
Palermo con dos goles, fue la figura de la final. Lo contrató el Villarreal.
No alcanzaban los sentidos para verlo todo. Era como si la Bombonera se hubiera trasladado los 21.000 km por arte de magia. Todo era azul y amarillo en la noche de Tokio.
El viento polar se rindió. Sopla y sopla, pero ya no le hiela el alma a nadie. Allá abajo, en el verde perfecto, en el tartan Impecable, hay locura de la buena. Pasión en estado puro. Calor en azul y ore.
Boca es campeón del mundo. Después de 22 años.

En Tokio sorprendió al Real Madrid. Después, Riquelme la guardó.