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Descubriendo a Cristian Erbes

Por Alejandra Altamirano Halle · 14 de julio de 2010

Un volante con potencia para quitar, claridad en la distribución y efectivo cabezazo en el área rival.

Nota publicada en la edición junio 2010 de la revista El Gráfico

"Cuando era chico tenía la expectativa de jugar con Palermo, Riquelme, Abbondanzieri, mis ídolos de entonces. Se me dio. Y es algo increíble", remarcó la joya xeneize."Cuando era chico tenía la expectativa de jugar con Palermo, Riquelme, Abbondanzieri, mis ídolos de entonces. Se me dio. Y es algo increíble", remarcó la joya xeneize.



La frase popular dice que lo mejor sucede cuando menos lo esperás. El caso de Cristian Erbes confirmó que las oportunidades llegan en momentos impensados. El volante -que se inició en el club Parque- veía cómo muchos de sus compañeros iban llegando al fútbol grande, mientras que él corría algo desde atrás. Ischia había hechoo debutar a 16 juveniles. Primero tuvieron la chance Nicolás Gaitán y Exequiel Benavídez. Luego, con la llegada de Alfio Basile, Erbes pensó que nadie podría subir a la Primera porque Boca tenía un plantel bien armado, con experiencia y referentes casi intocables. Sin embargo, el Coco lo vio jugar en la Cuarta ante River, y empezó a convocarlo. Ahí lo empezó a tener en cuenta.

El día más esperado, el del debut, llegó el 4 de octubre de 2009, cuando Boca venció a Vélez (3 a 2), en la Bombonera. Tras la renuncia de Basile y la llegada de Abel Alves, Erbes comenzó a cobrar mayor protagonismo. El Chueco lo había dirigido en Reserva durante dos años y también fue el encargado de darle el visto bueno para que subiera.

El pibe de 20 años (nació el 6/1/90) había metido 7 goles entre Reserva e Inferiores, uno con el pie y los otros seis de cabeza. No extrañó que hubiera marcado su primer gol en Primera con un cabezazo, para cerrar el 3-1 ante Lanús. 

Alves lo rotó por todas las posiciones del medio, jugó como volante central, por derecha y también por izquierda. Las llegadas de otros jugadores de más experiencia como Méndez y Predigier no lo hicieron titubear. Mostró que podía ayudar a Gary Medel con la marca y colaborar con Riquelme en la creación. Aportar en el quite y ser efectivo a la hora de distribuir el juego. Este es el Pichi de Boca.

Por Alejandra Altamirano Halle

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