
Un hito del fútbol colombiano, conducido por un Valderrama genial.
Nos mataron la ilusión. Así de simple. Todos fuimos a la cancha para ver ganar al equipo, todos tratamos de hacer lo posible para que así fuera. Pero, es cierto, ninguno de nosotros se concentró en Ezeiza, ni recibió las instrucciones del técnico, ni entró al campo, ni marcó al contrario, ni cabeceó los centros. Lo único que hicimos fue levantar la bandera de la ilusión, apenas eso. Y ellos, los protagonistas, la bajaron de un ondazo, cruelmente. No merecíamos este atropello a al fe.
Soportamos todo

El record de partidos invictos de la era Basile se cortó en Colombia. En Buenos Aires fue mucho peor.