Fútbol

Las cábalas de Labruna

A propósito del viernes 13, compartimos algunas de las ceremonias en los partidos para convocar a la fortuna de uno de los tipos más cabuleros que tuvo nuestro fútbol: Ángel Labruna.

CABALAS DE AYER Y DE HOY

Las cábalas están adheridas a la piel de Labruna desde hace muchos años. Su afición por los juegos de azar, que él no oculta, "porque no es ningún delito.... ¿Acaso Carlos Pellegríni, un gran presidente de los argentinos, no era burrero...?", le hace creer ciegamente en esas ceremonias que se realizan antes y durante los partidos para tener la suerte de su lado.

"Nunca cruce una raya de la cancha (outball, córner, área penal, media cancha) con el pie izquierdo. Siempre pisando con el derecho, pero sin tocar nunca la raya de cal”.

“En todos mis años de jugador cada vez que hubo un córner contra River, me colocaba sobre un ángulo del área grande, pisando adentro y afuera de los tres costados, siempre con el pie derecho..."

Hoy que ya no juega, que sufre desde afuera, sigue respetando la cábala. Cuando su equipo entra en la cancha, se acerca a la raya del out, pisa adentro del campo con el pie derecho sin tocar la línea de cal y vuelve a sacar el pie, para recién entonces sentarse en el banco con el equipo técnico y los suplentes. En sus tiempos de jugador, pobre del tipo que se cruzaba en su camino un día que le tocaba perder... Casi seguro que interiormente consideraba que ese tipo lo había "secado”... Y para los próximos partidos huía de la presencia del supuesto "secante" como de la peste...

Hace poco, cuando le tocó disputar con Rosario Central la semifinal del torneo Nacional, eligió la concentración de River por motivos tácticos y porque íntimamente la considera "una concentración ganadora... Ahí pasé muchos sábados y domingos por la mañana en los tiempos en que gané nueve campeonatos..."

En cambio se alegró muchísimo cuando le tocó el vestuario visitante del estadio de Núñez "porque el otro está “mufado” hace 14 años..."

EL GOL SIN ARQUERO

El gol de cábala que marcaba ante el arco desguarnecido cuando River entraba en la cancha, nació por consejo de Renato Cesarini, una temporada que andaba torcido para el gol, allá por el 46.

 "Tenés que volver a hacerte amigo del arco", le dijo el Tano, "vos estás enojado con el gol. Antes de cada partido patea la pelota adentro, sin arquero. Vas a ver que eso te va a dar confianza... ".

 Le hizo caso en un partido contra Huracán, jugado en cancha de San Lorenzo, y esa tarde marcó dos goles después de varios partidos de "sequía". Y ya se le hizo costumbre. La hinchada aprendió a cábala y esperaba Ángel sin arquero para corear tantas ganas como si etuvieran en el partido.

Una tarde de 1954 reaparecía Labruna contra Independiente. Salió River, dio los hurras, Ángel enfiló hacia el arco con la pelota, pateó y un lineman que estaba revisando las redes, cruzándose, se la sacó de taquito. Lo quiso pelear. Y el lineman quería hacerlo echar. Esa tarde Independiente ganó 3 a 2, sacandole el invicto a River. Como para creer en no las cábalas.

 

Entrañable imagen de Ángel con su hijo mayor Daniel, fallecido prematuramente en 1969 cuando asomaba en la primera de River.

DANIELITO ESTA CONMIGO

"Actualmente vivo una sensación muy especial. Siento que hay una fuerza superior a la humana que me presta su ayuda. No puedo llamarla cábala, pero es algo en lo que creo firmemente, con toda mi alma, Mientras veo los partidos acaricio este anillo de oro, que era de Danielito... Y hablo con él. . Sé que él está jugando a mi lado y al lado de mis muchachos.. Sé que él me ayuda a ganar. .. Hace dos años que hablo siempre con Danielito... Y siento que él está siempre conmigo… " -

De una nota publicada en 1971 cuando Labruna era técnico de Rosario Central