Fútbol

Sabella y Russo son estudiantes del fútbol

Miguel Angel Russo y Alejandro Sabella. En el 84 iban punteros con Estudiantes e integraban a la criticada Selección de Bilardo, pero defendían aquel proceso con toda la pasión de las palabras.

Foto: Marcelo Figueras

Parece difícil separar los temas. 1) Estudiantes. 2) Selección. Parece, pero al mismo tiempo los motivos son fácilmente adivinables. Miguel Angel Russo (28 años) y Alejandro Sabella (29) son hombres de Bilardo, lo que no implica una etiqueta facilista, va más allá. Hay en ellos una defensa apasionada de todo el proceso que empezó en Estudiantes en 1982 y que luego Bilardo derivó a la Selección. Por eso hay que escucharlos. La clave es sencilla: un tema puede explicar el otro.

—La calle asocia una cosa y la otra, pero en el perfil desfavorable, incluso en el peyorativo, ¿ustedes qué piensan?

 SABELLA:—Creo que la gente no conoce a Bilardo. Pasa lo mismo que en la televisión: el actor que hace siempre comedia parece que no puede actuar en una novela dramática. A Carlos lo identifican con el Estudiantes de Zubeldía, y va a costar cambiar esa idea: vaya al club que vaya. O como ahora, que tiene la Selección. ..

—Mirá que él no reniega de aquel ciclo, al contrario.

SABELLA: —Yo no dije eso, al menos no fue mi intención. Digo que éste es un país de antinomias: Estudiantes o Independiente,  Menotti o Bilardo, y cuesta salir de esas divisiones, que muchas veces son ficticias.

¿Por qué Bilardo tuvo buenos resultados con Estudiantes, casi de arranque, y por qué le cuesta tanto convencer con la Selección?

RUSSO: —Son procesos distintos. En un club, en Estudiantes,  para citar el caso, empezó con una pretemporada, tenía los jugadores todo el día a su disposición. En la Selección en cambio, todavía no pudo desarrollar el trabajo que él quiere.

 — ¿Qué es trabajo?

RUSSO: —Los jugadores de fútbol no andan con el pico y la pala. Esta palabra, en los últimos tiempos, confundió a mucha gente. El trabajo es entrenar, comer lo que indica el médico, acostarse a la hora que corresponde, que es lo que tiene que hacer un hombre que vive de esta profesión. En 1982, con Estudiantes, perdimos un partido con Newell's, en Rosario, y a la vuelta el ómnibus fue directamente para City Bell. Nos encerramos en el country para discutir y decimos todo lo que sentíamos, Bilardo incluido. . . El trabajo es entrenamiento, profesionalismo, cuidar el grupo. . .

— ¿Ese clima todavía no lo consiguió en la Selección?

SABELLA: —Si, pero no se dan los resultados porque Bilardo eligió el camino más difícil, salir a competir en el exterior, cuando en esta etapa otro podía haberse conformado con jugar partidos en Buenos Aires o en el interior. La historia dice que a Argentina siempre le costó ganar de visitante, a nivel de Selección o de clubes en la Copa Libertadores. . .

18-7-1984. Sabella y Russo en la selección de Bilardo en un amistoso frente a Uruguay en el Centenario. Argentina cayó 1 a 0 y no conformó a nadie..

 —Menotti también salió a competir afuera, cuando empezó el proceso en 1974 y después de ganar el título en 1978, y con resultados excelentes.

RUSSO: —Creo que no está en la mente de Alejandro, ni en la mía, comparar un proceso con otro. Nosotros hablamos únicamente de lo que pasa ahora. Fuimos a jugar con Brasil y Uruguay, empatamos y perdimos, pero salimos a ganar, con la misma intención que habrá que poner cuando llegue la hora de las eliminatorias para el Mundial de México, porque los puntos afuera van a ser fundamentales, los decisivos para clasificar. Eso es lo que quería decir Alejandro cuando habló de hacer lo más difícil...

— ¿Salieron a ganar? ¿Y si es así, por qué jugaron tan mal?

 RUSSO: —Claro, es la palabra del jugador contra la gente, contra los periodistas. En la charla técnica se habló de ganar los dos partidos, ésa es la verdad, no hay otra.

SABELLA: —Es lo que quería Bilardo, después pasó otra cosa: empatamos, perdimos y encima jugamos mal, nosotros lo reconocemos.

RUSSO: —El fútbol de Bilardo pasa por tres conceptos: organización, movilidad y precisión…

SABELLA: —Miguel, empezando por los buenos jugadores…

RUSSO: —Sí, Alejandro, eso por descontado, y en los dos partidos fallamos justamente los jugadores: no tuvimos ni precisión ni movilidad.

¿Y no puede ocurrir que la organización que pretende Bilardo de pronto supere a los demás conceptos?  Hace poco el Gordo Rinaldi dijo que Bilardo le pedía que fuera a los rebotes y que también atendiera la salida de los rivales, pero reconoció que en la cancha pensaba más en marcar que en ir a los rebotes. . .

 RUSSO: —Rinaldi tiene 20 años…

—Pero marca una realidad, la confusión de conceptos, y en suma una actitud defensiva, que es el temor generalizado en la calle.

SABELLA: —No, de ninguna manera. Bilardo llegó a Estudiantes en 1982, y en esa época en el club se hubieran conformado con salir por la mitad de la tabla. Sin embargo, Carlos me pidió a mí, a Trobbiani, puso a Ponce, se la jugó con Camino. En el primer campeonato Nacional que jugamos llegamos a las semifinales, y después vinieron dos títulos al hilo. . . el segundo con Manera. Me da bronca que se siga hablando de un fútbol defensivo..

RUSSO: —Es como dice Alejandro: el fútbol de Estudiantes es para ganar campeonatos, no para vegetar. Lo impuso Bilardo y ahora lo sigue Manera. Y en la Selección pasa lo mismo, con la diferencia que estamos en el arranque, cuando cuesta más, porque la camiseta argentina también tiene otra responsabilidad para todos los que entramos a la cancha, pero el objetivo es grande: ninguno está conforme con los dos partidos que jugamos últimamente.

— ¿Cómo anda Estudiantes? ¿Hay resto para la segunda rueda?

SABELLA: —Nos va a venir bien el receso, porque permitirá que terminen de recuperarse varios muchachos…

 RUSSO: —En el fútbol de hoy en día es difícil atender dos campeonatos al mismo tiempo. Le pasa a Independiente y nos ocurrió en Estudiantes. Cuando quedamos afuera de la Copa y del Nacional nadie creía en nosotros, y sacamos 27 puntos sobre 34 posibles. Yo pienso que este proceso de Estudiantes es como una hazaña, y no lo digo por los dos títulos, sino porque el club vendió a Gottardi y a Brown, que es como regalar cuarenta goles por año, y dando esa ventaja salimos adelante y vamos primeros en el Campeonato.

—Alejandro, tu rendimiento bajó un poco en relación al año pasado: ¿por qué?

SABELLA: —Es verdad, no ando bien. . .

RUSSO: —Está muy golpeado, es el que más recibe en Estudiantes por las características del equipo.

—Y ahora podés perder el puesto en  la Selección: convocaron a Bochini. ¿Ustedes no creen que Bilardo bajó una bandera? Hasta ahora no quería saber nada con el Bocha, y de pronto cambió.

SABELLA: —Esa pregunta se la tenés que hacer a Bilardo.

Alejandro Sabella era una de las manijas de Estudiantes, primero con Bilardo y después con Manera.

— ¿Te cayó mal que llamen a Bochini?

SABELLA: —Para nada. Bilardo es mi amigo y sabrá por qué lo hizo. Además, la entrada de Bochini no significa necesariamente que voy a salir yo. Eso depende del técnico... Creo que lo llama porque no ando bien. Si hubiera jugado una barbaridad en estos últimos partidos, posiblemente ahora no estaríamos hablando de Bochini.

—Vos, Miguel, ¿qué pensás?

 RUSSO: —Que Bilardo tiene todo el derecho del mundo de convocar a quien se le antoje, es el técnico, el que decide...

 — ¿Cambió sus ideas?

RUSSO: —Mira, Bochini no lo va a cambiar a Bilardo, y sí puede ocurrir al revés; hablo de conceptos futbolísticos en función de equipo. . .

SABELLA: —Eso conviene aclararlo por milésima vez. A mí Bilardo jamás me impidió una gambeta. Los equipos de Carlos tienen un orden pero el jugador también sale a la cancha con total libertad de creación.

—Y a nivel de grupo, ¿puede haber problemas?

RUSSO: —Ninguno, si hay algo, que aclarar, si Bochini necesita alguna explicación, se reunirá con Carlos o con nosotros. Eso depende de sus inquietudes.

SABELLA: —Esta semana se incorporó Dertycia y fue una cosa normal, no veo por qué tiene que ser distinto con Bochini.

—El Bocha se peleó públicamente con Pachamé.

RUSSO: —Y bueno, lo arreglarán entre ellos.

¿A ustedes les molesta que alguien hable de afuera, como pasó con Passarella?

RUSSO: —Yo, particularmente, tengo esa política, no hablo de los demás, por respeto al medio futbolístico. Eso no significa que se lo prohíba a nadie. En el caso de Passarella salí a contestar sus declaraciones porque cayó en un error: juzgó objetivos sin haberlo conversado con nosotros. Después nos reunimos y todo quedó muy en claro. La Selección no está encerrada en una campana de cristal. Al contrario, apreciamos y necesitamos la palabra de un Passarella. Está jugando en el campeonato más cotizado del mundo, el italiano, que es una especie de mini mundial, y todo lo que nos pueda contar es muy valioso. Lo mismo que escuchar a Barbas, a Calderón. . .

— ¿El fútbol argentino quedó lejos del italiano?

 SABELLA: —En materia de figuras, no hay dudas. En Italia están Maradona, Platini y Rummenigge, que son los tres monstruos del fútbol mundial. Después, un par de escalones más abajo, hay otros de buen nivel, pero no muchos, y por eso hoy cualquiera gana y pierde con cualquiera. El fútbol mundial es muy parejo, ya no se puede mirar con suficiencia a nadie. Bilardo tiene razón cuando insiste tanto en la organización, en el funcionamiento como equipo. Si en este sentido no le damos ventaja a nadie, podemos desequilibrar con la calidad del jugador argentino.

Empezaron con Biardo en 1982: primero en Estudiantes, ahora en la Selección. Russo y Sabella defienden un proceso con toda la pasión de las palabras. Usted queda como testigo.

 

NATALIO GORIN.  Notas: ERNESTO PATRONO (1984)