1986 River gana la Copa Libertadores
El Gráfico
Edición 3500, 4 de noviembre de 1986.

Las diez razones del ganador

De siete carreras por el título, en siete de ellas hizo la vuelta más veloz.

Por José Luis Barrio

River gana la Copa LibertadoresTerminó la Copa, River la ganó. Limpiamente. Dignamente. Y hoy, cuando los papelitos, los cantos y las banderas comienzan a dispersarse, llega la hora de la reflexión. ¿Por qué se ganó? ¿Por qué esta vez, al cabo de veinte años y en la undécima tentativa? ¿Qué cosas cambaron, qué circunstancias lo ayudaron, quiénes...?

(...)

1. Veira es ganador.

(...) Lo fue cuando jugaba, lo fue en Banfield durante su primera experiencia como técnico, después en San Lorenzo. Es ganador. Transmite. Contagia. Es atrevido también. Y sería bueno comprender que esta vez lo demostró como nunca, porque creyó que el equipo debía calcular y cuidarse, que la tradición, la historia y el gusto de la hinchada podrían resignarse tras el objetivo de ganar la Copa, y lo hizo. El equipo arriesgó poco en la cancha, pero él arriesgó poco en la cancha, pero él arriesgó mucho; si perdía iba a ser doblemente criticado, por la derrota y por el estilo. No se detuvo.(...)

Y algo más: es obvio que puede equivocarse, pero pone en la cancha al que anda mejor y su ley es pareja. Lo sabe Alonso, lo sabe Morresi, lo saben Gutiérrez, Gorosito, Centurión...Todos.

2. El manejo institucional

(...) Seriedad. Organización. Sobriedad. No se escucharon conflictos por premios, contratos, hoteles, transportes ni nada; cada uno ocupó su lugar -y esto debe marcarse como mérito de la dirigencia, habituada en la Argentina a invadir jurisdicciones-. Algunas cosas que debieran ser naturales no lo son, por eso vale remarcar cuando se hacen.Y en definitiva, cuando le tocó una decisión cumbre -vender o no a Francescoli-, optó por la solución menos simpática: lo vendió. Después se le fue también Amuchástegui, no mucho antes había sido Gareca... ¿Conclusión? El club quedó de pie en lo económico-financiero, se buscaron reemplazos con Alzamendi, Centurión y Funes, y aunque se perdió algo de fútbol alcanzó para ganar la Copa. ¿Qué más se puede pedir?

3. Los de adelante fueron unas fieras.

(...) Los tres ganaron, por potencia y convicciones. Centurión hizo 7 goles sobre 23; Alzamendi 6, Funes llegó al final, como posta, jugó tres partidos enteros, hizo el primero en Cali y el único en el partido inolvidable del 29 de octubre. En esencia y por rendimiento ayudaron a justificar el planteo y la frase tantas veces repetida: "¿Sabés qué pasa? Si nos aseguramos atrás somos candidatos, porque los de adelante te hacen un gol en cualquier momento". Y fue así.

4. No perdió un solo punto "fácil".

(...) Así eliminó a Boca en la primera ronda, sacándole ventajas en el cotejo con los uruguayos en Montevideo y en Buenos Aires. Así eliminó a Argentinos Juniors, que se vino derrotado de Guayaquil. Cuando debió imponer el peso de su camiseta y la jerarquía de sus hombres, siempre lo hizo.

5. Tuvo suerte.

Podrá decirse que en su única derrota le faltó Alonso -expulsado en Guayaquil-, o que padecíó la lesión importante de Gallego, pero en el balance desapasionado queda claro que tuvo la famosa "suerte del campeón". Cada vez que mereció ganar, ganó. Definió algunos partidos parejos en una o dos jugadas. Cuando pudo perder por desarrollo o situaciones -los dos partidos con Argentinos en la cancha de Vélez, el partido con Boca en la Bombonera- sacó empates valiosos, casi heroicos. (...)

6. Nery Pumpido

Resultó vital. Un anoche con sensación de inseguridad frente a Argentinos Juniors, coincidiendo con la única derrota: otra parecida ante Wanderers en Buenos Aires. En lo demás, correcto, muy bien o brillante, con cumbres en la cancha de Boca, en el decisivo frente a Argentinos o en la primera final -observe usted de qué partidos se trataba-. A él le debe el Campeón de América algunos puntos fundamentales.

7. El grupo se juramentó.

Desde el primer momento se notó una concentración absoluta en el objetivo. Hubo participación, mucho diálogo, cada uno repartió generosamente sus experiencias, Gallego y Alonso lideraron el sentimiento y eso también ayudó a ganar (...)

8. El banco de los suplentes

La venta de Karabín y las lesiones de Saporiti, Alfaro, Enrique y finalmente Borelli complicaron el panorama, pero las previsiones del Bambino y del club alcanzaron para el triunfo. Ahí está el caso de Nelson Gutiérrez, en segundo plano a la vuelta del Mundial pero seguro y sereno cuando llegó su hora, justamente en los tres últimos partidos. ¿Se pierde a Gallego? Saralegui cumple, y si en lugar de Saralegui el convocado es Sperandío, también lo hace. Entra el pibe Troglio y juega con si fuera una costumbre para él. Entra Rubén Gómez y se come la cancha por el lateral. Gorosito alterna tranquilamente. Y Funes -porque Morresi sigue sin recuperarse-, que toma la posta de Centurión y se convierte en estrella en dos semanas. Eso le sobró a River: plantel. (...)

9. Aprovechó todas las situaciones

Las situaciones favorables. ¿Se equivoca el arquero de Wanderes en el Centenario? Gol de Alzamendi desde treinta y cinco metros. ¿Se equivoca la defensa de Boca jugando al off-side en la Bombonera? Gordillo, Alfaro, gol... ¿Se asusta el Barcelona del Monumental y del compromiso? Tres a cero a los doce minutos. ¿Se regala en Guayaquil? Goleada de contraataque. ¿Pierden puntos ganables los rivales? River no (...)

10. Superó los malos momentos.

Gracias al trabajo, la categoría individual y la coherencia del grupo. Por ejemplo, la suspensión a Canturión. O el arranque con una actuación malísima contra Boca. O la derrota como local con Argentinos, que pudo instalar el mito en las mentes. Contra cada adversidad hubo respuesta serena, sin histerias, sin declaraciones, sin desbordes. El clima de adentro fue capaz de extenderse hacia afuera y seguir vigente a pesar de algún tropiezo.(...) Digo, insisto, este equipo no pasará a la historia de la Copa por su brillantez, no será el Santos en el recuerdo, no será el Peñarol de algunas veces, Independiente, el Cruzeiro, aquel Racing singular, algún Flamengo o el propio River de algunos fracasos ulteriores.

Pasará por otra cosa. Por haberla ganado, de frente y sin ayuda.

River gana la Copa Libertadores
A principios de año , todavía con Francescoli y el sueño por ganar la Copa.

" ¡Por fin la Copa! Cuando Wright dijo basta, parecieron que 20 años no fueron nada. Se desató el delirio (...) La ganó por mejor, por todo lo que le dio al fútbol en su atesorada visa, porque la merecía "



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