Fútbol

1989. El Patón Bauza, un símbolo de Rosario

Bauza cumplía 300 partidos en Primera División con 76 goles (asombrosa cifra para un defensor) y la Publicación decidió retratar a quien hoy, 17 años después, vuelve a ponerse el buzo como DT de Central.

El Patón Bauza parece un gigante escapado de un cuento. Con su estampa impactante, su altura privilegiada y su paso cansino recorre la calle Santa Fe hasta llegar a Sarmiento. Luego, una mesa del café "El Cairo" junto a la ventana se transformará en el sitio justo para que cuanto "canalla" pase a su lado lo salude y le pida un autógrafo. Con sus pómulos salientes, un par de profundas arrugas en la frente y el aspecto bonachón, calmo y pausado de siempre, Edgardo Bauza es un símbolo rosarino. —En la clase media baja en que me crié, el fútbol era casi la única posibilidad de ascenso o de movilidad social. Ahora la cosa es distinta porque el pibe suele tener acceso a un club o a una raqueta. Además, para mí el fútbol fue una consecuencia lógica de mi entorno familiar y social. Vivía en Granadero Baigorria, rodeado de potreros y toda mi infancia transcurrió detrás de una pelota. Lo de Central vino solo, por una familia canallona y por vivir en una ciudad típicamente futbolera como Rosario. Entonces, un día me hice la rata y me fui a probar a Central con Griguol.

- ¿Cómo llegaste a primera? -Casi sin pensarlo. Jugaba en la primera local y me citaron a una práctica porque había muchos lesionados. Griguol me puso en el banco contra Quilmes y entré 20 minutos. Creo que no es tan difícil llegar, sino mantenerse, porque lo duro es la presión. La Primera división te cambia la vida. Entonces, desgraciadamente, el jugador no es una persona normal. Es un Dios, un ídolo o el causante de los problemas del club o de la sociedad. El periodismo, los dirigentes y la hinchada te presionan. Tu familia quiere que ganes en la cancha, en lo económico y que asegures el futuro. Si no estás preparado se te hace muy duro.

- ¿Y a vos, en qué te cambió la vida? - Por el fútbol perdí mi adolescencia, mientras todos mis amigos se reunían y se organizaban para ir a bailar, yo iba a practicar, concentraba y lustraba mis botines. Es el precio que tenés que pagar. Ahora mismo, caminamos dos cuadras y un montón de gente te saluda, te palmea o te carga, cuando no falta algún zarpado que te insulta. Sobre todo aquí en Rosario, donde sos "canalla" o "leproso" y, si no, no existís. Entonces no tenés una vida privada. Tu vida no te pertenece. . .

- Pero seguís siendo el de antes. - Sigo yendo al mismo café de siempre, el bar "El Sapo", donde están mis amigos "El Camello" y Ramón Córdoba. Ahí arreglamos el mundo, somos todos técnicos y me puedo poner la camiseta de tipo normal. Nos reunimos una vez por semana y vamos a tomar algo y, aunque te parezca mentira, ésas son las pequeñas cosas que me hicieron volver de Colombia. Aquí lo tenés todo: venís al centro, salís a tomar un café con tus amigos y ves tres o cuatro minas infernales. . . En cambio, cuando estás lejos, te faltan esos afectos.

Edgardo Bauza en acción, con la camiseta más querida: la de Rosario Central.

- ¿Qué pasa en Central hoy? - Central es un club vendedor, entonces cuesta un montón armar un equipo y cuando está, lo desarman. Así se complica mucho el trabajo del técnico. Por suerte, cobramos la mitad de la deuda. Ahora esperamos que vengan algunos jugadores importantes, como el Pato Gasparini.

- ¿Hacemos unos jueguitos? - Dale, tocá. . .

- ¿Pelé o Maradona? - Diego. Porque es un jugador sumamente inteligente, intuitivo y habilidoso. Un superdotado. Pelé era más completo en cualidades técnicas, le pegaba con ambas piernas y cabeceaba como pocos. Sin embargo, Diego es más desequilibrante, dado que en estos diez últimos años las tácticas son mucho más cerradas. Está un escalón por encima del res-to porque es el modelo del jugador moderno que sabe usar la primera condición para jugar al fútbol: la inteligencia.

- El mejor jugador del país…- Hay varios de muy buen nivel, como Palma, aunque ahora se fue a México, Bochini y el pibe Borrelli, pero no puedo elegir a uno porque los veo solamente dos veces por año y porque, de última, sería mi verdad. Pero, ¿quién tiene la verdad en el fútbol? Al Bocha lo tuve como compañero y creo que si hubiera tenido continuidad y otra personalidad, Maradona sería el número dos en cuanto a trascendencia. Es el único ídolo que queda.

- Un equipo… - El Central campeón 86-87 y el Argentinos de la Final con Juventus en Tokio en 1985.

- Un técnico… - No puedo elegir a uno como el mejor porque nadie es dueño de la verdad mi verdad a lo mejor me sirve solamente a mi Trato de tomar lo mejor de cada uno, aunque obviamente estoy mucho más cerca de don Ángel Zof, del Flaco Menotti y del Piojo Yudica que de los otros. Don Ángel es un lirico del fútbol que tiene la gran virtud de verlo muy bien y en cinco minutos se da cuenta de todo. Elige muy bien a los jugadores y, en vez de marcarlo a Bochini, quiere que el Bocha se preocupe por nosotros.

- El delantero más difícil…- El Pelado Díaz tiene un pique espantoso, Willington Ortiz es muy habilidoso y Diego, un jugador netamente intuitivo.

- La mayor alegría y la mayor tristeza. . .- Fueron varias. Gocé mucho el campeonato 86 - 87, porque hubo quienes decían que yo estaba de vuelta; también el clásico que ganamos en el '82 con dos goles míos. Quedé afuera en la Selección un viernes, hable con el Flaco Menotti y me autorizo a jugar. El sábado don Ángel me preguntó cómo estaba y le dije que con ganas de una buena revancha. El domingo hice el primero de cabeza y el segundo de penal, cuando faltaban dos minutos. La gran tristeza fue la segunda fractura del Flaco Galloni, porque él nos había dado un ejemplo de humildad y sacrificio a todos.

En Rosario los "canallas" dices que es "el papá de Newell's". Al Patón, el tema lo hace sonreir: "A mí me halaga mucho, pero no me vuelve loco. La rivalidad es Linda hasta un par de piedrazos, y ahí punto; no me gusta dividir, prefiero sumar".

 MIGUEL PISANO (1989)