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Rafa Benítez: "Siempre me ha gustado la forma de interpretar el fútbol que tiene Guardiola"

Por Redacción EG · 06 de febrero de 2012

Jugador de ajedrez desde la infancia, asegura que se ha nutrido de él como de ningún otro deporte. Campeón con Valencia, Liverpool e Inter, el español es, para muchos, el entrenador con perfil más científico del mundo. Y deja riquísimas definiciones futboleras en un mano a mano exclusivo con El Gráfico.

Nota publicada en la edición enero 2012 de la Revista El Gráfico

EL TECNICO español empezó a dirigir en 1993 al Real Madrid B. Luego pasó por Valladolid, Osasuna, Extremadura, Tenerife, Valencia, Liverpool e Inter. EL TECNICO español empezó a dirigir en 1993 al Real Madrid B. Luego pasó por Valladolid, Osasuna, Extremadura, Tenerife, Valencia, Liverpool e Inter.

Desde 2008 es “Doctor honoris causa” por la Universidad Miguel Hernández de Elche “por su trayectoria profesional y su reconocido prestigio dentro del ámbito de la actividad física y del deporte”. Lo premiaron porque aplica el método científico en la actividad física y el deporte en los entrenamientos de fútbol.

De chico jugaba mucho al ajedrez y a “Stratego”, un juego basado en la estrategia militar. Asegura que aplicó muchos de esos conceptos desde el banquillo. Tiene casi tantos títulos en las aulas como en los campos de juego: estudió preparación física, ciencias empresariales y medicina, entre otros. Ganó dos Ligas y la UEFA con el Valencia, y devolvió al Liverpool a lo más alto de la crema europea, conquistando la Champions.

Según Steven Gerrard, símbolo del Liverpool de la última década, el hombre trabaja 24 horas los 7 días de la semana. Para el español Niño Torres, "Lo calcula todo, incluso los desmarques y los pases largos, y lo estudia en su ordenador. Si te dice que te quedes a unos metros del punto de penalti hay que obedecer, porque te enseña que el espacio extra es lo que diferencia un gol de una ocasión perdida".

Rafa Benítez es uno de los cinco entrenadores que El Gráfico eligió con motivo de su 90° aniversario en una selecta lista de 90 personajes predestinados a cambiar el futuro del deporte. Era el DT de perfil más científico en el mundo, el que le dedica el tiempo de un entrenamiento multiplicado por cinco a una jornada laboral, como para empezar a hablar. Si ya tenía el bichito del entrenador metido desde joven, una lesión prematura en la rodilla que lo limitó a los 20 y lo sacó definitivamente de las canchas a los 26 le terminó de potenciar esa vocación, como le ocurrió a otro estudioso obsesivo como Marcelo Bielsa.
Hoy, a punto de culminar un 2011 sabático tras conquistar el Mundial de Clubes con el Inter, vive en Inglaterra. Es un lujo tener una mente de semejante calibre dispuesta a contestar las preguntas vinculadas a una profesión tan particular como la suya. Ya, entonces.

-¿Quién fue su referente en la profesión, de quién aprendió más?
-Siempre he bebido de muchas fuentes y me ha gustado analizar, comprobar, buscar explicaciones en la labor de mucha gente. Mi referente, en buena parte, fue Arrigo Sacchi porque su Milan era espectacular. Pero he tratado de aprender de todos. Maturana, por ejemplo, tenía muy buenas cosas, y siempre se aprendía algo viendo trabajar a Cruyff, cosas de Bianchi y de Cúper. Podría seguir. En las categorías inferiores del Real Madrid me ayudó a crecer un entrenador poco conocido, Felipe Gayoso. Era muy analítico e influyó en mi forma de afrontar mi carrera.

-¿Qué le aportan sus estudios?
-Siempre sacas algo que puedes aplicar a tu labor diaria. La gestión de un equipo cuando eres manager, la forma de enseñar cuando eres profesor, la de valorar las lesiones cuando estudias algo de medicina. Todo ayuda. Considero fundamental la formación a todos los niveles, y te puedo asegurar que todos esos conocimientos me han aportado cosas.

-¿Veía posible dar vuelta la final de Champions que perdían 3-0 contra el Milan o solo aspiraba a que golearan más?
-Hay mucho de mito en relación a aquel partido, lo único cierto era nuestra intención de corresponder a una afición que estaba muriendo por nosotros. Nuestra obligación era intentar corregir la dinámica del partido. Ajustamos el equipo en lo táctico, pasando a jugar con defensa de tres centrales en vez de cuatro, y les transmití a los jugadores que ya no había nada que perder. Que teníamos que centrarnos en tratar de meter un gol para entrar de nuevo en el partido y demostrar que si habíamos llegado hasta ahí era por mérito propio. Por lo demás, la afición estaba entregada a pesar del marcador, ansiosa por ver reaccionar a su equipo y le puedo asegurar que nos llevó en volandas durante el resto del partido.

-¿El entrenador puede cambiar el destino de un partido en el entretiempo?
-Por lo menos a mí me parece ético y profesional intentarlo, aunque otra cosa es que lo puedas conseguir. Es tu obligación, para eso te pagan. Por supuesto que el mensaje y la forma de transmitirlo pueden suponer un cambio total de actitud o una evolución en lo táctico. No es sencillo. Tienes condicionantes, sobre todo poco tiempo. Lo que les transmitas a los jugadores han de ser cosas claras y concretas, lo más fácil posible de entender.

AJEDRECISTA. Benítez es conocido por su gran trabajo táctico.AJEDRECISTA. Benítez es conocido por su gran trabajo táctico.

-¿La influencia de los entrenadores no está sobrevalorada hoy?
-Es difícil calibrarlo fielmente, pero es indudable que los entrenadores tienen influencia, y generalmente grande. Otra cosa es ponerse a analizar, según los casos, que a veces sea para bien y en otras, a lo peor, no tanto.

-¿Un entrenador debe saber más de grupos o de táctica?
-De todo un poco, en su justa medida y en una perfecta mezcolanza. Algunos partidos se encauzan simplemente con algunos ajustes tácticos, pero hay otros en los que necesitas influir en la mentalidad del futbolista.

-¿Látigo o franela con el jugador?
-Según cada caso, a veces es necesario ordenar y otras dejar hacer, pero siempre depende mucho de la profesionalidad del jugador. Dar satisfacciones a un plantel de 25 futbolistas es muy difícil. El que no juega lo ve de manera distinta al que lo hace. Y luego hay normas comunes y excepciones según los casos.

-¿Ha tomado cosas de otros deportes para aplicar al fútbol?
-Por supuesto. Desde pequeño he tenido muchas inquietudes y he practicado varios deportes: fútbol, judo, baloncesto, hasta ajedrez, que ha sido una de mis debilidades. De todos he tomado algo y me han servido en más de una ocasión. El baloncesto me ha llamado mucho la atención por su constante evolución y tiene cosas muy aprovechables. Y quien me conoce no tendrá la más mínima duda de que me nutrí del ajedrez. En el fútbol, como en el ajedrez, hay que pensar y analizar las jugadas por adelantado, para tener un plan A, un plan B e incluso un plan C. Valorar con calma las acciones antes de ponerlas en práctica y estar preparado, previendo las distintas opciones del rival, no viene nada mal al fútbol actual.

-¿Cuáles son los atributos que debe tener un buen entrenador?
-Hay distintos tipos de entrenadores y caminos para llegar a un mismo destino y es difícil de definir. Sí tengo claro que los jugadores siempre valoran los conocimientos del entrenador como algo fundamental. Luego, su personalidad, su profesionalidad, la capacidad de liderazgo vienen a ser argumentos tan importantes como complementarios. Pero la base que te ayuda a ser respetado por tu plantilla pienso que son los conocimientos.

-¿Cuántos ejercicios distintos tiene?
-A base de los muchos años de trabajo, y en vista de que me gusta evolucionar y conocer nuevas teorías y corrientes, puedo decir que muchos y muy variados. El mérito, si es que lo tiene, no es solo mío. Ahora se trabaja mucho en equipo y es una interesante medida que va a beneficio de inventario. Quien gana es el fútbol que se especializa, el tiempo que se profesionaliza más aún, si cabe. Desde hace muchos años, utilizo el ordenador para acumular ejercicios y para clasificarlos y mis ayudantes han ido haciendo lo mismo, por lo que la cantidad no es un problema, tenemos de sobra, lo que cuenta es la calidad y cómo los desarrollas. Eso es lo que los hace mejores o peores.

-¿Qué es lo que más se puede mejorar?
-Los entrenamientos, como parte fundamental de la fase de preparación global, siempre van a mejorar al futbolista en particular y al plantel en general. Pero quizás los aspectos defensivos, la capacidad de concentración, la intensidad y algunos automatismos de ataque sean los temas que más se vean influenciados por un buen entrenamiento.

-¿Qué herramientas de la tecnología utiliza?
-Tenemos programas específicos para controlar los entrenamientos, los partidos, a los equipos rivales, la carga de trabajo. Se trata de muchos aspectos que aportan datos, pero que deben estar supeditadas al jugador, que será el que marque la diferencia. La clave está en saber interpretar la información que reúnes.

-¿Cómo se actualiza?
-Lo que haría cualquier profesional, independientemente de a qué se dedique. Leo todo lo que puedo para estar informado, hablo con compañeros de profesión para intercambiar puntos de vista y experiencias, escucho todo lo que puedo, veo cuantos más partidos mejor, trato de estar al día y, al mismo tiempo, que mis ayudantes hagan lo mismo y me transmitan sus puntos de vista.

-¿Le dedica 24 horas por día a su trabajo, como declaró Gerrard?
-Volvemos otra vez a los mitos. Como manager de un club inglés, entre 12 y 14 horas mínimo diarias, sí que le echábamos muchas veces. Por desgracia es difícil desconectarse, incluso en casa, y quien lo paga es la familia. No debería ser así, aunque es muy difícil de evitar, yo al menos no lo he conseguido. Si te gusta esta profesión, vives para ella. Además, en Liverpool yo era el manager, y en la cultura futbolística del Reino Unido, esa figura tiene más responsabilidades e influencia. Allá el manager ve cómo su futuro depende más de sí mismo, para bien o para mal, que de un director deportivo que tendría por encima en España.

-¿A qué le destina más tiempo de su trabajo, en qué aspecto cree que puede resultar mayor su influencia?
-Creo que en la organización en general. Soy un fanático de la organización. Luego, más explícitamente, en el trabajo táctico en el campo. Me gusta contribuir a que mejoren técnicamente los jugadores más jóvenes. Aunque siempre depende mucho del tiempo disponible y del tipo de jugador a tu cargo. Si tienes conocimientos, ellos lo aprecian y, si son inteligentes, te siguen porque se dan cuenta de que son los principales beneficiados.

-¿Cuándo siente que fracasa?
-Si te soy sincero he de decirte que no he tenido jamás esa sensación. Por una parte, tengo confianza en mí mismo y, por otra, asumo y entiendo la derrota como parte del propio juego, como una de las cuatro opciones que tienes cuando afrontas un partido: puedes ganar, empatar, perder o que te lo suspendan por nieve o lluvia. Una de esas cuatro cosas va a pasar aunque tú tengas un ranking de preferencias. Y cuando pierdes, es más una especie de sensación de rabia y contrariedad, aunque también un estímulo o un reto, de cara ya al próximo partido.

-¿Cuáles son las claves para ganar un partido? ¿En todos busca lo mismo o modifica la estrategia de acuerdo con el rival?
-Eso suena un poco a piedra filosofal. Siempre tratas de imponer tu propio estilo de juego, aunque no siempre lo consigues. Pero si conoces los puntos débiles del rival, debes aprovecharlos hasta donde te lo permita tu guión. Y si puedes hacerlo sin modificar tu estilo, o modificándolo lo menos posible, pues casi estás rozando la perfección. Pero claves, claves que sean garantía para ganar un partido creo que no las tiene nadie al ciento por ciento.


JUNTO A Vicente Del Bosque, con quien coincidió en el Real Madrid. JUNTO A Vicente Del Bosque, con quien coincidió en el Real Madrid.

Hijo de un padre hincha del Real Madrid y de una madre del Atlético, Rafa se inició en la cantera de la Casa Blanca. Jugaba de mediocentro o líbero. “Mi jugador favorito era, sin duda de ningún tipo, Franz Beckenbauer”, recalca. Fue entrenador del Madrid en diferentes categorías y ayudante de Vicente del Bosque con el equipo mayor durante un año, pero su trabajo fue de algún modo menospreciado, como le pasó también al Bigotón. Sin embargo, son muchos los que creen que Rafa se pondrá finalmente la pilcha de DT merengue. Mientras tanto realiza análisis profundos en la tv y también en su completísima web personal (www.rafabenitez.com) , una herramienta que utilizan pocos entrenadores.

-Me gusta expresar mis ideas y compartirlas con la gente del fútbol, recibir información para seguir aprendiendo, ayudar a promocionar la Fundación Montse Benítez, creada por mi mujer para ayudar a asociaciones benéficas. En fin, compartir algo con los demás pero desde el respeto. Esta sociedad empieza a estar muy falta de respeto por los demás y todos debemos contribuir para evitarlo, en la medida de nuestras posibilidades.

-¿Quiénes fueron para usted los entrenadores que revolucionaron el fútbol en los últimos 50 años?
-Arrigo Sacchi cambió muchas cosas con su AC Milan. Para mí ha sido un claro referente.

-¿Quién es el mejor DT del mundo hoy?
-Nunca me ha gustado esa pregunta porque no me parece justa la respuesta. ¿Quién es el mejor? ¿Y en qué circunstancias? Hay entrenadores excelentes haciendo un trabajo espectacular en equipos de segunda fila, de categorías inferiores, que no pueden ganar títulos porque su equipo no les da para ello. Pero pueden ser mejores que otros en equipos grandes, con todos los recursos a su disposición y que ganan por la propia mecánica, casi dejándose llevar y gracias, en gran parte, a sus jugadores y al potencial que desarrollan. ¿Quién cree usted que es mejor entrenador? El que tiene que superar obstáculos cada día ,consciente de que nunca será portada de un periódico o el que lo es porque han puesto a su disposición una plantilla millonaria?

-¿Mourinho, Guardiola o Ferguson?
-Es difícil, pero para no rehuir la pregunta, le digo que siempre me ha gustado más la peculiar forma de interpretar el fútbol, su entorno y la propia vida, que tiene Pep Guardiola.

-¿Guardiola tiene mérito en este Barcelona o cualquiera lo haría jugar igual?
-Tiene mucho mérito. Creo que su mayor virtud ha sido saber darle continuidad al proyecto. Llegar no es tan complicado como mantenerse. Tú puedes ganar un día, pero ganar siempre y ganarlo prácticamente todo... Eso tiene que ser por fuerza, mérito del padre de la criatura, del ideólogo del proyecto.

-¿Es difícil tomar un equipo dejado por Mourinho, agotado física y mentalmente?
-No, no, el problema que tuvimos en Inter fue la falta de refuerzos. A pesar de las promesas, no nos ficharon ni un solo futbolista y había 15 jugadores por encima de los 30 años. A pesar de eso ganamos dos títulos. Era difícil, prácticamente imposible, conseguir más sin el mínimo apoyo desde arriba.

-Dirigió en España, Inglaterra e Italia, ¿qué diferencias encontró entre las tres ligas?
-Cada cultura futbolística tiene una amalgama de características que forman su propia estructura. Con capacidad de síntesis, y con el riesgo que ello conlleva, podríamos simplificar diciendo que la liga española es quizás más técnica, la italiana más táctica y la inglesa más física, aunque cada vez hay menos diferencias entre la española y la inglesa.

-¿Ve el campeonato argentino?
-Menos que hace algún tiempo. Antes, buscando talentos, veía más. Pero ahora, con los scouts que se llaman aquí en Inglaterra, llegas a casi todas partes y, cuando hay algún jugador que ver, entonces sí sigo específicamente varios partidos del equipo que tiene a ese jugador. El fútbol argentino es muy apasionado.

-¿Qué entrenadores argentinos le gustan?
-En España he conocido unos cuantos, pero casi siempre como rivales. Seguía con atención las diferencias entre Menotti y Bilardo y me llamaba la atención la postura tan distante de ambos, siendo dos grandísimos entrenadores cada uno en su estilo. Leí también a Dante Panzeri para entender mejor esas posturas.

-¿Por qué eligió a Pellegrino de ayudante?
-Mi contacto con él en Valencia y Liverpool me hizo conocer a alguien con una enorme ilusión por llegar y con los conocimientos de fútbol suficientes para ser parte de nuestro proyecto. Mauricio tiene muchas virtudes y entre ellas destaca su gran capacidad de análisis. Además, le encanta su trabajo, con lo que el futuro como técnico lo tiene garantizado. Es un entrenador con un enorme porvenir.

-Ha dirigido a muchos argentinos, ¿les ve algo diferente comparado con los de otros países?
-Sin ninguna duda: se trata de un jugador muy competitivo en la mayoría de los casos. Ese marcado carácter especial que tienen, salvo contadas excepciones, es un valor añadido siempre que esté bien encauzado.

-¿Cuál es la falencia principal del futbolista?
-Puede que sin quererlo, los futbolistas estén supeditados demasiado a los medios de comunicación en la sociedad de la información que nos ha tocado vivir. Me parece que, en algunos casos, muchos se dejan influir demasiado por lo que dicen de ellos más que escuchar a su entrenador que, por otra parte, siempre querrá mejorarlos porque ganarán los dos juntos.

-¿Cómo hizo España para pasar de ser eterna candidata a ser la mejor del mundo?
-Pues mire, mi percepción es que se dieron una serie de circunstancias interesantes. Se juntó un grupo de futbolistas de muchísima calidad, que aunaban las excelencias de dos equipos de elite mundial como el Barcelona y el Real Madrid, con otros también de contrastada valía y experiencia internacional. Jugadores de carácter y rendimiento que, por si fuera poco, se conocían desde hacía tiempo. Aragonés y Del Bosque tuvieron que aglutinar y dotar al grupo de una filosofía común, de un objetivo definido. A Vicente lo conozco desde hace mucho tiempo. Sé cómo trabaja y de lo que es capaz. Me alegré mucho por él y por el magnífico grupo de trabajo que tiene a su lado.

-¿Qué falla con la Selección Argentina? ¿Está para ganar un Mundial o nos creemos más de lo que somos?
-Lo primero que hay que decir con urgencia es que la calidad de los jugadores argentinos está fuera de toda duda. Buscando alguna causa a la distancia, con el riesgo que conlleva y, por lo que he extraído de la relación que tuve con los futbolistas argentinos, siempre noté algo de ansiedad. Una especie de necesidad urgente, la obligación imperiosa de ganar que hace que se juegue peor de lo que se sabe y que cada fallo aumente aún más esa presión y perjudique aún más el rendimiento. Quizás sea eso.

-Acá repetimos una pregunta: ¿por qué Messi allá la rompe y acá le cuesta tanto?
-Ahí si puedo aportarle un criterio del que estoy convencido. El entorno del Barcelona es muy favorable para él, se encuentra muy a gusto. Y se puede aplicar aquí la respuesta anterior. Se espera tanto de él, son tantas las expectativas y la presión, que a lo peor rinde por debajo de su nivel en medio de ese caldo de cultivo. En el Barcelona sabe que es absolutamente decisivo y que todo el mundo confía en él. Se siente querido y juega con menos presión. Es un grandísimo futbolista, de eso no tiene la menor duda nadie que haya visto algo de fútbol. Su humildad, otra de sus muchas virtudes, puede ser también clave para permanecer al más alto nivel durante muchos años. Ya es un futbolista excepcional y lo más ilusionante es el futuro que tiene por delante.

Por Diego Borinsky / Fotos: Diario As y Archivo El Gráfico

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