LAS ENTREVISTAS DE EL GRáFICO

1991. ¨Goce el '86, sufrí el '90... Ahora disfruto todo¨

- por Redacción EG: 30/01/2019 -

En una entrevista imperdible con EL GRAFICO, Carlos Bilardo cuenta el proceso de haber dirigido por tantos años a la Selección Nacional y qué recuerdos tiene de los mundiales del 86 y del 90.

1986 Un paseo: ¨En México jugamos como queríamos, con nuestro estilo¨

Carlos, ¿se acuerda dónde estaba hace exactamente un año?

— ¿Hoy o mañana jugábamos con Italia?.. No, hoy, era hoy...

—Me extraña...

—No, la verdad que no me acordaba... El partido contra Yugoslavia sí que lo tenía clarito, pero éste no...

Miércoles 3 de junio de 1991, a 365 días exactos de una tremenda semifinal de Mundial jugada bajo el cielo napolitano, en el estadio San Paolo. A poco más de cinco años de una memorable final de otro mundial, aquella vez en el tórrido mediodía mejicano. Este hombre, de alguna manera, fue protagonista de todo aquello y ahora intenta el recuerdo, motivado simplemente por esa manía común de recordar los aniversarios.

Ahora, Carlos Salvador Bilardo no escucha el rugido de la multitud. Apenas si oye el de su perra Dobermann Frida, dueña absoluta de la seguridad en la casa de Flores, mientras termina de ajustarse la corbata en una de las habitaciones superiores. Es principio de mes y hay obligación de gira por todas las sedes de su Escuela Internacional de Fútbol. Abajo, Gloria se excusa por el desorden de todas esas revistas de fútbol internacional que jamás cesan de llegar y también se suma al juego del recuerdo...

1990 Una lucha: ¨En Italia jugamos como pudimos, cada partido una final¨

—Ay, lo que fue llegar desde Ezeiza hasta acá el día del regreso. Horas y horas. Yo decía: "¿Para qué habré ido a buscarlo?" Si él después llegó igual como a las tres de la mañana...

— ¿Y ahora cómo anda? ¿Más tranquilo?

— ¡Nooo, igual! Pero es otra cosa... Otra cosa. Saco, corbata, attaché, viajes, escuela, chicos... Adiós a la presión del resultado, de los Mundiales. Dos Mundiales…

Viéndolo ahora, el de México fue un paseo. Tuvimos un solo lesionado, Passarella, y ningún alargue... Un paseo, como te digo... Si hacía cambios, eran tácticos, pero tenía para elegir. La verdad que lo gocé...

—¿Y el de Italia?

—No, en el '90 no. No podía elegir... Era por descarte: entre los lesionados, primero los menos golpeados; después, los que duraban más; y fuera de los que duraban más, los candidatos para hacer algún cambio... Entonces, no sacaba a ninguno hasta faltando quince o veinte minutos. Fue un sufrimiento...

—Usted también cambió, Carlos. Del '86 al '90, digo.

—Como todo el equipo... A los de México yo los había tenido mucho más tiempo conmigo. Y tengo que decir que me sentí más técnico en el '90 que en el '86, porque fueron necesarios más movimientos tácticos, más cambios, cambio y cambio... Se dieron muchos imprevistos, como las lesiones... Si de arranque hubieran estado mejor Diego, el Vasco, Giusti, Burruchaga, la historia habría sido distinta... Pero lo teníamos a Batista por recuperar, Brown que ya no estaba, Ruggeri que sí, que no... Eran un montón de jugadores... importantes... Pensar que en el '86 ni dudosos hubo... Pero el del '90 sabía mucho más.

La escuela: ¨Estamos trabajando con proyección, para creas una línea…¨

— ¿En qué sentido?

—Había seis o siete tipos que sabían todo que tenían mucho oficio... que podían entrar y definirte un partido... Pero estaban lesionados.

— ¿Pero no fue mejor equipo el de México que el de Italia?

—Siii... Es que el del '86 jugó como nosotros queríamos y en el '90 jugamos como pudimos... Mirá, yo tengo grabados en video cinco minutos de uno y cinco minutos del otro, cinco y cinco, dale y dale... Y ahí te das cuenta la diferencia que hay... Los de México marcaban el ritmo del partido; acá no, acá tenías que andar con cuidado... Mirá, te cuento algo que dije pocas veces...

—Para eso vine..

—Cuando termina el primer tiempo contra Yu...

— ¡Carlitos! iTeléfo-nooooo!.. De Resistencia, no sé quién es..

—A ver, esperá un cachito.

Dónde estábamos

—En el partido contra Yugoslavia...

—Ah, sí... Cuando termina el segundo tiempo, viene Burruchaga y me dice: "Carlos, me tiró, no puedo más"; viene Diego y me dice: "Carlos, me tiró, no puedo más"... Los dos, faltando treinta... Les dije: "Bueno, quédense bien de punta, que a ustedes les hagan personal, por lo menos". Y así seguimos...

— ¿Fue un sufrimiento ese Mundial, Carlos?

Lo bajan a Maradona contra Alemania. "Nos abrazamos con todo, hablamos batido un record."

—Sí, lo sufrí, lo sufrí... El otro día charlaba con Ruggeri y él me decía: "Carlos, ¿en serio no va a dirigir más?" Y yo le contesté que no. Es que los últimos años míos —sobre todo el '90— fueron violentos, muy violentos... "Tiene razón", me contestó Ruggeri.

— ¿Cuál fue el peor momento en Italia?

—Siete, ocho días antes de empezar, en una práctica de fútbol se me lesionaron Giusti, Diego, el Vasco, Ruggeri, Burruchaga...

— ¿Todos juntos?

—Sí, todos... Ahí dije: "Sonamos".

— ¿Y el mejor?

—Ese partido contra Yugoslavia... Hay una foto en EL GRAFICO, estoy abrazado con Diego.

—Es cierto, ¿hay una historia detrás de ese abrazo?

—Primero de todo, el partido fue dificilísimo. Pero ahí vi la disposición de los jugadores... Ese Stojkovic nos movía la estantería; primero lo agarró el Vasco y lo amonestaron, después Serrizuela y lo amonestaron, a lo último Basualdo y terminó ganándole... Tuvimos que cambiar todas las posiciones y no hubo problemas... Con Diego nunca fuimos de arrimarnos, pero ahí nos abrazamos porque los dos nos asegurábamos batir el record de presencias en la Selección: él como jugador y yo como técnico...

— ¿En ese momento se les ocurrió pensar en eso?

—Y sí... Ya estábamos entre los cuatro primeros... Lo que nadie creía, nadie confiaba, pero ahí estábamos otra vez... Porque pasaba algo raro; yo lo iba a ver a Troglio a la Lazio y me decían: "Pero, ¿está loco? Acá va a quedar libre…". Lo mismo con Sensini, Balbo, Dezotti... Yo a todos les contestaba igual: mientras a mi equipo le sirva...

—Perdón, pero al equipo terminaron llevándolo a Goycochea con los penales y los grandes...

—Sí, sí, está bi...

—Carlitos... De Los Angeles..

Burrugol Genial Maradona, impecable definición de Burruchaga contra Alemania.

—A ver, paró... Hola... Sí... Yo voy a estar en Los Angeles el... sí... pero primero voy a Japón. Sí, después a Los Angeles... ¿Cómo?.. ¿En Boston?.. Bueno, yo voy a Nueva York y después veo... Sí.. Chau… Chau..

También se hace su tiempo en Buenos Aires, por supuesto. Por ejemplo, para festejar íntimamente este aniversario con quien fue el principal gestor de las victorias: con Diego Armando Maradona se encontró una noche de estas, en el restaurante "Refugio del Viejo Conde", en la calle Cerviño, en pleno Palermo.

— ¿Dónde íbamos?

—En los gran..

—...yo les había dicho a los muchachos antes de salir, siempre les digo: "A mí no me gusta ver finales por televisión, no me gusta". De ahí salió eso de los jugadores: "Parte Varig... Parte Avianca... Parte Alitalia...”, cada vez que eliminaban a alguno... El último vuelo tenía que ser el de Aerolíneas, siempre...

— ¿Y cuando perdieron con Camerún, pensaron que el vuelo se adelantaba?

—Yo dije que ésa fue la derrota más triste de mi vida. Y lo sostengo. Había tenido otras, pero siempre remontables: ahí nos vieron veinte mil millones de personas.  

— ¿Y?

—Cuando llegamos a la concentración, yo me quedé hasta las seis de la mañana hablando con los más grandes, no se podían dormir... Con los más chicos había hablado hasta las tres... Al otro día la seguimos con los primeros que se levantaron y apenas terminamos de almorzar ya di el equipo. En ese momento me di cuenta que había hecho bien... Lo que se habló siempre quedó entre nosotros... Sobre el partido, sobre la forma de actuar, sobre lo que había pasado...

Canigol Genial Maradona, impecable definición de Caniggia contra Brasil.

— ¿Y a usted qué le parece ahora que pasó?

—Son partidos que se pueden ganar, que se pueden perder... Si hubiera tenido diez días, yo seguía con el mismo equipo.

—Perdón, ¿en serio no lo hubiera puesto a Caniggia de titular?

—El de Caniggia es un caso distinto, una historia más larga. El venía en observación desde octubre, con el Profe, con Pachamé, conmigo.. Caniggia fue el único jugador al que yo le expliqué por qué no estaba en el equipo... Al único, ¿eh?.. Con Ruggeri y Pumpido adelante, le dije no jugás por esto, por esto y por esto..

— ¿Cuestiones tácticas?

—Cuestiones tácticas.

— ¿Por qué se vio en la obligación de darle una explicación?

—Porque hacía seis meses que veníamos cuidándolo. Es más: hablamos con la gente del Atalanta nosotros, para que lo pasaran de un hotel donde vivía a una casa.

—Esta dedicación especial es porque usted lo consideraba muy importante...

—Mirá, hay unas palabras de Maradona, un año antes. ¡Un año antes, ¿eh?! Yo lo llamo y él me pregunta: "¿Dónde está? Yo le contesto: "En Bérgamo, con Caniggia". ¿Sabés qué me dijo

Diego? "Cuídelo, que ése nos salva, ¿eh?". Todos conocíamos el potencial de Caniggia, pero yo tenía que armar ni equipo...

—¿No lo ve como un error, pensando que entre Diego y Cani definieron el partido contra Brasil, por ejemplo?

—Es muy fácil suponer, pero en el fútbol no se puede... ¿Cuál era la discusión de los italianos antes de empezar? Si jugaba Vialli y Mancini, o Vialli y Carnevale o Serena y Vialli... Y terminaron jugando Schillaci y Baggio. Esto es así... Yo no sé, hice pruebas con todos. Si algún periodista me puede marcar algún jugador que se me escapó y hoy la está rompiendo en el Milan, en el Real Madrid, en el Inter, bueno... Pero no se me escapó ninguno... Yo digo: si hubiéramos quedado atrás de Van Basten, de Gullit, de Lineker, de Butragueño, de Protasov, de Katanec.. Pero quedamos arriba de todos ésos... Para mí, que el dolor de los italianos, el mayor dolor, es que sabían con qué jugadores contábamos nosotros... Ellos veían todos los días a Troglio, a Lorenzo, a Dezzoti, y pensaban que no podíamos ganarles...

"i¿Carlitos?! Dice que habla Pablo Escobar, desde la cárcel..."

Contra Yugoslavia, antes del alargue. "En ese partido los jugadores me demostraron su disposición."

— ¿El qué...? No, dejá Gloria, debe ser una cargada... A ver, dame... ¿Hola?... ¿Hola?... No, debe ser una cargada... Se cortó..

Vuelvo al tema de las diferencias entre un mundial y otro. La concentración del Club América parecía un monasterio, en Trigoria había más libertades...

—No, lo que pasa es que se conoce más a los jugadores, hay más relación.... Pero lo más importante no cambió: yo les dije que estaba muy contento porque cada vez había más gente que lloraba cuando se perdía, hasta en los amistosos... Cuando recién empezamos éramos pocos... Y las concentraciones siempre fueron iguales, siempre vinieron de visita las esposas, las novias... En Italia se notaba más porque la mayoría se había casado y tenía hijos... Pero las reglas estaban claras y eran las mismas: ellas sabían que si yo entraba y me quedaba, estaba todo bien; si pasaba de largo, la mano venía pesada...

—Pero un cambio hubo en usted, no puede negarlo...

—Una vez escribieron en EL GRAFICO que yo había perdido el ojo del águila... No es así: lo que pasa es que yo sé cuándo hay que apretar y cuándo no... Por eso, el último día, contra Alemania, pude decirles un montón de cosas a los muchachos que si hubiera estado comprometido con alguien habría sido imposible... Les dije todo lo que se le puede decir a un grupo cuando tenés autoridad.

—El partido final, ¿fue el peor de todos?

Carlos Salvador Bilardo, hoy, en su casa. El Movicom al rojo y el mono Tomás en la ventana.

—Como estábamos nosotros, más no se podía. El día antes, en la práctica en el estadio Olímpico, Beckenbauer se encontró conmigo y me dijo: "Lástima... Cuatro jugadores menos... Me dijo: "Four players out... Le contesté: "Demasiado, ¿no?. Después yo charlaba con Sensini: "¡Qué papita, ¿eh? Jugás la apertura y la final...... Pero ahí estábamos, después de jugar finales todos los partidos... Esa es otra diferencia con México, ¿ves? Hasta Uruguay, en los cuartos, fue un paseo... Después vino lo duro... Pero como yo digo siempre: mi destino es ganar así, con los que te dije en la boca. Me pasó como jugador, como técnico, en Estudiantes, en la Selección... En cambio, en Italia, contra Rumania yo ya quería parar todo: porque cuando una cosa viene mal, hay que pararla... Nos decían de ir para adelante, para ganar y quedarnos en Nápoles... ¡Y yo veía que nos quedábamos... pero afuera del Mundial! Con dos puntos solos no pasábamos, con tres era otra cosa, aunque nos tuviéramos que recorrer toda Italia...

—Carlos, lo escucho hablar ahora y me da la impresión de que todavía, a un año, no pudo despegarse...

—Hasta noviembre no... Me levantaba y se me cruzaban los jugadores, preguntaba dónde estaba, a qué hora tenía que entrenar, me despertaba y era todo así... Pero a partir de enero o febrero, que me metí con la escuela, se me fue pasando... El problema era qué quería ser: dirigir o no dirigir; eso ya está, punto y aparte... Lo otro sí: una escuela de fútbol, muy seria, pensando que se largue hacia el exterior, pensando en imponer una línea de conducción... Por eso ahora me voy con Brown a Japón, de ahí a los Estados Unidos a dictar varias clínicas... Ahora disfruto todo lo que ya hice, la verdad... Voy por la calle y la gente me reconoce... Sin banderías: no soy el técnico de la Selección, ni River ni Boca ni Estudiantes... Soy un tipo que hizo lo que dijo... y se fue. Punto... Si hubiéramos perdido, si en el Mundial de Italia nos hubiera ido mal, yo creo que hoy estaría dirigiendo... Porque soy de los que piensan que no hay que quedarse con algo para hacer... Y terminar entre los cuatro primeros del mundo creo que es bueno, ¿no? Fuimos los últimos en irnos, el último avión que partió…

"¡¡¡Carlitos!!!¨

 

DANIEL ARCUCCI

Fotos: FABIAN MAURI y ARCHIVO "EL GRAFICO"

Por Redacción EG: 30/01/2019

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