LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO

2005. COUDET 100x100

- por Redacción EG: 25/09/2018 -
Foto: Alejandro Chaskielberg.

A los 30 años, Eduardo Coudet recibe a El Gráfico para someterse a las 100 preguntas. Querido en todos los clubes donde jugó, el actual técnico de Racing, repasa su catálogo de diabluras.

1 ¿Sos o te ha­cés? Soy y me ha­go, un po­qui­to de ca­da co­sa. La ver­dad es que tra­to de pa­sar­la lo me­jor po­si­ble, me gusta jo­der a mis com­pa­ñe­ros, ca­gar­nos de ri­sa. Pre­fie­ro di­ver­tir­me y no ser un ti­po abu­rri­do, que es­tá to­do el día con cara de cu­lo, ¿no?

2 Igual se te ve más tran­qui­lo. ¿Hay un nue­vo Cou­det? No creo, siem­pre el mis­mo lo­co de siem­pre. Me sien­to excelente en San Lo­ren­zo, es­toy muy có­mo­do por­que ya co­no­cía el club y eso me dio ma­yor tran­qui­li­dad pa­ra manejarme. Co­noz­co ca­da pa­si­llo, es co­mo mi ca­sa.

3 ¿Quién te pu­so Cha­cho? Cho­co, un ami­go. Una vez me di­jo "Cha­cho", por el Cha­cho Ca­bre­ra, por­que le gus­ta­ba cómo ju­ga­ba, era fa­ná­ti­co de Ve­lez. Em­pe­zó a jo­der­me y me que­dó.

4 ¿Có­mo fue tu in­fan­cia? Tran­qui­la, di­ga­mos que tu­ve una in­fan­cia fe­liz. Me crié en Saa­ve­dra, ju­gan­do a la pe­lo­ta en el par­que, co­mo la ma­yo­ría de los pi­bes. Ha­cía unos qui­lom­bos te­rri­bles, pe­ro na­da muuuy gra­ve...

5 ¿Qui­lom­bos en el co­le­gio? En la es­cue­la me iba muy bien, eh. Es­tu­dian­do era una luz. Una luz con pro­ble­mas disciplina­rios... Siem­pre es­ta­ba me­ti­do en to­dos los qui­lom­bos, me po­nían mil amo­nes­ta­cio­nes, siem­pre lle­ga­ba a fin de año zafan­do.

6  La peor que te ha­yas man­da­do. El pro­ble­ma era en los re­creos, me po­nían amo­nes­ta­cio­nes por cual­quier co­sa. Además era muy con­tes­ta­dor y eso los pro­fe­so­res no se lo ban­ca­ban. Siempre ter­mi­na­ba a los gri­tos con ellos y mar­chaba con al­gún pre­mio.

7 ¿Tra­ba­ja­bas de chi­co? Na­da de na­da. Mi vie­jo era den­tis­ta y que­ría que lo ayu­da­ra en su con­sul­to­rio, pe­ro siem­pre salía ra­jan­do, no me gus­ta­ba. Cuan­do em­pe­cé a ju­gar en Ter­ce­ra tuve que ter­mi­nar el se­cun­da­rio a la no­che y des­pués me pro­pu­se me­ter­me de lle­no en el fútbol. Así que no te­nía mu­cho tiem­po pa­ra la­bu­rar.

8 ¿Có­mo lle­gás a Pla­ten­se? Me ha­bían man­da­do al psi­có­lo­go y co­mo coin­ci­dían los ho­ra­rios de las prác­ti­cas, lo de­ja­ba plan­ta­do y me iba pa­ra el club. Sí, me ha­bían man­da­do al psi­có­lo­go por los qui­lom­bos que ar­ma­ba en el co­le­gio, era un de­sas­tre. Y en una de las prue­bas que­dé y le avi­sé a mis vie­jos que de­ja­ran de pa­gar el psi­có­lo­go, por­que ya era al pe­do.

A Platense llegó porque le quedaba cerca del psicólogo, al que dejaba plantado.

9 ¿Te cos­tó en­trar? No, la ver­dad que no. Y mi­rá que em­pe­cé tar­de, re­cién a los 14 años arranqué a ju­gar en can­chas gran­des. An­tes só­lo ju­ga­ba baby o fút­bol de sa­lón, así que lo mío lle­gó me­dio de ca­sua­li­dad.

10 ¿Có­mo te fue en la pri­me­ra prue­ba? No me acuer­do muy bien có­mo me fue, pe­ro su­pon­go que mal no me ha­brá ido por­que me to­ma­ron los da­tos. Si no te tie­nen 15 se­ma­nas di­cién­do­te "ve­ní el mar­tes, ve­ní el jue­ves..."

11 ¿Dón­de ju­ga­bas an­tes? En All Boys de Saa­ve­dra. Ahí ju­gué 10 años al fút­bol de sa­lón. Después se­guí yen­do has­ta que tu­ve que de­jar, por­que en Pla­ten­se las co­sas ya eran más serias. Era ir a di­ver­tir­se al club del ba­rrio, a ju­gar los torneos de fút­bol de sa­lón. Pe­ro el úni­co que te­nía ga­nas de ju­gar en Pri­me­ra era yo, el res­to só­lo iba a pa­sar el ra­to, con los ami­gos.

12 ¿Por qué te quie­ren tan­to los hin­chas de Ri­ver, los de Cen­tral y los San Lo­ren­zo? Se­gu­ramen­te por­que uno compar­te la ma­ne­ra de sen­tir el fút­bol del hin­cha o por­que las co­sas me sa­lie­ron bien en ca­da lu­gar. La gen­te se en­ca­ri­ñó siem­pre con­mi­go. Eso es bue­no por­que es­to del fút­bol se ter­mi­na y ha­ber de­ja­do una bue­na imagen en ca­da club en donde ju­gué me da la pau­ta de que hi­ce las co­sas bien.

13 ¿Y por qué te odian tan­to los hin­chas de Bo­ca o los de Ne­well's? Los de Ne­well's me odian tan­to por­que yo los odio más de lo que ellos me odian a mí...

14 ¿Co­mo lo vis­te al Ne­well's cam­peón? No me pre­gun­tes por­que ni lo vi. Ade­más, ni me in­tere­sa opi­nar de ellos ni saber có­mo les fue. Sé que sa­lie­ron cam­peo­nes de un tor­neo muy raro. Na­da más.

15 ¿Se equi­vo­có Or­te­ga? Un mon­tón, ¿có­mo va a ir a Ne­well’s? Me de­frau­dó Ariel (ri­sas).

16 ¿Có­mo vi­vís el fút­bol? Hay hin­chas que pa­ga­rían lo que no tie­nen pa­ra es­tar 5 mi­nu­tos donde nos to­ca es­tar a nosotros, en­ton­ces no te po­dés que­jar de na­da. Yo tra­to de dis­fru­tar­lo al má­xi­mo, la­bu­ro con to­da la se­rie­dad del mun­do en la se­ma­na, le me­to to­do, pe­ro dis­fu­to cada día, ca­da en­tre­na­mien­to por­que des­de que em­pe­cé a ju­gar en Pri­me­ra supe que es­to no du­ra mu­cho. Gra­cias al fút­bol, yo me ma­to de la ri­sa, es así. A mí me di­vier­te y me pa­gan por ha­cer esto... ¿có­mo no la voy a pa­sar bien?

17 ¿Que dis­fru­tás más: ti­rar un ca­ño o ir al pi­so a tra­bar y ga­nar? Y... ob­via­men­te me gus­ta ha­cer al­go lin­do con la pe­lo­ta, pe­ro sien­to tam­bién eso de ir a lu­char y ga­nar. Lo mis­mo que sien­te el hin­cha cuan­do uno pe­lea una pe­lo­ta y la gana, ese gri­to que siem­pre se es­cu­cha en la can­cha...A mí me lle­ga y me en­can­ta. Es una sen­sa­ción muy lo­ca.

18 ¿Tu­vis­te un gru­po me­jor que el de Cou­det, Da­lla Lí­be­ra, Ma­tu­te Mo­ra­les, Er­bín, Fuer­tes...? No, me pa­re­ce que se jun­tó mu­cha gen­te en­fer­ma (ri­sas). En Pla­ten­se ter­mi­na­bas los par­ti­dos y te­nías que es­tar con la cal­cu­la­do­ra, pe­ro por suer­te en ese mo­men­to ya ha­bía­mos za­fa­do del des­cen­so, así que nos ca­gá­ba­mos de ri­sa to­do el tiem­po. 

19 ¿Vos eras el que ma­ne­ja­ba a ese equi­po, no? Por­que un día te su­bis­te al mi­cro, hi­cis­te de cho­fer y te tu­vie­ron que res­ca­tar en la Ge­ne­ral Paz por­que no po­días do­blar... Uyyy, sí, no me tu­vie­ron fe y vi­nie­ron a bus­car­nos. Pa­sa que los pi­bes me me­tie­ron un par de fi­chas y me su­bí. Co­mo el cho­fer tar­da­ba, le to­qué la bo­ci­na y me di­jo "no jo­das, si querés, lle­vá­te­lo". Los de atrás me em­pe­za­ron a gri­tar "¡ca­gón, no te ani­más, pu­to!". Y a mí, cuan­do me me­ten fi­chas, me pue­den. En­ton­ces me su­bí y arran­qué sin pen­sar. Una lo­cu­ra.

20 ¿Otra anéc­do­ta de esa ban­da? A es­con­di­das, lla­má­ba­mos a una piz­ze­ría y nos pe­día­mos un par de muz­za­re­lla y fugaz­zet­ta. Me acuer­do  que el pi­be de la mo­to en­tra­ba al ho­tel cuer­po a tie­rra, por­que si nos aga­rra­ban, nos ma­ta­ban. Nos me­tía­mos en una ha­bi­ta­ción y co­mía­mos vien­do la te­le... Igual, de­ja­me de jo­der, ¡los sá­ba­dos a la no­che son pa­ra comer una bue­na pizza! ¿O no?

21 ¿Tu ami­go Da­lla Lí­be­ra es­tá más lo­co que vos? Por­que es­tá iden­ti­fi­ca­do con Ne­well's... ¡No! No es­tá iden­ti­fi­ca­do con ellos (lo de­fien­de). La ver­dad, si me pon­go a pen­sar, tu­ve la desgra­cia de que va­rios de mis ami­gos fue­ron a Ne­well's. Es­tá Juan Es­nai­der, el Bu­rro... Has­ta el To­lo me trai­cio­nó y fue téc­ni­co... Pe­ro, bue­no, di­ga­mos que co­me­tie­ron el peor error de sus vi­das. Su­pon­go que ya se irán arre­pin­tien­do.

22 ¿Quién es peor ti­po: Da­lla Lí­be­ra o vos? El le lle­na­ba la ta­za de ca­fé a su abue­lo, que te­nía Par­kin­son, pa­ra que se que­ma­ra... ¡Siiiií, a don Faus­ti­no! ¡Ja­ja! Nooo, él es más mal­di­to. Esas co­sas no se ha­cen, che...

23 Una vez ca­si per­dés a tu pe­rro en su pi­le­ta. Ten­go un bull­dog ra­rí­si­mo: si lo ti­rás a la pi­le­ta se va pa­ra aba­jo, no flota. Pa­sa que Ño­ño tie­ne pa­tas cor­tas, no es muy há­bil pa­ra el na­do. Es pe­so plo­mo, hay que bu­cear pa­ra sa­car­lo.

24 ¿Por qué es­tá tan mal vis­to que un ju­ga­dor sal­ga de no­che du­ran­te la se­ma­na? Hay días que se pue­de sa­lir y otros, no. La úni­ca di­fe­ren­cia con el res­to de la gen­te, es que no­so­tros traba­ja­mos con el cuer­po. Si ju­gás una vez por sema­na, me pa­re­ce que no pa­sa na­da. Pe­ro si ju­gás ca­da tres días y te vas de jo­da, sos un bo­lu­do.

En su primer clásico de Rosario luchando contra Manso.

25 ¿Y el te­ma de las re­la­cio­nes se­xua­les an­tes de un par­ti­do? ¿Te afec­ta? Y... no sé, pa­sa que aho­ra to­dos los técnicos te ha­cen con­cen­trar dos días an­tes de ca­da par­ti­do y, ob­via­men­te, las mi­nas no en­tran. Siem­pre es­tá el mi­to de que te ha­ce mal, qué sé yo... La ver­dad, nun­ca lo hice. Pe­ro creo que las concentraciones lar­gas son ma­las, sa­lís abomba­do des­pués.

26 ¿Cuán­do fue tu "de­but en pri­me­ra"? Fue a los 14 años. No pa­gué, ni es­ta­ba de no­vio. Di­gamos que fue con una chica ve­loz...

27 ¿Quién es el me­jor ju­ga­dor del fút­bol ar­gen­ti­no? Creo que el más com­ple­to, el que jue­ga siem­pre, es Lu­cho Gonzá­lez, me en­can­ta. Ade­más, lo co­noz­co y es un fe­nó­me­no.

28 ¿Te va Pé­ker­man? Me gus­ta mu­cho más el fút­bol que se jue­ga hoy que el que se ju­ga­ba con Biel­sa. Es­tá mu­cho más iden­ti­fi­ca­do con nues­tra ma­ne­ra de vi­vir­lo. Si va­mos a de­jar de usar nues­tra pi­car­día pa­ra tra­tar de co­rrer con­tra ti­pos que co­rren des­de que na­cie­ron, co­mo los eu­ro­peos, em­pa­re­ja­mos las co­sas y des­pués nos pa­sa lo del Mun­dial. Hay que ju­gar a la Argen­ti­na y Pe­ker­man ha­ce eso.

29 Si siem­pre te fue bien, ¿por que no tu­vis­te una chan­ce im­por­tan­te en la Se­lec­ción? Por­que aga­rré los seis años de Biel­sa. No le de­bía gus­tar mi es­ti­lo. U otra co­sa...

30 Otro hin­cha de Ne­well's. Ma­mi­ta ¡Me si­guen a to­dos la­dos!

31 ¿Por qué hay tan­tos ju­ga­do­res Le­pro­sos y tan po­cos de Cen­tral en la Se­lec­ción? Yo creo que más que una casua­li­dad es una cau­sa­li­dad... No lo sé, la ver­dad no en­tien­do. Cen­tral en los úl­ti­mos años hi­zo me­jo­res cam­pa­ñas que Ne­well's... Pe­ro bué, pa­sa.

32 ¿Por qué no te fuis­te a ju­gar a Fran­cia en el 2001? No ten­go idea. Me lle­gó el te­ma, lo escu­ché en Ri­ver, pe­ro nunca pre­gun­té. Igual­men­te, ¿vos me ves ha­blan­do en fran­cés?

33 ¿Y qué pa­só en el Cel­ta? Ha­bías he­cho bas­tan­te lío pa­ra ir­te por la in­se­gu­ri­dad y vol­vis­te a los po­cos me­ses, cuan­do el país es­ta­ba igual. El he­cho de no ju­gar y ser su­plen­te me con­di­cionó mu­cho, más allá de que los chi­cos argen­ti­nos me de­cían que ya ha­bía pa­sa­do la peor par­te, que es la adap­ta­ción. Por eso cuan­do vi­no a bus­car­me Agui­lar, no le pu­de de­cir que no. Sa­bía que vol­vía a un país in­se­gu­ro, pe­ro otra no te­nía.

34 ¿Có­mo era vi­vir en Es­pa­ña y no ju­gar? Du­rí­si­mo. Me fui en un mo­men­to per­so­nal muy bueno y, la ver­dad, des­pués se te ha­ce muy di­fí­cil por­que ya es­tás mal pre­dis­pues­to.

En Celta no llegó a tener chances, siempre fue suplente y se volvió a los tres meses.

35 ¿Los ga­lle­gos son tan ga­lle­gos co­mo en los chis­tes­?¿Sa­bés que no? Y me sor­pren­dió.  Pe­ro la ver­dad es que a mí la gen­te de allá me tra­tó muy bien.

36 ¿Es ver­dad que tus com­pa­ñe­ros lo con­ven­cie­ron a Agui­lar pa­ra que te de­ja­ra ir? No. Siempre re­co­no­cí que él cum­plió con su pa­la­bra. Pen­sá que yo me fui en la quin­ta fe­cha, con el equi­po pun­te­ro. Era di­fí­cil de­jar­me ir. Un fe­nó­me­no Agui­lar. Pe­ro na­die lo con­ven­ció.

37 An­tes te­nías el pe­lo lar­go. ¿Fue jo­di­do el te­ma del cor­te? Me cor­té las me­chas por­que Passa­re­lla me ha­bía convoca­do a la Se­lec­ción. No era que te de­cían "te lo te­nés que cor­tar", pe­ro te ti­ra­ban la on­da. A mí me lo di­jo Pa­blo Erbín por­que el To­lo ha­bía ve­ni­do a ver un amisto­so. "Cha­cho, an­dá cor­tán­do­te el pe­lo", me acuer­do que me avi­vó. Y, sin pen­sar­lo, de­recho a la pe­lu­que­ría.

38 Aho­ra vas bas­tan­te. ¿Có­mo arran­có el te­ma de la tin­tu­ra? La pri­me­ra vez, mi se­ño­ra me qui­so ha­cer unos cla­ri­tos y me de­jó la ca­be­za co­mo un fós­fo­ro, to­da na­ran­ja. En­ton­ces fui a la pe­lu­que­ría pa­ra que me de­ja­ran el pe­lo blan­co, aunque sea. Me gus­tó y arran­qué.

39 Pe­ro a Rug­ge­ri no le gus­tó. Una vez, en San Lo­ren­zo, me lo tu­ve que sa­car por­que me vio en el ca­sa­mien­to de Lussen­hoff y en el me­dio de la fies­ta me di­jo: "Cha­cho, pro­hi­bi­do apa­re­cer por el club con la ca­be­za así". Me lo arre­glé y al tiem­po le me­tí otra vez más tin­tu­ra y le pe­dí al Ca­be­zón que me ban­ca­ra un po­co...

40 ¿Hay más sor­pre­sas de looks? Pa­sa que co­mo no quie­ro ir siem­pre a la pe­lu­que­ría, aga­rro y em­pie­zo con al­gún dibu­jo, sal­ga lo que sal­ga. Eso sí: mi se­ño­ra no me po­ne más una ma­no en la ca­be­za, ni muer­to.

El look del Chacho el día de esta nota. Foto: Alejandro Chaskielberg.

41 Vos te­ñis­te al equi­po de Ri­ver, cuan­do sa­lió cam­peón en el 2002. ¿A quién le que­da­ba peor? Nooo, no te creas, ti­ra­ban co­lo­res bue­nos (ri­sas). Eso sí: man­cha­mos to­do lo que eran sá­ba­nas, al­mo­ha­das. Hi­ci­mos un de­sas­tre en el ho­tel.

42 Una vez di­jis­te que si en Ri­ver ju­ga­ban co­mo Bo­ca los ma­ta­ban a to­dos... Es ver­dad. No por­que Bo­ca ju­ga­ra mal, si­no por el es­ti­lo. Me pa­re­ce que ellos usa­ban un plan­teo que les daba re­sul­ta­do. Pe­ro si en Ri­ver vos po­nés dos lí­neas de cua­tro, co­mo hi­zo siem­pre Bo­ca, te cri­ti­can o te ra­jan a pu­tea­das. No te lo per­mi­ten. La gen­te quie­re que el equi­po sea vis­to­so, no se ban­ca ga­nar co­mo sea. Creo que en Bo­ca se va­lo­ran los re­sul­ta­dos y en Ri­ver siem­pre exis­te el cuestionamien­to so­bre el jue­go.

43 ¿Por eso Ri­ver no ga­na na­da in­ter­na­cio­nal­men­te ha­ce 8 años y Bo­ca en los úl­ti­mos 4 ga­nó to­do? Por ahí el estilo de Ri­ver no es el de la Co­pa Li­ber­ta­do­res y sí el del tor­neo lo­cal. Sien­do mez­qui­no vas a te­ner más chan­ces de ganar­la, pe­ro, te re­pi­to, eso en Ri­ver no exis­te. Imaginate que ga­nás de lo­cal, y de vi­si­tan­te sa­lís a ju­gar con dos lí­neas de cua­tro y te me­tés atrás. Ya te van a cri­ti­car de en­tra­da. Eso sí: an­dá a per­der­lo... ¡Te ase­si­nan!

44 Tam­bién sa­lis­te a de­cir que Ra­món Díaz te co­mía la ca­be­za, que no te ha­bla­ba y que te­nías ga­nas de aga­rrar­lo a trom­pa­das... Con él ter­mi­né bien, aun­que po­cos lo se­pan. Pa­sa que Ra­món tie­ne su for­ma de ser, es un ti­po complicado... El es­ta­ba equi­vo­ca­do, sen­tía que yo esta­ba iden­ti­fi­ca­do con el To­lo y me pa­só fac­tu­ra por eso. Fue una co­sa ra­ra, pe­ro la re­mé y des­pués de­mos­tré que po­día ju­gar en Ri­ver. 

45 ¿Por qué te­nía esa fa­ma de no ha­blar con los ju­ga­do­res? Yo creo que él es­ta­ba muy a la de­fen­si­va. Es una de sus con­tras. Tie­ne muy po­co diá­lo­go y cuan­do te lim­pia, es muy di­fí­cil remon­tar­la. Pe­ro la ver­dad es que no es nin­gún bo­lu­do. Es el téc­ni­co más ga­na­dor de la historia de Ri­ver, al­go de­be te­ner. Aun­que es­tu­vi­mos muy mal y yo lo re­ca­gué a puteadas, me pa­re­ce que cam­bió so­bre el fi­nal. Cuan­do sa­li­mos cam­peo­nes y se con­vir­tió en el más ga­na­dor, nos jun­tó y nos agra­de­ció. Era im­po­si­ble sa­car­le unas pa­la­bras emo­ti­vas y ese día las di­jo.

46 Con­ta­me una anécdota su­ya. Con­tra Pal­mei­ras, por la Li­ber­ta­do­res. En el me­dio del partido, em­pe­zó a se­ña­lar, gritan­do y dán­do indicaciones: "¡Cha­cho! ¡Cha­cho! ¡Mo­ve­te más!". Enton­ces, lo en­ca­ré: "Es­toy acá, Ra­món. Me sa­cas­te ha­ce 15 mi­nu­tos...", le di­je des­de el banco. Te lo ju­ro por Dios. 

Con Gallego formó una gran amistad, por lo que Ramón Díaz lo mandó al freezer cuando volvió a River.

47 En Ri­ver siem­pre te fue bien, pe­ro en un mo­men­to te sil­ba­ron mu­cho. Fue una si­tua­ción jo­di­da, ve­nía­mos haciendo un cam­peo­na­to flo­jo y, jus­to con­tra Bo­ca, ju­gué muy mal. Me parece bien que la gen­te se des­car­gue, y esa vez lo hi­zo con­mi­go por­que yo era el ca­pi­tán, el ti­po que más tiem­po lle­va­ba en el club. Así que pen­sé: "A po­ner­le el pe­cho". Ese día Ri­ver ju­gó ho­rri­ble, pe­ro yo, ho­rri­pi­lan­te...

48 ¿Al­gu­na vez te die­ron ga­nas de aga­rrar a trom­pa­das a un pe­rio­dis­ta? En San Lo­ren­zo, tu­ve pro­ble­mas con un perio­dis­ta de un dia­rio. Des­pués me lo vol­ví a cru­zar en Ri­ver y sí, me die­ron de ga­nas de po­ner­le una ros­ca, pe­ro me con­tu­ve. Si te aga­rras­te a pi­ñas con un com­pa­ñe­ro y sa­le en al­gún la­do, bue­no, te te­nés que jo­der. Pe­ro si es men­ti­ra, es otra co­sa.

49 ¿Es ver­dad que sos el me­jor ju­ga­dor de ping pong del fút­bol ar­gen­ti­no? Ja­ja, noooo... No es pa­ra tan­to. En Ri­ver ha­bía va­rios que la mo­vían, co­mo Lux, Ca­ve­nag­hi... Ellos es­ta­ban arri­ba. Pe­ro en el top fi­ve me pue­do po­ner, eh.

50 ¿Qué pre­fe­rís: ga­nar­le a Ne­well's 6-0 con bai­le o 1-0 so­bre la ho­ra, con un gol tu­yo con la ma­no? No, sin du­das, pre­fie­ro el 6-0 con bai­le. Y me­jor si yo me­to al­gún gol pa­ra gri­tár­se­lo a la tri­bu­na en la ca­ra.

51 ¿Qué te di­ce la gen­te de San Lo­ren­zo por la ca­lle? ¿Sos ído­lo? Ido­lo no, pe­ro me quie­ren. Siem­pre me tra­ta­ron bien, por eso ele­gí San Lo­ren­zo pa­ra se­guir. Cuan­do me fui de Cen­tral tenía un mon­tón de op­cio­nes pa­ra ju­gar. No pen­sé que en es­te mo­men­to de mi ca­rre­ra iba a te­ner tan­tos can­di­da­tos. Fue lin­do po­der ele­gir.gvf

52 La me­jor fra­se que te di­jo el Bam­bi­no des­de que lle­gas­te. Cuan­do me vio con el pe­lo teñido, bien pla­ti­na­do, di­jo: "¡Muy buen co­lor! Un aplau­so pa­ra el Cha­cho!". Un gran­de.

53 ¿Se pue­de sa­lir cam­peón de la Li­ber­ta­do­res con San Lo­ren­zo, sin cam­biar el es­ti­lo? No tene­mos pa­rá­me­tros toda­vía pa­ra sa­ber có­mo es­ta­mos. Pa­ra eso ten­dría­mos que ju­gar 5 o 6 par­ti­dos, pe­ro me pa­re­ce que te­ne­mos buen equipo. Hay que ju­gar la pri­me­ra fa­se. Des­pués, en el ma­no a ma­no, pue­de pa­sar cual­quier co­sa.

54 Vol­vien­do a Ri­ver, una vez sa­lías del club y un ti­po te gri­tó pe­cho frío. ¿Qué pa­sa­ba si Salas y Ga­llar­do no te fre­na­ban? Me sa­qué esa vez, eh. Có­mo te van a de­cir una co­sa así cuando te rom­pés el cu­lo to­dos los días. Pe­ro fue un he­cho apar­ta­do. Un bo­lu­do ése...

55 Otra de Ti­ta­nes en el Ring: en un par­ti­do de la li­ga ama­teur, con tus ami­gos, se ar­mó y te co­mis­te una denuncia. ¿Có­mo fue eso? Se ar­mó la he­ca­tom­be, pe­ro en rea­li­dad no pa­só na­da más.... Hu­bo un en­tre­di­cho y obviamen­te a quién iban a de­nun­ciar. (Pien­sa) Bue­no, sí, pa­só, pe­ro nos di­mos to­dos, eh...

56 ¿Có­mo te ro­ba­ron 33 mil dó­la­res, sa­lien­do del ban­co? Pa­re­cía una se­cuen­cia de pe­lí­cu­la. Que te cru­cen un co­che y se ba­jen dos ti­pos con una 45 no te pa­sa to­dos los días. Y no te di­go que era de no­che. Me acuer­do de que mien­tras me afa­na­ban, pa­sa­ban los co­lec­ti­vos re­ple­tos, a ple­na luz del día. Un qui­lom­bo...

57 Una vez fuis­te al en­tre­na­mien­to en un 147. ¿Se la ban­ca­ba? Pa­sa que yo ha­bía lle­va­do el au­to al ta­ller y un ami­go que tie­ne una agen­cia me lo pres­tó. Jus­to coin­ci­dió con la épo­ca de los se­cues­tros y caí al en­tre­na­mien­to en el 147. Mu­chos pen­sa­ron que lo hi­ce en jo­da. Pe­ro era el úni­co au­to que ha­bía con­se­gui­do. Es­ta­ba es­pec­ta­cu­lar, 6 mil ki­ló­me­tros tenía.

Rosario Central campeón Conmebol ’95: Graff, Lussenhoff, Carbonari, Bonano y Ordóñez. Palma, Gordillo, Pablo Sánchez, Rubén Da Silva, Cardetti y Coudet.

58 ¿Qué se sien­te ser pro­ta­go­nis­ta del fa­mo­so aban­do­no de Ne­well's, en el 4-0? De un tea­tro tu­yo vi­no una de las expulsio­nes... Yo les que­ría ha­cer 72 go­les y cuan­do hi­cie­ron los tres cambios ya lo veía ve­nir. Es­tu­vi­mos a pun­to de hacer­les el quin­to, pe­ro se fue­ron, abandonaron. Va­mos a ser cla­ri­tos: se ca­ga­ron...

59 El gol que más gri­tas­te en tu vi­da. Dos, ju­gan­do pa­ra Ri­ver. El que le hi­ce a Bo­ca, el día del 3-0 en la Bom­bo­ne­ra y otro que le hi­ce a Ne­well's, en el Mo­nu­men­tal, jus­to el día que vol­vía a ju­gar, lue­go de la bo­rra­da de Ra­món. Des­pués de eso, la gen­te me ova­cio­nó, así que fue muy es­pe­cial.

60 Te pi­do al­gu­nas de­fi­ni­cio­nes: Jo­sé Ma­ría Agui­lar. El me­jor di­ri­gen­te del fút­bol ar­gen­ti­no.

61 El To­lo Ga­lle­go. Uno de los téc­ni­cos que me­jor en­tien­den de fút­bol.

62 Al­do Poy. Un ído­lo.

63 Ma­ra­do­na. Le­jos, Die­go fue el me­jor.

64 Me­not­ti. Un gran­de. Me en­can­ta­ría que fue­ra mi téc­ni­co an­tes de re­ti­rar­me.

65 ¿En qué de­por­te tus ami­gos no te lla­man pa­ra ju­gar por­que sos ma­lí­si­mo? El golf no me gus­ta por dos ra­zo­nes: no pue­do dar­le a la pe­lo­ta y, en­ci­ma, me abu­rre. Pa­ra di­ver­tir­me ten­go que ju­gar con 50 pe­lo­ti­tas, si­no me pa­re­ce muy poco en­tre­te­ni­do. No le ten­go pa­cien­cia.

66 Si no fue­ras ju­ga­dor, ¿irías a la can­cha o ve­rías los par­ti­dos sen­ta­do en un si­llón, des­de tu ca­sa? No me veo ti­ra­do, mi­ran­do un par­ti­do por la te­le. Creo que sí, iría a la can­cha. Cuan­do me re­ti­re se­gu­ra­men­te si­ga yen­do por­que me gus­ta có­mo se vi­ve, el cli­ma que hay es incompa­ra­ble.

67 Igual­men­te, de téc­ni­co no te ima­gi­no. No creo que sea DT. Sí me gus­ta­ría se­guir li­ga­do al fút­bol. No sé có­mo, pe­ro no me veo ha­cien­do otra co­sa. ¡¿Igual, ya me quie­ren re­ti­rar?!

68 El úl­ti­mo li­bro que leís­te. (Pien­sa) No leo li­bros... Pe­ro creo que el úl­ti­mo fue "Vi­da, Obra y Muer­te de Pa­blo Escobar", una co­sa así.

69 Cuan­do te va­yas pa­ra arri­ba, ¿qué creés que va a de­cir en la lá­pi­da? "Se nos fue el Cha­cho. Era me­dio lo­co, pe­ro buen ti­po..." En rea­li­dad, que pon­gan lo que quie­ran, mu­cho po­der de de­ci­sión no voy a te­ner a esa al­tu­ra...

Chacho 2005 en el Ciclón.

70 ¿A quién vo­tas­te en las úl­ti­mas elec­cio­nes pa­ra Pre­si­den­te? Ni me acuer­do. Es más, creo que ni fui a vo­tar. No sé si no te­nía el do­cu­men­to, si me ol­vi­dé o si no es­ta­ba en el país. No, pará... Creo que es­ta­ba afue­ra.

71 La can­cha más difícil en la que te to­có ju­gar. No, esa no tie­ne res­pues­ta. No exis­ten canchas di­fí­ci­les. To­das son igua­les pa­ra mí.

72 ¿Có­mo te lle­vás con las com­pu­ta­do­ras? Di­rec­ta­men­te no me lle­vo. A ve­ces la uso pa­ra ver al­gu­na que otra boludez. Pe­ro ce­ro in­ter­net, ce­ro cha­tear... La tec­no­lo­gía no es pa­ra mí.

73 ¿En­ton­ces có­mo ma­tás el tiem­po en las con­cen­tra­cio­nes? To­man­do ma­te con los pi­bes, char­lan­do. Tam­po­co soy de po­ner­me a ver pe­lí­cu­las. Me gus­ta mu­cho dor­mir, así que tan­to pro­ble­ma no me ha­go...

74 ¿Es ver­dad que des­de que vol­vis­te a San Lo­ren­zo al­gu­nos com­pa­ñe­ros, des­pués del entrena­mien­to, se que­dan co­mo me­dia ho­ra más en el club por­que se di­vier­ten con vos? Algunos pe­rio­dis­tas se que­jan por­que aho­ra tardan en sa­lir... Ah, ¿cul­pa mía es? (ri­sas). No, la ver­dad es que no sa­bía eso. Pa­sa que a mí no me gus­ta ra­jar ni bien termi­na la prác­ti­ca, no ten­go apu­ro en ir­me a mi ca­sa. Me to­mo un tiem­po de relax. Pre­fie­ro que­dar­me con los chi­cos toman­do ma­te, char­lan­do, ca­gán­do­nos de ri­sa un ra­to lar­go. Creo que eso une al gru­po. Cuanto me­jor on­da ha­ya, me­jor nos va a ir.

75 ¿Có­mo sos co­mo pa­pá? Es­pe­ro que bue­no. Tra­to de ha­cer lo me­jor ca­da día, ca­da vez que pue­do pa­so el ma­yor tiem­po con ellas, por­que es­ta pro­fe­sión te sa­ca un po­co de tu fa­mi­lia. Pero por aho­ra, las ne­nas mu­cho no se que­jan del vie­jo. Por aho­ra...

76 ¿Pa­blo Ai­mar tie­ne un bull­dog gra­cias a vos? Sí, él ya te­nía un pe­rro que se lla­ma Ma­fal­da, pe­ro cuan­do co­no­ció a Ño­ño le en­can­tó y se com­pró a Ci­ro, que es el her­ma­no del mío... Digamos que so­mos co­mo una gran fa­mi­lia, je.

77 Una com­pi­ca­da: ¿Lu­cia­na Sa­la­zar, Pam­pi­ta o Ya­ni­na Zilly? ¡Ya­ni­na Zilly! ¡Sin du­das! Es la más lin­da de to­das...

78 Ha­blan­do de mu­je­res, ¿có­mo co­no­cis­te a Pau­la, tu mu­jer? Uhh, ya ni me acuer­do, fue como ha­ce 120 años. Bueno, no tan­to, em­pe­za­mos a sa­lir en el...96 creo. Así que ya son nue­ve. Me la pre­sen­ta­ron, no hi­zo fal­ta mu­cho chamuyo.

79 La peor que le hi­cis­te. Una vez, sa­lí a la no­che sin ella y vol­ví a las sie­te de la ma­ña­na, ya era de día. En­tré despacito, sin ha­cer rui­do, pe­ro es­ta­ba des­pier­ta... (ri­sas) Me pa­re­ce que pen­só que era Su­sa­na Gi­mé­nez por­que aga­rró un ce­ni­ce­ro y me lo ti­ró por la ca­be­za. Lo es­qui­vé justo, es­tu­ve rá­pi­do esa vez...

80 ¿Sos fa­mi­lie­ro? Sí, soy de es­tar mu­cho en mi ca­sa, me gus­ta. No te di­go que so­mos un montón y ar­ma­mos los tí­pi­cos al­muer­zos de los do­min­gos por­que, ob­via­men­te, yo es­toy concen­tra­do. Pe­ro siem­pre que pue­do, me que­do con mi se­ño­ra y mis ne­nas. 

Vuelo Loco, después de un gol a Newell´s, "Fue el gol que más grite en mi vida".

81 ¿Eras de te­ner pos­ters de ju­ga­do­res en tu cuar­to? No, pa­ra na­da. No era muy fut­bo­le­ro. Sí me gus­ta­ba ju­gar, pe­ro no era un fa­ná­ti­co de na­die ni de na­da en es­pe­cial.

82 Tu vie­jo era hin­cha de Bo­ca. No só­lo hin­cha, era em­plea­do. Tra­ba­ja­ba en el de­par­ta­men­to mé­di­co, era el den­tis­ta del club. Me acuer­do de que en mi épo­ca de Ri­ver, cuan­do sa­lía­mos a la can­cha, ha­cía que se aga­cha­ba a aga­rrar al­go del pi­so, pa­ra no ver. Y des­pués sí: ha­cía fuer­za por mí.

83 Su­pon­go que tu vie­jo, hin­cha de Bo­ca, em­plea­do de Bo­ca, cuan­do eras chi­co te qui­so hacer hin­cha del club... Sí, pe­ro nun­ca le di el gus­to. La ver­dad es que cuan­do em­pe­zás a ju­gar y cre­cés, hin­chás por el equi­po en el que ju­gás. Así que di­ga­mos que pri­me­ro fui de Pla­ten­se, des­pués de Cen­tral, de San Lo­ren­zo, de Ri­ver y aho­ra vuel­vo a ha­cer fuerza por el Ci­clón. No hay otra: uno se en­ca­ri­ña con los equi­pos en los que jue­ga mu­cho. Así es la his­to­ria...

84 Vie­ne Ma­cri con un che­que con el mon­to en blan­co y te di­ce: "Cha­cho, te ne­ce­si­ta­mos sí o sí. Lle­na­lo co­mo quie­ras". ¿Qué ha­cés? Le agra­dez­co y le di­go que no, que ten­go prin­ci­pios y que es­toy muy iden­ti­fi­ca­do con Ri­ver. Además se­ría trai­cio­nar a ti­pos co­mo Agui­lar y nun­ca me lo po­dría per­do­nar.

85 ¿Eras de ir a la pla­tea o a la po­pu? En Bo­ca, a mi vie­jo le da­ban pla­teas de in­vi­ta­ción y lo veía­mos re­con­tra cómodos. Me acuer­do de que ju­ga­ba Ri­nal­di, que aho­ra lo ten­go tra­ba­jan­do en San Lo­ren­zo.

86 ¿Vol­vis­te a ir al psi­có­lo­go o to­do que­dó en esas es­ca­pa­das pa­ra ir a Pla­ten­se? Aho­ra voy al psi­có­lo­go, ha­ce como tres años. Creo que me ayu­da a dar­me cuen­ta de mu­chos pro­ble­mas. Ade­más no es fá­cil lle­var­la, el fút­bol es jo­di­do en al­gu­nas co­sas.

87 ¿Sos de amar­gar­te mu­cho des­pués de un par­ti­do? Me que­do mal to­do el do­min­go y el lunes qui­zás es­toy to­do el día con un hu­mor ma­lí­si­mo. Pe­ro des­pués me doy cuen­ta de que hay que re­mar y aga­rro pi­las. ¿Ves? Eso creo que lo apren­dí en el psi­có­lo­go.

88 Sos uno de los ti­pos más que­ri­dos en el am­bien­te del fút­bol... ¿Sí? No sé. Sé que ten­go un mon­tón de ami­gos, no pue­do de­cir cuá­les por­que des­pués me ol­vi­do de al­gu­nos, lo leen y me ma­tan (ri­sas). Pe­ro sien­to que tu­ve la suer­te de tener ex­ce­len­tes com­pa­ñe­ros en ca­da lu­gar don­de ju­gué. Ojo, tam­bién hay al­gu­nos que me odian, eh...

89 ¿Qué co­sas del re­gla­men­to te jo­den más? No sé, que te amo­nes­ten por sa­car­te la ca­mi­se­ta o que te pue­dan expulsar por in­sul­tar­te con un com­pa­ñe­ro no exis­te, es in­creí­ble.

90 Tu me­jor par­ti­do. La ver­dad, ni idea... A ve­ces, us­te­des,  los pe­rio­dis­tas, man­dan cual­quiera. Ju­gás bien y sa­len gritan­do "¡es­te fue el me­jor par­ti­do de Cou­det!". El do­min­go siguiente, ju­gás otra vez bien y vuel­ven a de­cir "¡es­te fue el mejor par­ti­do del Cha­cho!". Póngan­se de acuer­do, her­ma­no.

91 ¿Llo­ras­te al­gu­na vez por el fút­bol? De emo­ción y de tris­te­za. De emo­ción, cuan­do sa­li­mos cam­peo­nes con Cen­tral, en la Con­me­bol. Nun­ca me lo voy a ol­vi­dar, fue im­pre­sio­nan­te. Y de tris­te­za, un mon­tón de ve­ces... Me acuer­do cuan­do per­di­mos con­tra Amé­ri­ca de Ca­li, por la Liber­ta­do­res 2003... No ha­bía ma­ne­ra de que se nos es­ca­pa­ra esa Co­pa. No podía ser...

92 ¿La ro­pa te la com­prás vos o te acom­pa­ña tu mu­jer? Me gus­ta la pil­cha. No te di­go que voy y arra­so con to­do, pe­ro de vez en cuan­do me pe­go una vuel­ta por el shop­ping (ri­sas).

93 ¿Al­gu­na vez te pu­sis­te en pe­do sien­do ju­ga­dor? Sí, pa­pá, soy fut­bo­lis­ta pe­ro no bo­lu­do, algu­na vez unas co­pi­tas de más me to­mé. Pe­ro no te pue­do de­cir ni en dón­de ni cuán­do. No es que no quie­ra, es que no me acuer­do de lo ma­ma­do que es­ta­ba... Ojo, siem­pre an­tes de un día li­bre y con tran­qui­li­dad.

94 ¿Los pe­rio­dis­tas sa­ben de fút­bol o creen que sa­ben? Los ar­gen­ti­nos so­mos muy fut­bo­le­ros. To­das las opi­nio­nes son res­pe­ta­bles. Bah, yo las res­pe­to.

95 ¿Qué mú­si­ca es­cu­chás? La que ven­ga. No soy de los que se en­cie­rran y siem­pre po­nen lo mis­mo. Mien­tras es­té bien to­ca­do... Cum­bia, rock, lo que sea. Eso sí, yo de la mu­si­ca­li­za­ción del plan­tel no me en­car­go, soy ma­lí­si­mo.

96 No te lle­vás bien con las com­pu­ta­do­ras, ni con la mú­si­ca. ¿A la te­le tam­bién le es­ca­pás? Creo que sí, me abu­rre un po­co. De vez en cuan­do en­gan­cho al­gu­na pe­lí­cu­la a la no­che, pe­ro la ma­yo­ría de las ve­ces es por­que se me can­san los de­dos de tan­to ha­cer zap­ping.

97 ¿Qué es lo peor que te pue­den ha­cer? Creo que la men­ti­ra es lo peor de to­do. La fal­se­dad, la hi­po­cre­sía... Con ese ti­po de gen­te no me lle­vo, pre­fie­ro te­ner­la bien le­jos.

98 Te­nés 30, ¿ya es­tás pen­san­do has­ta dón­de vas a lle­gar? Uno ya em­pie­za a mi­rar el calenda­rio... Pe­ro tam­bién se da cuen­ta de que las ga­nas si­guen y son más fuer­tes. De­pen­de del fí­si­co y de la ca­be­za. Oja­lá a mí me dé, por­que es­to me en­can­ta.

99 ¿Qué ha­cés si un día vie­ne una de tus hi­jas y te di­ce "pa­pá, com­pra­me la ca­mi­se­ta de Newell's"? (Ri­sas) No, es im­po­si­ble... La más gran­de es­tá to­do el día can­tan­do can­cio­nes de Cen­tral, así que es una si­tua­ción que no va a lle­gar nun­ca a ser rea­li­dad.

100 Bue­no, te la cam­bio: a los 15 lle­ga con un no­vie­ci­to Le­pro­so... Y bue­no, po­bre. Ha­brá un hin­cha de Ne­well's menos en el mun­do .

 

TOMAS OHANIAN (2005)

Por Redacción EG: 25/09/2018

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