1965 Nacen Los Pumas
El Gráfico
Edición 2385, 22 de junio de 1965

Esto es historia...

Argentina 11, JuniorSpringbok 6

Por Free-Lance

Nacen Los PumasEllis Park, testigo de tantos momentos cumbres del rugby mundial, ha presenciado hoy, con mezcla de asombro e incredulidad, un momento clave para la historia del deporte argentino. La muchedumbre que se hizo presente salió ampliamente recompensada, pues pudieron presenciar la puja de dos grandes equipos: el aquilatado y temible Júnior Springboks y nuestro "revolucionario" en aquel medio equipo nacional argentino.

(...) Aunque trasuntaba el nerviosismo, todo era disciplina metódica. Joe Duplessis había completado el masajeo de los jugadores y éstos se disponían a entrar en calor. Totalmente vestidos, pero descalzos se concentraban en sus ejercicios. Camardón, Guastella y Van Herden desparramaban consejos de último momento. Cuando sonó la pitada final de la preliminar los otros miembros de la delegación se retiraron, dejando a los quince en compacto grupo para oír las instrucciones finales.

Habiendo ganado el sorteo, los sudafricanos eligieron sol y viento en contra. Recibiendo el kick-off de Poggi, Slabben, el centro de tercera, con un certero derechazo ubicó el juego inmediatamente en campo argentino. Tres line-outs sucesivos en los cuales Argentina tiraba su segundo hombre Otaño, mostrando una leve supremacía local. Con un largo touch de Poggi, las acciones volvieron al medio campo. Este sintético planteo se sucedió por varios minutos, en los cuales ambos equipos luchaban denodadamente por la posesión de la pelota para ubicarse en campo contrario.

A los 17 minutos un knock-on del full-back Pretorius permitió al equipo visitante llegar a las 25 yardas sudafricanas. Un rápido taconeo de González del Solar, clásica palomita de Etchegaray, Poggi corrió sesgado y habilitó a R. Jurado, que limpiamen­te quebró la defensa, entrando derecho y fuerte; enfrentó al full-back y con un largo pase tomó Pascual, que llegó al in-goal culminando una hermosa jugada. Desde la banderita erró la conversión Poggi.

Nuevamente presionaron los Springboks, que ahora buscaba abrir juego a sus tres cuartos. El buen tackling argentino dio por tierra con varios ataques y la tercera línea cubriendo salvó varias oportunidades de verdadero apremio, pero además destruyendo, contraatacaba y todo error era bien aprovechado. A los 24 minutos los Juniors perdieron una buena oportunidad de abrir el score al errar un penal factible por off­side de Loyola a la salida de un scrum.

A los 27 minutos, Argentina volvió a marcar sorprendiendo a los sudafricanos, pues su dominio territorial era casi absoluto, aunque estéril. Serum sobre la línea de las diez yardas argentinas, apertura veloz, pero un mal pase hace que el insider Ackerman pierda la pelota. Scharemberg, cubriendo muy bien, lleva en dribbling y con un pique favorable levanta la pelota corriendo torcido hasta enfrentar al wing, cediéndole la pelota a España, que esquiva al full-back y apoya cerca de la bandera. El viento desvió la guadaña de Poggi.

Antes de finalizar el primer tiempo, los Juniors tuvieron otra buena oportunidad de descontar la ventaja con un penal, quizás un poco difícil, que pasó muy cerca del poste derecho. Con algunos abucheos para los locales y muchos aplausos para los nuestros se entró al descanso.

Tal como se temía en círculos argentinos, los Springboks salieron con todo, forzando nuevamente el juego de forwards, buscando machacar sobre el pack visitante. Los forcejeos y volantes luego de los line-outs le daban a los locales yardas y confianza. La táctica argentina era tratar de ubicar, con el poderoso kick de Poggi y Cazenave, el juego en campo contrario, cosa que se pudo cumplir con éxito en numerosas oportunidades de peligro.

Una vez que la tercera línea argentina se replegaba, apoyando el juego cerrado, los sudafricanos abrían juego, pero para encontrarse con una defensa poderosa, sin errores y que usaba el tackle como arma de ataque, buscando al contrario en vez de esperarlo. El centro, Pascual y R. Jurado, producía verdaderos problemas en la línea de los Springboks. El público, delirante, aplaudía a rabiar. Y una vez más, cuando no era esperado, marcó el team argentino su tercer try. Esta vez fue Loyola, luego de un corto kick-across de Etchegaray, que se había ido por el ciego a la salida de un serum. En tres metros levantó el pique que lo ha hecho tan popular y admirado y esquivando pudo llegar con cierta comodidad al in-goal de Juniors, que con la conversión de Poggi llevó el score a dimensiones increíbles. La euforia de la pequeña tribuna argentina era grande. Los entrenadores ya hacía rato que habían abandonado las gradas para colocarse dentro de la cancha, alentando de continuo a los muchachos argentinos.

El asedio sudafricano se hacía "pesadilla" y los minutos pasaban lentamente. Los espectadores, desconcertados ante la falsa actuación de los suyos, rechiflaban ruidosamente ante cada ataque contenido. Aunque los serums eran divididos, los lines -especialmente en el medio- eran de dominio local. Desde allí engendraban los ataques luego de ex celentes volantes. El primer try de ellos, tras una rapidísima apertura nacida precisamente en un line, le llegó al wing, que desbordó a Neri y volvió adentro a Dupreez, un medio scrum con gran sentido de apoyo. Este, con espectacular zambullida, llegó al in-goal argentino. La conversión fue fallida y el resultado faltando 15 minutos era 11 a 3. Los Springboks, buscando desesperadamente descontar ventajas, probaron puntería con tres penales desde posiciones muy lejanas, pero sin suerte.

Con aparente tranquilidad, Argentina controlaba las acciones, sin arriesgar demasiado. Poggi, con gran sentido táctico, llevaba peligro con muy buenos kicks, cargados permanentemente por los dos insiders y el wing abierto. A los 35 minutos, un knock-on de Cazenave ubicó sorpresivamente el juego en las 5 yardas visitantes y despertó del letargo al público, que excitado clamaba por la recuperación local. Pelota tirada al scrum desde el lado ciego. Bladen, el apertura generalmente víctima de Loyola, pica por la izquierda a gran velocidad. Casi sobre la línea de ventaja recibe, quiebra y devuelve a Dupreez, que rozando el suelo, evitando la contención, apoya. Aún sin convertir, el partido se pone peligroso para Los Pumas. Trotando hacia la línea central, Otaño va hablando con cada uno de los forwards, que lo miran asintiendo. Poggi, de drop, alto a unas quince yardas. En dos líneas cargan furiosamente los argentinos. Claseen recibe la pelota y hombre, siendo arrasado. El dribbling que se origina es violento. Con enorme espíritu los argentinos ganan metro tras metro.

Al fin, el kick salvador. El clima ya es de fiesta. El partido está por finalizar. Estudiantes rodeando la cancha esperan la pitada final para invadir. El resto de la delegación espera ansiosa, todos juntos, inmóviles. Una ovación y es el fin. Se abrazan con los contrarios y una sonrisa ilumina los treinta rostros exhaustos; la invasión de la cancha ya es un hecho. Los Pumas, ídolos en Sudáfrica, son asediados, abrazados y empujados entre la ola humana. Más allá, al borde del túnel, la famosa calle los espera. Formándola, los Júnior Springboks y al final "Mr. Rugby", Danie Craven, felicitando, uno por uno. El público, quieto en las gradas, sigue aplaudiendo. Es la fiesta, la gran recompensa para esta delegación. Por un micrófono una triste noticia para los locales. Los Sénior Springboks han perdido en Australia su primer partido. Los jugadores ya han desaparecido en los vestuarios. Lo que sigue es el tercer tiempo más esperado desde que el avión pisó tierra africana... Nadie quedó afuera.

Nacen Los Pumas
Schmidt apoya el tercer try en el triunfo contra las Universidades del Sur.

Mañana el "Cape Times" , el principal matutino de esta hermosa ciudad, publicará un comentario de su crítico Maxwell Price que empieza así: "Los Pumas han llegado a la mayoría de edad en el rugby mundial con esta actuación".



© Copyright 2007-2008 Revistas Deportivas S.A. - Todos los derechos reservados
RM