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Y Panchito cantó los 100

Por Redacción EG · 04 de febrero de 2010

Francisco Varallo cumplió un siglo de vida. El gran goleador es el único sobreviviente de la final del Mundial de 1930 y fue varias veces homenajeado por la FIFA.

En épocas donde clubes de fútbol cumplen su primer centenario, difícilmente se dé el caso de que una leyenda que haya usado sus colores festeje sus 100 años. Pero Francisco Varallo siempre estuvo acostumbrado a los récords. Y hoy, Panchito canta los 100.

"Mi papá está muy contento, un poco nervioso porque en unos días le van a hacer un homenaje acá en La Plata. Y no le gusta hablar en público", relata su hija, Teresa. "Vamos a tener una fiesta especial, con invitados que van a llegar de muchos lugares, hasta de Uruguay. Pero de la época de él ninguno, porque ya no queda nadie", agrega. 

Varallo es padre, abuelo y también bisabuelo de un chico de 3 años por el que se desvive. Mira fútbol por televisión, aunque en general, le aburre bastante. "Muy cortado, muy cortado, todo el tiempo hablando de que antes se dejaba jugar más y ahora ya no hay espacios. A nosotros en la familia nos habla de fútbol, pero para mí es mi papá, no una leyenda del fútbol", cuenta Teresa. "Ya recibimos llamados de la FIFA, de varios países de Europa, hasta de Australia. A la FIFA le estamos muy agradecidos, aunque a los últimos dos Mundiales ya preferimos no ir. Mucho viaje".

Pancho Varallo fue goleador del Gimnasia que logró el título de 1929 y, convocado a la Selección para disputar el primer Mundial, era el más joven del plantel argentino, con 20 años. Aún recuerda con bronca una jugada de la final, en el segundo tiempo. "Estábamos ganando 2-1 y a mí me quedó una pelota picando. Le di con todo, la pelota pegó en la puntita del travesaño y le quedó a un compañero que la tiró afuera. No sólo hubiera sido el 3-1, sino que encima por el tiro tan fuerte que hice, me terminé de joder la rodilla. Me habían probado antes de la final, en un gallinero que estaba al lado del hotel. Y me había respondido bastante bien, entonces, jugué de titular". 

Es la misma rodilla que aún hoy le trae problemas de artrosis, la que también lo obligó a dejar el fútbol antes de los 30. Caso contrario, Martín Palermo difícilmente habría podido alcanzarlo.

Sobre la final en el Centenario, Pancho aún recuerda que su padre debió irse envuelto en una bandera uruguaya porque en la platea lo habían divisado festejando los dos primeros goles argentinos. Y la cosa se había puesto muy caldeada. Y aún atesora las cartas y los telegramas que recibió antes de jugar el partido definitorio, que ganó Uruguay 4-2. "Faltaba un rato para empezar y ahí nos empezaron a traer las cartas y los mensajes de toda la gente que conocíamos. Fue algo muy emotivo".

Con memoria prodigiosa, sobre todo de aquellas décadas, Panchito Varallo llegó a los 100. Un siglo a puro fútbol de una leyenda del deporte argentino.

[MM]






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