LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO

1933. Crónica de una huelga

- por Redacción EG: 03/01/2019 -

El testimonio de Chantecler y las fotos de San Lorenzo 7 - Gimnasia y Esgrima 1, en donde los jugadores del club platense, indignados por un arbitraje funesto, se sentaron en el campo y dejaron de jugar.

EL TRIUNFO DE SAN LORENZO Y LA ACTITUD PASIVA DE LOS DEL EXPRESO

En el nuevo match decisivo para los "mens sana", la suerte no les fue propicia, en la ausencia de titulares, ni en la actuación del referee.

Pocos campeonatos serán recordados como éste en la historia de nuestro fútbol, porque su desenvolvimiento final fue reñidamente disputado por seis teams, y en él se suscitaron incidencias de todo orden, en las que quedó en evidencia la falta de seguridad y de confianza en los arbitrajes, haciendo crisis, así, un mal que venía progresando desde hace algunos años.

No hay referees, se dice por todas partes, capaces de ofrecer una garantía idónea y moral para que los matches importantes tengan el control que necesitan y el triunfo corresponda al que lo ha merecido, o por lo menos al que se ve favorecido por la suerte. La adjudicación de puntos y el título en competencia está hoy más que nunca a merced de los referees, quienes por incapacidad o temor desvirtúan la justicia y no sirven a nadie de garantías, pues el favorecido de hoy puede ser el perjudicado de mañana, todo dentro de un ambiente de excitación que puede dar motivo a las más lamentables consecuencias, como podría ser hasta la misma decadencia del auge del deporte favorito.

¿Qué importancia puede tener un campeonato donde los matches se ganan con la preponderancia de los desaciertos de los referees, donde un team por bien que actúe tendrá su chance supeditada a los caprichos da un inepto, convertido por imperio reglamentario en autoridad máxima y exclusiva de la cancha?

Herrera salva en magistral estilo un violento tiro a media agua y esquinado.

 

¿Qué incremento puede tener un deporte cuando la injusticia, la sospecha y la desconfianza han sentado sus reales, imponiendo el amargo concepto de que todo se ha de resolver fuera del orden y la equidad?

He ahí la opinión predominante que ha cargado de nubes el horizonte de nuestro fútbol en el momento en que se cumple la etapa decisiva del apasionante campeonato profesional de 1933.

 

EL CLÁSICO DEL DOMINGO

El más amargado dentro del orden de  ideas descripto era Gimnasia y Esgrima de La Plata después del arbitraje memorable de De Dominicis. Y el team que durante casi todo el año llevó gallardamente su posición de vanguardia, que luego compartió hasta el domingo, fue al field de San Lorenzo con el espíritu inquieto y susceptible a la sospecha y la irritabilidad. El compromiso, más que serio, resultaba grave, por actuar en field visitante, por la proverbial capacidad del adversario y porque en las filas del Expreso debían lamentarse ausencias importantes tales como las de Neón y Palomino.

Dentro de lo que disponemos actualmente, el match iba a ser arbitrado por uno de nuestros referees más capacitados y enérgicos, pero quien por el match entre Atlanta y Gimnasia se había malquistado la voluntad de los últimos, que apenas una semana antes levantaron la recusación, después del episodio del clásico contra Boca.

Pero cuando aparecieron los teams en la cancha dispuestos a jugarse enteros por la conquista del importante triunfo, se sobrepuso a todo el malestar latente en público, dirigentes y jugadores, la expectativa de la lucha que se iba a dirimir.

Rojo Miró, con su habitual cachaza disimuló la hostil silbatina de todas las tribunas, y luego de mirar la hora, dio la señal de comenzar el juego.

Otra notable salvada de Herrera, que había abandonado resueltamente el arco ante una carga de Arrieta, García y Petronilho. San Lorenzo triunfó por 7 a 1, si bien los cuatro últimos goals los marcó teniendo a sus rivales como espectadores.

 

Durante un lapso que puedo calcular en un cuarto de hora, el team de Gimnasia y Esgrima llevó la mejor parte en calidad, técnica y acción conjunta, y esto le permitió hacer más frecuente su ofensiva, sin que ella resultara peligrosa por lentitud y falta de decisión en el remate. Por su parte, San Lorenzo respondía con ataques aislados e imprecisos, pero más rápidos y decididos.

La lucha era correcta e interesante, pero exenta de emociones. Un Gimnasia de menos poderío que el habitual, aunque con las mismas tácticas, y un San Lorenzo vigoroso, pero más apagado que de costumbre y con fallas en el apoyo ofensivo, en cuyo quinteto Villalba parecía un extraño.

De continuar así la lucha, tarde o temprano la ventaja iba a corresponder visitantes, cuya ala izquierda se filtraba cuando y como quería por el sector derecho rival; pero paulatinamente San Lorenzo hizo más briosa su acción, y tras equilibrar, fue llevando la mejor parte, creando situaciones difíciles al arco visitante. Herrera empezó a trabajar entonces de firme, haciéndolo de buena forma y con la espectacular característica de costumbre, mientras que Recanatini y Martín, éste más sobrio que aquel, desbarataban las últimas tentativas de los locales por abrirse el camino del goal.

Sin que el aspecto general de la contienda fuese distinto cambiaron los papeles y  el presunto goal de Gimnasia vino a traducirse en el más probable de San Lorenzo, que ocurrió a los 37 minutos, mediante los hábiles oficios del retinto Petronilho, Arrieta corrió a posesionarse de un pase de su compañero de ala y cuando pareció que la pelota salía del campo, la volvió hacia dentro, despidiendo un centro a Media altura. Herrera salió a interceptar, le falló el cálculo, quedando fuera del arco, y Petronilho, que advirtió la situación hallándose de espaldas al mismo, recogió la pelota y sin previa preparación, con un débil tiro hacia atrás la hizo describir un medio círculo con proyecciones hasta la red.

Minella vence a Lema, señalando el único goal de Gimnasia. Fue un tiro de 25 metros.

 

EMPATE Y FINAL DE TIEMPO

Equilibrado por momentos o con ataques intensos de los santos, siguió el juego sin decaer, pero sin alternativas brillantes, hasta que a los 44 minutos, Minella, con un poderoso shot de 25 metros, sorprendió a Lema y lo venció.

El empate con que terminó la etapa premió equitativamente al team más trabado frente al rival, más pujante, y podía admitirse ese resultado parcial sin restricciones, aunque de haber uno en ventaja, debió ser San Lorenzo.

La corrección general de jugadores y público y el juego interesante, nada más interesante y de nivel discreto, podían anticipar una segunda etapa más emotiva y brillante y, por consecuencia, un match suficiente para satisfacer la expectativa general.

 

SEGUNDO PERÍODO

Desde sus comienzos la segunda etapa resultó más emocionante por la rapidez las acciones e intensidad de la lucha. San Lorenzo, decidido a adquirir una posición ventajosa, atacó, con pleno dominio de su clásico vigor, en el sector de los "mens sana", cuya valla en pocos minutos pasó por situaciones de notable riesgo.

El goal estaba cantando, como vulgarmente se dice, cuando sobrevino a fuerza de hacha y tiza, merced nuevamente a los oficios de Petronilho. San Lorenzo estaba jugando mejor en todo sentido, y su defensa, teniendo copado el ataque contrario, apoyaba en gran forma a sus delanteros, mientras los del Expreso sólo atinaban a defenderse, desplegando Minella una acción extraordinaria.

Durante el descanso que precedió al segundo tiempo del match San Lorenzo – Gimnasia, una orquesta típica amenizó la reunión. Como se ve, el sainete fue con música y todo.

 

Pocos minutos más y la acción de este bien secundado por sus compañeros, motivó que el juego se equilibrase y adquiriera sus contornos más lúcidos y emocionantes. En efecto; los papeles habían cambiado totalmente, porque mientras San Lorenzo atacaba más, bien apoyado, los ¨mens sana" se cortaban peligrosamente, poniendo una nota de emoción en cada avance. En uno de ellos, Minella volvió a ensayar su poderoso shot, que no halló la red por casualidad, ya que aunque Lema interceptó, la pelota se le fue, y dando un bote, dio con fuerza en un poste, para volver al field, donde la recogió Fidel, enviándola fuerte y sesgada otra vez al arco, desde cuya línea, Lema, con perfecta noción del peligro, la devolvió a la cancha de un puntapié.

Estas jugadas y la intensidad de la acción motivaron por primera vez que el juego tomase aspectos recios.

San Lorenzo obtiene su segundo goal, marcado por Petronilho al recibir un pase de Villalba, quien acaba de apoderarse de la pelota en un entrevero originado por un centro de Arrieta.

 

 

EL PRIMER NUBARRÓN

Fossa había ya cometido dos jugadas bruscas contra Peralta, cuando en un bonito esfuerzo se adelantó por el lado opuesto del campo perseguido por Etchevarrieta, quien lo pechó de atrás, derribándolo. El winger intentó reconciliarse, pero Fossa, hosco como es de carácter, no aceptó la mano tendida. Poco después Gainzarain obtuvo la pelota ya dentro del área penal, en cuyas circunstancias Fossa se le tiró violentamente a las piernas. Ya la sola intención justificaba la pena máxima y el estadio se conmovió. Las miradas buscaron al referee cuya pitada no oyeron, pero se le vió avanzar hacia el arco de San Lorenzo. ¡Penal! ¡Penal! ¡Penal! No, señor. Para todo el mundo la infracción fue dos o tres metros dentro del área, para Rojo Miró ocurrió a un metro fuera de ésta. Protestaron los de Gimnasia, pero para Rojo no hay protestas que valgan. Y fue freekick. Tomado éste no dió resultados, máxime cuando los defensores santos se colocaron antirreglamentariamente a no más de cinco pasos de la ball.

Herrera se arroja valientemente a los pies de Petronilho que intentaba cortarse, perseguido por Miguens. Magán y Villalba están a la expectativa.

 

SE ACABÓ

Momentos después de esta incidencia hubo un corner para San Lorenzo que tomó Arrieta cabeceó García alto. Herrera levantó los brazos y detuvo, pero se arqueó hacia atrás. El referee, bien colocado, señaló el centro del field, acordando el tercer goal. La protesta de Gimnasia fué unánime ante este fallo.

Los goals así, siempre se discuten hasta en matches de menos importancia, y allí el asunto tenía mucha mayor gravedad. El referee no vio los tres metros del penal, pero sí los 20 centímetros del goal, quizá menos, admitiendo lisa y llanamente que el goal se produjo.

Por agredir al referee de un puntapié fue expulsado del field Miguens y Gimnasia quedó con 10 hombres y tres goals a uno. ¿Qué hacer? ¿Retirarse del field? Hay multas y disposiciones que lo prohiben. ¿Golpear al referee colectivamente? Es una barbaridad, una cobardía y un hecho bochornoso que tiende a transformar al referee en víctima. ¿Acatar serenamente la situación? Después de la amargura que cargaban los "mens sana", resultaba un acto demasiado heroico.

La sugestión vino de arriba, de los dirigentes, quienes ordenaron a Minella que se abstuviera de luchar.

La jugada que el referee sancionó como el tercer goal de San Lorenzo, fallo que originó la protesta de los visitantes. Es evidente que Herrera detiene la pelota fuera del arco. El juez dice que aquel llevó las manos hacia atrás, introduciéndola en la red.

 

LA PARODIA

Y ocurrió el espectáculo original y novedoso que el público contempló absorto primero y después comentó animada y diversamente. Al reanudarse el juego ningún jugador de Gimnasia se movió y García pudo llegar libremente a marcar el cuarto goal con el solo obstáculo de Herrera, que hizo su última tentativa de impedir el tanto. Después, puesta otra vez la ball en el centro, en el nuevo ataque—hasta Herrera estaba tranquilamente sentado junto a un poste, —hizo el quinto goal y paró la pelota junto a la raya.

El desaire era tan evidente que Rojo Miró no pudo con sus nervios de acero. Conminó a Minella a jugar, fue hacia el túnel subterráneo para luego volver y ordenar la prosecución del juego. En la misma forma se hicieron el sexto y séptimo goal. Después... Rojo Miró no aguantó más y se fue definitivamente del field, mientras los de Gimnasia saludaban a los de San Lorenzo y reunidos en el centro del field daban una vuelta olímpica, recibiendo silbidos y aclamaciones entusiastas; y en rigor de verdad, más fueron los aplausos que las reprobaciones.

Equivocado o no, el de Gimnasia era un gesto, y todos los gestos, cuando no son violentos, tienen mucho de atrayente y sugestivo.

 

CONSIDERACIONES REGLAMENTARIAS

La ley del juego obliga a los jugadores a acatar los fallos del referee como a única autoridad en el field. Este representa a la Liga y sus decisiones son inapelables. Quien no las acate o se rebela a ellas, debe ser expulsado del field y es pasible de pena. Cuando se marca un goal, el team vencido debe reanudar el juego en el centro de la cancha, pero una vez reanudado no tiene la obligación de defender el goal. El referee no tiene autoridad para exigirle espíritu de lucha ni eficiencia. Con su actitud Gimnasia demostraba claramente una protesta a los fallos del referee, pero cumplía los preceptos reglamentarios, de manera que por esta causa el referee no podía adoptar sanciones punitivas. Ellas quedaron al juicio de la autoridad superior, que es la que debe estudiar el caso original y decidir.

Después de ¨gambetear¨ a toda la defensa rival, Magán marca el sexto goal dirigiendo un furibundo shot hacia el lado opuesto al que ocupaba el arquero, dejándolo sin chance.

 

ASPECTO SENTIMENTAL

La actitud de Gimnasia y Esgrima se  basó en que el referee les perjudicó en dos tantos; uno, presunto por el penal que no acordó, y otro, porque a su juicio la pelota no había traspuesto íntegramente la raya de goal. La justicia tomada por propia mano no es ni puede ser plausible. No se puede ser juez y parte, porque si a veces la razón asiste, en ocasiones la pasión puede motivar errores. Pero ya en el tren de adoptar una actitud que no sea la del simple y llano acatamiento, la mejor es la adoptada por los "mens sana". Es más original y pacífica que la de agredir al referee o la de retirarse del field. Desde un punto de vista sereno y reflexivo, Gimnasia estuvo mal de cualquier modo, ya que a la razón de que no se puede ser juez y parte, debe agregarse la desconsideración que existe de hecho para con el público y los jugadores adversarios que no son culpables de los desaciertos en que pudo incurrir el referee.

Pero detengámonos a juzgar un poco el caso desde el punto de vista de los interesados. Gimnasia y Esgrima viene luchando denodadamente en el primer puesto desde el comienzo del campeonato y llega a la etapa decisiva del mismo a sabiendas de que ha de dar de sí el último y definitivo esfuerzo. Una fatalidad le priva de un empate en el match contra Atlanta, y más tarde, ante su más serio competidor, los errores del referee, graves y reiterados, le quitan toda esperanza de victoria. No obstante, sigue en el primer puesto cuando debe enfrentar a otro rival que le pisa los talones. Va a la lucha con el espíritu tenso y desconfiado, y un penal claro y un goal dudoso le sirven de pretexto para afirmar su condición de presunta víctima ante la afición. ¿No es una situación violenta y desesperante ver desaparecer todas las esperanzas e ilusiones cifradas en el poderío feliz de un team que ha llamado la atención de los aficionados?

¿Quién se conforma con una suerte tan esquiva e injusta, y tan luego en un ambiente como el de fútbol, ya de por sí vio lento y apasionado? Yo, que no puedo aplaudir la actitud de Gimnasia, tampoco tengo fuerzas para vituperarla y no dejo de sentir un impulso de admiración.

Jugadores de San Lorenzo conversando con los de Gimnasia y su entrenador, después del lío producido como consecuencia del fallo del referee sancionando el tercer goal.

 

SIGNIFICADO DE LA ACTITUD

La actitud de Gimnasia significa un repudio elocuente al referato, y aunque fue resuelta contra uno de los mejores referees y por un club que no ha hecho nada más que los otros por dignificar la importante misión de los mismos, es una ocasión propicia para dar relieve importante a lo que tiene de lección.

¿Hay quién puede negar la justicia de una protesta contra los malos arbitrajes del fútbol? Sinceramente, no.

Unámonos, pues, a Gimnasia y Esgrima de La Plata para pedir que, abjurando errores pasados, inclusos los mismos de Gimnasia, tratemos de dignificar y mejorar tan importante cometido. Los que ansían el bien del deporte y su favorable desenvolvimiento futuro, no pueden mostrarse indiferentes a la reacción que tienda a modificar el plantel de referees.

 

ALGO QUE PASO INADVERTIDO
La sorpresa que produjo la actitud huelguística de los "mens sana" motivó que pasara inadvertida una infracción reglamentaria. El cuarto goal de San Lorenzo fue mal logrado, porque para que fuese válido hubiese sido necesario que un jugador de Gimnasia y Esgrima pusiera la pelota en movimiento con el place kick que establece la ley del juego. En cambio, no fue así. Cuando el referee dio la orden, los jugadores de Gimnasia quedaron inmóviles y acometió Petronilho, pasándole la pelota a Villalba, y éste a García, quien se acercó al arco y obtuvo el goal, sin que ningún adversario hubiese impulsado la ball.

 

ANTECEDENTES DEL CURIOSO HECHO
Para el público la actitud de huelga asumida por Gimnasia y Esgrima no tiene precedentes, y la gusto como una novedad. En efecto; yo no recuerdo en partidos de la división superior un caso enteramente igual, pero sí parecidos que voy a referir.
Jugándose un match internacional entre uruguayos y argentinos, hace 20 años, en la cancha de Gimnasia y Esgrima, en Palermo, el finado referee Duchini acordó un goal que los uruguayos protestaron. Como la protesta no prosperase, los forwards visitantes se negaron a reanudar el juego en forma reglamentaria y tiraban la pelota hacia atrás. A la tercera vez el referee, interpretando mal el reglamento, ordenó desde el centro un free-kick contra los uruguayos, terminando ahí la incidencia. Un caso más parecido fue el acontecido en 1914 entre Estudiantes y Huracán en que este protestó el tercer goal de aquél por foul, y al mantener el referee su sanción, quedaron parados en el field.
El otro ocurrió hace 10 años entre las primeras de Estudiantes y Vélez Sarsfield, en que el referee dio un goal que los de Estudiantes protestaron por off-side. Como el referee mantuvo el fallo, los capitaneados por Ochandio se sentaron en el field en señal de protesta y se negaron a continuar el juego, por lo que el árbitro lo dio por terminado. El consejo de la asociación dio por perdido el match a Estudiantes y amonestó a los jugadores por su extraña actitud. Estos son los casos que recuerdo y que más se aproximan al del match del domingo.

 

CHANTECLER (1933) 

Por Redacción EG: 03/01/2019

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