Ya "somos" campeones. Permítase la primera persona del plural aunque nosotros, los que escribimos y tomamos fotos, no hayamos tocado la pelota. La seguimos, en todas sus evoluciones, con relativa tranquilidad, pero con innegables ganas de que la selección albiceleste saliera triunfante. Triunfante sin dudas, sin discusiones, sin silbidos. (...) Brasil y Argentina jugaron un partido ideal lindo, de alta clase, con esas levísi mas incidencias que pueden surgir en cualquier encuentro. Ahora sí: pasemos al comentario de lo que fue un gran gran partido y una formidable actuación del equipo argentino, digna de ubicarse entre las más brillantes que haya cumplido una selección futbolística de nuestro país (...)
Con ese ánimo, extendido a todo el plantel, se salió a jugar contra Brasil. Sinceramente aseguramos que nunca un equipo argentino nos proporcionó una satisfacción más grande. Igual puede ser, pero mayor no. Lo lindo es que no salieron "a ganar" sino a jugar. Y las fallas de algunos, que las hubo en determinadas situaciones, eran cubiertas por los otros. (...)
El equipo del fútbol argentino hizo esta noche en Lima algo que en la jerga teatralera se podría llamar un "capo lavoro". Desde el comienzo hasta el final hizo sincronización, armonía, entendí miento. Hasta disculpas.
Repito que nadie creyó en que de ese partido surgiría un campeonato. Solamente se trataba de medirse una vez mas con Brasil, respetable siempre, pero además conocido. Se le ganó jugando al fútbol, sin ataduras. Con calma. Respetuosamente. Fue un espléndido partido de fútbol, desde luego el mejor que ha visto el público peruano en este certamen. Por eso vale el triunfo.
Enumerar las jugadas, después que todos las han de conocer, es inoficioso. Además, el espacio exige síntesis, Brasil, digno rival, ajustado a su sistema, intentó vulnerar la vanguardia albiceleste. Ya era tarde. Todos se habían asentado. Entonces, para nosotros, vencedores, vimos lo mejor del partido. El team brasileño pretendiendo abrirse paso, ya fuera con recursos del ataque o con apoyo de Roberto, trataba de vulnerar con pases en profundidad a la defensa argentina. Pero entonces, ya no. Se habían ajustado las tuercas. Nadie tallaba. Argentina se dedicó a jugar.
Era el gran conjunto que se había insinuado. nada más que insinuado, en los partidos anteriores. Que ahora triunfaba, más que en el score, en el juego. Hay mucho más que hablar de este equipo argentino, equilibrado en defectos y virtudes, pero con prevalencia de tres figuras fundamentales: Maschio. Rossi y Angelillo, en torno a los cuales juegan con probada eficiencia quienes los acompañan sin desmerecimiento de voluntad, aunque sí tengan que serlo en talento y -lección para los delanteros- en serena sobriedad.
De ningún modo podría cerrarse este comentario sin rendir tributo a la correctísima actuación de Brasil. Se ajustaron a un patrón y les fracasó. Pero cayeron honrosamente. Sin dar un solo golpe avieso.
(...)
¿Será tan bueno este equipo?
Por Félix. D. Frascara (luego del triunfo frente a Uruguay)
Terminó el partido con Uruguay y nos formulamos la pregunta que va en el título: ¿Será tan bueno este equipo argentino? Hasta ahora, formalmente, no lo podríamos asegurar. Ha ganado tres partidos con esfuerzo en ciertos pasajes, pero fácilmente en la casi totalidad de su transcurso. Ocho goles a Colombia, tres a Ecuador y cuatro a Uruguay. Faltan tres: Chile, Brasil y Perú. Esperemos que alguno de estos rivales, si no todos, le calce los puntos a este conjunto albiceleste. De lo contrario, si todo continúa como hasta ahora, tendremos que dedicarnos a estudiar el origen de este fenómeno. El cuadro argentino es bueno. Ya lo saben quienes vieron las prácticas en Buenos Aires. Pero resulta que actúa en el Campeonato Sudamericano y sigue practicando...

" Contarlo es otra cosa: había que verlo. (A propósito del gol de Angelillo a Ecuador) "