1936 Jeanette Campbell y los Olímpicos de Berlín
El Gráfico
Edición 892, 15 de agosto de 1936

La segunda nadadora del Mundo

Jeannette Campbell, puesta poco menos de improviso ante las figuras de más renombre, demostró que la clase se impone en cualquier terreno.

Jeannette Campbell y los Juegos Olímpicos de BerlínPodríamos envanecernos y con razón de la performance extraordinaria que Jeannette Campbell ha producido en los Juegos olímpicos. Mandamos a Berlín a una sola nadadora y resulta la segunda del mundo. Sin embargo, le haríamos poco favor a ella misma, que es la personificación de la modestia. Que es, decimos, seguros de que este triunfo magnífico no puede haberla cambiado. Hay que conversar con ella una sola vez siquiera para darse cuenta del dominio que tiene sobre sí misma, de esa serenidad que es la que le ha valido, seguramente, aparecer junto a las mejores del mundo con tanto aplomo como si toda la vida hubiera estado entre ellas.

Pero el hecho de que Jeannette Campbell sea así, modesta y tranquila, no excluye nuestro derecho de brindarle los más calurosos adjetivos. Se los ha ganado precisamente porque los ha rehuído. Ahora, en Berlín, dio otra prueba de su mesura.

Los cablegramas hablaban de la preparación de todos, daban tiempos, tejían posibilidades...De la nadadora nada se decía. "Se entrena sin tropiezos", era todo lo que se adelantaba. Y nosotros desde aquí hacíamos nombres: "Las dos holandesas, Den Ouden y Mastermbroeck...Es buena Jeannette, pero nunca se ha entrenado como es debido, jamás se vio en una competencia de esa categoría..." Y por más optimistas que queríamos ser, aquellos nombres giraban en la imaginación, apoyados por los números: 1'4", 1'6"...Frente a esas cifras, la mejor marca suya lograda una sola vez y en la pileta de Río: 1'8".

Cuando Jeannette Campbell regrese podemos decirle: -Estamos orgullosos de usted. Orgullosos y agradecidos.
(...)

Nunca pudo entrenarse aquí como hubiera sido necesario para quien aspiraba a representarnos en Berlín. No lleva en Buenos Aires una cómoda vida de hogar. Empleada en una oficina comercial, está en ella desde las 9 hasta las 12 y desde las 14 hasta las 18. Recién después de esa hora, fatigada, desanimada para la tarea del día, quedaba libre para ir a entrenarse. Y lo hacía con una magnífica presencia de espíritu. Desde, los sábados a la tarde y los domingos. Jamás dispuso de una semana entera para adiestrarse.

¿Tuvo entrenadores Jeannette Cambell? No. Es preciso decirlo porque en la hora del triunfo es posible que se multipliquen milagrosamente los entrenadores de Jeannette Campbell. Si un hombre puede citarse es el de Roberto Peper. Sin embargo, él mismo, cuando lo entrevistamos poco después s del Sudamericano de río, nos dijo que no aceptaba el título de entrenador, puedo que todo lo que hacía era ayudar a Jeannette en durante sus entrenamientos en calidad de amigo, por aquello de que "el que está de afuera ve más". Lo cierto es que esa chica se ha formado sola.

Y sola fue a Berlín. Esta situación merece también un comentario. Considerando el papel brillantísimo que desempeño, ¿a qué punto podría haber llegado si se hubiera tenido para con ella las mismas atenciones para con otros representantes argentinos?
(...)



¡Zabalita!

-Magnífico, muchacho. ¿Perdiste? Mentira. No has perdido nada. Quien, como tú, se presenta a defender un título de campeón olímpico en la más difícil de todas la pruebas y lo hace consciente de la responsabilidad que asume, sabiendo que no ha de luchar solamente contra los adversarios de la carrera misma, quien como tú se agrande en la laucha y llega hasta la pista olímpica sabiendo que, desgraciadamente, habrá quienes celebren la derrota, y quien, como tú, deja en el esfuerzo todas, absolutamente todas las energías físicas, no pierde nunca.

Eres para nosotros el vencedor de miles de obstáculos, el muchacho valiente que después de haber vencido en Los Angeles no encontró como pago la admiración y la gloria que merecía, sino una adversidad tan antipática como insistente.

Te conocemos bien y sabemos que te has colocado por encima de esas pequeñeces. Quisiste dar una lección, pusiste tu amor propio por encima de toda técnica, más allá de todo esfuerzo, y fue tu dignidad la que te llevó a buscar la victoria de punta a punta, en un tren que aguantaba tu corazón, pero no podían soportar tus piernas. Has salido indemne de la prueba. Sabemos que lo entregaste todo antes de abandonar, en una lucha titánica, puesto el recuerdo de todos los afectos que tienes...y en los que nunca tuviste también. Admirable vencedor de Los Angeles, eres también admirable vencido en Berlín. Perdiste como supiste ganar: con bravura y lealtad.

Zabalita: la muchachada de El Gráfico te aplaude y está esperándote para abrazarte.

Jeannette Campbell y los Juegos Olímpicos de Berlín
Zabala pica en punta en la maratón. Impuso un ritmo insostenible y abandonó. Ese año había logrado la plusmarca en 20Km.

" -¡Hasta televisión vimos! En medio del aparato de radio hay una especie de placa fotográfica, ¿sabe?, y ahí aparece la imagen de la artista que canta. Es como una especie de telefoto, algo nublada, ¡pero maravilloso! ( Leonardo Gulle, boxeador)



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