SUPERCLáSICOS EN LIBERTADORES

1966. Gonzalito alargó la Copa

- por Redacción EG: 05/11/2018 -

Por Ardizzone. El cuarto superclásico por Libertadores. Cerrando el Grupo de Semifinales, River con el empate accedía a la Final, Boca ya eliminado, lo empujó a un desempate con Independiente por el gol del “Tanque” Rojas.

Boca ganó con claridad. Ni la pelota en el palo ni la gran atajada de Roma frente al shot de Más pueden abrir la discusión sobre el resultado. Pero al margen de la calidad del fútbol que se desplegó fue evidente que los dos equipos desnudaron en el campo su distinta preparación espiritual para disputarlo.

Esta vez Boca no tuvo nada que ver con aquel Boca tímido que vimos frente a Independiente. Ahora estaba liberado de traumas. Ahora no tenía nada que defender y entonces salió a ganar, a mostrar todos los atributos que estuvieron ausentes en Avellaneda, poniendo la pierna, disputando la pelota, corriendo la cancha y buscando el gol por cualquier medio.

Y esta vez también River cambió. No tuvo ninguna vinculación con la fisonomía del otro del conjunto goleador de la Copa, ofensivamente agresivo, decididamente atacante. Esta vez fue un River que salió al campo mentalmente preparado para un empate. Para especular con la ventaja que le acordaba la tabla de posiciones. Sabiendo que con la igualdad se clasificaba ganador de la zona. Y así jugó. Trabado por ese "pizarrón" cerebral. Así se movió en el campo. Con el mismo cálculo del jugador “que su a buscar la diaria". Arriesgando poco para ganar poco... Para concluir con el epilogo normal para este tipo de esquemas cuando la igualdad se quiebra. Salir desesperado a buscar el empate y lo que es peor comprobando que disponía de fuerzas para intentarlo. Ahora habrá que ir a jugar otro partido con Independiente.  Y ahora sí habrá que salir a jugarlo tal como el otro River jugó a lo largo de toda la Copa... A  ganar.

1 Tiró Pianetti y rechazó Gatti. La pelota se desvía hacia la derecha del arquero. Alfredo Rojas todavía en pose, despide el cabezazo hacia el otro palo. Medido. Calculando el destino de la pelota.

2 La pelota ya camina rumbo a la red. Gatti sin defensa. El "Tanque" contempla la obra.

3 El gol está consumado. Esa pelota tocando la red tiene un veredicto inapelable: River debe jugar un desempate con Independiente.

EL PARTIDO

Y fue bastante aceptable el trámite. No por precisión justamente. No. por juego depurado. Pero se llenó de movilidad, de pierna fuerte, de esfuerzo en todos los sectores. Con Boca empujando para adelante. Con River esperando desde la media cancha hacia atrás. Con todo Boca a la ofensiva. Con todo River defendiendo, jugándose todo a la habilidad de Cubilla en la noche excepcional de Marzolini, Bayo y Sarnari corriendo, sin encontrar ni la pelota ni el partido. Y Boca encimando con Magdalena y Silveira en la mitad del campo. Boca siempre para el gol. Pero poca claridad en la llegada. Con la punta izquierda vacía. Con Zarich sin acertar ni siquiera su verdadera ubicación. Pero con Gonzalito en todas partes. Trabando, robando, arrancando, llegando. En el fondo de River sólo Matosas era obstáculo. En los pies uruguayo morían los dos Rojas, en noche muy oscura... Un par de situaciones de gol. Pero empujando, sin encontrar el claro. Con toques imprecisos, sin funcionar la cintura de Rojitas y con Rattin entregando siempre pelotas comprometidas.

González se llevó los 45 minutos. Marzolini clausuró a Cubilla. Simeone terminó con Solari y con todos los que llegaban por ese lado. Los tres mejores hombres del campo los tenía Boca. Y con eso nada más prevalecía frente a un planteo de espera y de especulación.

 

RIVER BUSCO EL FRIO

Sin guerra, buen camino. Sarnari y Simeone.

Y a los 5' de la segunda etapa ya Gatti hacía retención. Y a los 10' jugaba con Vieitez y hasta con Matosas. La entrada de Más no cambio el panorama. Pinino sigue en el mismo tono de crepúsculo... Sin pesar ni atrás ni adelante. Simeone dueño de la raya lo mismo que en la primera etapa frente a Solari. Marzolini seguía jugando con Cubilla. Silveyra hizo saltar un par de veces a Loatyza. Sarnari no picaba al claro. Ni lleno ni vacío.

Y siempre el partido para Boca. A los empujones, pero con más convicción de equipo. Sin ataque pero alcanzando la llegada. Y fue gol a los 18 minutos. La cabeza de Alfredo terminó con la resistencia, con que la pelota "colocada", después de una pelotazo de Pianetti que devolvió Gatti.

Y entonces empezó otro partido. Todo River al ataque. Con Guzmán tirando al gol, a pesar de su escaso manejo. Con la sola presencia de Matosas en el fondo. González, lesionado, fue a una punta. Magdalena expulsado. Rattin, en el fondo. Un disparo de Más que salva Roma. Una emboquillada de Cubilla que da en el palo. Un cabezazo de Daniel Onega, que se va inexplicablemente afuera. Y otra vez Gonzalito, en la media cancha, trabando gente, peleándolas todas, arrancando y llegando.

Magdalena expulsado. Cacheteó a Onega.

River buscaba por obligación lo que había regalado. Pero sin claridad, empujando más que Boca. Con menos claridad que Boca. En una noche donde todos los hombres clave del funcionamiento fueron clausurados. Ni Cubilla, ni Sarnari, ni Loayza alcanzaron su habitual importancia. Sólo Matosas, allá en el fondo, impuso su matemática regularidad, su calidad indiscutible, saliendo a buscar a Rojitas en el mismo arranque sin permitirle que nunca se armara.

Boca ganó porque fue el equipo que salió al campo con una convicción de triunfo. River se trabó con su mentalidad de empate. Quiso ganar con la igualdad. Y se le fue el partido de las manos... Para enfriar un match hay que esconder la pelota. Y eso River no aprendió a hacerlo. Y no dispone de hombres para llevarlo a cabo. Boca sigue añorando a Menéndez...

Por OSVALDO ARDIZZONE

Fotos: ALFIERI, LEGARRETA, PELLIZZERI, FORTE y DELLA BARCA

 

Por Redacción EG: 05/11/2018

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