LAS CRóNICAS DE EL GRáFICO

1934. Cómo se debe jugar al fútbol

- por Redacción EG: 06/09/2018 -

Un testimonio invaluable del jugador y entrenador Mario Fortunato analizando cuestiones tácticas y técnicas de la defensa, a través del juego de los mejores zagueros de las primeras décadas del siglo XX.

COMO SE DEBE JUGAR AL FÚTBOL

Al comenzar estos trabajos que prometí a El Gráfico agradeciendo la oportunidad que me brindaba, he tenido por  fuerza que evocar muchos años de fútbol y, al hacerlo, me cercioro una vez más de que en nuestro deporte predilecto han desfilado figuras verdaderamente excepcionales. Es interesante esta comprobación y, al referirme ahora al juego de los zagueros, tengo por fuerza que citar hombres y parejas que me han satisfecho plenamente. Recuerdo elementos que han jugado hace veinte años y que en la actualidad serían igualmente buenos, pudiendo alternar con los de estos momentos y constituirse en las figuras de atracción que fueron en sus respectivas épocas. El fútbol, practicado por estos hombres, es como el de ahora en los buenos, quiere decir, que han estado rozando la perfección.

Integrando la línea media en Boca, Fortunato ganó las Copas Ibarguren 1924 y Competencia Jockey Club 1925 y el campeonato de 1926. En 1925 obtuvo la Copa Ibarguren con Huracán.

Chito Garibaldi, un magnífico back malogrado en pleno auge cuando su juventud hacía que se esperara mucho más de lo que ya había demostrado, fué un zaguero que no desentonaría. Lástima grande que en aquel entonces no existiera la experiencia de hoy en lo que respecta a las intervenciones quirúrgicas en las rodillas, inexperiencia en la que, desgraciadamente, también caí yo, Una lesión de meniscos obligó el retiro prematuro de ese back y su paso, muy fugaz, ha hecho que solamente lo recordáramos quienes hemos tenido la suerte de conocerlo de cerca.

Poseta, además de sus condiciones, un enorme cariño al fútbol y el amor propio necesario como para llevarlo muy arriba, tanto que se entrenaba periódicamente en aquellos tiempos en que el entrenamiento se desconocía y los hombres iban a la cancha exclusivamente a jugar los matches. Se ensayaba en el manejo de la pelota, al punto de ejercitarse tomando los rebotes contra una pared sin dejarla picar en el suelo y haciéndolo con betas altas, calzado éste que era difícil de manejar y que luego, al ponerse Chito los zapatos de fútbol, encontraba una facilidad extraordinaria. Su alejamiento trajo como consecuencia que Boca buscara en José Benincasa su sustituto, player éste que ha actuado hasta hace pocos años con la misma eficacia de antes. Sólo la calidad pudo permitirle jugar durante veinte años en primer plano, y el hecho de que su carrera se prolongara tanto, evidencia lo que dije anteriormente:- de que existieron backs que podían alternar en la actualidad, destacándose como lo hicieron antes en sus épocas. Estos hombres vinieron a representar los "futuristas" del fútbol.

Arturo Chiappe es otro de los que se adelantaron a su tiempo, al igual que Roque Cortella. Chiappe era un espectáculo; sacaba la pelota, avanzaba, hacía el pase al half o al forward, daba trabazón a la defensa. Corría al costado del forward que avanzaba y esperando que adelantara la pelota. Producido eso, Chiappe aprovechaba su pique y cruzando al adversario salía dueño de la ball. No tiraba a alejar de inmediato, sino que apoyaba entendiéndose admirablemente con su half Perussi, por lo que tenían en jaque a las mejores alas que actuaban contra ellos.

El defensor Ludovico Bidoglio con la camiseta de la Selección. En Boca compartió equipo con Fortunato.

 

BIDOGLIO 

Bidoglio fué, para mí, el continuador de esa obra de trabazón en la defensa y constituyó, con Mutis, una pareja ideal que a lo largo de nueve años llamó poderosamente la atención. A esos hombres se debió en gran parte las brillantes jornadas cumplidas por Boca Juniors. Fué común en la gente creer que Mutis jugaba adelante y Bidoglio atrás. Hay muy poco de eso. Mutis actuaba adelantado cuando el juego venía de frente. En esos casos siempre un back es el que debe salir, y corresponderá la salida al hombre cuyas características se ajusten a esa táctica. No es el caso de poner un back adelante y otro atrás para todas las situaciones. Cuando venía el juego del lado de Bidoglio correspondía a éste la salida, en tanto que Mutis se corría hacia el costado llenando la plaza dejada por su compañero y viniendo Elli, hall izquierdo, a llenar la vacante dejada por Mutis. 

Tal es la táctica que debe emplearse según mi criterio, porque sería ingenuo pedirle al back que juega adelantado, correrse hacia uno y otro costado de la cancha. Es lógico que un back salga a romper el juego cuando viene de frente. En ese caso, el centre hall debe saber cuál es el zaguero que se adelanta y, en consecuencia, recostarse hacia el otro lugar. Por ejemplo: siendo yo centre half y sabiendo que Mutis vendría en mi apoyo, me desplazaba hacia la derecha colocándome entre el insider izquierdo y el centro forward, dándolo oportunidad a Mutis para que me marcara al insider derecho. Todo esto so hace cuando los insiders avanzan, porque distinta ha de ser la táctica en aquellos casos en que los insiders juegan muy rezagados. No hay manera entonces de que un zaguero se adelante en demasía porque dejaría su puesto desguarnecido y la filtración sería muy fácil para las cortadas. En esos casos corresponde al hall de ala correrse sobre el insider, y si es cierto que con ello abandona al winger, la verdad es que es más fácil al back interceptar un pase largo al puntero que salir rumbo al insider rezagado. El pase del insider retrasado al puntero que está más adelante deberá ser siempre largo y, en ese caso, la pelota recorre apreciable distancia. Dicho recorrido lo hará la ball, en la mayoría do los casos, por elevación, con lo que la rapidez no sería nunca mucha, y no olvidemos que un back puede cubrir 25 metros en poco más do tres segundos, porque un back entrenado y de pique no marca arriba de 14 segundos en 100 metros.

Maestro en las intercepciones –modalidad destacada de su juego- “don” Pedro Omar, también lo fue en el recurso del pase. Era común ver al back de San Lorenzo salir con la pelota y dejarla en los pies del centre forward.

A manera de ejemplo diré que Bidoglio, de cuya velocidad El Gráfico hizo en oportunidad una referencia, era el más veloz del team después de Tarasconi. No impresionaba, pero era velocísimo.

 

CASOS EXCEPCIONALES

Estas observaciones son de carácter general, pero habrá que considerar otros detalles de suma importancia. Pongamos, a manera de ejemplo, el juego do los dos insiders atrasados y cuya misión es la de cortarle la pelota al centre forward. Si es un tipo como Bernabé Ferreyra el centre forward, es preciso comenzar por conocer las condiciones do ese hombre para jugarle en consecuencia y luego reconocerle la capacidad, para que no se crea que el back o half que lo cuide es malo si Bernabé consigue batir su valla. Y así ocurren muchas cosas. El buen juego de una pareja de zagueros no va a anular totalmente a los forwards adversarios si éstos son buenos. En el caso de Bernabé convengo en que no tiene flexibilidad en la cintura y, por lo tanto, no es un hombre peligroso dándole la espalda al arco, pero en cuanto lo dejan picar es peligrosísimo. De ahí la conveniencia de jugarle siempre encima, trabándolo, no permitiéndole accionar libremente, porque se trata de un jugador que no tiene la necesidad do burlar a los backs para marear un tanto. El back hábil, de quite, de pique, y quo pudiera ser tan bueno como para anular a Ferreyra, tendría que hacerlo de frente, ya que de costado es difícil o casi imposible dado su gran velocidad en la parte inicial de la carrera. A otros hombres hay que jugarles de costado debido a que no son tan ligeros. En eso son maestros Cuello, Nery, Delovo y otros que saben hacer esos quites. Veamos a Cuello en los momentos de apremio, cuando apareado a un jugador realiza ese quite de costado, es admirable; pero no ha de ser la mejor táctica para jugar contra todos los elementos, ya que existen las excepciones del caso, tales como las que constituyen Ferreyra, Varallo, Penner y otros, de similares características. En el último número do El Gráfico se publicó una fotografía en la cual aparece Cuello haciéndole un quite a Conidares. Es de esas jugadas que yo cito. Está hecha en un momento dificilísimo. No obstante, el back salió victorioso.

 

CON EL ARQUERO

Ya expresé en mi anterior artículo el valor de la confianza en el juego del triángulo defensivo. De más está el insistir sobre el particular. En el juego de alto los backs deben saber qué es lo que más les conviene. Ello dependerá del conocimiento do las condiciones de cada uno. En esto sólo se puede opinar en términos generales. No obstante, he de decir que cada vez que se aleja de un cabezazo, conviene enviar la pelota hacia los costados, porque rechazando de frente se brinda más chance al remate adversario. De costado se lo cierra un poco el arco, y como en los momentos de apremio casi siempre los halves de ala se han cerrado sobre la valla, fácil es que recojan éstos el rechazo y puedan accionar libremente enviando la pelota al campo contrario. En los momentos de peligro suele buscarse la salida más rápida, tirando hacia adelante sin apoyar. Claro está que cada uno hace lo que puede y no es posible exigirle tranquilidad de acción a un jugador que no tiene clase como para salir gambeteando en el área en medio del peligro. Un caso interesante a manera de cita lo constituye Paternoster. Sabía eludir esas situaciones difíciles avanzando con la pelota en medio de un grupo de forwards rivales; pero Paternoster nunca cometió la torpeza de otros que, al querer imitarlo, paraban la pelota para recién iniciar el dribbling. Eso está mal, porque con la pelota parada es fácil el quite del contrario; en cambio, cuando se va avanzando y ya se está ajustado al dribbling que se inició, resulta más fácil el salir airoso. Así vemos a muchos halves que sortean un obstáculo antes de hacer su pase. Es a ese tipo de jugada a que me refiero. Hay momentos en que, aunque aparentemente el esquivar a un hombre parezca más peligroso que el alejar por medio del shot, es mucho más efectivo.

La "Fiera" Bernabé Ferreyra disparando su temible cañonazo en River.

Observemos lo que hacen Bernabé Ferreyra y Varallo cuando se produce un entrevero en el área adversaria, Se quedan esperando el rechazo para tomar la pelota y acribillar al arquero o a lo que encuentren por delante. No puedo precisar ahora cuál goal do aquellos siete que le hizo River a San Lorenzo en 1933, fué corno consecuencia de un comer en que un back de San Lorenzo rechazó de cabeza al medio.

Allí Bernabé tomó el voleo y sacudió la red en forma impresionante. Pues bien: en esa jugada se cometió el error de cabecear hacia el centro. En ese caso el cabezazo debió ir a un costado, apoyando al half y, de haber sido el Paternoster de sus buenas épocas el encargado de intervenir, no le habría sido muy difícil llevar la pelota hacia un costado de la cancha utilizando aquellos dos o tres golpecitos de cabeza que eran su especialidad.

 

EL PASE OBLICUO

En el apoyo, prefiero el pase cruzado. Es más efectivo. Cuando un back avanza unos metros con la pelota tiene por costumbre apoyar al centre forward o al insider o winger de su lado. Rara vez efectúa el pase cruzado. Sin embargo, suele haber más posibilidad de avance en el pase oblicuo, porque la defensa rival, al avanzar el back con la pelota, ya por instinto se va recostando hacia ese lado. Otra cosa importante es la gran comunidad que debe existir entre el back y el half de su lado. Sin ese entendimiento no hay eficacia posible. Los hombres deben complementarse como las alas de forwards.

1929. El defensor Fernando Paternóster (Racing) trata de cruzar antes de que dispare Cesáreo Onzari (Huracán) detrás llega Guillermo Stábile.

Debe saber cada uno a quién está obligado a cuidar, si al winger o al insider, y en qué momento corresponde cambiar el juego, invirtiéndose los papeles. Porque no siempre cada back marca a uno determinado, sino que se producen alternativas que obligan a frecuentes cambios, operados ellos sin salir del entendimiento indispensable. Médice y Bidoglio, Paternoster y De Mere, ahora Cuello y Wergifker han formado parejas admirables en ese sentido. Hubo otras muchas, pero no puedo hacer la lista completa. Cito estas tres y, para quienes no vieron a las dos primeras, como ver esta última, pueden darse una idea de la importancia de ese entendimiento. En cambio, han habido muchos halves buenos que han fracasado porque sus backs no les prestaban ningún apoyo. Un half colocado entro dos hombres discretos, por más bueno que sea, está en situación de fracasar. Hay backs que juegan muy atrás y que reciben frecuentes aplausos al salvar situaciones peligrosas, pero no se considera que esas situaciones han sido creadas por los mismos backs al replegarse más de lo debido. 

Es el caso del arquero que por quedarse entro los palos de su valla se ve forzado a realizar atajadas excepcionales, cuando, con haber salido de la valla le hubiera sido fácil tomar la pelota antes que el forward enemigo ejecutara el remate. Tampoco la gente debe engañarse con lo espectacular. Esas condiciones de farolería provocan en el público inmediatas e irrazonadas simpatías sobre un jugador que, a la larga, está llamado a fracasar, porque tiene más espectacularidad que calidad. 

Fortunato volvió a las canchas después de su prematuro retiro para salir campeón amateur (como jugador y técnico) en 1932 en el club que lo vió nacer: Sportivo Barracas

 

DE CLUBS CHICOS A GRANDES

A veces ocurren fracasos que la gente no encuentra explicados. Son backs muy buenos en teams llamados chicos y, al pasar a los equipos grandes, no acusan el mismo rendimiento. Ello se debe, en la mayoría de los casos, a que en sus clubs de escaso poderío los zagueros se acostumbraron a un juego casi netamente defensivo, en tanto que en el club grande el juego es de defensa y ataque. Allí reside la explicación. Un back acostumbrado a sentir el dominio adversario no puede tener un gran entendimiento con el half de su lado ni el centre half, porque cada uno busca en lo posible de alejar el peligro sin ningún orden; entonces, cuando ese hombre aparece en el equipo grande, corresponde al entrenador el explicarle bien el cambio de situación para que, desorientado, sepa a qué atribuir sus deficientes performances. Es posible que ese player se haya acostumbrado a un juego, pero que tenga dentro de sí condiciones de adaptabilidad y clase como para ser muy útil en el nuevo team. Sólo que es preciso hacerle ver la diferencia e indicarle cuál ha de ser su nueva táctica.

Sabemos todos los que hemos tratado de cerca con jugadores que los hay muy buenos, pero que no tienen la capacidad como para discernir en dónde está el secreto ni aún de su propio juego. Son elementos que podríamos considerar de intuitivos. A esos es necesario explicarles todo, hasta la parte saliente de su propio juego, a fin de que obtengan el más alto rendimiento.

 

VETERANOS

José Nasazzi, capitán uruguayo, en la Copa Lipton de 1927

Existen halves que, llegados a los 26 o 27 años han perdido la velocidad, el arranque, que es muy útil para anular al veloz winger. La práctica ha hecho que se eliminen esos hombres o que se insista en dejarlos en sus puestos hasta que pierdan la moral y la decadencia se acentúa. Mucho mejor es el pasarlos de backs, ya que pueden ocurrir casos como el de Bidoglio, Fossa, etc., y los hay también que, siendo forwards pueden pasar a la zaga con ventajas. Tengamos presente el caso de Nasazzi, crack uruguayo, que a los vecinos les ha significado medio equipo en los combinados. Actuaba de centre forward en su team de Bella Vista y pasaba a back derecho en los internacionales. Realizó la gira de 1925 con Nacional, actuando también de centre half y centre forward; sin embargo, fué y es aún un gran valor en la zaga. Nuestro Recanatini, el veterano back y el jugador más viejo de primera división, actuaba de insider izquierdo. Sin embargo, ya vemos el tiempo que ha durado como zaguero y cumpliendo muy buenas performances.

 

LA ESTATURA Y PESO 

Han habido muy excelentes zagueros que suplieron su escasa estatura con calidad, tales como el caso de Pedro Omar y Roberto Castagnola. Pero estos hombres constituyen la excepción, y creo que, con el fútbol que se está practicando en los actuales momentos, los zagueros deben seleccionarse entre hombres cuya altura oscile en 1 metro 75 centímetros y cuyo peso, en consecuencia, pase de los 70 kilos sin ropa. Algo de eso se ha venido haciendo en forma inconsciente y, unido a ello el progreso del juego alto por parte de las defensas, se llegó a anular en mucho a los grandes cabeceadores. Recuerdo a los hinchas que en la actualidad son muy raros los goles de cabeza. En cambio, hace unos cuatro o cinco años eran mucho más frecuentes.

Fortunato como DT de Boca fue campeón en 1930,1931, 1934 y 1935. En la foto (de 1946) con él aparecen De Zorzi, Garassini, Pescia y Vázquez

Al zaguero debe preocuparle la buena colocación. Nada de hallar en casos fáciles lo que podríamos denominar de recurso extremo. No abusar de la juventud y realizar frecuentes estiradas cuando con un poquito de habilidad y colocación puede verificarse el quite con el mínimo de esfuerzo. Esta táctica a base de buena colocación y de serenidad permitirá al back seguir manteniéndose en primer plano cuando su decadencia física se insinúe. Observamos que los backs que han durado más años no son, precisamente, los de juego violento, de arranque, de estiradas, sino que los más tranquilos y "madrugadores" en las jugadas. En fútbol debe irse siempre hacia la sobriedad. No hacer jamás esas pamplinas llamadas chilenas, marianelas, palomitas, etc. Bidoglio, Omar y otros nunca han necesitado de nada de eso para ser buenos backs. Cuello tampoco las necesita. Ahí están los espejos en donde han de mirarse los que aspiran a ser verdaderos cracks Y no "catálogos" de fútbol.

 

MARIO FORTUNATO (19 MAYO DE 1934)

Por Redacción EG: 06/09/2018

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