho drama a la situación; el Monumental, completo hasta donde se pudo (por las restricciones de seguridad), estaba más cerca del mutismo que de la caldera que necesitaba ser. Fue lo más cerca que estuvo River de la catástrofe: hasta la primera media hora, un gol de Almirante, un gol de Central o un gol de Instituto, lo mandaban a jugar la promoción. Después empezó a llegar el alivio: el gol de Desamparados por lo menos situaba a Central fuera de carrera.  

Así empezó el segundo tiempo. Y el Mellizo Funes Mori terminó siendo fundamental: participó en las jugadas de los dos goles y junto a Ocampos fueron los revulsivos que necesitaba el equipo. A los 4 minutos llegó la jugada que empezó a definir el regreso de River a Primera. Recuperación de River en cuarto de cancha (¿con foul?), envío largo para Trezeguet, peinada para Funes Mori (en claro offside), rebote para Trezeguet y zurdazo a la gloria. A los pocos minutos, en Alta Córdoba llegó el primer gol de Ferro. Ahí comenzaba a estar todo más claro: River acariciaba la Primera, gracias a ese gol de Trezeguet.

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Párrafo aparte para el Rey David, el hombre de todas las tapas, el campeón del mundo que hizo realidad sus sueños desde que eligió volver al país y someterse al infierno de la B. Un goleador que fue clave en el segundo semestre y que terminó siendo el hombre definitorio del partido decisivo. Primero con esa volea tremenda para abrir el partido y empezar a darle brillo al ascenso. Después por esa aparición de goleador para no quedarse con la sensación amarga del penal errado cinco minutos antes. Porque hasta eso, un penal errado, necesitaba River para cerrar el círculo de sufrimiento que tuvo su pico máximo en aquella revancha ante Belgrano, 363 días atrás.

Todo eso ya es historia. El alivio es inmenso. El orgullo de los riverplatenses sigue intacto, incluso con la mancha de la B. Un club que en su peor momento, con un presidente virtualmente ausente, dejó el fierro caliente en las manos de un líder espiritual como Matías Almeyda, y que recibió el cariño de muchos jugadores-hinchas que decidieron dar una mano: primero Cavenaghi y el Chori, después Ponzio y Trezeguet, como guías de un plantel joven que tuvo que superar los peores obstáculos en un año inolvidable por la intensidad, por el sufrimiento y también por el desahogo.

Terminó. The end. La B es historia. River dejó atrás su período más negro. Ahora sólo le queda volver a ser lo que nunca dejó de ser.

River: Daniel Vega; Luciano Vella, Jonatan Maidana, Leandro González Pirez, Ramiro Funes Mori; Ezequiel Cirigliano, Leonardo Ponzio, César González; Alejandro Domínguez, David Trezeguet y Fernando Cavenaghi. DT: Matías Almeyda.

Almirante Brown: César Monasterio; Federico León, Hernán Ortíz, Jesús Nievas, Ezequiel Garré; Iván Centurión, Sergio Meza Sánchez, Daniel Olmedo, Diego Cisterna; Jose Luis García; y Daniel Vega. DT: Blas Armando Giunta.

Estadio: Monumental.

Arbitro: Alejandro Toia.

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