Fútbol

Líber Vespa (1971-2018)

Nos dejó el “Indio” Líber Vespa, recordado volante uruguayo que se destacó en Argentinos y Central. Queremos recordarlo con una publicación de 1997 titulada: ARGENTINOS SOLTÓ EL INDIO.

FOTO: Gerardo Horovitz

ARGENTINOS SOLTÓ EL INDIO

Y LO SACÓ A LA CANCHA. A JUGAR, A METER, A CONVERTIR GOLES. ESTE URUGUAYO SE TRANSFORMÓ EN UNA DE LAS RAZONES POR LAS CUALES SU EQUIPO SORPRENDE EN EL APERTURA. EL DOMINGO, ADEMÁS JUGARÁ CONTRA ARGENTINA.

LOS BICHOS COLORADOS SON REVELACIÓN Y LIBER VESPA ES FIGURA

 

En silencio y con paso tranquilo, Argentinos Juniors se vistió de protagonista en el Torneo Pepsi AFA Apertura. Sorprendió a sus rivales por la madurez y el equilibrio que viene mostrando en todas sus líneas, más el agregado de la sabia escuela de jugar bien la pelota.

Entre sus nombres, reluce el trabajo de Líber Ernesto Vespa, el cacique del mediocampo de La Paternal. El uruguayo que, con su trajinar y sus goles, hechizó a los fanas del Bicho, quienes no quieren despertarse de este maravilloso sueño.

Hijo único del matrimonio entre Baltasar —oficial herrero de la construcción— y Olga —modista del barrio Cerro de Montevideo—, Líber comenzó a patear la pelota en la calle y a orillas del arroyo Pantanoso, que divide al vecindario de otros sectores de la ciudad. Tenía 12 años —nació el 18 de octubre de 1971 en Montevideo— cuando fue visto en un potrero por un técnico de las inferiores de Wanderers, que de inmediato se lo llevó para que integrara la séptima. Disputó diez partidos y se mudó a las divisiones menores de Cerro por una razón más que justa: "Mis amigos jugaban en el club del barrio y yo no podía faltar..."

El estudio no le tiraba. Líber alternaba los libros y los entrenamientos con algunas changas: trabajaba como personal de limpieza en La Pasiva, una conocida cadena de restaurantes uruguaya. "Si lo miras así parece que me sacrifiqué para llegar, pero no fue tan duro...", explica. Terminó el tercer año del secundario y le dijo a sus padres que se iba a dedicar enteramente al fútbol.

Gol de Vespa a Ferro en la sexta fecha del Aperura 97

Así comenzó a escalar posiciones en las categorías menores, hasta que el técnico Juan Carlos Puppo lo hizo debutar en la primera de Cerro: "Me ayudó mucho en lo futbolístico y me enseñó a hablar con los dirigentes. Yo tenía 18 años e iba a las reuniones a escuchar... Ahora en Argentinos sigo interviniendo en las discusiones con los directivos".

A partir de ahí lo bautizaron Indio: "Yo jugaba de volante por la derecha y en el mismo puesto estaba Héctor Morán, que jugó en Mandiyú de Corrientes". Los rasgos similares —morochos, buen tranco, pelo largo, oscuro y lacio— ratificaron el apodo que hoy lo acompaña.

En 1991 formó parte de la Selección Juvenil Sub-20 que participó en el Sudamericano de Venezuela (finalizó tercero) y el Mundial Sub-20 en Portugal (Uruguay fue eliminado en la primera ronda). Entre sus compañeros figuraban Diego Dorta, Paolo Montero, Marcelo Tejera, Osvaldo Canobbio y Josemir Lujambio, entre otros.

Se afianzó en Cerro y recibió la oferta de Argentinos Juniors: "Mi representante, Paco Casal, me habló de la posibilidad. En La Paternal dirigía Luis Garisto y no lo dudé: enseguida nomás crucé el Río de la Plata". De la ciudad vieja al mundanal ruido de Buenos Aires.

 Sin embargo, una seria lesión detuvo las ilusiones del Indio: el 10 de noviembre de 1994 se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha jugando ante Platense. "Me fui a Uruguay como cuatro meses e intenté regresar a la actividad sin operarme, aunque no pude... Volví a jugar, pero lo hacía mal, con miedo. Me operé y debieron pasar siete meses hasta recuperar mi nivel".

Argentinos Juniors había ingresado en la pendiente que lo llevaría al Nacional "B": "Comparado con Uruguay, las diferencias económicas eran abismales. Para mí significaba un cambio importante, pero el club se encontraba en un caos. Los dirigentes no pagaban, los jugadores no rendíamos en buen nivel. Todo esto nos llevó a perder la categoría".

FOTO: Gerardo Horovitz

—¿Qué te enseñó el descenso?

 —Nos fuimos al Nacional "B" con un fútbol vistoso. Jugábamos a la pelota, no al fútbol. Muchos caños, gambetas y jopeadas (término uruguayo que significa sombrerito), pero nos hacían un gol y nos pasaban por arriba. Recuerdo el primer partido contra Chicago: no podíamos creer la manera que pegaban, era un equipo de corderitos contra uno de leones. No sabíamos cuál era el límite. Con el correr de los partidos aprendimos a marcar y a meter, y eso nos sirvió para agregarle garra a nuestro toque.

—¿Cómo explicás este momento de Argentinos?

—La experiencia en el Nacional "B" sirvió para afianzar al plantel. Aprendimos a manejar los partidos. Además, somos el equipo que tuvo mayor tiempo para trabajar: terminamos el campeonato el 7 de junio y creo que logramos una diferencia física notoria. A la calidad técnica de los jugadores se le agregó la capacidad física. Ya no nos desesperamos...

 — ¿Argentinos está para pelear el campeonato?

—Nuestra prioridad es sumar una cantidad de puntos razonable para evitar la zona del descenso. Después veremos en qué pelo nos encontramos. No hay que volverse lo cuando falten cinco o seis fechas, el panorama será más claro.

Líber Ernesto Vespa es un muchacho  perseverante. Su regularidad y capacidad  golpearon las puertas de la Celeste: Roque Máspoli lo llamó para que integre el plantel de Uruguay en el próximo partido las Eliminatorias. Será nada menos que ante Argentina, el 12 de octubre en el Monumental.

— ¿Por qué sufre tantos problemas fútbol uruguayo?

 —Es difícil de explicar... Tenemos jugadores  fenomenales y no podemos llegar al Mundial.  Creo que lo peor es que no hay seguridad en el  manejo de los dirigentes y eso lo sienten los jugadores. Cuando uno observa a nuestro fútbol enseguida se da cuenta de que es el fiel reflejo  del lugar que ocupamos ahora. Los jugadores de clubes chicos no cobran primas, les deben tres cuatro meses de sueldos...

— ¿Qué podés aportarle a tu Selección.

—Lo mío: la entrega, el orden táctico puedo repetir, los goles que hice en Argentinos Juniors. Estoy muy contento, lo veo come nuevo escalón en mi carrera. Me muero de ganas por juntarme con mis compañeros de Selección. Quizás el punto en contra es que nunca me entrené con ellos. El partido es complicado,  será Argentina y con el Monumental, pero confío en la garra uruguaya.

Esa misma garra que tan bien lo caracteriza. Callado, en silencio, sin mucho ruido, Líber Ernesto Vespa se transformó en el motor del Bicho, el alma guerrera de un equipo que ya es más que sorpresa. Déle crédito al Indio. Come aquella vieja publicidad: "Siempre cumplir, siempre ganar..."

JAVIER GROSHAUS y DARIO BOMBINI. Fotos: GERARDO HORVITZ

Octubre 1997

 

Despues de Argentinos, el INDIO defendió los colores de Central.