Fútbol

Yo soy un volante tapón

Es un puesto silencioso, sin aplausos, pero es la pieza mágica que hace funcionar un equipo. Tres especialistas, Reinaldo Merlo, Rubén Suñé y Américo Gallego, revelan los secretos del volante tapón.

Está allí, al lado de los talentosos. De los que entusiasman, con el pase genial o la jugada impensada. Cerca de los que gozan con la mayor satisfacción del fútbol: el gol. De los que se convierten en ídolos por goleadores, por hacer reír o llorar a la gente con sus conquistas. A la par del deslumbrante defensor, que pasa al ataque, que sorprende, que puede soñar con el arco de enfrente. Ellos están cerca de todos. Pero casi no pueden emocionarse con el grito de gol, ni gozar con la creación de una jugada inventada, ni siquiera ilusionarse con el arco de enfrente. No. Si casi ni se acuerdan de ellos. Son, como el gris hombre común, quienes mueven la montaña, pero no están arriba de ella. Pero sin ellos la montaña no existiría. Simplemente porque el talentoso no tendría quién le consiga la pelota, ni el defensor quién lo releve, ni el delantero la seguridad de que alguien estará esperando el contraataque rival. Trabajo oscuro, silencioso, sin aplausos, casi sin reconocimientos. Aunque tan fundamental, que casi todos dependen de ellos. Los bautizaron EL VOLANTE TAPON, en realidad son la pieza delicada del equilibrio de un equipo. Los que compensan cada sector, cada lugar, los que libran la implacable lucha por reconquistar la pelota.

Tapones a medida

Rubén José Suñé “el chapa” tuvo dos períodos en Boca. Jugó desde 1967 hasta 1972; y desde 1976 hasta 1980.

"Este no es un puesto para iniciados. Para jugar de tapón, creo que hay que tener una experiencia de diez años de Primera División. Hay que concoer perfectamente el funcionamiento del equipo propio y el máximo posible del rival. Un puntero se puede distraer un rato del partido, el volante tapón jamás. Debe ser el jugador más concentrado mentalmente del campo. Saber a quién y cuándo relevar, cuándo tocar corto o cuándo largo. Cuando se reconquista la pelota evaluar por dónde conviene salir, por dónde mandar el ataque. Y para ello se necesita madurez. ”(Rubén Suñé).

“Todo lo fui aprendiendo sobre la marcha: dosificarme, salir a tiempo, no cortar cuando no existe gran chance de llevarme la pelota, coordinar relevos, moverme hacia los laterales. Nadie me explicó los secretos del puesto, los aprendí solo, con años de Primera División. Labruna, siempre me dio tranquilidad con indicaciones sencillas y precisas: tocá, desprendete rápido de la pelota, no te enloquezcas.” (Reinaldo Merlo).

Américo Rubén Gallego jugó en Newell´s de Rosario desde el año 1974 hasta 1981, año en el que se incorporaría a River Plate.

“El número cinco tiene que entrar a la cancha pensando en el sacrificio. Tiene que estar mentalizado para comprender que ante todo está para auxiliar y ayudar a sus compañeros, para bien del equipo. Si no entiende eso, va a equivocarse. Esto no significa que no tenga oportunidad de mandarse y crea, pero todo a su debido tiempo, pensando en el equilibrio que hay que mantener en el conjunto." (Américo Gallego).

Cómo llegar a tapón

"Cuando llegué a Unión de Santa Fe, en 1975, me agarró Juan Carlos Lorenzo y me dijo: "Yo quiero que usted juegue como Telch en San Lorenzo". Ahí me explicó lo que quería de un volante defensivo que compensara la salida en contraataque del equipo. Yo tenía experiencia en marcar y lo que siempre me gustó más, y me sigue gustando, es la pelota. Poder jugar y desde este puesto también se puede hacer. El ejemplo de Telch fue fundamental, aunque es muy difícil encontrar alguien con la capacidad de intercepción que tiene él. “A mí siempre me gustó Zito (el volante brasileño del Santos y la Selección Brasileña) cumpliendo esta función, aunque era más ofensivo.”(Suñé).

Reinaldo Carlos Merlo, baluarte de River Plate, defendió esos colores durante toda su carrera profesional. Desde 1969 hasta 1984.

“En las divisiones inferiores jugué de centrodelantero y no le hacía un gol a nadie. Un día me pusieron de cinco y le tomé el gusto al puesto. Siempre jugué de volante de contención, salvo casos esporádicos. Como una vez contra Ferro, que Osvaldo Diez me hizo marcar hombre a hombre, cosa que a mí no me gusta. Yo siempre tuve la imagen de Rattín para el puesto. Por su temperamento, por su personalidad. Se plantaba en la cancha y ordenaba lodo el equipo sin ser de los más dotados. Y creo que la personalidad es fundamental en esta función. De los extranjeros me gustó mucho el italiano Benetti, durante el mundial y Clodoaldo, el brasileño, que era un jugador excepcional.” (Merlo)

"En 1974 yo jugaba más adelantado. El 'Gitano' Juárez me daba permiso para soltarme y llegué a jugar de volante ofensivo. Hasta hice siete goles en siete partidos. Pero eso se acabó cuando me agarró Menotti. Me llevó a Toulon, en el '75 y me puso de último volante. Sólo con Yudica en Newell's cambié, porque me hacía jugar sobre la izquierda y no me gusta porque me siento 'acogotado' contra la raya. Pero en verdad el puesto lo aprendí cuando el 'Flaco' me llamo para el mundial y me dijo: 'Usted tiene que jugar como Clodoaldo en el Brasil campeón de México '70'. Desde ese día traté de parecerme a él. César me hacía ver las películas de esos partidos de Brasil y me marcaba cómo jugaba Clodoaldo, cómo relevaba, cómo se mandaba. En especial cómo hacía el relevo con Wilson Piazza, que fue lo que hicimos con Passarella durante el mundial. Y todo culminó con una gran sorpresa: jugar al lado de Clodoaldo para el resto de América en Paraguay, el año pasado. Para mí fue algo increíble. Cuando le pasé la primera pelota no lo podía creer.” (Gallego).

El mediocampo con tapón

Suñé levantando una de las dos Copas Libertadores que ganó en Boca durante su segundo período en la institución.

"El mejor mediocampo que integré, ya jugando como último volante, fue el Boca con Ribolzi y Mario Zanabria. Había un equilibrio perfecto, porque Ribolzi también ayudaba corriendo gente y metiendo fuerte cuando era necesario. Es decir, que los volantes contrarios ya llegaban molestados por él y yo podía salir a cortar con más facilidad. La salida estaba asegurada con “Marito”, que tanto la jugaba corta o metía el pelotazo cruzado para la entrada de Mastrángelo.” (Suné).

“Con Commisso de volanteme siento mucho más liberado. Jugando con J.J. López y Alonso, que son dos creadores, se me recargaba la función y tenía que aguantarme a todo el mediocampo contrario. Commisso los corre a todos y me libera un poco. A mí me gustarría jugar siempre así, porque inclusive tengo más posibilidad de regular mis energías y tener más contacto con la pelota cuando el equipo va al ataque. De cualquier manera, rebajo cuatro kilos por partido, juegue Alonso, Commisso o quienjuegue. En el medio seguramente se corre más que en cualquier otro lugar de la cancha” (Merlo).

Gallego vistiendo la casaca del club de Nuñez. Jugó desde 1981 hasta 1988, año de su retiro deportivo.

“El mediocampo que no voy a olvidar, por supuesto, es el del Mundial, con Ardiles y Kempes. Pero en la actualidad me siento muy bien con Barbas y Maradona. Son dos grandes jugadores, pero mantienen la humildad para tirarse a los pies y sacar pelotas. A nivel de club, el mejor fue el de Newell´s con Berta y Mario Zanabria. Pero, sin pensar quién esté a mi lado, creo que una de mis mejores virtudes es ir siempre al frente, en cualquier cancha y partido. Soy un tipo convencido que nada llega sin sacrificio, sin matarse más en los entrenamientos que en los partidos. Soy consciente que tengo defectos, como el cambio de frente con zurda, el tiro de media distancia y el cabezazo ofensivo. Aunque lo que más me preocupa es lograr más sorpresa para la llegada ofensiva. Pero lo fundamental para este puesto es la experiencia. Por eso hay que jugar y tratar de aprender en todo momento. La gran cualidad que puede tener un “5” es transmitir su personalidad, ya sea a sus compañeros como a los contrarios y tener la virtud de saber hasta dónde arriesgar. En nuestro puesto, un lujo es una negligencia que paga todo el equipo…” (Gallego).

Trabajo oscuro, silencioso, sin aplausos, casi sin reconocimientos. Los bautizaron EL VOLANTE TAPÓN. Son la mágica pieza que hace funcionar la complicada mecánica de un equipo de fútbol. La próxima vez, después del taco de Alonso, el “caño” de Mario Zanabria o la jugada increíble de Maradona, mire para atrás y piense quién le quitó la pelota al contrario y se la dio a ellos. Cuando lo reconozca, dedíquele “un cachito” de su aplauso.

 

Luis A. Hernández (1980)