Fútbol

Qué es moral deportiva, por Panzeri

“Moral es tener idea de lo que no debe ser aunque pueda ser. Moral es bien. En el deporte y en la vida. La ilicitud y la injusticia tienen siempre un monitor inefable: nuestra propia conciencia”.

Moral hay una sola.

Lo que no es moral es inmoral.

Moral deportiva es también una sola.

La misma moral que debe regir todos los actos de la vida de un hombre de bien.

Sea ese hombre el que haga deportes, trabaje, comercie, compre o venda.

Sea ese hombre en la intimidad o en lo público.

Moral es siempre una sola.

Moral es bien.

Bien es no hacer jamás un daño por premeditación.

Moral es respeto del prójimo en una cancha de fútbol, en el tranvía, en la oficina o en la calle. En el trabajo o en el deporte. En la vida, en cualquier lugar de la vida. Moral es aborrecimiento íntimo, instintivo, espontáneo, de lo ilícito, de lo injusto.

La ilicitud y la injusticia tienen siempre un monitor inefable: nuestra propia conciencia.

Ella es quien nos dicta la moral, la única moral destinada a cualquiera de nuestras personalidades, a cualquiera de nuestras funciones en la vida.

Moral es saber vencer los instintos físicos con las facultades del espíritu. Saber vencer la violencia con la razón. El arrebato con la reflexión.

Moral es tener idea de lo que no debe ser aunque pueda ser.

Moral es sentir la necesidad del bien y el rechazo del mal.

Moral es sentir preferencia por la bondad y rechazo de la malicia.

Eso es moral, la única moral de la vida... factible también de llamarse moral deportiva, puesto que el deporte no es sino una pequeña dependencia del mundo en que vivimos y el deportista no es nada más que una variante de la única personalidad del individuo-hombre. Ese individuo es bueno o es malo. Será bueno si tiene moral. Si tiene moral tendrá principios. Si tiene principios tendrá convicciones para respetar mucho más que a sus instintos o sus deseos En tal caso tendrá moral .Porque será incapaz del mal y tendrá amor al bien. Tendrá moral. Tendrá condición de hombre de bien.

El Gráfico 1959