¡HABLA MEMORIA!

1932. El clásico de Avellaneda que definía el campeonato

- por Redacción EG: 27/11/2018 -

Por Chantecler. Fantástica crónica de un clásico que Racing ganó por 1 a 0 y obligó a un partido desempate entre Independiente y River para conocer al campeón del naciente fútbol profesional.

Stagnaro y González que fueron dos grandes figuras en el field.

Si Independiente en las últimas fechas del campeonato hubiese contado con su team completo, si las fuerzas de sus players no hubieran flaqueado o la suerte lo habría favorecido en algo en los momentos decisivos, no hubiese tenido el segundo certamen profesional las extraordinarias características de interés, emoción y reñimiento que han venido a culminar con su empate definitivo en el primer puesto con River Plate y a un punto de ambos, Racing.

Es decir que, por sobre todas las vicisitudes, sorpresas, altibajos y resultados reñidos con la lógica, Ion tres protagonistas del campeonato desde el primer momento y que siguieron compitiendo tenazmente por el título, han llegado al final en una lucha soberbia y memorable por su reñimiento, ya que no por su brillo. La emoción de las hinchadas podría ser comparada en su intensidad con la que experimenta el burrero que en un gran clásico presencia una hermosa carrera en cuyo notable final el juez de sentencia la da ganada por puesta, y el tercero a 1 cabeza.

Con cincuenta puntos Independiente y River Plate y 49 Racing; Boca Juniors, 46; San Lorenzo, 45 y Estudiantes de La Plata, 40, ha terminado el campeonato en su faz de conjunto. Es decir, que los seis primeros puestos han correspondido a los clubs que gozan de mayor popularidad, poderío y que, casi siempre, han sido protagonistas en los campeonatos desde hace años.

Quiero esto significar que, aunque el campeonato se ha desenvuelto con una serie interminable de sorpresas, se ha establecido al final el equilibrio de los más altos valores. O para decirlo más claro, la suma de cien resultados ilógicos durante el año, han dado este resultado sorprendente: el triunfo de la lógica. Es natural que con detrimento del uno en favor del otro, pero la conclusión es la misma: los seis de mayor nombradía, los candidatos más firmes, han ocupado todas las posiciones de la vanguardia.

EL team de Racing, ganador y tercero en el campeonato, a un punto de los primeros. Jugó bien en el primer tiempo y se defendió admirablemente en el segundo para lograr un triunfo, si no merecido, meritorio.

EL CLÁSICO DE AVELLANEDA

Seoane y Fazio, el viejo y el nuevo crack, hacen su aparición en el field.

Pero estoy fuera de la cuestión; esto es,  ocuparme del clásico de Avellanada que el domingo por circunstancias que voy a concretar, dejó de ser tal; en otra época, por sobre todas las demás consideraciones, en el match que disputaban Racing e Independiente, era por el título de campeón de Avellaneda, donde residía el mayor interés. Y cualquiera fuese la posición de ambos en el campeonato, un público enorme se congregaba a presenciar sus memorables contiendas.

Protagonistas los dos en el campeonato, se anticipaba una brega sin precedentes, cuando la inesperada circunstancia de que Boca Juniors venciese a Racing, quitó a éste toda probabilidad de ser campeón. Como un reguero de pólvora corrió el rumor de que no teniendo ya chance, se dejaría ganar por Independiente, para evitar que River fuese el campeón.

Esto se creyó a pie junio, olvidándose la larga rivalidad de los clubs de Avellaneda, su seriedad no desmentida jamás y que ganando Racing y perdiendo River, ambos igualaban el segundo puesto. Y la creencia obró en la suspicacia de los aficionados, causa por la cual la concurrencia de público, lejos de responder a un match decisivo para el campeonato, apenas fue comparable a la que asistiría a un lance amistoso entre los tradicionales adversarios.

¿Este es el team de Independiente? El día en que todos los socios del club manden sus chicos como mascotas, no será posible fotografiar equipos. Lo único que falta, es la copa de leche.

LA LUCHA

La reaparición de Seoane y el debut de Mario Evaristo en Independiente, fueron motivos de animados y entusiastas comentarios entre la hinchada roja, que era la única realmente visible en el estadio, pues la de Racing, fuera de aplaudir a su team a la entrada al field y cuando Fassora marcó el goal, no se vio en el resto del match.

En un córner ejecutado por Perinetti, Corazzo, Fazio y Sastre saltan para cabecear mientras están a la expectativa Del Giudice, Fassora, Ferrou, Lecea y en la línea del goal, Sangiovanni y Fazio.

Por llevar un punto de ventaja, por jugar en su cancha, por tener todo el empuje de su hinchada y porque jugaba Seoane, Independiente tenía todas las de ganar. Así es que el goal largo y sorpresivo de Racing cuando todavía la lucha no había entrado en calor se sintió, indudablemente, porque siempre era un goal, pero un goal zonzo, aunque el tiro do "Lacroze" había sido magnífico. Ya vendría el empate y más tarde los de triunfo. Entonces la hinchada roja comenzó a alentar a los suyos, que por momentos atacaron fuertemente, para dar motivo de lucimiento a algunos hombres de la defensa rival y en particular del ruso González. Dentro de un plano de equilibrio relativo Independiente atacó más veces, pero siempre lo hizo con nerviosidad, sin táctica firme y, sobre todo, sin decisión. Tanto, que a Bottasso casi le salió de balde el primer tiempo. En cambio, Racing, aunque actuando con cierta lentitud y apatía ofensiva, como ha ocurrido en sus últimos matches, lo hacía con mejores planes y mayor penetración, y de ahí que el saldo del período le fue lo suficientemente favorable como para justificar su prematuro goal de ventaja.

No hubo en el transcurso de los primeros 45 minutos acciones de relieve como para provocar el entusiasmo del público, ni dar a la lucha el brillo que le debía corresponder por competir en ella dos de los teams más poderosos. Tampoco puede decirse que careció de interés hasta resultar monótono. Y lo que más colorido y animación le dio, fue el constante aliento del público rojo, que llegó a ser indescriptible, cuando el tablero indicador de los scores señaló que San Lorenzo le iba ganando a River por 1 a 0. Hacia el final del período se vio lo mejor del match, técnicamente hablando, con algunas combinaciones lucidas de los ágiles de Racing, bien apoyados por los halves.

 

UN PERIODO EMOCIONANTE 

Sangiovanni intercepta un centro alto de Bugueyro y observan su acción Lecea, Fazio y Corazzo.

Tras una tormenta de aire y tierra, impresionante y cuando ya los teams se hallaban alistados para reanudar el juego, comenzó a llover y como el agua, arreciara, se produjo un desbande general en las tribunas sin techar, concentrándose el público en la resguardada por el techo voladizo.

Con la variación del tiempo, también cambiaron las cosas en el field. Los hombres de Independiente salieron decididos a buscar el empate y al imponer su empuje sin tregua desde el primer momento, obligó a Racing a encontrar el modo de mantener la ventaja situándose a la defensiva. Así, todo el segundo período tuvo un cariz único: un team que atacaba y otro que se defendía y en que, pese a la lluvia, a lo resbaladizo del field, la pesadez de la pelota y el fango que se fue formando en algunas partes, el juego se hizo mucho más movido e intenso que en la etapa anterior. Estas circunstancias, lejos de hacerle perder interés al cotejo se lo aumentaron. Las emociones se renovaron constantemente, pues al ímpetu impresionante de la tenaz ofensiva roja, se oponía una defensa segura, cerrada y sin desmayos. A veces, en el apresuramiento, algún defensor de Racing no devolvía bien la pelota originándose peligrosos entreveros y en que el grito de ¡goal! quedó una y veinte veces en las gargantas, próximas a estallar de júbilo.

Independiente concentró su ataque con la totalidad del quinteto y los tres halves, y Racing retrocedió, dejando sólo adelante a los dos wingers, que organizaron, especialmente por el lado de Perinetti, los hábiles ataques aislados que alguna vez puso en peligro el arco de Sangiovanni y a prueba la bondad en el quite de Fazio y Lecea.

Magníficos de voluntad, pero nerviosos e indecisos siempre en el shot final, los hombres de Independiente no consiguieron quebrar la heroica resistencia adversaria, todo esto en medio a la lluvia, a la espera del goal inminente, a la constante consulta al reloj y al tablero...

La faz del juego se había fijado definitivamente en esa incesante ofensiva que tenía como obstáculo principal, más que la eficiencia defensiva del contrario, su propia nerviosidad y el ansia incontenible de cristalizar sus esfuerzos en el score.

 

SÍNTESIS DEL MATCH

Ante la sorpresa general, Fassora, desde más de 30 metros, marca el único goal del match que Sangiovanni se aprestó a impedir después que la pelota estaba anidada en la huevera.

Bajo el punto de vista del juego en sí, apenas si el que me ocupa merece el calificativo de match común. Y debe haber influido notablemente en su desarrollo el único goal conseguido tan de sorpresa por Fassora. Racing, que iba en la aliviada de que ya no tenía nada que perder, sacó mayor aplomo con la ventaja, pero lo hizo con exceso, pues fue evidente que trató de conservar energías primero y la ventaja después.

Así, su acción fue negativa y destinada al exclusivo objeto de mantener posiciones con desmedro de la calidad de juego. Por exceso contrario, fue ineficaz la acción de Independiente, que azorado en el primer tiempo, dio una nota magnífica de voluntad y energía en la etapa final. Su defensa en los comienzos del match, fue mucho menos firme que la de Racing, para mejorar mucho y constituirse después en principal factor ofensivo. Y cuando un team de buena defensa se concentra para desbaratar un ataque rival monocorde, es difícil quo su valla resulte vencida. Las enseñanzas de muchos años no han sido suficientes para aleccionar a los teams. Muchísimos matches se han perdido por la táctica errónea de atacar sin tregua y cerrando el juego, cuando la experiencia debía enseñar que el atacante tiene que tratar a veces de abrir el juego, retrocediendo si es necesario. Pese a la rivalidad e importancia de la brega, los jugadores se comportaron con destacable corrección, no empleándose juego brusco y mucho menos intencionado, y si en algunas ocasiones los de Racing tiraron afuera, más que por perder tiempo, lo habrán hecho para tomar un resuello.

Por una forma en que actuó uno y otro team durante toda la lucha, surge en seguida la consideración de que Independiente no mereció perder, pero tampoco ganar, porque la defensa de Racing fue lo mejor del field, además que fue factor negativo la acción poco serena de sus forwards y su juego ineficaz.

 

ACTUACIÓN DE LOS JUGADORES

Del Giudice gambetea peligrosamente frente al arco de Independiente, Fazio, corno puede apreciarse, le hace un hábil quite con la derecha. Sangiovanni cubre el goal mientras Fassora y Armiñana se aprestan a intervenir.

Bottaso no tuvo mucho trabajo, pero debió intervenir cuando las circunstancias le eran desfavorables por el barro, la lluvia y el asedio rival y lo hizo con una acción tan serena y segura, como difícilmente lo hubiese hecho otro guardavalla.

González y Scarcella formaron una pareja excelente, especialmente el primero, que se multiplicó e impuso en las situaciones difíciles, su empuje y energía característicos.

La línea media actuó bien, y de ella se distinguió con grandes relieves Stagnaro, sobrio, tranquilo, bien colocado y con tantos recursos en el quite que con Bottaso y González fueron el trío que determinó la posibilidad del triunfo de Racing.

En el ataque, Del Giudice fue el más activo y mejor. Perinetti le siguió en méritos. Fassora hizo el goal y como forward, nada más.

Luego, en la defensa se constituyó en un obstáculo útil para despejar. Devincenzi y Bugueyro, discretos. Del equipo vencido, Sangiovanni actuó bien, pero trabajó poco. El goal que le marcaron se debió a su exceso de confianza o mala colocación, pero es el caso que esa falla vino a resultar fatal para su team.

Los dos backs, inseguros al principio, jugaron muy bien después, especialmente Fazio, que fue una gran figura.

Los tres halves no estuvieron del todo bien en la acción defensiva, pero en el apoyo resultaron notables. La ofensiva del segundo período se debió a su enorme y segura acción. En este último sentido, el mejor fue Ferrou; en el primero, Armiñana; pero en el término medio, Corazzo fue superior a ambos.

En el ataque, sin repetir otras actuaciones notables, los mejores fueron Porta y Sastre. Seoane y Bettinotti, discretos; el primero porque, no restablecido aún de sus lesiones, actuó con recelo y la falta de training lo hizo pesado y lento, y el segundo, por su indecisión característica que malogra sus buenas aptitudes. Mario Evaristo debutó en Independiente después de una larga ausencia de los fields a causa de una seria lesión. El hecho de jugar por primera vez en Independiente en un partido de tanta responsabilidad y tras relache tan larga, me obliga a ser benévolo con él. Estuvo poco preciso y no fue decidido, pero no desentonó como para no esperar que cuando entre en calor de lucha y conocimientos con sus nuevos compañeros, sea el elemento útil y hasta brillante que necesita Independiente para seguir con el prestigio justamente adquirido por sus quintetos ofensivos.

EL FINAL

Devincenzi después de haber eludido la intervención de Armiñana y Fazio, es detenido por Lecea en tanto que Sangiovanni despeja la situación.

Todo el mundo estaba contento dentro de las relatividades humanas. Así fue que, cuando el referee dio por terminado el match, muchos aficionados saltaron al Field para llevar en aridez a los jugadores de Independiente. Según el tablero indicador, River Plate perdía 1 a 0 y ya se daba por seguro el resultado. Con él, Independiente era campeón. La alegría se hizo extensiva a los de Racing, que exclamaban: - ¡Bueno!, empatamos con River el segundo puesto y le ganamos a Independiente, sin quitarle el campeonato. ¡Mejor que mejor!...

De pronto todos los entusiasmos se helaron; el indicador cambiaba y registró el empate logrado por River. Los jugadores escaparon hacia los vestuarios y las banderas se bajaron. Al griterío, sucedieron animados comentarios. De dónde partió, no se sabe, pero es el caso que se dijo que el encargado del tablero hacía 20 minutos que sabía lo del empate y que, partidario de

River, ocultó el resultado para que Racing siguiera defendiendo el goal sin desmayo.

Scarcella rechaza de cabeza un centro-shot de Betinotti cuando Bottaso se disponía a atajar. La defensa del team ganador jugó un gran partido, especialmente en la etapa final.

Algunos de éste declararon que no habían hecho tanta fuerza por ganar, y todo unido motivó un ataque al tablero y cuidador. Este fugó a tiempo y aquel se salvó porque la policía cargó a sablazo limpio. No quiero entrar a juzgar la actitud de los revoltosas que apedreó a la policía y la ostentación de armas y fuerza que ésta hizo para referirme a la versión siguiente que se difundió en forma asombrosa: ¡River Plate ganó el campeonato! ¡Terminó el match ganándole 2 a 1 a San Lorenzo y el del tablero no lo puso por temor a que lo mataran!

-Pero no, si preguntaron por teléfono a un diario y confirman que empató 1 a 1.

-No, no; está confirmado que ganó 2 a 1...

Y la consternación paso de duelo a Avellaneda, porque por prudencia o por hidalguía, o quizá mitad y mitad de cada cosa, la hinchada de Racing no festejó su triunfo. ¡Y eso que debía estar sedienta de festejos!...

 

Chantecler (1932)

 

Por Redacción EG: 27/11/2018

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