Fútbol

1922. La epopeya de Pompei, el pescador

En una demencial carrera de bicicletas Rosario-Buenos Aires en una etapa, solo un participante llegó a la meta: Adolfo Pompei. Tardó poco más de un día y descansó 17 minutos. FOTOS INCREÍBLES.

¡DESDE ROSARIO EN BICICLETA!

Embarrado con la ropa rota y casi dormido, así llegó Adolfo Pompei a la meta de la carrera ciclística Rosario - Buenos Aires.

 

Según el cronista del El Gráfico Pompei solía estimularse con vino para largas distancias y en esta foto, se “estimuló” tanto en el puestito que se ve al fondo que tuvo que ir a un arroyo para refrescarse.

 

"LA FLOR DEL BARRIO” se llamaba el camioncito en el cual Pompei repartía pescado a sus clientes. No tenía garage. La “flor” dormía en la calle sin marchitarse con las heladas.

Corre el año 1922. Las parejas de recién casados eligen al Tigre Hotel como refugio de sus lunas de miel. Los veraneantes, que son pocos y aún visten de riguroso negro, al igual que en el invierno, pasan sus vacaciones en Flores y algunas veces también próximos al Tigre. ¡Todo queda lejos! ¡Muy lejos! Rosario... Bueno, no hablemos; es el más allá, está en otro mapa, Pertenece a otro país y acaso vive con otra, moneda. Pero desde Rosario a Buenos Aires se larga una carrera ciclista de una sola etapa. La aventura cuadra en heroico en lo inconsciente. El pelotón queda despedazado a las pocas horas de cansino trajinar, los cuerpos van renunciando a su entendimiento con las mentes, y allá por la noche, levantando agua por chacras y boliches, llega por fin a Buenos Aires el líder de los expedicionarios “el pescador" Adolfo Pompei. Había demorado 24 horas, 24 minutos.